Silver Angel
16-04-05, 05:02 PM
AMLO engañó a todos, incluido el PRD (Viernes 15 Abril de 2005)
Por Felipe Moreno
Nadie aprende de la historia y menos aquellos que no la han leído. En los últimos días se han dicho y comentado una serie de disparates que chocan con otra realidad, pues se han equiparado los acontecimientos políticos del momento con otros ya ocurridos en el pasado. Aunque es cierto que la historia es cíclica, el momento actual contiene ingredientes que antes no se habían utilizado para el análisis serio y responsable de cuanto suceso político se nos ha presentando en los inicios del siglo XXI.
¿Hacia dónde va el sistema político de México? Sería la pregunta más seria que debiéramos respondernos en estos momentos, pues queda claro que el gobierno de Vicente Fox y su llamado "cambio", únicamente sirvieron para que ciertas especies se acomodaran y aprovecharan de ese intento de reacomodo en lo político. Léase y entiéndase lo que ahora se conoce popularmente como los mercenarios en la política de México, un grupo de personas que para justificar sus servicios y traiciones ideológicas alegan formar parte de la administración pública, desconociendo todo contexto y estatus político obtenido antes por otro partido político.
Decíamos que nadie aprende de la historia y es cierto, más aquellos que únicamente se dedican al recuerdo y recuento de ciertos hechos y ciertos nombres, dejando de lado el análisis de los hechos por los cuales fracasaron en sus intenciones los gobiernos hoy catalogados de democráticos.
¿Cuál fue el verdadero error de Francisco I. Madero?.
¿Cuál fue el error de Vicente Fox?.
Si es que pretendemos hacer una extrapolación histórica debemos decir que fue el mismo en ambos casos. La buena fe, la ignorancia, el desconocimiento de la política y sobre todo el poco uso y ejercicio del poder. ¿Qué fue lo que no hizo Madero al asumir el gobierno?. ¿Qué no hizo Vicente Fox en su momento?. Ambos pecaron de ingenuos, no se dieron cuenta donde estaba el mal, ese cáncer que siempre a minado la salud del sistema político de México, aún incrustado en sus estructuras burocráticas.
Vicente Fox, al igual que Madero, dejó vivir a los hombres y mujeres de los "círculos interiores": subsecretarios, directores generales, oficiales mayores y, en otros casos, cayó en el error de repetir o ratificar a personajes de un pasado tan abiertamente cuestionado por él durante sus giras de proselitismo político.
Vicente Fox, por desconocimiento o por miedo, no tocó las fibras sensibles de la política corrupta del pasado. No hizo nueva política, intentó gobernar mediante sondeos y encuestas de opinión y mucha, pero mucha publicidad pagada en la televisión. Al todavía Presidente de México, le importaba más saber cual era su record de popularidad que cumplir con ese "cambio" prometido a millones de mexicanos que sufragaron por él. Vicente Fox cayó bajo los influjos del elixir de la adulación y del poder, fue cercado de inmediato por los hombres y mujeres que cada seis años se reparten el futuro de México y los mexicanos, haciendo uso de los llamados partidos políticos. Los grandes empresarios y contratistas que, en esta ocasión, hicieron más evidentes sus intenciones en materia de petróleo y electricidad. Vicente Fox sólo buscó el gobierno jamás tendrá una idea de lo que es realmente el poder.
Ya, desde hace diez años, habíamos apuntado (buscar la Carpeta Púrpura de septiembre de 1994) que los presidentes de México, en raras ocasiones han tentado las fibras del poder. Y, en el caso de Ernesto Zedillo, ese gran empleado del capital trasnacional, que él "tendría el gobierno, pero jamás el poder". Ese era un hecho evidente, el sistema político de México había entrado en abierta descomposición. Iniciada la debacle a finales del mandato de José López Portillo, ésta hizo crisis en el salinato, "nuevos banqueros", "nuevos empresarios", incluso se intentó la creación de una "nueva clase política durante los años del salinato, para continuar ordeñando a la nación. Y es que, después de José López Portillo, los banqueros expropiados el 1º de septiembre de 1982, decidieron formar una banca paralela para competir en los ámbitos de la economía y la política. Muchos de ellos a los que se agregaron ciertos empresarios -que antes fueron simpatizantes del PRI-gobierno- decidieron pasar a engrosar las filas del Partido Acción Nacional, naciendo así el llamado "neopanismo o nuevo paganismo".
La descomposición del sistema político de México no ha terminado, sigue su curso la dilatada autopsia. Más ahora, cuando los partidos políticos de México no están partidos, están rotos y fracturados; cuando carecen de una sólida base ideológica, cuando todos ellos padecen la invasión de los más bajos y variados intereses que pretenden seguir medrando de la política y de la llamada democracia. ¿Será cierto que el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador buscaba la Presidencia de México?. Porque nosotros tenemos otras ideas y lecturas al respecto. Hace unos días hablábamos de su futuro inmediato y creemos que no fuimos muy claros. Hubo correos electrónicos en ese sentido. Ahora lo seremos o intentaremos ser más explícitos.
Andrés Manuel López Obrador no quiere la Presidencia de México, al menos no Padece la enfermedad crónica que mantiene loca a la señora Marta Sahagún Jiménez de Fox. Y esto es sencillo de explicar y entender, pues los planes de López Obrador son mesiánicos y de largo alcance. El sabe que ningún cambio verdadero puede hacerse desde dentro del gobierno y sus estructuras, ya lo vivió y experimento en carne propia. Los grandes movimientos que han transformado la realidad de México no han surgido dentro del gobierno, siempre se han dado desde fuera, sobre todo cuando se trata de imponer un nuevo orden constitucional. Siempre se ha partido de la ilegalidad para establecer una nueva legalidad, hoy tan en boga.
Recordemos algunos pasajes de nuestra historia donde un gobierno local desconocía la autoridad del Presidente de la República o donde un movimiento era aplastado por la fuerza de las bayonetas, para luego renacer y hacerse gobierno legal y legítimo. Aquellos hombres y mujeres que antaño fueron rebeldes, hoy forman parte de las galerías de nuestros hombres y mujeres ilustres. Todos ellos antes fueron bandidos o forajidos o expresidiarios, hoy son conocidos como héroes de la patria.
¿Qué necesita México; un cambio político o un cambio de sistema?. Sin duda, lo segundo, un cambio de sistema, donde se equilibren las desigualdades sociales y se acabe con los tradicionales privilegios. Donde ya no existan monopolios como los de Televisa y TV Azteca o mega monopolios concentrados en un solo hombre, llámese Carlos Slim o cualquier otro de los 300 que siempre han dominado a México. (Pídase, vía correo electrónico, la lista de esos 300 o los 360 hombres más ricos de México.) El mal del sistema político de México no se encuentra básicamente en lo político, radica en los errores de un sistema económico que siempre se ha mantenido rehén, cautivo, al servicio de los usureros intereses de siempre.
Recuérdese que la Independencia, La Reforma y La Revolución, tuvieron un error, siempre dejaron intactas las estructuras económicas de México. Un pantano donde se han ahogado las mejores intenciones de cambio y se han alentado otros crímenes atroces en contra de los Estados Unidos Mexicanos o de aquellos que han pretendido tocar dichas estructuras. Aunque es cierto, salvo el Fobaproa, los grandes crímenes nunca se dejan por escrito. Un Presidente de la República, siempre ha sido cautivo en "una jaula de oro", como lo diría Francisco y Madero en la Presidencia de México, siempre será incapaz para emprender grandes cambios, tanto económicos como políticos. La misma "legalidad" lo frena, se lo impide.
Los políticos, léase desde el Presidente de la República y hasta el más modesto de los servidores públicos, incluidos diputados y senadores e integrantes del poder judicial de la federación, todos son piezas de cambio para servir a los grandes intereses del momento. En eso radica la fantasía de aquellos que buscan ser gobierno. Por eso nada cambia ni nada avanza por las vías del "diálogo político", sobre todo cuando se impone la línea; donde la ley se tuerce para aplicarse con un criterio netamente político.
Andrés Manuel López Obrador no será Presidente de México en el 2006, quizá nunca lo sea o no lo dejen llegar. Pero lo que sí es ya un hecho es su existencia como líder social y político. Dentro o fuera de la cárcel, es un líder moral que poco a poco crecerá hasta tomar dimensiones que jamás imaginaron sus inventores. Sus enemigos, por ignorancia, lo han colocado en el lugar que él quería desde siempre. El tabasqueño está en las calles, las banquetas, los parques, el monte, los atrios, las plazas públicas, en México o el extranjero. Esos lugares serán desde ahora sus principales escenarios y sus trincheras.
Un líder, definido en esos términos, no busca ni debe buscar la presidencia de ningún país, debe buscar el cambio verdadero, la demolición de las viejas estructuras. Busca la desaparición de una oligarquía y un sistema de componendas y privilegios, tan socorrido en nuestro México. Luego entonces, no es como se piensa y como se dice, que el tabasqueño se encuentre "muerto" o acabo políticamente. Para nada, su liderazgo apenas está creciendo, sólo necesita fortalecer sus bases ideológicas, que desde luego nada tienen que ver con nuestro viejo pasado ni con el PRD.
Veamos las cosas así: a López Obrador ya le estorbaba el gobierno de la Ciudad de México para sus fines últimos. Le estorbaba el PRD, inmerso en un mar de deshonestidad y corrupción sin precedente. Era una sus principales limitantes. Ahora que ya existe, López Obrador puede viajar y moverse, incluso por el extranjero. Puede recibir apoyos de las numerosas ongs que pululan por el mundo y así encabezar un gran movimiento social y político pro ruptura y restauración del sistema político de México. Algo más significativo que ocupar, por sólo seis años, una silla y una banda que ya no significan mucho para millones de mexicanos que han perdido toda esperanza.
Finalmente hay que decirlo, todos cayeron en el juego de Andrés Manuel López Obrador, quien ahora cuenta con su "propio partido político" ya es un hombre libre, si así lo desea, para emprender los verdaderos cambios a un sistema caduco y profundamente corrupto. Está mucho más allá de la Presidencia de México, y mucho más allá del PRD o de aquellos que ahora se exhiben con ridículas huelgas "de hambre" o plantones a las puertas de Los Pinos para implorar clemencia.
Andrés Manuel López Obrador engañó a todos, él sabe y cree que nació para movilizar masas, ya otros vendrán y harán su parte, la que les corresponde.
Vistas así las cosas ¿Para qué querría ser Presidente? ¿Para terminar como siervo al servicio de los intereses que siempre han manipulado a México, y donde los Presidentes pasan después de haber servido, a servirse de esa gran nata llamada corrupción?. Y todo a cambio de una foto con una banda tricolor que les trae como obsequio, sexenios y sexenios de desprestigio.
Que opinan?
Pd.- D2 porfas pasa este tema al de politica mexicana, lo que pasa es que por alguna razon no puedo postear temas nuevos en dicho foro :029:
Por Felipe Moreno
Nadie aprende de la historia y menos aquellos que no la han leído. En los últimos días se han dicho y comentado una serie de disparates que chocan con otra realidad, pues se han equiparado los acontecimientos políticos del momento con otros ya ocurridos en el pasado. Aunque es cierto que la historia es cíclica, el momento actual contiene ingredientes que antes no se habían utilizado para el análisis serio y responsable de cuanto suceso político se nos ha presentando en los inicios del siglo XXI.
¿Hacia dónde va el sistema político de México? Sería la pregunta más seria que debiéramos respondernos en estos momentos, pues queda claro que el gobierno de Vicente Fox y su llamado "cambio", únicamente sirvieron para que ciertas especies se acomodaran y aprovecharan de ese intento de reacomodo en lo político. Léase y entiéndase lo que ahora se conoce popularmente como los mercenarios en la política de México, un grupo de personas que para justificar sus servicios y traiciones ideológicas alegan formar parte de la administración pública, desconociendo todo contexto y estatus político obtenido antes por otro partido político.
Decíamos que nadie aprende de la historia y es cierto, más aquellos que únicamente se dedican al recuerdo y recuento de ciertos hechos y ciertos nombres, dejando de lado el análisis de los hechos por los cuales fracasaron en sus intenciones los gobiernos hoy catalogados de democráticos.
¿Cuál fue el verdadero error de Francisco I. Madero?.
¿Cuál fue el error de Vicente Fox?.
Si es que pretendemos hacer una extrapolación histórica debemos decir que fue el mismo en ambos casos. La buena fe, la ignorancia, el desconocimiento de la política y sobre todo el poco uso y ejercicio del poder. ¿Qué fue lo que no hizo Madero al asumir el gobierno?. ¿Qué no hizo Vicente Fox en su momento?. Ambos pecaron de ingenuos, no se dieron cuenta donde estaba el mal, ese cáncer que siempre a minado la salud del sistema político de México, aún incrustado en sus estructuras burocráticas.
Vicente Fox, al igual que Madero, dejó vivir a los hombres y mujeres de los "círculos interiores": subsecretarios, directores generales, oficiales mayores y, en otros casos, cayó en el error de repetir o ratificar a personajes de un pasado tan abiertamente cuestionado por él durante sus giras de proselitismo político.
Vicente Fox, por desconocimiento o por miedo, no tocó las fibras sensibles de la política corrupta del pasado. No hizo nueva política, intentó gobernar mediante sondeos y encuestas de opinión y mucha, pero mucha publicidad pagada en la televisión. Al todavía Presidente de México, le importaba más saber cual era su record de popularidad que cumplir con ese "cambio" prometido a millones de mexicanos que sufragaron por él. Vicente Fox cayó bajo los influjos del elixir de la adulación y del poder, fue cercado de inmediato por los hombres y mujeres que cada seis años se reparten el futuro de México y los mexicanos, haciendo uso de los llamados partidos políticos. Los grandes empresarios y contratistas que, en esta ocasión, hicieron más evidentes sus intenciones en materia de petróleo y electricidad. Vicente Fox sólo buscó el gobierno jamás tendrá una idea de lo que es realmente el poder.
Ya, desde hace diez años, habíamos apuntado (buscar la Carpeta Púrpura de septiembre de 1994) que los presidentes de México, en raras ocasiones han tentado las fibras del poder. Y, en el caso de Ernesto Zedillo, ese gran empleado del capital trasnacional, que él "tendría el gobierno, pero jamás el poder". Ese era un hecho evidente, el sistema político de México había entrado en abierta descomposición. Iniciada la debacle a finales del mandato de José López Portillo, ésta hizo crisis en el salinato, "nuevos banqueros", "nuevos empresarios", incluso se intentó la creación de una "nueva clase política durante los años del salinato, para continuar ordeñando a la nación. Y es que, después de José López Portillo, los banqueros expropiados el 1º de septiembre de 1982, decidieron formar una banca paralela para competir en los ámbitos de la economía y la política. Muchos de ellos a los que se agregaron ciertos empresarios -que antes fueron simpatizantes del PRI-gobierno- decidieron pasar a engrosar las filas del Partido Acción Nacional, naciendo así el llamado "neopanismo o nuevo paganismo".
La descomposición del sistema político de México no ha terminado, sigue su curso la dilatada autopsia. Más ahora, cuando los partidos políticos de México no están partidos, están rotos y fracturados; cuando carecen de una sólida base ideológica, cuando todos ellos padecen la invasión de los más bajos y variados intereses que pretenden seguir medrando de la política y de la llamada democracia. ¿Será cierto que el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador buscaba la Presidencia de México?. Porque nosotros tenemos otras ideas y lecturas al respecto. Hace unos días hablábamos de su futuro inmediato y creemos que no fuimos muy claros. Hubo correos electrónicos en ese sentido. Ahora lo seremos o intentaremos ser más explícitos.
Andrés Manuel López Obrador no quiere la Presidencia de México, al menos no Padece la enfermedad crónica que mantiene loca a la señora Marta Sahagún Jiménez de Fox. Y esto es sencillo de explicar y entender, pues los planes de López Obrador son mesiánicos y de largo alcance. El sabe que ningún cambio verdadero puede hacerse desde dentro del gobierno y sus estructuras, ya lo vivió y experimento en carne propia. Los grandes movimientos que han transformado la realidad de México no han surgido dentro del gobierno, siempre se han dado desde fuera, sobre todo cuando se trata de imponer un nuevo orden constitucional. Siempre se ha partido de la ilegalidad para establecer una nueva legalidad, hoy tan en boga.
Recordemos algunos pasajes de nuestra historia donde un gobierno local desconocía la autoridad del Presidente de la República o donde un movimiento era aplastado por la fuerza de las bayonetas, para luego renacer y hacerse gobierno legal y legítimo. Aquellos hombres y mujeres que antaño fueron rebeldes, hoy forman parte de las galerías de nuestros hombres y mujeres ilustres. Todos ellos antes fueron bandidos o forajidos o expresidiarios, hoy son conocidos como héroes de la patria.
¿Qué necesita México; un cambio político o un cambio de sistema?. Sin duda, lo segundo, un cambio de sistema, donde se equilibren las desigualdades sociales y se acabe con los tradicionales privilegios. Donde ya no existan monopolios como los de Televisa y TV Azteca o mega monopolios concentrados en un solo hombre, llámese Carlos Slim o cualquier otro de los 300 que siempre han dominado a México. (Pídase, vía correo electrónico, la lista de esos 300 o los 360 hombres más ricos de México.) El mal del sistema político de México no se encuentra básicamente en lo político, radica en los errores de un sistema económico que siempre se ha mantenido rehén, cautivo, al servicio de los usureros intereses de siempre.
Recuérdese que la Independencia, La Reforma y La Revolución, tuvieron un error, siempre dejaron intactas las estructuras económicas de México. Un pantano donde se han ahogado las mejores intenciones de cambio y se han alentado otros crímenes atroces en contra de los Estados Unidos Mexicanos o de aquellos que han pretendido tocar dichas estructuras. Aunque es cierto, salvo el Fobaproa, los grandes crímenes nunca se dejan por escrito. Un Presidente de la República, siempre ha sido cautivo en "una jaula de oro", como lo diría Francisco y Madero en la Presidencia de México, siempre será incapaz para emprender grandes cambios, tanto económicos como políticos. La misma "legalidad" lo frena, se lo impide.
Los políticos, léase desde el Presidente de la República y hasta el más modesto de los servidores públicos, incluidos diputados y senadores e integrantes del poder judicial de la federación, todos son piezas de cambio para servir a los grandes intereses del momento. En eso radica la fantasía de aquellos que buscan ser gobierno. Por eso nada cambia ni nada avanza por las vías del "diálogo político", sobre todo cuando se impone la línea; donde la ley se tuerce para aplicarse con un criterio netamente político.
Andrés Manuel López Obrador no será Presidente de México en el 2006, quizá nunca lo sea o no lo dejen llegar. Pero lo que sí es ya un hecho es su existencia como líder social y político. Dentro o fuera de la cárcel, es un líder moral que poco a poco crecerá hasta tomar dimensiones que jamás imaginaron sus inventores. Sus enemigos, por ignorancia, lo han colocado en el lugar que él quería desde siempre. El tabasqueño está en las calles, las banquetas, los parques, el monte, los atrios, las plazas públicas, en México o el extranjero. Esos lugares serán desde ahora sus principales escenarios y sus trincheras.
Un líder, definido en esos términos, no busca ni debe buscar la presidencia de ningún país, debe buscar el cambio verdadero, la demolición de las viejas estructuras. Busca la desaparición de una oligarquía y un sistema de componendas y privilegios, tan socorrido en nuestro México. Luego entonces, no es como se piensa y como se dice, que el tabasqueño se encuentre "muerto" o acabo políticamente. Para nada, su liderazgo apenas está creciendo, sólo necesita fortalecer sus bases ideológicas, que desde luego nada tienen que ver con nuestro viejo pasado ni con el PRD.
Veamos las cosas así: a López Obrador ya le estorbaba el gobierno de la Ciudad de México para sus fines últimos. Le estorbaba el PRD, inmerso en un mar de deshonestidad y corrupción sin precedente. Era una sus principales limitantes. Ahora que ya existe, López Obrador puede viajar y moverse, incluso por el extranjero. Puede recibir apoyos de las numerosas ongs que pululan por el mundo y así encabezar un gran movimiento social y político pro ruptura y restauración del sistema político de México. Algo más significativo que ocupar, por sólo seis años, una silla y una banda que ya no significan mucho para millones de mexicanos que han perdido toda esperanza.
Finalmente hay que decirlo, todos cayeron en el juego de Andrés Manuel López Obrador, quien ahora cuenta con su "propio partido político" ya es un hombre libre, si así lo desea, para emprender los verdaderos cambios a un sistema caduco y profundamente corrupto. Está mucho más allá de la Presidencia de México, y mucho más allá del PRD o de aquellos que ahora se exhiben con ridículas huelgas "de hambre" o plantones a las puertas de Los Pinos para implorar clemencia.
Andrés Manuel López Obrador engañó a todos, él sabe y cree que nació para movilizar masas, ya otros vendrán y harán su parte, la que les corresponde.
Vistas así las cosas ¿Para qué querría ser Presidente? ¿Para terminar como siervo al servicio de los intereses que siempre han manipulado a México, y donde los Presidentes pasan después de haber servido, a servirse de esa gran nata llamada corrupción?. Y todo a cambio de una foto con una banda tricolor que les trae como obsequio, sexenios y sexenios de desprestigio.
Que opinan?
Pd.- D2 porfas pasa este tema al de politica mexicana, lo que pasa es que por alguna razon no puedo postear temas nuevos en dicho foro :029: