Rafael Norma
15-10-05, 06:34 AM
EDITORIAL DE THE NEW YORK TIMES
Un mortífero calor para el último lugar
Traducido por Rafael Norma Méndez
Publicado el 14 de octubre de 2005
La Unión Europea y Japón pueden ahora afirmar que son la salida frente a la carrera para ver justamente como por tan poco, los países ricos pueden salirse con la suya de su ofrecimiento, cuando se trata de hacer efectivas las promesas de liberalizar el comercio agrícola. Mientras las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio se prolongan tediosamente en Ginebra esta semana; Japón y Europa objetaron los términos Americanos cuando los Estados Unidos de América propusieron recortes a los subsidios agrícolas. Los funcionarios Japoneses categóricamente rechazaron considerar la propuesta Americana para que Japón recortara sus propios subsidios.
Durante las negociaciones, el Jefe comercial Estadounidense, Peter Mandelson, realmente advirtió en contra de intentar hacer demasiado, como si tal cosa fuera posible. "Debes tener cuidado de ofrecer demasiado en una ronda como ésta,” dijo el Sr. Mandelson, presumiblemente en una forma directa.
Francia, preocupada por sus agricultores pudieran realmente tener que competir sin que el gobierno les sostuviera en sus manos, se quejó de que lento método del Sr. Mandelson fuera en realidad demasiado rápido. El Ministro de Relaciones Exteriores Philippe Douste-Blazy dijo que no le gustaba que el Sr. Mandelson ofertara abrir el acceso al mercado agrícola de la Unión Europea "sin una previa consulta con los estados miembros." Esto aconteció después de que Francia cerrara estrepitosamente la propuesta Americana.
Así que seamos realistas: el mundo desarrollado vierte mediante un embudo casi $ 1,000 millones de dólares en subsidios a sus propios agricultores, alentando la sobreproducción.. Eso impulsa a la baja los precios y deja a los agricultores de los países pobres sin la capacidad de competir contra los productos subsidiados, aún dentro de sus propios países.
En años recientes, los agricultores estadounidenses han sido capaces de vender por debajo del costo el algodón, el trigo, el arroz, y demás productos en los mercados mundiales a precios que no cubren su costo de producción, y todo por los políticos; a expensas de los contribuyentes estadounidenses. El sistema Europeo es todavía peor: Los subsidios agrícolas de los Estados Unidos de América son iguales tan sólo a un tercio de los de la Unión Europea
El representante comercial de los Estados Unidos de América , Robert Portman, reveló su propuesta en Ginebra el pasado lunes para un rápido inicio de las pláticas comerciales agrícolas, las cuales se supone que concluyen , o al menos se acercan a su conclusión en diciembre, cuando la Organización Mundial de Comercio tenga su gran reunión en Hong Kong.
La propuesta del Sr. Portman es un paso en la dirección correcta.. Los Estados Unidos de América podrían recortar los subsidios permisibles agrícolas en un 60%. A cambio, Europa y Japón recortarían sus subsidios en un 83% ; un porcentaje más elevado debido a que tanto los países en Europa como Japón, tienen subsidios mayores.
La oferta del Sr. Portman incluye algunos pesares para los agricultores Americanos, particularmente aquellos que cosechan maíz y semilla de soya. Peor no llega lo suficiente debido a que falla en dirigir los temas a largo plazo de la baja en los precios de las mercaderías y de las tendencias sin verificar de algunos agricultores americanos que sobre producen debido a que saben que el gobierno de los Estados Unidos de América los sacaran del atolladero.
El tiempo se agota; los ministros de comercio han acordado reanudar las pláticas la siguiente semana en Ginebra. Incumbe a los países en desarrollo sacar por la fuerza tanto como puedan de AMÉRICA Y EUROPA sobre el comercio agrícola, al usar el apalancamiento que tienen en esas negociaciones; por decir el hecho que las grandes empresas en ambos lados del atlántico quieren encarecidamente tratos que liberalicen las reglamentaciones y bajen las tarifas sobre los productos manufacturados, la agricultura y los servicios. Los países pobres deben rehusarse a firmar un Nuevo pacto comercial hasta que los Estados Unidos de América , Europa y Japón disminuyan drásticamente sus subsidios agrícolas.
Un mortífero calor para el último lugar
Traducido por Rafael Norma Méndez
Publicado el 14 de octubre de 2005
La Unión Europea y Japón pueden ahora afirmar que son la salida frente a la carrera para ver justamente como por tan poco, los países ricos pueden salirse con la suya de su ofrecimiento, cuando se trata de hacer efectivas las promesas de liberalizar el comercio agrícola. Mientras las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio se prolongan tediosamente en Ginebra esta semana; Japón y Europa objetaron los términos Americanos cuando los Estados Unidos de América propusieron recortes a los subsidios agrícolas. Los funcionarios Japoneses categóricamente rechazaron considerar la propuesta Americana para que Japón recortara sus propios subsidios.
Durante las negociaciones, el Jefe comercial Estadounidense, Peter Mandelson, realmente advirtió en contra de intentar hacer demasiado, como si tal cosa fuera posible. "Debes tener cuidado de ofrecer demasiado en una ronda como ésta,” dijo el Sr. Mandelson, presumiblemente en una forma directa.
Francia, preocupada por sus agricultores pudieran realmente tener que competir sin que el gobierno les sostuviera en sus manos, se quejó de que lento método del Sr. Mandelson fuera en realidad demasiado rápido. El Ministro de Relaciones Exteriores Philippe Douste-Blazy dijo que no le gustaba que el Sr. Mandelson ofertara abrir el acceso al mercado agrícola de la Unión Europea "sin una previa consulta con los estados miembros." Esto aconteció después de que Francia cerrara estrepitosamente la propuesta Americana.
Así que seamos realistas: el mundo desarrollado vierte mediante un embudo casi $ 1,000 millones de dólares en subsidios a sus propios agricultores, alentando la sobreproducción.. Eso impulsa a la baja los precios y deja a los agricultores de los países pobres sin la capacidad de competir contra los productos subsidiados, aún dentro de sus propios países.
En años recientes, los agricultores estadounidenses han sido capaces de vender por debajo del costo el algodón, el trigo, el arroz, y demás productos en los mercados mundiales a precios que no cubren su costo de producción, y todo por los políticos; a expensas de los contribuyentes estadounidenses. El sistema Europeo es todavía peor: Los subsidios agrícolas de los Estados Unidos de América son iguales tan sólo a un tercio de los de la Unión Europea
El representante comercial de los Estados Unidos de América , Robert Portman, reveló su propuesta en Ginebra el pasado lunes para un rápido inicio de las pláticas comerciales agrícolas, las cuales se supone que concluyen , o al menos se acercan a su conclusión en diciembre, cuando la Organización Mundial de Comercio tenga su gran reunión en Hong Kong.
La propuesta del Sr. Portman es un paso en la dirección correcta.. Los Estados Unidos de América podrían recortar los subsidios permisibles agrícolas en un 60%. A cambio, Europa y Japón recortarían sus subsidios en un 83% ; un porcentaje más elevado debido a que tanto los países en Europa como Japón, tienen subsidios mayores.
La oferta del Sr. Portman incluye algunos pesares para los agricultores Americanos, particularmente aquellos que cosechan maíz y semilla de soya. Peor no llega lo suficiente debido a que falla en dirigir los temas a largo plazo de la baja en los precios de las mercaderías y de las tendencias sin verificar de algunos agricultores americanos que sobre producen debido a que saben que el gobierno de los Estados Unidos de América los sacaran del atolladero.
El tiempo se agota; los ministros de comercio han acordado reanudar las pláticas la siguiente semana en Ginebra. Incumbe a los países en desarrollo sacar por la fuerza tanto como puedan de AMÉRICA Y EUROPA sobre el comercio agrícola, al usar el apalancamiento que tienen en esas negociaciones; por decir el hecho que las grandes empresas en ambos lados del atlántico quieren encarecidamente tratos que liberalicen las reglamentaciones y bajen las tarifas sobre los productos manufacturados, la agricultura y los servicios. Los países pobres deben rehusarse a firmar un Nuevo pacto comercial hasta que los Estados Unidos de América , Europa y Japón disminuyan drásticamente sus subsidios agrícolas.