sasahe
02-03-11, 07:39 PM
He estado visitando al dentista para no terminar en el circo.
http://bp1.blogger.com/_FaRN-dw_rms/RvAyDShuwQI/AAAAAAAABc4/yD8N-GsW1sU/s400/ball-lucille-photo-lucille-ball-6205087%5B1%5D.jpg (http://bp1.blogger.com/_FaRN-dw_rms/RvAyDShuwQI/AAAAAAAABc4/yD8N-GsW1sU/s1600-h/ball-lucille-photo-lucille-ball-6205087[1].jpg)
He estado escuchando a locutores de radio y una que otra música dentro de mi boca. Esto me sucede cuando estoy manejando en Caracas y aprieto los dientes… De pronto Alfredo Escalante me habla fuerte y yo me asusto.
Por eso estoy yendo al odontólogo todas las semanas, para que me cambie todas las amalgamas de mis empastes dentales y me las substituyan por resinas poliéster, porque además algunas noches mientras descanso la cabeza sobre mi almohada, debido a los llamados “empastes negros, puedo escuchar completo “Alò ciudadano” sin ni siquiera prender la televisión ni sintonizar Globovisión.
¿Recuerdan el programa de televisión “I Love Lucy” protagonizado por la pelirroja Lucille Ball? Pues quiero decirles que investigando sobre este caso de las amalgamas “antenas”, descubrí que Lucy decía en un reportaje televisivo que durante la Segunda Guerra Mundial, mientras manejaba, un día ella, empezó a escuchar en su dentadura mensajes en japonés, como si los dientes captasen las ondas de una radio con transmisión de espías.
Los empastes metálicos que tenía Lucy en los dientes, esas amalgamas realizadas con la mezcla de plata y de mercurio sirvieron de canalizador de ondas de radio y eso mismo me estaba pasando a mí pero en Venezuela.
De inmediato hice un experimento para que mi esposa y mis hijos no me siguieran viendo como un bicho raro, o como si estuviese drogado o poseído por espíritus y fantasmas… así que tomé un micrófono pequeño y me lo metí en la boca, le di todo el volumen posible al amplificador y froté mis muelas lentamente, para que las amalgamas hicieran circuito…. De inmediato nos caímos todos de culo, pues comenzamos a escuchar todos y a un alto volumen a “Sandro de América” cantando… Primero en mi boca y después a través del amplificador:
“Tus labios de rubí, de rojo carmesí…
parecen murmurar,
mil cosas sin hablar
y yo que estoy aquí, sentado frente a ti…
Me siento desangrar,
sin poder conversar...”
Coñooooooooo!!!!! Que maravilla Sandro y que feliz me siento yo ahora al saber que no estoy loco ni endemoniado, ya que lo que siento, hasta tiene bases científicas… Feliiiiiiiiiiiiz de poder entender que lo que pasaba a Lucille Ball, también me estaba pasando a mí.
Besé entonces a mi esposa y le di un fuerte corrientazo que le durmió los labios, le di un fuerte beso a mis hijos sacándoles chispas de las mejillas y me puse de inmediato a pensar en las oportunidades que tenía de unirme a la televisión y ganar mucha plata, o de irme de gira con el circo mexicano de los “Hermanos Gasca”, a conocer mundo y a aparecer en grandes carteles como “El Transmisor Humano” al lado de la mujer barbuda y del mago Fu Man Chù.
Pero esa misma noche, como un baño de agua fría comenzó mi tormento, pues la radio no se apagaba y constantemente se entremezclaban todas las radiodifusoras y televisiones entre sí, en fragmentos de un único programa ininterrumpido, como en un gran collage… como si hiciera cambios rápidos de canales, un verdadero ZAPPING con mis muelas.
Un pedazo de un discurso en cadena del presidente, unas estrofas de una balada boba de Frank Quintero y una de unos carajos cantando reggaeton poniendo caras de malos y dándoselas de gangsters, pandilleros y narcos, a Don Francisco con un carro nuevo de paquete, mezclado con un chiste del sargento Full Chola, a Kiko y Roland diciendo: “Señores, buenas noches”, a Luis Chataing ofreciéndole disculpas a Daniel Sarcos… Todos a la vez, al unísono en una verdadera pesadilla, el infierno de Dante era bolsa comparado con este tormento.
Hice una bola de tela con un pañueluelo y dormí con dicha pelota metida en mi boca, para que mis muelas no hicieran contacto. Al levantarme me fui a toda velocidad y de emergencia al odontólogo para que me pusiera de una vez por todas, en vez de amalgamas, unas resinas de color blanco…
P
or eso he estado visitando al dentista para no terminar con trastornos ni en el circo... Aunque Venezuela de por sí es un gran circo, pero un circo lleno de FREAKS.
http://bp1.blogger.com/_FaRN-dw_rms/RvAyDShuwQI/AAAAAAAABc4/yD8N-GsW1sU/s400/ball-lucille-photo-lucille-ball-6205087%5B1%5D.jpg (http://bp1.blogger.com/_FaRN-dw_rms/RvAyDShuwQI/AAAAAAAABc4/yD8N-GsW1sU/s1600-h/ball-lucille-photo-lucille-ball-6205087[1].jpg)
He estado escuchando a locutores de radio y una que otra música dentro de mi boca. Esto me sucede cuando estoy manejando en Caracas y aprieto los dientes… De pronto Alfredo Escalante me habla fuerte y yo me asusto.
Por eso estoy yendo al odontólogo todas las semanas, para que me cambie todas las amalgamas de mis empastes dentales y me las substituyan por resinas poliéster, porque además algunas noches mientras descanso la cabeza sobre mi almohada, debido a los llamados “empastes negros, puedo escuchar completo “Alò ciudadano” sin ni siquiera prender la televisión ni sintonizar Globovisión.
¿Recuerdan el programa de televisión “I Love Lucy” protagonizado por la pelirroja Lucille Ball? Pues quiero decirles que investigando sobre este caso de las amalgamas “antenas”, descubrí que Lucy decía en un reportaje televisivo que durante la Segunda Guerra Mundial, mientras manejaba, un día ella, empezó a escuchar en su dentadura mensajes en japonés, como si los dientes captasen las ondas de una radio con transmisión de espías.
Los empastes metálicos que tenía Lucy en los dientes, esas amalgamas realizadas con la mezcla de plata y de mercurio sirvieron de canalizador de ondas de radio y eso mismo me estaba pasando a mí pero en Venezuela.
De inmediato hice un experimento para que mi esposa y mis hijos no me siguieran viendo como un bicho raro, o como si estuviese drogado o poseído por espíritus y fantasmas… así que tomé un micrófono pequeño y me lo metí en la boca, le di todo el volumen posible al amplificador y froté mis muelas lentamente, para que las amalgamas hicieran circuito…. De inmediato nos caímos todos de culo, pues comenzamos a escuchar todos y a un alto volumen a “Sandro de América” cantando… Primero en mi boca y después a través del amplificador:
“Tus labios de rubí, de rojo carmesí…
parecen murmurar,
mil cosas sin hablar
y yo que estoy aquí, sentado frente a ti…
Me siento desangrar,
sin poder conversar...”
Coñooooooooo!!!!! Que maravilla Sandro y que feliz me siento yo ahora al saber que no estoy loco ni endemoniado, ya que lo que siento, hasta tiene bases científicas… Feliiiiiiiiiiiiz de poder entender que lo que pasaba a Lucille Ball, también me estaba pasando a mí.
Besé entonces a mi esposa y le di un fuerte corrientazo que le durmió los labios, le di un fuerte beso a mis hijos sacándoles chispas de las mejillas y me puse de inmediato a pensar en las oportunidades que tenía de unirme a la televisión y ganar mucha plata, o de irme de gira con el circo mexicano de los “Hermanos Gasca”, a conocer mundo y a aparecer en grandes carteles como “El Transmisor Humano” al lado de la mujer barbuda y del mago Fu Man Chù.
Pero esa misma noche, como un baño de agua fría comenzó mi tormento, pues la radio no se apagaba y constantemente se entremezclaban todas las radiodifusoras y televisiones entre sí, en fragmentos de un único programa ininterrumpido, como en un gran collage… como si hiciera cambios rápidos de canales, un verdadero ZAPPING con mis muelas.
Un pedazo de un discurso en cadena del presidente, unas estrofas de una balada boba de Frank Quintero y una de unos carajos cantando reggaeton poniendo caras de malos y dándoselas de gangsters, pandilleros y narcos, a Don Francisco con un carro nuevo de paquete, mezclado con un chiste del sargento Full Chola, a Kiko y Roland diciendo: “Señores, buenas noches”, a Luis Chataing ofreciéndole disculpas a Daniel Sarcos… Todos a la vez, al unísono en una verdadera pesadilla, el infierno de Dante era bolsa comparado con este tormento.
Hice una bola de tela con un pañueluelo y dormí con dicha pelota metida en mi boca, para que mis muelas no hicieran contacto. Al levantarme me fui a toda velocidad y de emergencia al odontólogo para que me pusiera de una vez por todas, en vez de amalgamas, unas resinas de color blanco…
P
or eso he estado visitando al dentista para no terminar con trastornos ni en el circo... Aunque Venezuela de por sí es un gran circo, pero un circo lleno de FREAKS.