Gloria
29-10-05, 03:25 AM
El obispo de Cancún considera que Wilma ha sido un mensaje de "advertencia divina"
AGENCIAS
28 de octubre de 2005
La furia con la que azotó el huracán Wilma la ciudad mexicana de Cancún no es más que "una advertencia divina contra el pecado y la ambición de quienes han dañado el ecosistema". Esta particular visión llega de la mano del obispo de la ciudad mexicana, Pedro Pablo Elizondo, que también ha considerado que en Cancún se ha visto "el pecado de la ambición, el afán desordenado de placer y el deseo de poder de los empresarios hoteleros".
La devastación causada por "Wilma" en la ciudad caribeña y otras localidades de la península de Yucatán, el principal polo turístico de México, "no es un castigo divino, sino un mensaje de advertencia y orden por parte de Cristo", ha asegurado el prelado.
Elizondo ha señalado que "por la ambición al dinero, los hoteleros han dañado el ecosistema y esa ambición también ha erosionado su alma, por lo que 'Wilma' vino a dar el mensaje de que hay que cuidar el medio ambiente".
Ha añadido que "lo que nos está diciendo el Señor en medio del zarandeo de las olas es que no tengamos miedo, sino mucha fe".
El obispo de Cancún ha dicho, no obstante, que la rapidez y solidaridad demostradas por los mexicanos para socorrer a los damnificados y emprender la reconstrucción se deben a que "Dios ha sacudido su espíritu de amor y caridad".
Las declaraciones del religioso se produjeron un día después de que la organización Greenpeace culpara a los políticos, gobernantes y empresarios del sector hotelero de México de contribuir a agudizar la vulnerabilidad del ecosistema de la península de Yucatán frente a los huracanes.
El paso de "Wilma" por la península de Yucatán dejó el pasado fin de semana entre cuatro y ocho muertos, un millón de afectados, de los cuales 700.000 en Cancún, y grandes daños en viviendas, hoteles y obras de infraestructura.
http://www.informativos.telecinco.es/obispo-cancun/wilma/advertencia/dn_14703.htm
:puro:
AGENCIAS
28 de octubre de 2005
La furia con la que azotó el huracán Wilma la ciudad mexicana de Cancún no es más que "una advertencia divina contra el pecado y la ambición de quienes han dañado el ecosistema". Esta particular visión llega de la mano del obispo de la ciudad mexicana, Pedro Pablo Elizondo, que también ha considerado que en Cancún se ha visto "el pecado de la ambición, el afán desordenado de placer y el deseo de poder de los empresarios hoteleros".
La devastación causada por "Wilma" en la ciudad caribeña y otras localidades de la península de Yucatán, el principal polo turístico de México, "no es un castigo divino, sino un mensaje de advertencia y orden por parte de Cristo", ha asegurado el prelado.
Elizondo ha señalado que "por la ambición al dinero, los hoteleros han dañado el ecosistema y esa ambición también ha erosionado su alma, por lo que 'Wilma' vino a dar el mensaje de que hay que cuidar el medio ambiente".
Ha añadido que "lo que nos está diciendo el Señor en medio del zarandeo de las olas es que no tengamos miedo, sino mucha fe".
El obispo de Cancún ha dicho, no obstante, que la rapidez y solidaridad demostradas por los mexicanos para socorrer a los damnificados y emprender la reconstrucción se deben a que "Dios ha sacudido su espíritu de amor y caridad".
Las declaraciones del religioso se produjeron un día después de que la organización Greenpeace culpara a los políticos, gobernantes y empresarios del sector hotelero de México de contribuir a agudizar la vulnerabilidad del ecosistema de la península de Yucatán frente a los huracanes.
El paso de "Wilma" por la península de Yucatán dejó el pasado fin de semana entre cuatro y ocho muertos, un millón de afectados, de los cuales 700.000 en Cancún, y grandes daños en viviendas, hoteles y obras de infraestructura.
http://www.informativos.telecinco.es/obispo-cancun/wilma/advertencia/dn_14703.htm
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