Stern
29-03-06, 12:34 PM
Por Adrián Paenza
Uno puede hacerse pasar por adivino o por una persona
muy entrenada en predecir el futuro o aventurar lo que
va a pasar en la Bolsa de Valores: basta con aprovechar
la rapidez con la que crecen las potencias de un número.
Este es un ejemplo muy interesante.
Supongamos que tenemos una base de datos de 128.000 personas.
(Por las dudas, no crean que son tantas, ya que la mayoría
de las grandes empresas las tienen, las compran o las averiguan.)
De todas formas, a los efectos de lo que quiero invitarlos a pensar,
podríamos partir de un número más chico e igualmente el efecto
sería el mismo.
Para empezar, habría que elegir alguna acción o algún commodity
cuyo precio cotice en la Bolsa.
Digamos, a los efectos de fijar las ideas, que uno elige el precio
del oro.
Supongamos también que ustedes se sientan frente a su computadora
un domingo por la tarde.
Buscan la base de datos que tienen y seleccionan las direcciones
electrónicas de todas las personas que allí figuran.
Entonces, a la mitad de ellas (64.000) les envían un mail diciéndoles
que el precio del oro va a subir al día siguiente (lunes).
Y a la otra mitad les envían un mail, pero diciéndoles lo contrario:
que el precio del oro va a bajar.
(Por razones que quedarán más claras a medida que avance con el ejemplo,
excluiremos los casos en los que el oro permanece con el precio
constante en la apertura y cierre.)
Cuando llega el lunes, al finalizar el día, el precio del oro o bien
subió o bien bajó.
Si subió, hay 64.000 personas que habrán recibido un mail suyo
diciéndoles que subiría.
Claro, qué importancia tendría.
Haber acertado un día lo que pasaría con el oro tiene poca relevancia.
Pero sigamos con la idea: el lunes a la noche, de las 64.000 personas
que habían recibido su primer mail diciéndoles que el precio del oro
subiría, ustedes seleccionan la mitad (32.000) y les dicen que el martes
volverá a subir.
Y a la otra mitad, los otros 32.000, les envían un mail diciéndoles
que va a bajar.
Llegado el martes por la noche, ustedes están seguros de que hay 32.000
para los cuales ustedes no sólo acertaron lo del martes, sino que ya
habían acertado el lunes.
Ahora repitan el proceso.
Al dividir por la mitad, a 16.000 les dicen que va a subir y al resto,
los otros 16.000, que va a bajar.
Resultado, el miércoles, ustedes tienen 16.000 personas a las que les
avisaron el lunes, martes y el miércoles, lo que pasaría con el precio
del oro. Y acertaron las tres veces (para este grupo).
Repítalo una vez más. Al finalizar el jueves, ustedes tienen 8000 para
los que acertaron cuatro veces. Y el viernes por la noche tienen 4000.
Piensen bien: el viernes por la noche, ustedes tienen 4000 personas
que los vieron acertar todos los días con lo que pasaría con el precio
del oro, sin fallar nunca.
Claro que el proceso podrían seguirlo a la semana siguiente, y podrían
tener 2000 al siguiente lunes, 1000 al martes y, si queremos estirarlo
aún más, el miércoles de la segunda semana tendrán 500 personas a las
que les fueron diciendo, día por día, durante diez días, lo que
pasaría con el precio del oro.
Si alguno de ustedes le pidiera a estas personas que lo contrataran
como consultor pagándole digamos mil dólares por año
(no lo quiero poner por mes, porque tengo cierto pudor, aún)...
¿no creen que contratarían sus servicios?
Recuerden que ustedes acertaron siempre por diez días consecutivos.
Con esta idea, empezando con una base de datos o bien más grande o más
chica, o parando antes en el envío de correos electrónicos, ustedes
se pueden fabricar su propio grupo de personas que les crean o que
crean sus predicciones.
Y ganar dinero en el intento.
Nota: Excluí adrede el caso en que el precio del oro permanece
igual en la apertura y en el cierre porque para el ejemplo es
irrelevante. Ustedes podrían decir en sus mensajes a algunos
que el precio del oro subirá o permanecerá constante y al otro
grupo que bajará o permanecerá constante.
Si el precio del oro queda quieto, repiten el proceso sin dividir
por dos. Es como hacer de cuenta que ese día no existió.
Y por otro lado, si ustedes pueden conseguir una bases de datos más
grande que 128.000, sigan adelante.
Tendrán más clientes a los diez días.
Uno puede hacerse pasar por adivino o por una persona
muy entrenada en predecir el futuro o aventurar lo que
va a pasar en la Bolsa de Valores: basta con aprovechar
la rapidez con la que crecen las potencias de un número.
Este es un ejemplo muy interesante.
Supongamos que tenemos una base de datos de 128.000 personas.
(Por las dudas, no crean que son tantas, ya que la mayoría
de las grandes empresas las tienen, las compran o las averiguan.)
De todas formas, a los efectos de lo que quiero invitarlos a pensar,
podríamos partir de un número más chico e igualmente el efecto
sería el mismo.
Para empezar, habría que elegir alguna acción o algún commodity
cuyo precio cotice en la Bolsa.
Digamos, a los efectos de fijar las ideas, que uno elige el precio
del oro.
Supongamos también que ustedes se sientan frente a su computadora
un domingo por la tarde.
Buscan la base de datos que tienen y seleccionan las direcciones
electrónicas de todas las personas que allí figuran.
Entonces, a la mitad de ellas (64.000) les envían un mail diciéndoles
que el precio del oro va a subir al día siguiente (lunes).
Y a la otra mitad les envían un mail, pero diciéndoles lo contrario:
que el precio del oro va a bajar.
(Por razones que quedarán más claras a medida que avance con el ejemplo,
excluiremos los casos en los que el oro permanece con el precio
constante en la apertura y cierre.)
Cuando llega el lunes, al finalizar el día, el precio del oro o bien
subió o bien bajó.
Si subió, hay 64.000 personas que habrán recibido un mail suyo
diciéndoles que subiría.
Claro, qué importancia tendría.
Haber acertado un día lo que pasaría con el oro tiene poca relevancia.
Pero sigamos con la idea: el lunes a la noche, de las 64.000 personas
que habían recibido su primer mail diciéndoles que el precio del oro
subiría, ustedes seleccionan la mitad (32.000) y les dicen que el martes
volverá a subir.
Y a la otra mitad, los otros 32.000, les envían un mail diciéndoles
que va a bajar.
Llegado el martes por la noche, ustedes están seguros de que hay 32.000
para los cuales ustedes no sólo acertaron lo del martes, sino que ya
habían acertado el lunes.
Ahora repitan el proceso.
Al dividir por la mitad, a 16.000 les dicen que va a subir y al resto,
los otros 16.000, que va a bajar.
Resultado, el miércoles, ustedes tienen 16.000 personas a las que les
avisaron el lunes, martes y el miércoles, lo que pasaría con el precio
del oro. Y acertaron las tres veces (para este grupo).
Repítalo una vez más. Al finalizar el jueves, ustedes tienen 8000 para
los que acertaron cuatro veces. Y el viernes por la noche tienen 4000.
Piensen bien: el viernes por la noche, ustedes tienen 4000 personas
que los vieron acertar todos los días con lo que pasaría con el precio
del oro, sin fallar nunca.
Claro que el proceso podrían seguirlo a la semana siguiente, y podrían
tener 2000 al siguiente lunes, 1000 al martes y, si queremos estirarlo
aún más, el miércoles de la segunda semana tendrán 500 personas a las
que les fueron diciendo, día por día, durante diez días, lo que
pasaría con el precio del oro.
Si alguno de ustedes le pidiera a estas personas que lo contrataran
como consultor pagándole digamos mil dólares por año
(no lo quiero poner por mes, porque tengo cierto pudor, aún)...
¿no creen que contratarían sus servicios?
Recuerden que ustedes acertaron siempre por diez días consecutivos.
Con esta idea, empezando con una base de datos o bien más grande o más
chica, o parando antes en el envío de correos electrónicos, ustedes
se pueden fabricar su propio grupo de personas que les crean o que
crean sus predicciones.
Y ganar dinero en el intento.
Nota: Excluí adrede el caso en que el precio del oro permanece
igual en la apertura y en el cierre porque para el ejemplo es
irrelevante. Ustedes podrían decir en sus mensajes a algunos
que el precio del oro subirá o permanecerá constante y al otro
grupo que bajará o permanecerá constante.
Si el precio del oro queda quieto, repiten el proceso sin dividir
por dos. Es como hacer de cuenta que ese día no existió.
Y por otro lado, si ustedes pueden conseguir una bases de datos más
grande que 128.000, sigan adelante.
Tendrán más clientes a los diez días.