Tiefer Verstand
31/03/06, 11:35:51
Ya lo decía... Por eso he cortado mi amistad con viejos amigos masones. Hombre de acción vale por dos.
Masonería y sionismo
Las relaciones entre la masonería y el sionismo están bien documentadas. El francmasón de grado 32, Paul Bressel, escribía lo siguiente: “Los judíos han estado activamente vinculados a los inicios de la francmasonería en los Estados Unidos. Numerosos detalles prueban, en efecto, que ellos estuvieron entre los fundadores de la francmasonería en siete de los trece Estados primitivos: Rhode Island, New York, Pennsylvania, Mayland, Georgia, Carolina del Sur y Virginia.
Un francmasón judío, de nombre Moisés Michael Hays, fue el primero que introdujo el rito masónico escocés en los Estados Unidos. Fue igualmente inspector general delegado para la francmasonería de América del Norte en 1768, y gran maestre del Estado de Massachussets de 1788 a 1792. Los francmasones judíos jugaron un papel importante en el curso de la Revolución Americana: 24 de ellos fueron oficiales del ejército de George Washington, y otros muchos ayudaron con su dinero a la causa.
Hayim Salomon, un masón de Filadelfia, que junto con otros, contribuyó a la colecta de fondos destinados a sostener el esfuerzo de guerra americano, también prestó dinero a Jefferson, Madison y Lee”. El rabino regional alemán Dr. Isaac Wise, reconoció que “la masonería es un invento judío, cuya historia, grados, cargos, contraseñas y declaraciones son desde el principio hasta el final, judíos”. No en vano, el conocimiento central de la masonería fue recogido por los templarios del Templo de Salomón, donde habrían quedado depositados los conocimientos del maestro Hiram.
Esa influencia explica, según muchos, gran parte de lo sucedido en el siglo XX, y tendría su origen en el Consejo de Sabios Judíos celebrado en Basilea en 1897, que habría quedado reflejado en los citados protocolos. La pretensión última sería el establecimiento de un gobierno mundial, a cuyo timón estarían, obviamente, los sionistas. Organizaciones como la ONU, la UNESCO, el Banco Mundial, el Consejo Mundial de las Iglesias o el Club de Roma serían inventos masones que conducirían a la Tierra a ese ideal. Para conseguir ese gobierno mundial, los supuestos organizadores de esta gigantesca conspiración habrían de conducir a las masas al caos, por medio de la guerra, una guerra a la que se llegaría con la partición del mundo en dos –“divide y vencerás”–.
Las dos guerras mundiales del siglo XX serían parte de este plan y, actualmente, la organización Al Qaeda tendría el mismo objetivo. Ello lo permitiría el dinero con el que comprar medios de comunicación, infiltrar agentes que provoquen desórdenes y creen el terror, asegurándose de que la gente pida “mano dura”. Todo ello está resumido en la famosa frase de Meyer Amsfeld Rothschild, fundador de la dinastía judía-europea del mismo nombre: “Dénme el control del dinero y ya no importará quién haga las leyes”. –Su cara aparece en el billete del Estado de Israel–.
La propia izquierda, hija del materialismo y del racionalismo francés del siglo de las luces, habría sido manejada desde el principio por este poder en la sombra, que estaría en el origen de la propia Revolución Francesa. Como en todas las revoluciones, ésta vio el triunfo del ala más radical –los jacobinos–, que influirían notablemente a los Estados Unidos. Sentó las bases de la división izquierda-derecha –jacobinos-girondinos– y el posterior imperio del masón Bonaparte. Las guerras por la “democracia”, como las que vivimos actualmente, así como el terror estalinista y maoísta, o las bombas de Hiroshima y Nagasaki, tendrían su origen en este humanismo racionalista procedente del siglo de las luces.
http://www.akasico.wanadoo.es/akasico/html/carticulos/63185_2.html
Masonería y sionismo
Las relaciones entre la masonería y el sionismo están bien documentadas. El francmasón de grado 32, Paul Bressel, escribía lo siguiente: “Los judíos han estado activamente vinculados a los inicios de la francmasonería en los Estados Unidos. Numerosos detalles prueban, en efecto, que ellos estuvieron entre los fundadores de la francmasonería en siete de los trece Estados primitivos: Rhode Island, New York, Pennsylvania, Mayland, Georgia, Carolina del Sur y Virginia.
Un francmasón judío, de nombre Moisés Michael Hays, fue el primero que introdujo el rito masónico escocés en los Estados Unidos. Fue igualmente inspector general delegado para la francmasonería de América del Norte en 1768, y gran maestre del Estado de Massachussets de 1788 a 1792. Los francmasones judíos jugaron un papel importante en el curso de la Revolución Americana: 24 de ellos fueron oficiales del ejército de George Washington, y otros muchos ayudaron con su dinero a la causa.
Hayim Salomon, un masón de Filadelfia, que junto con otros, contribuyó a la colecta de fondos destinados a sostener el esfuerzo de guerra americano, también prestó dinero a Jefferson, Madison y Lee”. El rabino regional alemán Dr. Isaac Wise, reconoció que “la masonería es un invento judío, cuya historia, grados, cargos, contraseñas y declaraciones son desde el principio hasta el final, judíos”. No en vano, el conocimiento central de la masonería fue recogido por los templarios del Templo de Salomón, donde habrían quedado depositados los conocimientos del maestro Hiram.
Esa influencia explica, según muchos, gran parte de lo sucedido en el siglo XX, y tendría su origen en el Consejo de Sabios Judíos celebrado en Basilea en 1897, que habría quedado reflejado en los citados protocolos. La pretensión última sería el establecimiento de un gobierno mundial, a cuyo timón estarían, obviamente, los sionistas. Organizaciones como la ONU, la UNESCO, el Banco Mundial, el Consejo Mundial de las Iglesias o el Club de Roma serían inventos masones que conducirían a la Tierra a ese ideal. Para conseguir ese gobierno mundial, los supuestos organizadores de esta gigantesca conspiración habrían de conducir a las masas al caos, por medio de la guerra, una guerra a la que se llegaría con la partición del mundo en dos –“divide y vencerás”–.
Las dos guerras mundiales del siglo XX serían parte de este plan y, actualmente, la organización Al Qaeda tendría el mismo objetivo. Ello lo permitiría el dinero con el que comprar medios de comunicación, infiltrar agentes que provoquen desórdenes y creen el terror, asegurándose de que la gente pida “mano dura”. Todo ello está resumido en la famosa frase de Meyer Amsfeld Rothschild, fundador de la dinastía judía-europea del mismo nombre: “Dénme el control del dinero y ya no importará quién haga las leyes”. –Su cara aparece en el billete del Estado de Israel–.
La propia izquierda, hija del materialismo y del racionalismo francés del siglo de las luces, habría sido manejada desde el principio por este poder en la sombra, que estaría en el origen de la propia Revolución Francesa. Como en todas las revoluciones, ésta vio el triunfo del ala más radical –los jacobinos–, que influirían notablemente a los Estados Unidos. Sentó las bases de la división izquierda-derecha –jacobinos-girondinos– y el posterior imperio del masón Bonaparte. Las guerras por la “democracia”, como las que vivimos actualmente, así como el terror estalinista y maoísta, o las bombas de Hiroshima y Nagasaki, tendrían su origen en este humanismo racionalista procedente del siglo de las luces.
http://www.akasico.wanadoo.es/akasico/html/carticulos/63185_2.html