Rafael Norma Méndez
04-11-11, 04:13 PM
Los cuentos de mi querida tía María Cristina Méndez Fernández, hermana de mi madre, La Sra. Ana María Méndez Fernández (RIP Ambas) (*)
El Cuento de Juan Soldado
Juan soldado, llamado así por ser soldado, era simpático, ya que lo es casi siempre la persona que es generosa y caritativa, y Juan era así, pero tenía un gran defecto: ser terriblemente jugador: había veces que ganaba y poco le duraba su bienestar, pues pronto lo perdía o lo gastaba o lo regalaba; una vez en el juego ganó una casa; el que la perdió le dijo a Juan que http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno lo sentía mucho, porque en esa casa, espantaban Juan se rió a carcajadas , pues también tenía fama de ser muy valiente y de http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno tenerle miedo a nada, se dirigió a tomar posesión de la famosa casa, y cual http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno sería su sorpresa al entrar y ver que en la cocina, como si lo estuvieran esperando, había una enorme cazuela con mole de guajolote hirviendo y oliendo sabrosísimo. No había allí una sola persona, la casa era suya, y por tanto también el mole;
Salió a comprar unas tortillas calientitas y se sentó feliz a comer: tomó de la cazuela una pierna del guajolote y ayudándose con la tortilla, se disponía a darle la primera mordida, haciéndosele agua la boca, cuando oyó una voz que así decía:
“¡Caigo o no Caigo!”
Disgustado,Juan contestó:
“¡PUES CAE CON MIL DE A CABALLO!”
Inmediatamente cayó del techo una pierna de un hombre muy alto, con su calcetín y su zapato:
Cualquiera habría salido de la casa muy asustado, pero Juan http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno era un cualquiera, y le dio su mordida al mole y siguió tan contento como si nada.
Volviose a oír la voz cavernosa que decía:
“¡Caigo o no caigo!”
Juan tan sólo le contestó:
¡Pues cae con dos mil en bicicleta!
Y asi, sucesivamente fueron cayendo la otra pierna, el tronco, y la cabeza junto con los brazos de un gigante.
Juan estaba admirado, pero http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno miedoso.
De pronto, todos los miembros del gigante se juntaron y se levantó del suelo, como si tal cosa. Y con voz amable le dijo a Juan Soldado:
¿Eres verdaderamente valiente y mereces un premio! ¡En esta casa hay un tesoro escondido, Si lo encuentras será tuyo, como ya es tuya la casa!
El hombre desapareció tan misteriosamente como había llegado. Y Juan se puso a buscar el tesoro.
http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo le importaba tirar paredes, lo que deseaba era encontrar el tesoro, buscó por toda partes, Oyó al golpear con la pared que sonaba como si estuviera hueca, jaló un trapito que parecía salir de la pared y al momento se rompió.
Empezaron a salir una gran cantidad de monedas de oro, plata cobre y níquel, anillos, pulseras, y joyas con perlas, brillantes, esmeraldas, relojes, todo lo que vale y que a todo mundo gusta. Jan Soldado en el colmo de la alegría empezó a darse buena vida; regalaba y jugaba, se divertía mucho, se llenaba de amigos que le ayudaban a tirar su dinero en gastos tontos; nunca pensó que su riqueza podría acabarse, pero se terminó y los amigos http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno volvieron nunca ya que http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno eran verdaderos amigos.
Tan pobre que se quedó sin casa y sin dinero, solo tenia tres tortas: una de pollo, otra de jamón y otra de frijol. Se sentó en la calle y se dispuso a comer la torta de pollo; en eso se le acerco un ancianito muy pobre y pidió limosna.
Ya iba a darle una mordida a la torta de pollo, cuando vio pasar a un hombre muy pobre y desarrapado, su ropa estaba hecha jirones, el cual le dijo:
“JUAN, APIADATE DE MI, http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNO TENGO QUE LLEVARME A LA BOCA”
Juan que era muy generoso, se desprendió de su torta de pollo.
Empezó a quitarle la servilleta a su torta de jamón, cuandouna mujer muy bella, pero cubierta con andrajos , le suplicó;
“Juan ten piedad de mi, http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno tengo que comer
Juan se quedó sorprendido al ver la belleza de la pobre mujer, quien tenía unos hermosos ojos que transparentaban con claridad y pureza su alma:
Sin dudarlo un segundo, entregó a la hambrienta mujer la torta de queso.
Se disponía a comer la última torta de frijol que le quedaba, en cuanto la mujer había desaparecido de su vista ; pero en eso apareció un niño tan apuesto como pobre, cubierto por una vestimenta hecha jirones, que suplicándote le pidió a Juan Soldado:
“Juan http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno he comido en varios días, ten piedad de mi”
Al ver la carencia de dicho niño, le regaló su última torta.
http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo bien había desaparecido el niño comiéndose dicha torta, cuando del cielo se escuchó una voz que alababa la generosidad de Juan:
“Juan, a esas personas que tú has dado de comer, han sido ni más ni menos que San José, la Virgen María y el niño Jesús así que Juan, yo soy la Divina Providencia, tú eres un hombre caritativo. Pídeme tres gracias, pero piensa bien y te las concederé”.
“¿En verdad?, contestó atónito Juan Soldado.
¡Claro! contestó la poderosa voz del cielo.
¡Bueno, pues mi primer deseo es que nadie me gane cuando juegue!”
“¿Juan, porqué http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno mejor pides la salvación de tu alma? ¿Recuerda que tan sólo te quedan dos deseos!
Pues como segundo deseo quiero que cuando yo diga “Ésto a mi mochila,” se guarde lo que sea en ella, y http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifnadie me lo pueda quitar!”
“¡Ay Juan , qué deseo más absurdo! Pero en fin , concedido!
¡recuerda que ya nada más te queda un solo deseo.!”
“Pues que de la silla donde me siente, nadie me pueda parar!
¿Ay, Juan! ¿Ya lo pensaste bien? ¿Por qué no pides mejor otra cosa?
“¿Eso es precisamente lo que más quiero!”
¡Concedido! le contestó la voz del cielo que era ni más ni menos que la mismísima Santísima Trinidad
Juan empezo esta etapa, nuevamente jugándose todo: empezó a atesorar todas las ganancias que le producía ganarle siempre a todos sus amigos. Sin embargo, éstos al poco tiempo se aburrieron porque siempre perdían.
Juan empezó a quedarse nuevamente solo como un hongo; ya http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifnadie quería jugar con él. Todos se cansaban y lo abandonaban.
Entonces simplemente se fue al mercaod, y al pasar por el puesto de frutas, simplemente dijo
”¡Las frutas, @ mi mochila!,” y todas salían volando hacia él.
¡”El pollo, @ mi mochila!”![/i] y el pollo volaba hasta él.
Juan así resolvía sus problemas, hasta que llegó al muerte tilica y flaca y sin más, a Jaun Solado le dijo:
“¡Ya vengo por ti, Juan.!”
pero Juan que grita y dice:
¡La muerte @ mi mochila!!” Y zás, que la muerte se queda atrapada en su mochila.
Al paso del tiempo y por un descuido de Juan soldado
La muerte sale de la mochila y Juan muere.
Al presentarse ante San Pedro que cuida las puertas del cielo, empieza a ser interrogado y sd le pregunta:
¿Cómo dices que te llamas?
“Juan Soldado." responde.
¿Juan Soldado…… Juan Soldado…..? decía San Pedro, buscando su nombre en la lista de los que tenían derecho a entrar al cielo .
En eso estaban cuando El Arcángel San Gabriel, que estaba junto a Dios, se levanta y se cerca de la puerta, que por cierto, estaba ya entreabierta:
En un descuido de San Pedro, Juan Soldado se va a sentar al lado derecho de San Pedro
Al darse cuenta de tal situación, el Arcángel San Gabriel se dirige a Dios diciéndole que ”le han quitado su lugar….”
A lo que Dios responde:
”http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo puedo levantarlo de este lugar: Es un compromiso ya adquirido desde hace mucho tiempo.
(*) Este cuento se lo cantaba a mi queridisima tia María Cristina, su abuelita materna, Doña Eduarda Anaya, casada con Don Serapión Fernández, que tenían esos nombres porque se acostumbraba ponerles el nombre del santo del día en que nacían.
Por cierto que mi bisabuelita, le salvó la vida a Don Benito Juárez, pues según me contaba mi abuela Ana Fernández Anaya, lo escondió al benemérito debajo de sus naguas, ya que lo venían persiguiendo.
Eso me recuerda El Tambor De Hojalata, de Gunter Grass
Los cuentos de mi querida tía María Cristina Méndez Fernández (RIP)
http://tinyurl.com/3p3sq28
El Cuento de Juan Soldado
Juan soldado, llamado así por ser soldado, era simpático, ya que lo es casi siempre la persona que es generosa y caritativa, y Juan era así, pero tenía un gran defecto: ser terriblemente jugador: había veces que ganaba y poco le duraba su bienestar, pues pronto lo perdía o lo gastaba o lo regalaba; una vez en el juego ganó una casa; el que la perdió le dijo a Juan que http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno lo sentía mucho, porque en esa casa, espantaban Juan se rió a carcajadas , pues también tenía fama de ser muy valiente y de http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno tenerle miedo a nada, se dirigió a tomar posesión de la famosa casa, y cual http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno sería su sorpresa al entrar y ver que en la cocina, como si lo estuvieran esperando, había una enorme cazuela con mole de guajolote hirviendo y oliendo sabrosísimo. No había allí una sola persona, la casa era suya, y por tanto también el mole;
Salió a comprar unas tortillas calientitas y se sentó feliz a comer: tomó de la cazuela una pierna del guajolote y ayudándose con la tortilla, se disponía a darle la primera mordida, haciéndosele agua la boca, cuando oyó una voz que así decía:
“¡Caigo o no Caigo!”
Disgustado,Juan contestó:
“¡PUES CAE CON MIL DE A CABALLO!”
Inmediatamente cayó del techo una pierna de un hombre muy alto, con su calcetín y su zapato:
Cualquiera habría salido de la casa muy asustado, pero Juan http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno era un cualquiera, y le dio su mordida al mole y siguió tan contento como si nada.
Volviose a oír la voz cavernosa que decía:
“¡Caigo o no caigo!”
Juan tan sólo le contestó:
¡Pues cae con dos mil en bicicleta!
Y asi, sucesivamente fueron cayendo la otra pierna, el tronco, y la cabeza junto con los brazos de un gigante.
Juan estaba admirado, pero http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno miedoso.
De pronto, todos los miembros del gigante se juntaron y se levantó del suelo, como si tal cosa. Y con voz amable le dijo a Juan Soldado:
¿Eres verdaderamente valiente y mereces un premio! ¡En esta casa hay un tesoro escondido, Si lo encuentras será tuyo, como ya es tuya la casa!
El hombre desapareció tan misteriosamente como había llegado. Y Juan se puso a buscar el tesoro.
http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo le importaba tirar paredes, lo que deseaba era encontrar el tesoro, buscó por toda partes, Oyó al golpear con la pared que sonaba como si estuviera hueca, jaló un trapito que parecía salir de la pared y al momento se rompió.
Empezaron a salir una gran cantidad de monedas de oro, plata cobre y níquel, anillos, pulseras, y joyas con perlas, brillantes, esmeraldas, relojes, todo lo que vale y que a todo mundo gusta. Jan Soldado en el colmo de la alegría empezó a darse buena vida; regalaba y jugaba, se divertía mucho, se llenaba de amigos que le ayudaban a tirar su dinero en gastos tontos; nunca pensó que su riqueza podría acabarse, pero se terminó y los amigos http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno volvieron nunca ya que http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno eran verdaderos amigos.
Tan pobre que se quedó sin casa y sin dinero, solo tenia tres tortas: una de pollo, otra de jamón y otra de frijol. Se sentó en la calle y se dispuso a comer la torta de pollo; en eso se le acerco un ancianito muy pobre y pidió limosna.
Ya iba a darle una mordida a la torta de pollo, cuando vio pasar a un hombre muy pobre y desarrapado, su ropa estaba hecha jirones, el cual le dijo:
“JUAN, APIADATE DE MI, http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNO TENGO QUE LLEVARME A LA BOCA”
Juan que era muy generoso, se desprendió de su torta de pollo.
Empezó a quitarle la servilleta a su torta de jamón, cuandouna mujer muy bella, pero cubierta con andrajos , le suplicó;
“Juan ten piedad de mi, http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno tengo que comer
Juan se quedó sorprendido al ver la belleza de la pobre mujer, quien tenía unos hermosos ojos que transparentaban con claridad y pureza su alma:
Sin dudarlo un segundo, entregó a la hambrienta mujer la torta de queso.
Se disponía a comer la última torta de frijol que le quedaba, en cuanto la mujer había desaparecido de su vista ; pero en eso apareció un niño tan apuesto como pobre, cubierto por una vestimenta hecha jirones, que suplicándote le pidió a Juan Soldado:
“Juan http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno he comido en varios días, ten piedad de mi”
Al ver la carencia de dicho niño, le regaló su última torta.
http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo bien había desaparecido el niño comiéndose dicha torta, cuando del cielo se escuchó una voz que alababa la generosidad de Juan:
“Juan, a esas personas que tú has dado de comer, han sido ni más ni menos que San José, la Virgen María y el niño Jesús así que Juan, yo soy la Divina Providencia, tú eres un hombre caritativo. Pídeme tres gracias, pero piensa bien y te las concederé”.
“¿En verdad?, contestó atónito Juan Soldado.
¡Claro! contestó la poderosa voz del cielo.
¡Bueno, pues mi primer deseo es que nadie me gane cuando juegue!”
“¿Juan, porqué http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifno mejor pides la salvación de tu alma? ¿Recuerda que tan sólo te quedan dos deseos!
Pues como segundo deseo quiero que cuando yo diga “Ésto a mi mochila,” se guarde lo que sea en ella, y http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifnadie me lo pueda quitar!”
“¡Ay Juan , qué deseo más absurdo! Pero en fin , concedido!
¡recuerda que ya nada más te queda un solo deseo.!”
“Pues que de la silla donde me siente, nadie me pueda parar!
¿Ay, Juan! ¿Ya lo pensaste bien? ¿Por qué no pides mejor otra cosa?
“¿Eso es precisamente lo que más quiero!”
¡Concedido! le contestó la voz del cielo que era ni más ni menos que la mismísima Santísima Trinidad
Juan empezo esta etapa, nuevamente jugándose todo: empezó a atesorar todas las ganancias que le producía ganarle siempre a todos sus amigos. Sin embargo, éstos al poco tiempo se aburrieron porque siempre perdían.
Juan empezó a quedarse nuevamente solo como un hongo; ya http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifnadie quería jugar con él. Todos se cansaban y lo abandonaban.
Entonces simplemente se fue al mercaod, y al pasar por el puesto de frutas, simplemente dijo
”¡Las frutas, @ mi mochila!,” y todas salían volando hacia él.
¡”El pollo, @ mi mochila!”![/i] y el pollo volaba hasta él.
Juan así resolvía sus problemas, hasta que llegó al muerte tilica y flaca y sin más, a Jaun Solado le dijo:
“¡Ya vengo por ti, Juan.!”
pero Juan que grita y dice:
¡La muerte @ mi mochila!!” Y zás, que la muerte se queda atrapada en su mochila.
Al paso del tiempo y por un descuido de Juan soldado
La muerte sale de la mochila y Juan muere.
Al presentarse ante San Pedro que cuida las puertas del cielo, empieza a ser interrogado y sd le pregunta:
¿Cómo dices que te llamas?
“Juan Soldado." responde.
¿Juan Soldado…… Juan Soldado…..? decía San Pedro, buscando su nombre en la lista de los que tenían derecho a entrar al cielo .
En eso estaban cuando El Arcángel San Gabriel, que estaba junto a Dios, se levanta y se cerca de la puerta, que por cierto, estaba ya entreabierta:
En un descuido de San Pedro, Juan Soldado se va a sentar al lado derecho de San Pedro
Al darse cuenta de tal situación, el Arcángel San Gabriel se dirige a Dios diciéndole que ”le han quitado su lugar….”
A lo que Dios responde:
”http://www.latrinchera.org/foros/images/smilies/011.gifNo puedo levantarlo de este lugar: Es un compromiso ya adquirido desde hace mucho tiempo.
(*) Este cuento se lo cantaba a mi queridisima tia María Cristina, su abuelita materna, Doña Eduarda Anaya, casada con Don Serapión Fernández, que tenían esos nombres porque se acostumbraba ponerles el nombre del santo del día en que nacían.
Por cierto que mi bisabuelita, le salvó la vida a Don Benito Juárez, pues según me contaba mi abuela Ana Fernández Anaya, lo escondió al benemérito debajo de sus naguas, ya que lo venían persiguiendo.
Eso me recuerda El Tambor De Hojalata, de Gunter Grass
Los cuentos de mi querida tía María Cristina Méndez Fernández (RIP)
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