FURIUS2006
15/02/06, 16:10:29
http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/aaa13.gif
:pltn:
El futuro ha llegado... sensualmente entallado
En 1991, MTV lanzó dentro de su proyecto Liquid Televisión, una serie de ciencia ficción al más puro estilo vanguardista: Æon Flux.
El primer proyecto constó de seis partes que funcionaban como pequeños c s seriados. Para 1992, se realizaron cinco más. Una segunda versión se desarrolló en 1995, con diez capítulos de media hora cada uno. Muchos dijeron que la serie original era mejor debido a su falta de diálogos y estupenda narración, aunque otros prefirieron el segundo desarrollo, al defender una mejor consistencia debido a su duración y el acercamiento a temáticas más bizarras. El concepto fue concebido por el animador coreano-norteamericano Peter Chung.
De este modo, para la versión cinematográfica, el novato director, Karyn Kusama, tenía en sus manos un producto de o para muchos fanáticos, una actriz tan hermosa que podría haber sido diseñada genéticamente y una historia de ficción y vanguardia digna de convertirse en clásico. Atisbo de ello es la innovadora y sui generis situación devenida de su título original: Æon Flux, que debido a las limitantes técnicas que impone el carácter “Æ”, se adaptó simplemente como Aeon Flux. Originalmente el término Æon posee un significado gnóstico cuya connotación es emanación de Dios; dichas emanaciones siempre son brotadas en pares: masculino y femenino.(Æon Flux por un lado y su némesis Trevor Goodchild, por otro).
El estilo visual de la cinta deviene obviamente de las series televisivas, mismas que a su vez estuvieron influenciadas por las pinturas del austriaco Egon Schieli, el anime japonés (veáse Akira) y el trabajo de Moebius. De este modo, a los fans gustará y resultará familiar el diseño de producción; pero a decir verdad, para los que jamás hayan estado en contacto con el mundo Aeon Flux, el resultado visual no es muy distinto al realizado en cintas como Demolition Man, Gattaca o Logan’s Run.
En esta versión cinematográfica, un virus ha eliminado al 95% de los seres humanos. Han pasado más de 400 años de la catástrofe y los sobrevivientes, curados aparentemente por una vacuna ideada por el Dr. Goodchild, viven dentro de una sociedad amurallada llamada Bregna. En esta ciudad se ha logrado el tope de la civilización; sin embargo, hay situaciones que frecuentemente ocurren sin alguna explicación: desapariciones, recuerdos de vivencias que al parecer nunca sucedieron, y por encima de esto, represión a quienes osen cuestionar el régimen gobernante que ha sido el mismo desde hace cuatro siglos: Los Goodchild. El surgimiento de la resistencia es inminente, apareciendo así los Monicans, a quienes pertenece Aeon, una experta asesina acróbata a quien se le encomienda matar al líder de los Goodchild… sin embargo un tremendo descubrimiento le hará cuestionarse y replantearse absolutamente todo.
Los fans podrán percatarse que Hollywood ha embarullado las dos series televisivas y ha añadido además conceptos propios, desvirtuando en mucho la idea original (un futuro de clones, creaturas, robots, mutantes, represión, anarquía y feminismo, además claro de la personalidad agresiva y violenta de Aeon, quien no funge como heroína, sino más bien como antiheroína mercenaria con un solo objetivo: Matar a Trevor Goodchild). Todo esto provoca un guión confuso y por demás flojo, donde es notoria la falta de profundidad en los personajes, las inconsistencias y el deseo por demás absurdo de cuadrar en apenas hora y media, un concepto futurista que daba para mucho más, incluso para una franquicia.
Aeon Flux es el último blockbuster de la esperada temporada navideña y resulta sin embargo, tan sólo un filme palomero de fin de semana, apenas salvado, si acaso, por la sensualidad de su protagonista (veáse completa la tentadora foto en nuestra galería), la beldad sudafricana, quien me parece recordar, después de recibir el Oscar, dijo que no se volvería a prestar a cintas mediocres... ¡Ay mi Charlize! no cabe duda que la rebelde Aeon te ha puesto un futurista tapón en tus soberbios y enloquecedores labios.
IMPRESIONANTE
:pltn:
El futuro ha llegado... sensualmente entallado
En 1991, MTV lanzó dentro de su proyecto Liquid Televisión, una serie de ciencia ficción al más puro estilo vanguardista: Æon Flux.
El primer proyecto constó de seis partes que funcionaban como pequeños c s seriados. Para 1992, se realizaron cinco más. Una segunda versión se desarrolló en 1995, con diez capítulos de media hora cada uno. Muchos dijeron que la serie original era mejor debido a su falta de diálogos y estupenda narración, aunque otros prefirieron el segundo desarrollo, al defender una mejor consistencia debido a su duración y el acercamiento a temáticas más bizarras. El concepto fue concebido por el animador coreano-norteamericano Peter Chung.
De este modo, para la versión cinematográfica, el novato director, Karyn Kusama, tenía en sus manos un producto de o para muchos fanáticos, una actriz tan hermosa que podría haber sido diseñada genéticamente y una historia de ficción y vanguardia digna de convertirse en clásico. Atisbo de ello es la innovadora y sui generis situación devenida de su título original: Æon Flux, que debido a las limitantes técnicas que impone el carácter “Æ”, se adaptó simplemente como Aeon Flux. Originalmente el término Æon posee un significado gnóstico cuya connotación es emanación de Dios; dichas emanaciones siempre son brotadas en pares: masculino y femenino.(Æon Flux por un lado y su némesis Trevor Goodchild, por otro).
El estilo visual de la cinta deviene obviamente de las series televisivas, mismas que a su vez estuvieron influenciadas por las pinturas del austriaco Egon Schieli, el anime japonés (veáse Akira) y el trabajo de Moebius. De este modo, a los fans gustará y resultará familiar el diseño de producción; pero a decir verdad, para los que jamás hayan estado en contacto con el mundo Aeon Flux, el resultado visual no es muy distinto al realizado en cintas como Demolition Man, Gattaca o Logan’s Run.
En esta versión cinematográfica, un virus ha eliminado al 95% de los seres humanos. Han pasado más de 400 años de la catástrofe y los sobrevivientes, curados aparentemente por una vacuna ideada por el Dr. Goodchild, viven dentro de una sociedad amurallada llamada Bregna. En esta ciudad se ha logrado el tope de la civilización; sin embargo, hay situaciones que frecuentemente ocurren sin alguna explicación: desapariciones, recuerdos de vivencias que al parecer nunca sucedieron, y por encima de esto, represión a quienes osen cuestionar el régimen gobernante que ha sido el mismo desde hace cuatro siglos: Los Goodchild. El surgimiento de la resistencia es inminente, apareciendo así los Monicans, a quienes pertenece Aeon, una experta asesina acróbata a quien se le encomienda matar al líder de los Goodchild… sin embargo un tremendo descubrimiento le hará cuestionarse y replantearse absolutamente todo.
Los fans podrán percatarse que Hollywood ha embarullado las dos series televisivas y ha añadido además conceptos propios, desvirtuando en mucho la idea original (un futuro de clones, creaturas, robots, mutantes, represión, anarquía y feminismo, además claro de la personalidad agresiva y violenta de Aeon, quien no funge como heroína, sino más bien como antiheroína mercenaria con un solo objetivo: Matar a Trevor Goodchild). Todo esto provoca un guión confuso y por demás flojo, donde es notoria la falta de profundidad en los personajes, las inconsistencias y el deseo por demás absurdo de cuadrar en apenas hora y media, un concepto futurista que daba para mucho más, incluso para una franquicia.
Aeon Flux es el último blockbuster de la esperada temporada navideña y resulta sin embargo, tan sólo un filme palomero de fin de semana, apenas salvado, si acaso, por la sensualidad de su protagonista (veáse completa la tentadora foto en nuestra galería), la beldad sudafricana, quien me parece recordar, después de recibir el Oscar, dijo que no se volvería a prestar a cintas mediocres... ¡Ay mi Charlize! no cabe duda que la rebelde Aeon te ha puesto un futurista tapón en tus soberbios y enloquecedores labios.
IMPRESIONANTE