Arktos
20-04-05, 04:10 PM
Sí, invité a Benito Jerónimo Feijoo. Aunque fui por el al siglo XVIII, para que nos ilustrara acerca de las tan mencionadas profecías papales. ¡Qué pena que nos encuentre todavía creyendo en pendejadas!
La única bronca, es que este güey es un poco extenso para hablar, pero vale la pena el esfuerzo
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§. VI
36. El mismo concepto que de las pasadas, se debe hacer de aquellas profecías de Reyes, y de Papas que comúnmente se atribuyen a San Malaquías. Fue este Santo dotado de espíritu profético, como consta de su Vida escrita por S. Bernardo. Pero tan cierto es que las profecías que corren con su nombre no son suyas, como que no es de Salomón el libro intitulado Clavicula Salomonis.
37. S. Malaquías, Abad del Monasterio de Benchor, y Arzobispo de Armach en Irlanda, de donde era natural, murió el año de 1148. Estas profecías no parecieron hasta el año de 1595, en que las dio a luz Arnoldo Uvion, Monge Casinense (hablo de las de los Papas; que las de los Reyes aún tienen más reciente la data) en el segundo tomo de la Obra, que intituló Lignum vitae, y dedicó a Felipe Segundo. No sólo S. Bernardo, que escribió a la larga la vida de Malaquías, dando cuenta de algunas predicciones suyas, no habló palabra de las profecías en cuestión; pero ni otro Autor alguno de cuantos florecieron en más de cuatro siglos que pasaron desde que murió Malaquías, hasta que escribió Arnoldo Uvion.
38. Uvion dice que recibió estas profecías de mano de Fr. Alfonso Chacón , Religioso Dominicano, y Escritor conocido. Pero como Chacón no dio noticia de ellas, ni en la excelente Historia que compuso de las Vidas de los Papas, donde venía oportunamente, ni en otras Obras, que sacó a luz, sin duda las juzgó después por apócrifas.
39. Pero el argumento tomado del silencio universal de todos los Autores que precedieron a Arnoldo Uvion, como puramente negativo, sería insuficiente para probar la suposición de las profecías en cuestión, si no se añadiera otra prueba positiva concluyente; y es, que estas profecías son muy claras, en orden a aquellos Papas, que precedieron el tiempo de su publicación, y obscurísimas respecto de todos [111] los que se subsiguieron. Explicaréme. Empiezan las profecías desde Celestino Segundo, que reinaba cuando murió S. Malaquías, y prosiguen por todos los Papas que hubo después, y que habrá hasta el fin del mundo. La designación de cada Papa consiste en un breve mote, en que se explica, ya el nombre, ya la patria, ya otra alguna circunstancia particular a la persona. Estos motes se ajustan con gran propiedad a todos los Papas que hubo por espacio de 447 años, contando desde Celestino Segundo hasta Gregorio Decimocuarto inclusive; pero es menester interpretar los que se siguen con suma violencia, para acomodarlos a los Papas
que hubo desde Gregorio Decimocuarto, hasta Benedicto Decimotercio, que al presente reina. Gregorio fue electo Papa cinco años antes que Arnoldo Uvion diese a luz sus dos tomos del Lignum vitae, de que se sigue que entonces se fabricaron estas profecías; y como el impostor que las fraguó, sabía quiénes habían sido los Papas antecedentes, e ignoraba los venideros, para aquellos dispuso los motes e modo que viniesen con propiedad; pero para estos fue preciso echarlos al azar, o como dicen, a Dios, y a dicha. Pondré aquí para demostración diez motes pertenecientes a los primeros, así como se fueren siguiendo, desde Paulo Tercero, hasta Gregorio Decimocuarto, con su explicación, y después los que se siguieron, y seguirán hasta el fin del mundo, dividiéndolos en tres clases.
Primera clase
40. Hyacintus Medico. El Jacinto al Médico. Paulo III, de la Casa de los Farnesios, cuyas armas son seis flores de Lis, o Jacintos. Fue Cardenal del título de S. Cosme, y S. Damián, Médicos.
De Corona Montana. De la Corona del Monte. Julio III, se llamaba antes Juan María del Monte. Tenía por armas una montaña, y unas coronas de laurel.
Frumentum floccidum. Trigo de poca duración. Marcelo II, [112] tenía espigas de trigo en sus armas, y no duró su Pontificado más que veinte y un días.
De Fide Petri. De la Fe de Pedro. Paulo IV, llamábase Pedro antes de subir al solio. A esta explicación creo que falta otra alguna circunstancia.
Aesculapii pharmacum. El medicamento de Esculapio. Pio IV, era de la Casa de Médicis, y había estudiado Medicina en Bolonia.
Angelus nemorosus. Angel del bosque. Pio V, llamábase antes Miguel, que es nombre de Ángel, y era natural de un Lugar llamado el Bosque.
Medium corpus pilularum. La mitad del cuerpo de píldoras, o pelotillas. Gregorio XIII, tenía la mitad de un dragón en sus armas, y fue criatura de Pio IV, que tenía seis pelotas en las suyas.
Axis in medietate signi. El eje en medio del signo. Sixto V, tenía por armas un León, que es uno de los doce signos del Zodiaco, puesto debajo de un eje.
De rore Caeli. Del rocío del Cielo. Urbano VII, fue Obispo de Rosana en la Calabria, donde se coge el maná, o rocío del Cielo.
De antiquitate urbis. De la antigüedad de la Ciudad. Gregorio XIV, natural de Orbieto, que en Latín se dice Urbs vetus.
Segunda clase
41. En esta pondremos sólo los motes, y nombres de los Papas, porque la explicación, por no hallarse alguna propia, cada uno la discurre como puede.
Pia Civitas in bello. La ciudad piadosa en la guerra. Inocencio IX.
Crux Romuela. La cruz de Roma, o de Rómulo. Clemente VIII.
Undosus vir. Hombre de las ondas, o como las ondas. Leon XI.
Gens perversa. Gente perversa. Paulo V. [113]
In tribulatione pacis. En la tribulación de la paz. Gregorio XV.
Lilium, & Rosa. El lirio, y la rosa. Urbano VIII.
Jucunditas Crucis. El gozo, o deleite de la Cruz. Inocencio X.
Montium custos. La guarda de los montes. Alexandro VII.
Sydus Olorum. El Astro de los Cisnes. Clemente IX.
De flumine magno. Del gran río. Clemente X.
Bellua insatiabilis. La bestia insaciable. Inocencio XI.
Poenitentia gloriosa. La gloriosa penitencia. Alexandro VIII.
Rastrum in porta. El rastrillo en la puerta. Inocencio XII.
Flores circumdati. Las flores rodeadas. Clemente XI.
De bona Religione. De la buena Religión. Inocencio XIII.
Miles in bello. El soldado en la guerra. Benedicto XIII, que hoy felizmente gobierna.
El Padre Ricardo Arsdekin, que en el primer tomo de la Teología Tripartita trae las profecías de Malaquías, desde Sixto IV hasta Inocencio XI, confiesa que nadie halló explicación a las que tocan a Inocencio IX, y a Paulo V. En substancia dice lo mismo de la de Clemente X. ¡Buenas profecías por cierto aquellas, que aun visto el suceso, no se les encuentra la aplicación! El Padre Papebroquio en el Propileo (versus finem, apéndice 4.) dice también, que a tres no se les pudo dar explicación alguna, y así a todas las desprecia. Es verdad que en el Diccionario de Moreri se hallan explicadas todas; pero con suma impropiedad, y violencia.
Tercera clase
42. En esta clase entran los Pontífices futuros.
Columna excelsa. La alta columna.
Animal rurale. El animal del campo.
Rosa Umbriae. La rosa de Espoleto.
Ursus velox. El oso veloz. Otros leen Visus velox.
Peregrinus Apostolicus. El Peregrino Apostólico.
Aquila rapax. La Águila rapante. [114]
Canis, & coluber. El perro, y la culebra.
Vir Religiosus. El hombre Religioso.
De balneis Hetruriae. De los baños de Toscana.
Crux de Cruce. La Cruz de la Cruz.
Lumen in Caelo. La luz en el Cielo.
Ignis ardens. El fuego ardiente.
Religio depopulata. La Religión despoblada.
Fides intrepida. La Fe intrépida.
Pastor Angelicus El Pastor Angélico.
Pastor, & Nauta. El Pastor, y el Marinero.
Flos florum. La flor de las flores.
De mediatate Lunae. De la mitad de la Luna.
De labore Solis. Del trabajo del Sol.
De gloria olivae. De la gloria de la oliva.
43. Acaban estas profecías con la siguiente cláusula, que pongo traducida en Castellano: En la última persecución de la Santa Iglesia Romana ocupará la Silla Pedro Romano, que dará pasto a sus ovejas, padeciendo muchas tribulaciones; pasadas las cuales, la Ciudad de siete montes (Roma) será destruída, y el tremendo Juez vendrá a juzgar a su pueblo.
§. VII
44. Las profecías de los Reyes tienen todas las señas de suposición, y algunas más que las de los Papas. Es la voz común que se hallaron no ha mucho tiempo en el Monasterio de Poblet. Tengo noticia de dos manuscritos de estas profecías, en uno de los cuales hay esta nota: Hae prophetiae sunt de tempore Sancti Malachiae, reconditae in archivo Monasterii de Poblete, indeque anno 1639 fuerunt missae Excellentissimo Comiti de Gueralt, Locum tenenti suae Majestatis in Catalonia. (Estas profecías, que son del tiempo de S. Malaquías, estaban guardadas en el Archivo del Monasterio de Poblete, y de allí fueron enviadas el año de 1639 al Excelentísimo Conde de Gueralt, Virrey de Cataluña). En el otro se dice que un Embajador de España en Londres halló en un Archivo de Inglaterra [115] profecías de S. Malaquías sobre los principales Reinos de Europa, y de ellas entresacó las que tocaban a los Reyes de España.
45. Pero para mí no es dudable que el hallazgo del Embajador es apócrifo. Ningún Autor extranjero da noticia de profecías de Malaquías pertenecientes a otros Reinos: si se hubieran descubierto, corrieran en las Naciones, como las de los Papas. Ni aun de las de los Reyes de España hacen memoria, de donde se infiere, que esta fábula nació en España, y sólo en España se conserva.
46. El tiempo de la suposición no puede determinarse a punto fijo. Paréceme muy probable, que hacia los fines del Reinado de Felipe Tercero se fraguaron estas profecías: porque los hechos principales de los Reyes están designados con harta claridad hasta la expulsión de los Moriscos, que se hizo en tiempo de Felipe Tercero, y la cual se nota en la profecía perteneciente a este Rey con estas voces: Perdet a Regno reliquias Lunae. De allí adelante no se halla correspondencia alguna entre los sucesos, y las predicciones.
47. Esta es una prueba visible de la suposición. En la profecía tocante a D. Fernando el Católico se expresa el descubrimiento del Nuevo Mundo, juntamente con los nombres de Colón, y Cortés: Et mundum novum manifestabit post Colon, Cortes. En la de Carlos Quinto, la prisión del Rey Francisco en Pavía: Juxta Pavonem, Gallum comprehendet; e inmediatamente, con voces bien alusivas, la del Duque de Sajonia, y la del Papa Clemente Séptimo: Saxum cum petra subjectum habebit. En la de Felipe Segundo, la victoria Naval sobre la armada Turca junto a Negro-Ponte: Lunam conclipsat in Nigro Ponte, y la conquista de Portugal, designada en las Quinas (armas de aquel Reino) que se apropia: Quinquena vulnera sibi appropriat. Hasta los años que vivió aquel Rey están bien determinados: Septuagenarius, & plus occumbet; pues vivió setenta y un años, y cuatro meses. En el tiempo de Felipe Tercero se manifiesta, como se dijo, la expulsión de los Moriscos. [116] De allí adelante no hay proporción alguna a lo que sucedió. Y es vano el trabajo de los que con interpretaciones violentas, y alusiones forzadas estiran las locuciones, hasta que lleguen a lo que ellos quieren, pues de este modo a todo vendrán, y ningún hombre habrá que no pueda meterse a Profeta.
48. Viose esto claro estos años pasados, en que la profecía correspondiente a este Reinado era interpretada según el efecto de cada uno. Los que deseaban la conservación del Príncipe que nos dio el Cielo, le hallaban designado muy a su placer en la profecía: los que se inclinaban al competidor, encontraban la predicción muy acomodada a su deseo. Y cosa graciosa fue el alborozo de estos, cuando el Señor Archiduque, con el nombre de Carlos Sexto, fue coronado Emperador de Alemania: porque aquel sextus del versículo Ardens ut facula sextus ingreditur, que antes, ni unos, ni otros podían acomodar a su partido, aunque unos, y otros le acomodaban, ya le vieron venir clavado al Príncipe, que reinaba en su corazón.
49. Confirma fuertemente la falsedad, el que en la profecía del Reinado presente no se dice cosa que aluda a la renuncia, y restitución al Cetro de nuestro Rey Felipe Quinto (que Dios guarde), siendo un suceso singularísimo; y lo que es más, falta en esta serie de Reyes Luis el Primero, de cuyo breve Reinado nada se dice, ni cosa que pueda apropiarse a esta interpolada dominación. Pondré aquí esta profecía con las dos restantes (pues no hay más), aunque dudo de que esté bien copiado el ejemplar que tengo presente, porque la Gramática está en partes defectuosa.
Ardens ut faculta sextus ingreditur.
Post multa gesta in unum venient.
Castrum, Leo, Gallus, & Aquila.
Et virginem veterem ipsi tenebunt,
Et postea Lunam in mari mergent.
Et Nardus furit cui successit...(Dudo si esto toca ya a otro Rey.)
Non minus fide, regno, & sceptro: [117]
Sua dominia in Ortu augebit:
Dum fidem servat, ei evenient
Bella, quae geret ex desiderio.
Occumbet felix sexagenarius.
Carolus trabit trabeam rubeam
Septimum sceptrum cum pugione,
Qui res mirabiles ipse videbit,
Nec flos, nec corvus, nec vulpes, nec aquila.
Dracones sibilant, nec Crucem deferent.
Henricus actor diadema auget.
Presus laboribus pro fide Petri.
De Dan resurget, qui eum premet.
Et regnat ut coluber, ut ipse regnet.
Et finita tandem saecula, Deus judicat.
§. VIII
50. Estos, y otros semejantes embustes se ponen en crédito, por suponerse anterior su data a todos los sucesos de que tratan. Es por la mayor parte historia lo que se juzga profecía; y con decirse que se extrajo de un sepulcro, o se halló en el seno más retirado de un Archivo, para los incautos no se ha menester más testimonio. En Nicetas, Historiador Griego, se halla un célebre ejemplar de estas ficciones.
51. El astuto, y ambicioso Focio, Patriarca Cismático de Constantinopla, habiendo caído de la gracia del Emperador Basilio, y de aquel empleo, ideó, y puso en ejecución un extraño ardid para volver a alcanzar su fugitiva fortuna. Escribió en antiguos caracteres Alejandrinos un cuaderno, que, como si hubiese sido escrito algunos siglos antes, en tono profético trataba, entre otras cosas, de la genealogía de Basilio, a quien hacía descender de Tirídates Rey de Armenia. Este cuaderno entregó a su amigo, y confidente Teófanes, Bibliotecario del Emperador, el cual pasado algún tiempo, se le mostró al Príncipe, diciéndole que le había hallado entre los [118] Libros raros de su Biblioteca, y que no podía menos de ser alguna cosa exquisita. El Emperador, como siempre en lo ininteligible se sospecha algo admirable, curioso de saber lo que contenían aquellos obscuros caracteres, dijo a Teófanes que buscase quien supiese descifrarlos; a que Teófanes respondió, que no discurría que hubiese en todo el Imperio hombre capaz de hacerlo, sino Focio. Esto se hacía muy verisímil, porque de hecho Focio era sujeto de erudición, y capacidad extraordinaria, excelente Gramático, Poeta, Orador, Matemático, Filósofo, Astrónomo, Médico, Teólogo, en que lo más admirable fue adquirir tantas ciencias, habiendo estado siempre en empleos Políticos, y Militares. Siendo llamado Focio, le fue fácil descifrar lo que él mismo había cifrado. Basilio, que era de baja esfera, se lisonjeó extremamente de verse entroncado en la descendencia de un Rey que le había precedido ocho siglos. Aun reducido el escrito a los caracteres comunes, restaban algunas obscuridades, cuya ajustada explicación, dada por Focio, no dejó duda de su recta inteligencia. Nadie pudiera adivinar qué significaba esta voz misteriosa Beclas, sino el mismo que con estudio la había fabricado. Descubrió el engañoso intérprete notadas en ella las seis personas que constituían la Familia Imperial; porque cada letra de aquella voz era inicial del nombre de alguno de los seis sujetos. La B de Basilio, la E de su mujer Eudoxia, las cuatro restantes pertenecían a cuatro hijos que tenían, Constantino, León, Alejandro, y Estéfano. Todo lo que se seguía en el cuaderno eran promesas de prosperidades a los sujetos señalados en aquella enigmática voz. Este agudo artificio autorizó más a Focio con el Emperador Basilio, que a Daniel con el Rey Baltasar la interpretación de la misteriosa escritura: Mane, Tecel, Phares. Fue repuesto en la Silla Patriarcal, muerto el Santo Patriarca Ignacio, y dominó siempre el espíritu de Basilio, corrompiendo la buena índole de aquel Príncipe, con harto perjuicio de la Iglesia.
{Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo segundo (1728). Texto tomado de la edición de Madrid 1779 (por D. Joaquín Ibarra, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo segundo (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas 91-118.}
La única bronca, es que este güey es un poco extenso para hablar, pero vale la pena el esfuerzo
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§. VI
36. El mismo concepto que de las pasadas, se debe hacer de aquellas profecías de Reyes, y de Papas que comúnmente se atribuyen a San Malaquías. Fue este Santo dotado de espíritu profético, como consta de su Vida escrita por S. Bernardo. Pero tan cierto es que las profecías que corren con su nombre no son suyas, como que no es de Salomón el libro intitulado Clavicula Salomonis.
37. S. Malaquías, Abad del Monasterio de Benchor, y Arzobispo de Armach en Irlanda, de donde era natural, murió el año de 1148. Estas profecías no parecieron hasta el año de 1595, en que las dio a luz Arnoldo Uvion, Monge Casinense (hablo de las de los Papas; que las de los Reyes aún tienen más reciente la data) en el segundo tomo de la Obra, que intituló Lignum vitae, y dedicó a Felipe Segundo. No sólo S. Bernardo, que escribió a la larga la vida de Malaquías, dando cuenta de algunas predicciones suyas, no habló palabra de las profecías en cuestión; pero ni otro Autor alguno de cuantos florecieron en más de cuatro siglos que pasaron desde que murió Malaquías, hasta que escribió Arnoldo Uvion.
38. Uvion dice que recibió estas profecías de mano de Fr. Alfonso Chacón , Religioso Dominicano, y Escritor conocido. Pero como Chacón no dio noticia de ellas, ni en la excelente Historia que compuso de las Vidas de los Papas, donde venía oportunamente, ni en otras Obras, que sacó a luz, sin duda las juzgó después por apócrifas.
39. Pero el argumento tomado del silencio universal de todos los Autores que precedieron a Arnoldo Uvion, como puramente negativo, sería insuficiente para probar la suposición de las profecías en cuestión, si no se añadiera otra prueba positiva concluyente; y es, que estas profecías son muy claras, en orden a aquellos Papas, que precedieron el tiempo de su publicación, y obscurísimas respecto de todos [111] los que se subsiguieron. Explicaréme. Empiezan las profecías desde Celestino Segundo, que reinaba cuando murió S. Malaquías, y prosiguen por todos los Papas que hubo después, y que habrá hasta el fin del mundo. La designación de cada Papa consiste en un breve mote, en que se explica, ya el nombre, ya la patria, ya otra alguna circunstancia particular a la persona. Estos motes se ajustan con gran propiedad a todos los Papas que hubo por espacio de 447 años, contando desde Celestino Segundo hasta Gregorio Decimocuarto inclusive; pero es menester interpretar los que se siguen con suma violencia, para acomodarlos a los Papas
que hubo desde Gregorio Decimocuarto, hasta Benedicto Decimotercio, que al presente reina. Gregorio fue electo Papa cinco años antes que Arnoldo Uvion diese a luz sus dos tomos del Lignum vitae, de que se sigue que entonces se fabricaron estas profecías; y como el impostor que las fraguó, sabía quiénes habían sido los Papas antecedentes, e ignoraba los venideros, para aquellos dispuso los motes e modo que viniesen con propiedad; pero para estos fue preciso echarlos al azar, o como dicen, a Dios, y a dicha. Pondré aquí para demostración diez motes pertenecientes a los primeros, así como se fueren siguiendo, desde Paulo Tercero, hasta Gregorio Decimocuarto, con su explicación, y después los que se siguieron, y seguirán hasta el fin del mundo, dividiéndolos en tres clases.
Primera clase
40. Hyacintus Medico. El Jacinto al Médico. Paulo III, de la Casa de los Farnesios, cuyas armas son seis flores de Lis, o Jacintos. Fue Cardenal del título de S. Cosme, y S. Damián, Médicos.
De Corona Montana. De la Corona del Monte. Julio III, se llamaba antes Juan María del Monte. Tenía por armas una montaña, y unas coronas de laurel.
Frumentum floccidum. Trigo de poca duración. Marcelo II, [112] tenía espigas de trigo en sus armas, y no duró su Pontificado más que veinte y un días.
De Fide Petri. De la Fe de Pedro. Paulo IV, llamábase Pedro antes de subir al solio. A esta explicación creo que falta otra alguna circunstancia.
Aesculapii pharmacum. El medicamento de Esculapio. Pio IV, era de la Casa de Médicis, y había estudiado Medicina en Bolonia.
Angelus nemorosus. Angel del bosque. Pio V, llamábase antes Miguel, que es nombre de Ángel, y era natural de un Lugar llamado el Bosque.
Medium corpus pilularum. La mitad del cuerpo de píldoras, o pelotillas. Gregorio XIII, tenía la mitad de un dragón en sus armas, y fue criatura de Pio IV, que tenía seis pelotas en las suyas.
Axis in medietate signi. El eje en medio del signo. Sixto V, tenía por armas un León, que es uno de los doce signos del Zodiaco, puesto debajo de un eje.
De rore Caeli. Del rocío del Cielo. Urbano VII, fue Obispo de Rosana en la Calabria, donde se coge el maná, o rocío del Cielo.
De antiquitate urbis. De la antigüedad de la Ciudad. Gregorio XIV, natural de Orbieto, que en Latín se dice Urbs vetus.
Segunda clase
41. En esta pondremos sólo los motes, y nombres de los Papas, porque la explicación, por no hallarse alguna propia, cada uno la discurre como puede.
Pia Civitas in bello. La ciudad piadosa en la guerra. Inocencio IX.
Crux Romuela. La cruz de Roma, o de Rómulo. Clemente VIII.
Undosus vir. Hombre de las ondas, o como las ondas. Leon XI.
Gens perversa. Gente perversa. Paulo V. [113]
In tribulatione pacis. En la tribulación de la paz. Gregorio XV.
Lilium, & Rosa. El lirio, y la rosa. Urbano VIII.
Jucunditas Crucis. El gozo, o deleite de la Cruz. Inocencio X.
Montium custos. La guarda de los montes. Alexandro VII.
Sydus Olorum. El Astro de los Cisnes. Clemente IX.
De flumine magno. Del gran río. Clemente X.
Bellua insatiabilis. La bestia insaciable. Inocencio XI.
Poenitentia gloriosa. La gloriosa penitencia. Alexandro VIII.
Rastrum in porta. El rastrillo en la puerta. Inocencio XII.
Flores circumdati. Las flores rodeadas. Clemente XI.
De bona Religione. De la buena Religión. Inocencio XIII.
Miles in bello. El soldado en la guerra. Benedicto XIII, que hoy felizmente gobierna.
El Padre Ricardo Arsdekin, que en el primer tomo de la Teología Tripartita trae las profecías de Malaquías, desde Sixto IV hasta Inocencio XI, confiesa que nadie halló explicación a las que tocan a Inocencio IX, y a Paulo V. En substancia dice lo mismo de la de Clemente X. ¡Buenas profecías por cierto aquellas, que aun visto el suceso, no se les encuentra la aplicación! El Padre Papebroquio en el Propileo (versus finem, apéndice 4.) dice también, que a tres no se les pudo dar explicación alguna, y así a todas las desprecia. Es verdad que en el Diccionario de Moreri se hallan explicadas todas; pero con suma impropiedad, y violencia.
Tercera clase
42. En esta clase entran los Pontífices futuros.
Columna excelsa. La alta columna.
Animal rurale. El animal del campo.
Rosa Umbriae. La rosa de Espoleto.
Ursus velox. El oso veloz. Otros leen Visus velox.
Peregrinus Apostolicus. El Peregrino Apostólico.
Aquila rapax. La Águila rapante. [114]
Canis, & coluber. El perro, y la culebra.
Vir Religiosus. El hombre Religioso.
De balneis Hetruriae. De los baños de Toscana.
Crux de Cruce. La Cruz de la Cruz.
Lumen in Caelo. La luz en el Cielo.
Ignis ardens. El fuego ardiente.
Religio depopulata. La Religión despoblada.
Fides intrepida. La Fe intrépida.
Pastor Angelicus El Pastor Angélico.
Pastor, & Nauta. El Pastor, y el Marinero.
Flos florum. La flor de las flores.
De mediatate Lunae. De la mitad de la Luna.
De labore Solis. Del trabajo del Sol.
De gloria olivae. De la gloria de la oliva.
43. Acaban estas profecías con la siguiente cláusula, que pongo traducida en Castellano: En la última persecución de la Santa Iglesia Romana ocupará la Silla Pedro Romano, que dará pasto a sus ovejas, padeciendo muchas tribulaciones; pasadas las cuales, la Ciudad de siete montes (Roma) será destruída, y el tremendo Juez vendrá a juzgar a su pueblo.
§. VII
44. Las profecías de los Reyes tienen todas las señas de suposición, y algunas más que las de los Papas. Es la voz común que se hallaron no ha mucho tiempo en el Monasterio de Poblet. Tengo noticia de dos manuscritos de estas profecías, en uno de los cuales hay esta nota: Hae prophetiae sunt de tempore Sancti Malachiae, reconditae in archivo Monasterii de Poblete, indeque anno 1639 fuerunt missae Excellentissimo Comiti de Gueralt, Locum tenenti suae Majestatis in Catalonia. (Estas profecías, que son del tiempo de S. Malaquías, estaban guardadas en el Archivo del Monasterio de Poblete, y de allí fueron enviadas el año de 1639 al Excelentísimo Conde de Gueralt, Virrey de Cataluña). En el otro se dice que un Embajador de España en Londres halló en un Archivo de Inglaterra [115] profecías de S. Malaquías sobre los principales Reinos de Europa, y de ellas entresacó las que tocaban a los Reyes de España.
45. Pero para mí no es dudable que el hallazgo del Embajador es apócrifo. Ningún Autor extranjero da noticia de profecías de Malaquías pertenecientes a otros Reinos: si se hubieran descubierto, corrieran en las Naciones, como las de los Papas. Ni aun de las de los Reyes de España hacen memoria, de donde se infiere, que esta fábula nació en España, y sólo en España se conserva.
46. El tiempo de la suposición no puede determinarse a punto fijo. Paréceme muy probable, que hacia los fines del Reinado de Felipe Tercero se fraguaron estas profecías: porque los hechos principales de los Reyes están designados con harta claridad hasta la expulsión de los Moriscos, que se hizo en tiempo de Felipe Tercero, y la cual se nota en la profecía perteneciente a este Rey con estas voces: Perdet a Regno reliquias Lunae. De allí adelante no se halla correspondencia alguna entre los sucesos, y las predicciones.
47. Esta es una prueba visible de la suposición. En la profecía tocante a D. Fernando el Católico se expresa el descubrimiento del Nuevo Mundo, juntamente con los nombres de Colón, y Cortés: Et mundum novum manifestabit post Colon, Cortes. En la de Carlos Quinto, la prisión del Rey Francisco en Pavía: Juxta Pavonem, Gallum comprehendet; e inmediatamente, con voces bien alusivas, la del Duque de Sajonia, y la del Papa Clemente Séptimo: Saxum cum petra subjectum habebit. En la de Felipe Segundo, la victoria Naval sobre la armada Turca junto a Negro-Ponte: Lunam conclipsat in Nigro Ponte, y la conquista de Portugal, designada en las Quinas (armas de aquel Reino) que se apropia: Quinquena vulnera sibi appropriat. Hasta los años que vivió aquel Rey están bien determinados: Septuagenarius, & plus occumbet; pues vivió setenta y un años, y cuatro meses. En el tiempo de Felipe Tercero se manifiesta, como se dijo, la expulsión de los Moriscos. [116] De allí adelante no hay proporción alguna a lo que sucedió. Y es vano el trabajo de los que con interpretaciones violentas, y alusiones forzadas estiran las locuciones, hasta que lleguen a lo que ellos quieren, pues de este modo a todo vendrán, y ningún hombre habrá que no pueda meterse a Profeta.
48. Viose esto claro estos años pasados, en que la profecía correspondiente a este Reinado era interpretada según el efecto de cada uno. Los que deseaban la conservación del Príncipe que nos dio el Cielo, le hallaban designado muy a su placer en la profecía: los que se inclinaban al competidor, encontraban la predicción muy acomodada a su deseo. Y cosa graciosa fue el alborozo de estos, cuando el Señor Archiduque, con el nombre de Carlos Sexto, fue coronado Emperador de Alemania: porque aquel sextus del versículo Ardens ut facula sextus ingreditur, que antes, ni unos, ni otros podían acomodar a su partido, aunque unos, y otros le acomodaban, ya le vieron venir clavado al Príncipe, que reinaba en su corazón.
49. Confirma fuertemente la falsedad, el que en la profecía del Reinado presente no se dice cosa que aluda a la renuncia, y restitución al Cetro de nuestro Rey Felipe Quinto (que Dios guarde), siendo un suceso singularísimo; y lo que es más, falta en esta serie de Reyes Luis el Primero, de cuyo breve Reinado nada se dice, ni cosa que pueda apropiarse a esta interpolada dominación. Pondré aquí esta profecía con las dos restantes (pues no hay más), aunque dudo de que esté bien copiado el ejemplar que tengo presente, porque la Gramática está en partes defectuosa.
Ardens ut faculta sextus ingreditur.
Post multa gesta in unum venient.
Castrum, Leo, Gallus, & Aquila.
Et virginem veterem ipsi tenebunt,
Et postea Lunam in mari mergent.
Et Nardus furit cui successit...(Dudo si esto toca ya a otro Rey.)
Non minus fide, regno, & sceptro: [117]
Sua dominia in Ortu augebit:
Dum fidem servat, ei evenient
Bella, quae geret ex desiderio.
Occumbet felix sexagenarius.
Carolus trabit trabeam rubeam
Septimum sceptrum cum pugione,
Qui res mirabiles ipse videbit,
Nec flos, nec corvus, nec vulpes, nec aquila.
Dracones sibilant, nec Crucem deferent.
Henricus actor diadema auget.
Presus laboribus pro fide Petri.
De Dan resurget, qui eum premet.
Et regnat ut coluber, ut ipse regnet.
Et finita tandem saecula, Deus judicat.
§. VIII
50. Estos, y otros semejantes embustes se ponen en crédito, por suponerse anterior su data a todos los sucesos de que tratan. Es por la mayor parte historia lo que se juzga profecía; y con decirse que se extrajo de un sepulcro, o se halló en el seno más retirado de un Archivo, para los incautos no se ha menester más testimonio. En Nicetas, Historiador Griego, se halla un célebre ejemplar de estas ficciones.
51. El astuto, y ambicioso Focio, Patriarca Cismático de Constantinopla, habiendo caído de la gracia del Emperador Basilio, y de aquel empleo, ideó, y puso en ejecución un extraño ardid para volver a alcanzar su fugitiva fortuna. Escribió en antiguos caracteres Alejandrinos un cuaderno, que, como si hubiese sido escrito algunos siglos antes, en tono profético trataba, entre otras cosas, de la genealogía de Basilio, a quien hacía descender de Tirídates Rey de Armenia. Este cuaderno entregó a su amigo, y confidente Teófanes, Bibliotecario del Emperador, el cual pasado algún tiempo, se le mostró al Príncipe, diciéndole que le había hallado entre los [118] Libros raros de su Biblioteca, y que no podía menos de ser alguna cosa exquisita. El Emperador, como siempre en lo ininteligible se sospecha algo admirable, curioso de saber lo que contenían aquellos obscuros caracteres, dijo a Teófanes que buscase quien supiese descifrarlos; a que Teófanes respondió, que no discurría que hubiese en todo el Imperio hombre capaz de hacerlo, sino Focio. Esto se hacía muy verisímil, porque de hecho Focio era sujeto de erudición, y capacidad extraordinaria, excelente Gramático, Poeta, Orador, Matemático, Filósofo, Astrónomo, Médico, Teólogo, en que lo más admirable fue adquirir tantas ciencias, habiendo estado siempre en empleos Políticos, y Militares. Siendo llamado Focio, le fue fácil descifrar lo que él mismo había cifrado. Basilio, que era de baja esfera, se lisonjeó extremamente de verse entroncado en la descendencia de un Rey que le había precedido ocho siglos. Aun reducido el escrito a los caracteres comunes, restaban algunas obscuridades, cuya ajustada explicación, dada por Focio, no dejó duda de su recta inteligencia. Nadie pudiera adivinar qué significaba esta voz misteriosa Beclas, sino el mismo que con estudio la había fabricado. Descubrió el engañoso intérprete notadas en ella las seis personas que constituían la Familia Imperial; porque cada letra de aquella voz era inicial del nombre de alguno de los seis sujetos. La B de Basilio, la E de su mujer Eudoxia, las cuatro restantes pertenecían a cuatro hijos que tenían, Constantino, León, Alejandro, y Estéfano. Todo lo que se seguía en el cuaderno eran promesas de prosperidades a los sujetos señalados en aquella enigmática voz. Este agudo artificio autorizó más a Focio con el Emperador Basilio, que a Daniel con el Rey Baltasar la interpretación de la misteriosa escritura: Mane, Tecel, Phares. Fue repuesto en la Silla Patriarcal, muerto el Santo Patriarca Ignacio, y dominó siempre el espíritu de Basilio, corrompiendo la buena índole de aquel Príncipe, con harto perjuicio de la Iglesia.
{Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo segundo (1728). Texto tomado de la edición de Madrid 1779 (por D. Joaquín Ibarra, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo segundo (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas 91-118.}