mando-apolitico
23/04/05, 23:08:45
La historia dice: la patria es primero
Demetrio Sodi de la Tijera
Qué lejos están la gran mayoría de los políticos mexicanos del pensamiento de Vicente Guerrero "La patria es primero". Para estos políticos primero están sus intereses personales y sus aspiraciones electorales, y luego está la patria. Mentira que se esté defendiendo la ley, el estado de derecho o un proyecto alternativo de nación, lo que está en juego son las candidaturas a la Presidencia de la República del próximo año.
Qué lejos estamos de grandes mexicanos como José María Morelos, Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, y otros muchos que dieron su vida por la patria. En este momento nadie piensa en el país, la patria es rehén de intereses políticos personales y partidistas.
Si siguen las cosas como van, el futuro de México está en riesgo. La división política y social que está produciendo el desafuero y las movilizaciones son una amenaza para la estabilidad política y social del país. Es cierto que la pugna política no ha afectado todavía la economía, pero no hay blindaje que resista un conflicto político de gran envergadura.
También es cierto que la situación nacional es muy diferente a 1994, y que hemos creado las instituciones y tenemos las reservas económicas para no correr riesgo en una elección presidencial normal, por más competida que sea, pero un conflicto político que divida y confronte al país puede dar al traste con la estabilidad que hemos logrado con tanto sacrificio en los últimos años.
Las elecciones del próximo año por sí mismas van a crear cierta turbulencia política y temor en los inversionistas, si a eso le agregamos la posibilidad de un conflicto mayor por la inhabilitación "a la mala" de un candidato y la ausencia de uno de los tres principales partidos, la situación puede salirse de control.
Una elección presidencial, el próximo año, en medio de un gran abstencionismo, y cuestionada por una parte importante del electorado, va a dar como resultado una nación dividida y un presidente débil, incapaz de gobernar el país.
Por otro lado, qué capacidad tendrá de gobernar y unificar al país un presidente de la República que llegue después de una gran presión popular, confrontado con los demás sectores nacionales.
En ambos casos, la consecuencia será una gran polarización social que divida de raíz al país. Cuidado, nuestra historia es testigo de las grandes pérdidas que ha tenido México cuando los mexicanos nos hemos dividido y enfrentado.
Todos hemos sido testigos de la parálisis política y legislativa que existe actualmente por la falta de diálogo y acuerdos. Una elección y un gobierno cuestionados en los procesos del próximo año no van a poder sacar al país de esa parálisis, y seguiremos perdiendo tiempo y oportunidades para crecer y crear empleos. En un país dividido, los que más pierden son los que menos tienen, los que necesitan empleo, los que enfrentan la pobreza. Por eso no podemos permitir que las cosas sigan por el camino que van, y tenemos que buscar un acuerdo nacional para garantizar que las elecciones del próximo año sean un avance y no un retroceso político.
Estoy en contra del desafuero y de la posible inhabilitación de López Obrador, pero no creo que las movilizaciones y los ayunos vayan a conseguir que el gobierno, y el PRI y el PAN rectifiquen su error, o que el Poder Judicial se vaya a dejar presionar.
No estoy tampoco de acuerdo con desprestigiar como estrategia a todas las instituciones nacionales, y que un hombre o un partido crean que son la conciencia de la nación. Hoy, más que nunca, tenemos que respetar y consolidar a instituciones nacionales, como la Suprema Corte, el Poder Judicial y el IFE que tanto trabajo nos ha costado fortalecer y tanto vamos a necesitar en los próximos meses.
Para evitar que la vida política nacional siga por el camino que va, es necesario que pongamos los intereses nacionales por encima de los de cualquier persona y partido. Es necesario que pensemos en el futuro del país y no en el personal.
Vamos por la ruta de un choque de trenes, pero no de partidos o candidatos, sino un choque social que puede dividir al país por muchos años. Es irresponsable haber aprobado el desafuero, pero también es irresponsable provocar la división política y social del país.
Tenemos que encontrar otro camino para evitar una injusticia, pero esto tiene que ser a través del diálogo y dentro de la ley. Todos, los políticos, legisladores, servidores públicos, empresarios, profesionistas, académicos, intelectuales y en general toda la población, debemos decir basta a la confrontación y exigir una salida política y pacífica a la actual situación. Los medios de comunicación tienen la obligación también de convocar al diálogo nacional, y aislar y descalificar las posiciones extremas que amenazan con dividir y confrontar al país.
Después del desafuero, la situación es muy delicada, y las posibilidades de un acuerdo político son más remotas. Tenemos que evitar que se siga apostando a posiciones extremas que cada día nos alejan más.
Tenemos, por lo tanto, que evitar, por la vía de la negociación, que se prive de los derechos políticos a López Obrador, y tenemos que impedir que éste quiera llevar las cosas al extremo yendo a la cárcel.
Por lo mismo tenemos que evitar que, al no tener respuesta, las marchas y movilizaciones se salgan de control, y tenemos que lograr un acuerdo político de ahora a las elecciones del próximo año.
Más que nunca, hoy se requiere de la política en el más amplio sentido de la palabra, y de políticos nacionalistas que estén por encima de las pugnas e intereses de sus partidos. Tenemos que dejar de lado las descalificaciones, la confrontación, los insultos, las marchas y ayunos, para utilizar el diálogo y la política, para evitar injusticias y confrontaciones.
Hay muchos políticos de todos los partidos en contra del desafuero y preocupados por la polarización actual en que está cayendo el país, dispuestos a buscar acuerdos para no caer en una situación extrema. Llegó el momento no sólo de preocuparnos, sino de ocuparnos del problema político que vivimos.
Tenemos que pensar en el país, en sus aspiraciones, en sus retos, en sus problemas actuales y no en nosotros. Tenemos que apostarle a las instituciones más que a las personas. Tenemos que volver al pensamiento de Guerrero: "La patria es primero".
Demetrio Sodi de la Tijera
Qué lejos están la gran mayoría de los políticos mexicanos del pensamiento de Vicente Guerrero "La patria es primero". Para estos políticos primero están sus intereses personales y sus aspiraciones electorales, y luego está la patria. Mentira que se esté defendiendo la ley, el estado de derecho o un proyecto alternativo de nación, lo que está en juego son las candidaturas a la Presidencia de la República del próximo año.
Qué lejos estamos de grandes mexicanos como José María Morelos, Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, y otros muchos que dieron su vida por la patria. En este momento nadie piensa en el país, la patria es rehén de intereses políticos personales y partidistas.
Si siguen las cosas como van, el futuro de México está en riesgo. La división política y social que está produciendo el desafuero y las movilizaciones son una amenaza para la estabilidad política y social del país. Es cierto que la pugna política no ha afectado todavía la economía, pero no hay blindaje que resista un conflicto político de gran envergadura.
También es cierto que la situación nacional es muy diferente a 1994, y que hemos creado las instituciones y tenemos las reservas económicas para no correr riesgo en una elección presidencial normal, por más competida que sea, pero un conflicto político que divida y confronte al país puede dar al traste con la estabilidad que hemos logrado con tanto sacrificio en los últimos años.
Las elecciones del próximo año por sí mismas van a crear cierta turbulencia política y temor en los inversionistas, si a eso le agregamos la posibilidad de un conflicto mayor por la inhabilitación "a la mala" de un candidato y la ausencia de uno de los tres principales partidos, la situación puede salirse de control.
Una elección presidencial, el próximo año, en medio de un gran abstencionismo, y cuestionada por una parte importante del electorado, va a dar como resultado una nación dividida y un presidente débil, incapaz de gobernar el país.
Por otro lado, qué capacidad tendrá de gobernar y unificar al país un presidente de la República que llegue después de una gran presión popular, confrontado con los demás sectores nacionales.
En ambos casos, la consecuencia será una gran polarización social que divida de raíz al país. Cuidado, nuestra historia es testigo de las grandes pérdidas que ha tenido México cuando los mexicanos nos hemos dividido y enfrentado.
Todos hemos sido testigos de la parálisis política y legislativa que existe actualmente por la falta de diálogo y acuerdos. Una elección y un gobierno cuestionados en los procesos del próximo año no van a poder sacar al país de esa parálisis, y seguiremos perdiendo tiempo y oportunidades para crecer y crear empleos. En un país dividido, los que más pierden son los que menos tienen, los que necesitan empleo, los que enfrentan la pobreza. Por eso no podemos permitir que las cosas sigan por el camino que van, y tenemos que buscar un acuerdo nacional para garantizar que las elecciones del próximo año sean un avance y no un retroceso político.
Estoy en contra del desafuero y de la posible inhabilitación de López Obrador, pero no creo que las movilizaciones y los ayunos vayan a conseguir que el gobierno, y el PRI y el PAN rectifiquen su error, o que el Poder Judicial se vaya a dejar presionar.
No estoy tampoco de acuerdo con desprestigiar como estrategia a todas las instituciones nacionales, y que un hombre o un partido crean que son la conciencia de la nación. Hoy, más que nunca, tenemos que respetar y consolidar a instituciones nacionales, como la Suprema Corte, el Poder Judicial y el IFE que tanto trabajo nos ha costado fortalecer y tanto vamos a necesitar en los próximos meses.
Para evitar que la vida política nacional siga por el camino que va, es necesario que pongamos los intereses nacionales por encima de los de cualquier persona y partido. Es necesario que pensemos en el futuro del país y no en el personal.
Vamos por la ruta de un choque de trenes, pero no de partidos o candidatos, sino un choque social que puede dividir al país por muchos años. Es irresponsable haber aprobado el desafuero, pero también es irresponsable provocar la división política y social del país.
Tenemos que encontrar otro camino para evitar una injusticia, pero esto tiene que ser a través del diálogo y dentro de la ley. Todos, los políticos, legisladores, servidores públicos, empresarios, profesionistas, académicos, intelectuales y en general toda la población, debemos decir basta a la confrontación y exigir una salida política y pacífica a la actual situación. Los medios de comunicación tienen la obligación también de convocar al diálogo nacional, y aislar y descalificar las posiciones extremas que amenazan con dividir y confrontar al país.
Después del desafuero, la situación es muy delicada, y las posibilidades de un acuerdo político son más remotas. Tenemos que evitar que se siga apostando a posiciones extremas que cada día nos alejan más.
Tenemos, por lo tanto, que evitar, por la vía de la negociación, que se prive de los derechos políticos a López Obrador, y tenemos que impedir que éste quiera llevar las cosas al extremo yendo a la cárcel.
Por lo mismo tenemos que evitar que, al no tener respuesta, las marchas y movilizaciones se salgan de control, y tenemos que lograr un acuerdo político de ahora a las elecciones del próximo año.
Más que nunca, hoy se requiere de la política en el más amplio sentido de la palabra, y de políticos nacionalistas que estén por encima de las pugnas e intereses de sus partidos. Tenemos que dejar de lado las descalificaciones, la confrontación, los insultos, las marchas y ayunos, para utilizar el diálogo y la política, para evitar injusticias y confrontaciones.
Hay muchos políticos de todos los partidos en contra del desafuero y preocupados por la polarización actual en que está cayendo el país, dispuestos a buscar acuerdos para no caer en una situación extrema. Llegó el momento no sólo de preocuparnos, sino de ocuparnos del problema político que vivimos.
Tenemos que pensar en el país, en sus aspiraciones, en sus retos, en sus problemas actuales y no en nosotros. Tenemos que apostarle a las instituciones más que a las personas. Tenemos que volver al pensamiento de Guerrero: "La patria es primero".