View Full Version : ¿Canciller o Cancillera?
Sin duda, la falta de costumbre hace que a todos, periodistas y politicos, se les atragante la palabra cancillera.
La líder democristiana Angela Merkel se ha convertido en la primer mujer canciller en Alemania, y solo un periodico de ese paìs ha utilizado el genero femenino. Solo para un periodico aleman Angela Merkel es cancillera. Para el resto del mundo, canciller y punto.
¿Tendremos que acostumbrarnos a que no hay que masculinizar palabras que tienen su gènero femenino propio?.
¿Porquè si decimos doctoras, profesoras, abogadas, y religiosas, y no (al menos no de manera habitual) juezas o cancilleras?.
No hay mas motivo que los esquemas machistas de la sociedad, para que no se nombre a Angela Merkel como lo que es:
La nueva cancillera alemana.
Bueno Gloria... tal vez seas muy joven pero en el castellano los títulos honoríficos y de gobierno SOLO tenían UNA FORMA, de allí que tenías:
- Ingeniero
- Presidente
- Juez
- Embajador
- Canciller
Luego, los "usos y costumbres" empezaron a colar por la ventana a las "juezas", "presidentas", "embajadoras", etc.
Creo que luego la Academia autorizó el género en estos cargos.
Ya nos hemos acostumbrado a juezas y presidentas... pero Cancillera me suena HORRIBLE !!
¿Muy joven Tannat?. Creo que yo lo he dicho, este verano cumplì 40 años. Lo de si soy o no joven dependerà de la edad de quien lo pregùnte. Para mi, estoy en un buen momento, llevo las riendas y eso da juventud.
Volviendo al tema, que problema existe segùn las normas gramaticales para que se pueda decir "cancillera". ¿Que suena mal?. Por supuesto. Pero porquè suena mal, simplemente por falta de uso.
¿Quieres decir que hace falta que la Real Academia permita añadir una "A" a Canciller para que el tèrmino se permita?. Y eso porquè, si tan solo se estàn aplicando las reglas genèricas del masculino /femenino.
Por ejemplo, abogada es un tèrmino de uso reciente en España. Hasta hace diez años, solo veìas por todas partes "la abogado". Me quieres decir si eso no es mas que un error gramatical, basado en costumbres machistas?.
Lo dicho, cancillerA. :aaa15:
Estupideces del castellano (seguramente la influencia arabe).
Por eso - en cierto sentido - prefiero el ingles.
Tiefer Verstand
12-10-05, 11:54 AM
En Alemán como que es más sencillo,
Der Kanzler = El Canciller
Die Kanzlerin = La Cancillera
o quitense de broncas y usen el neutral pero no se si aplique.
Das Kanzler... jejeeje.
Beuno, la dicusión sobre el termino a utilizar se origino precisamente en Alemania, no en España.
En cualquier caso, el resultado es previsible. Se quedará con canciller, demasiados prejuicios para que otra cosa pudier ser posible. Además, lo importante es lo que es, no como se la llame. Una mujer como Canciller Alemán, esta muy, pero que muy bien, y eso que no lo tiene nada fácil.
Es como si fuera a gobernar con un gobierno de coalición entre el PSOE y el PP. Espero que los alemanes sean diferentes a los españoles, porque si no, la pobre va a terminar de la cancilleria hasta las narices.
Le Rouge
12-10-05, 12:22 PM
No le veo nada de bueno ni de malo a que una mujer sea canciller, pero el hecho de empezar a llamar "machista" al lenguaje si me parece medio fanático feminista.
Hombre Dedos, estaba segura de tu participación y de que ibas a utilizar lo de "fanatica". Te encanta.
¿Que el lenguaje no es sexista?. Eso si que es no querer ver la evidencia.
Le Rouge
12-10-05, 12:32 PM
El lenguaje... vamos, ya déjate de paranóias, la igualdad de hombres y mujeres debe estar en la ley, en el trato... llamar la atención sobre que el lenguaje es machista es una exageración que solo quita credibilidad a un movimiento que en si puede tener buenos efectos.
La igualdad debe estar en la ley, y debe reflejarse tambien en las costumbres y en el lenguaje.
Pero efectivamente, lo importante es que una mujer sea canciller, aunque jamas la vayan a llamar cancillera.
pd: Se me olvidaba, la palábra "paranóia" tambien te encanta.
Tiefer Verstand
12-10-05, 03:00 PM
Pues que poca pinches alemanes su idioma se presta facil a hacer cambios de genero y juegos asi, no veo por que Merkel tenga que ser Die Kanzler y o Die Kanzlerin...
dunkeleith2000
12-10-05, 03:11 PM
Por mi se puede quedar la canciller, otra cosa sería que el neutro fuese cancillerO
Spiderman
12-10-05, 04:48 PM
Sólo alguien como Gloria podría decirle sexista al idioma... Cierto, idioma es un sustantivo masculino.
:lol:
Quetzal
12-10-05, 05:22 PM
Estás mal Gloria,
hay palabras que solo tienen un género no es machismo. Del mismo modo que no es feminismo el que no haya taxistos, policios o electricistos.
*****************
En cuanto a Merkel, un nueva patada más para el hocicón de Zapatero que hace un par de semanas la llamo FRACASADA.
Tiefer Verstand
12-10-05, 05:29 PM
Esto va más a fondo ojalá lo entienda, el lenguaje como tal lo mas cierto es que fue hehco pro hombres, y aunque no haya una intención así la sola perspectiva desde la que se creo le da un tinte machorro...
Salinger
12-10-05, 05:33 PM
Cancillera suena espantoso.
Cierto que el lenguaje lo hace la costumbre, pero el trabajo de Canciller es tan excepcional y poco común que dudo mucho que se cambie el término por un asunto político alemán.
En México (¿y en otros países?) es al Secretario de Relaciones Exteriores a quien se le llama Canciller. Cuando Rosario Green ocupó esa cartera siempre se habló del “Canciller Rosario Green”.
¡Saludos!
Salinger
12-10-05, 05:36 PM
Sólo alguien como Gloria podría decirle sexista al idioma... Cierto, idioma es un sustantivo masculino.
:lol:
¡Claro que es sexista el idioma y nos favorece mañosamente a los varones!
Pero parece que a la mayoría de las mujeres esto no les importa (Gloria es una mujer muy inteligente, ¡excepcional!):
Si en una fiesta hay 1000 mujeres hay que referirse a ellas como “las invitadas”, pero basta con que llegue un varón a la fiesta para que se tenga que cambiar el género y entonces se debe decir “los invitados”.
Si yo fuera ese varón que llegó a la fiesta me sentiría humillado, ultrajado… ¡insultado! si el anfitrión me quitara mi bien ganada “o” y se refiriera mí como una de sus “invitadas”.
Mientras que las mujeres se quedarían muy tranquilas escuchando que desde que llegué yo se transformaron en “invitados”…
…Y seguirían baile y baile conmigo… el bendito entre las mujeres…ese que les cambió el género a todas y les convidó unas migajas de su machísima “o” … aunque sea por una sola noche…
¡Y no se me amontonen que con esta tremenda “o” que me cargo pa’ todas hay! :)
¡Saludos!
MoonStar
12-10-05, 06:38 PM
A mi me gusta el PUESTO y el PODER que implica independiente de que el nombre sea feminizado.
Podría empezar estando al frente de la alcaldía de Monterrey?
Estoy de acuerdo con alguien que dijo que prefiere el ingés en muchos casos.
:aaa8:
Spiderman
12-10-05, 06:55 PM
Estás mal Gloria,
hay palabras que solo tienen un género no es machismo. Del mismo modo que no es feminismo el que no haya taxistos, policios o electricistos.Excelente!!! :007: :007: :007:
Quetzal
12-10-05, 07:11 PM
Tiefer
Esto va más a fondo ojalá lo entienda, el lenguaje como tal lo mas cierto es que fue hehco pro hombres, y aunque no haya una intención así la sola perspectiva desde la que se creo le da un tinte machorro...
¿Que las mujeres eran mudas cuando se inventó el lenguaje?
MoonStar
12-10-05, 08:02 PM
NO, no eran mudas, solo eran un cero a la izquierda, es todo...
:aaa8:
Le Rouge
13-10-05, 10:19 AM
Las mujeres también colaboraron al crear el lenguaje, para eso no pudieron haber sido un cero a la izquierda.
Por como hablan las mujeres, en realidad eran MUCHOS CEROS A LA DERECHA !!
:-)
No lo tiene nada fácil Angela Merkel. Gobernará una coalición en la que las principales carteras estarán en manos del SPD, el partido contra el que ha trabajado en los últimos siete años y al que se ha enfrentado en la campaña electoral. Se verá obligada a aplicar en buena medida el programa de su antecesor, Gerhard Schröder. Seguirá estando custodiada desde sus propias filas por el patrono de la CSU bávara, Edmund Stoiber, el hombre que impuso su propia candidatura en la anterior ocasión y que sueña con triunfar en Berlín como ministro de Economía, ya que no pudo hacerlo hace tres años como canciller. La nueva jefa de Gobierno contará con todos los inconvenientes de sufrir un matrimonio peor que de conveniencia, de fatalidad: encadenados. Veremos cuánto dura. Y unos y otros, sus buenos amigos cristianodemócratas, sobre todo los socialcristianos bávaros, y los adversarios socialdemócratas quieren limitar sus poderes como canciller.
La Constitución es bien clara al respecto: "El canciller federal fija las directrices de la política y asume la responsabilidad de las mismas". Pero esta tajante afirmación constitucional requiere una matización al tratarse de una coalición entre iguales, dicen unos y otros, en el SPD y en la CSU. La señora Merkel ha tenido que superar una larga carrera de obstáculos, que ha ido saltando uno detrás de otro con trabajosa dificultad y ante el escepticismo del respetable. Todavía le quedan muchos más que superar hasta su elección como canciller de Alemania por el Bundestag. Y una vez elegida deberá ganarse el puesto e imponer su autoridad sobre el conjunto del Gabinete. Algo que quieren evitar tanto el presidente de los socialdemócratas, Franz Müntefering, como el propio Stoiber, tentados ambos por la eventualidad de actuar como un duunvirato en la sombra que se constituya en la auténtica dirección del Gobierno o en una especie de tuteladores de la canciller.
Dificultan todavía más su carrera de saltos su condición de mujer y el hecho de ser originaria de la antigua Alemania comunista en un mundo político masculino y fraguado en la Alemania renana. Pero estas limitaciones son también su mayor atractivo. Merkel será la mujer con más poder político del planeta y el primer dirigente salido del antiguo bloque comunista que toma las riendas de un país con tanto peso europeo e internacional. Es el equivalente a la llegada de una mujer o de un afroamericano a la Casa Blanca. Remata, en el fondo, una tarea realizada por sus dos predecesores. Helmut Kohl unió las dos Alemanias en 1990. Gerhard Schröder ha actuado como canciller de una nación europea normalizada, sin más complejos ni ataduras que los que puedan tener otros países del entorno. Y Merkel culmina la normalización al romper dos tabúes: el femenino y el del Este.
"La nueva República federal no es menos soberana que otros países miembros de la Unión Europea, países que también, por su parte, han transferido ciertos derechos de soberanía a esta comunidad supranacional y a la Alianza Atlántica", ha escrito Heinrich Winkler en su Historia de Alemania. El largo camino hacia occidente. Esta normalización -señala- es la que ha permitido la reforma del Código de la Nacionalidad o la intervención en Kosovo de fuerzas militares alemanas por primera vez después de la II Guerra Mundial. También es parte de la normalización la recuperación de los márgenes de actuación propios de cualquier gobierno soberano, que ha permitido a Schröder tomar distancias respecto a Bush y acercarse, probablemente más de lo recomendable, a Vladímir Putin.
Una vez saltados los obstáculos, son muchos los retos que esperan a la señora Merkel. El mayor, marcar con su huella la política alemana, y esto significa emprender las reformas que ayuden a su economía a arrancar de nuevo, crear puestos de trabajo y tirar de Europa entera. También liderar esa Unión Europea anémica, que corre sin rumbo como pollo sin cabeza. Y emprender una reforma constitucional, que modernice el sistema federal y alivie el peso excesivo del Senado. Si consigue lo más importante, que es durar, y puede así alcanzar esos tres objetivos, dejará una buena huella en la historia, como la han dejado la mayor parte de sus antecesores, Schröder incluido.
Por cierto, la cancillera es la "cuneta o canal de desagüe en las lindes de las tierras labrantías", según la autoridad que sigue este periódico, que es el Diccionario de la Academia. En Google salen más de 9000 referencias en español a cancillera, referido sobre todo a la ministra de Exteriores en algunos países latinoamericanos. Para los alemanes es femenino: Kanzlerin. En la prensa italiana y francesa también aparece en femenino. Como en inglés (chancellor), en español no tiene forma femenina: Angela Merkel es la canciller alemana.
http://www.elpais.es/articulo/elpporint/20051013elpepiint_7/Tes
Tenías razón Tannat, pero son muchísimos los periodicos españoles que denominan a Angela Merkel como cancillera.
Pos...como dice Fox...Cancilleras y cancilleros...
( a mi ,se me hace, que Fox ya sabía...)
Spiderman
14-10-05, 12:45 PM
Desde hoy he dejado de ser forista para ser foristo. He dicho...
Te faltó decir:Gracias a Gloria!
Le Rouge
14-10-05, 02:57 PM
Pero decíamos "el forista", "los foristas", no "la forista" o "las foristas" jeje
Exijo desde este momento ser un FORISTO !!!
:-)
:lol: :lol:
GÉNERO GRAMATICAL Y SEXO
Soledad de Andrés Castellanos
Género gramatical y sexo no son, como muchos ingenuos o espontáneos usuarios de la lengua puedan creer, conceptos equivalentes o idénticos: hay lenguas que no han desarrollado la expresión del género; en otras, como la nuestra, no siempre el género gramatical coincide con el sexo biológico. Masculino y femenino se corresponden a menudo con las diferencias sexuales en animales y personas; pero no siempre las cosas se desarrollan de modo tan simple: son abundantes en español los casos de género común y epiceno. La cuestión puede incluso complicarse más: bajo el masculino el caracol se oculta la realidad de que algunos gasterópodos son hermafroditas, dotados de una especial sensualidad, hecho divulgado por Darwin y utilizado como motivo generador de la intriga narrativa por Patricia Highsmith en un inquietante relato de terror, The Snail-Watcher (El observador de caracoles).
1.- RECOMENDACIONES OFICIALES QUE PROVOCAN INDIGNACIÓN
La difusión de recomendaciones y propuestas para evitar el sexismo en el lenguaje, editadas por organismos e instituciones oficiales [1], pretende ofrecer alternativas igualitarias en cumplimiento, en este ámbito concreto, del Plan para la Igualdad de Oportunidades de las Mujeres (1988-1990); pero, con demasiada frecuencia, ha venido provocando ciertas incomprensiones, y también, a veces, una clara y manifiesta indignación en algunos usuarios.
En el diario EL PAÍS, el lunes 20 de marzo de 1995, aparecieron dos artículos: el primero, del crítico y profesor Miguel García-Posada, titulado El femenino políticamente correcto; el segundo, del novelista Javier Marías, Cursilerías lingüísticas, bajo el epígrafe CENSURAS AL HABLA.
Parece simple coincidencia el hecho de que en un mismo periódico aparezcan dos trabajos de cierta extensión, firmados por autores de prestigio, sobre el sexismo en el lenguaje y las propuestas institucionales para combatirlo, propuestas que parecen precisamente no convencerles demasiado. El trabajo de Javier Marías surge, según nos cuenta él mismo, a raíz de la carta que le escribió una lectora, reprochándole el siguiente paréntesis de otro artículo anterior:
...el hombre contemporáneo... (y utilizo la palabra hombre en su acepción genérica, que no hay por qué abolir en favor de la cursilería feminista o más bien hembrista)...
Dice Javier Marías que contestó a su indignada, pero «amable lectora de Barcelona», y que le explicó en la respuesta, como a nosotros en el citado artículo, que lo que él denomina hembrismo, tan condenable como el machismo, bien diferente del dignísimo movimiento feminista, corresponde a una actitud que considera también maniquea y partidista. Tiene razón, en el sentido de que feminismo no es palabra correlativa de machismo; mejor sería oponer feminismo a masculinismo, o bien hembrismo a machismo. Curiosamente hembrismo y hembrista no figuran en la última edición (1992) del diccionario de la Academia, que sí recoge hembruno, -na, como adjetivo anticuado, en la acepción 'perteneciente a la hembra'. Defiende Marías, por otra parte, el uso genérico y sintético de hombre como una mera convención lingüística, huyendo de las que considera cursilerías lingüísticas, es decir, el uso de especificaciones como «las niñas y los niños» o, entrando ya en el deslizante y, en este caso, creo yo, inoportuno terreno de la ironía, «el perro y la perra son los mejores amigo y amiga del hombre y de la mujer». Y concluye:
Si se siguiera hasta el fin esta tendencia, habría que hablar siempre de "la tortuga y el tortugo", "el araño y la araña", "la foca y el foco", una ridiculez. También llegaría el día en que los varones exigieran que se los llamara "personos" y "víctimos". Y ese día, en efecto, todos y todas habríamos sido víctimas y víctimos de la cursilería mencionada en mi criticado paréntesis.
José Martínez de Sousa (1993, 229-231) descalifica también como ridiculez o torpeza las fórmulas correctoras de doble referencia: «los españoles y las españolas», «los compañeros y compañeras», «los trabajadores y las trabajadoras», «los alumnos y alumnas».
El filósofo Julián Marías utiliza en su caso con acierto la fórmula matizada y simétrica «varones y mujeres», frente a la habitual «hombres y mujeres», para referirse al grupo de participantes en el Crucero Universitario que en 1933 organizó la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid y que se conmemoró en la Residencia de Estudiantes a partir del otoño de 1995, experiencia de juventud que evoca Julián Marías en su artículo «Algo vivo al cabo de sesenta y dos años», en la página tercera del ABC de 7 de diciembre de 1995:
Uno de los factores fue la convivencia entre varones y mujeres —más de la mitad de los estudiantes eran chicas—, lo que creó ese campo magnético propio de la convivencia humana.
Miguel García-Posada comenta con evidente y acaso en parte justificada indignación el folletito del Ministerio de Educación y Ciencia, Recomendaciones para el uso no sexista de la lengua, ridiculizando, para empezar, el uso del color rosa en la portada y la tipografía interior, y concluyendo:
Pero lo que importa de verdad, al parecer, es violentar la gramática de la lengua e ir contra el sentido común, eso sí, en rosa, que es un color discriminatorio. ¿Por qué no en rosa y azul?
No nos parece del todo oportuno mezclar criterios de raigambre anglosajona acerca de lo «políticamente correcto», que sin duda ha generado abusos lingüísticos en inglés, algunos absolutamente pintorescos, cuando no disparatados —los españoles no vamos desdeluego a preferir la denominación de gentes pequeñas para los enanos de Velázquez— con los problemas que tiene planteados el español de hoy y también el de mañana para modificar, esperemos que con sentido común, las limitaciones genéricas, cuando resulte necesario para adaptar los usos lingüísticos a los cambios sociales.
No está en absoluto de acuerdo Miguel García-Posada con la supresión del genérico masculino, el término no marcado, pues niños sirve para ambos géneros; ni tampoco —y aquí no podemos darle la razón— con la propuesta la senadora o la diputada como alternativa, pues llega a afirmar rotundamente:
...esta alternativa no existe. Cuando es posible, el idioma por sí solo busca la diferenciación genérica formal: la abogada, el abogado; cuando no, acude al artículo: la modelo, el modelo.
Algunos días después, el 9 de abril de 1995, en el suplemento dominical de EL PAÍS, Rosa Montero tituló su página El lenguaje sexista; allí comenta el citado trabajo de Javier Marías, sin referirse para nada al de García-Posada —no deja de resultar curioso—, que seguramente también había leído en el mismo ejemplar del diario.
Rosa Montero no está de acuerdo con la opinión de Marías —y de muchos otros y otras, sin duda— respecto al mantenimiento del uso genérico de hombre como ser humano; cree ella que se trata de
una convención útil específicamente emanada de una sociedad en la que el varón era la medida de todas las cosas. Y como este ejemplo hay muchos otros: concordancias, géneros, incluso orden expositivo, porque lo normal es anteponer el sexo masculino al femenino, o sea, decir "niños y niñas" y no al contrario.
De modo que la lengua es sexista, puesto que la sociedad que la creó lo fue en grado superlativo y aún lo es. Pero además es que la lengua cambia constantemente. Como todo sistema vivo, está en perpetua evolución.
Y termina advirtiendo que ella jamás —¿no será excesivo todavía hoy este jamás?— usa hombre como genérico en sus textos, pues lo sustituye por persona o ser humano.
María Zambrano advierte en carta inédita (La Pièce, 15 de diciembre de 1965) a Pablo de A. Cobos: «Corrija Ud. el título de "El hombre y la democracia", es "Persona y Democracia"; del que tengo un solo ejemplar, pues me dieron dos». Titubea la autora, ya desde los años 50, entre el uso de hombre y persona, pues publicó en México, en 1955, El hombre y lo divino, y en 1958, en Puerto Rico, Persona y democracia.
Álvaro García Meseguer (1994, 45-50 y 128-129) aconseja manejar con cuidado la palabra hombre, teniendo en cuenta que todavía hoy puede funcionar como genérico, ocultando a la mujer; advierte acerca de su posible ambigüedad, y propone utilizar varón o persona en su lugar.
Javier Marías volvió a la carga, el 11 de abril de 1995, otra vez en EL PAÍS, con una CARTA AL DIRECTOR, precedida del titulillo en negrita El lenguaje sexista. Allí afirma:
Si bien estoy de acuerdo en que el mundo ha tendido a ser patriarcal y machista, creo que justamente el lenguaje es una de las pocas cosas que han sido construidas a la vez por las mujeres y los hombres. Todos han hablado siempre, y seguramente han sido las madres quienes más han enseñado a sus hijos (e hijas) a hacerlo y a traducir ese mundo. Curiosamente, se dice "la lengua materna", no "la lengua paterna".
Y finalmente, tras algunas otras vaguedades, acaba poniéndose trascendente, a vueltas con la etimología —parece que toma los datos de María Moliner—, pues si homo viene de humus 'tierra', «supongo que Rosa Montero estará de acuerdo en que —quizá con alguna excepción que poco tiene que ver con los sexos— de la tierra venimos y a la tierra volvemos todos». Con esto pretende Marías justificar su defensa del empleo de hombre como genérico. ¿Siempre, en todos los casos, en cualquier contexto? ¿No será excesivo este siempre, tan excesivo por lo menos como el jamás antes comentado de Rosa Montero?
2.- DENOMINACIÓN DE PROFESIONES EJERCIDAS POR MUJERES
El acceso de la mujer a profesiones, oficios o cargos durante mucho tiempo reservados a los hombres está produciendo un incremento progresivo de aceptación de la moción genérica; sin embargo, este proceso está resultando lento, confuso y difícil, tan lento y trabajoso como la propia incorporación de las mujeres a los espacios profesionales. Demasiado a menudo se mezcla con argumentos difusos o falaces: algunos nos advierten de que jueza suena mal, o de que la arquitecto y la médico se revisten de prestigio social o profesional añadido, frente a la arquitecta y la médica.
Se complica este proceso, sin duda en marcha y definitivamente imparable, a causa del fenómeno coincidente por las circunstancias de ambigüedad que plantea el hecho de que la denominación femenina (médica, concejala, jueza...) pueda referirse, todavía hoy (¿y hasta cuándo?), tanto a la profesional que ejerce directamente por sí misma, de pleno derecho, como a la mujer que mantiene relación con el hombre, no siempre exclusivamente su esposa: además de los siempre citados regenta, médica, jueza, Salvador Fernández Ramírez (1987, 60) recogió jurisconsulta en Bretón de los Herreros y un curioso canóniga en Pío Baroja (Los recursos de la astucia), como 'mujer a la que visita el canónigo con frecuencia'.
Acaso sea hora ya de aceptar la necesidad de preferir en nuestra sociedad, unánimemente, los femeninos de las profesiones ampliamente ejercidas por las mujeres actuales y futuras, incluso la magistrada, la concejala, la ministra, la presidenta, la senadora, la diputada y la jueza, que tanta oposición encuentran aún. No acabo de entender la afirmación rotunda de García-Posada:
Es ridículo que el folleto de marras [Recomendaciones para el uso no sexista de la lengua] nos disuada de decir "el senador Teresa" o "el diputado Elena", proponiéndonos "la senadora" o "la diputada" como alternativa, porque esta alternativa no existe.
Tal alternativa sí existe, y se ejerce ya de manera habitual, con escasos titubeos. Constantemente encontramos hoy en la prensa escrita y oral ejemplos abundantes: ministra, viceministra (para designar a las secretarias de Estado), directora general, magistrada, embajadora, candidata, alcaldesa, diputada, presidenta, primera ministra, secretaria de estado, gobernadora civil, etc.
Perita es, desde luego, un caso especial, por la coincidencia con el diminutivo de la fruta. El diccionario académico en su última edición recoge ya perito y perita como adjetivo de dos terminaciones, con la advertencia "Ú. t. c. s." En una segunda acepción, como sustantivo, recoge el m. y el f.: "persona que en alguna materia tiene título de tal, conferido por el Estado". Y en tercera acepción, dice también correctamente "persona que" y no como era usual en ediciones anteriores, indebidamente, "El que..."
Jueza ofrece todavía ciertas dificultades. Tenemos en español algunas palabras femeninas terminadas en -z, como nuez; aunque muchos hablantes ignoran que existe en nuestra lengua la forma también femenina menos divulgada nueza, de etimología discutida, 'planta herbácea vivaz, de la familia de las cucurbitáceas', según el diccionario académico. Pienso yo que podemos elegir entre la juez y la jueza, aunque son muchos aún los que rechazan la segunda forma, incluso algún LIBRO DE ESTILO. Valentín García Yebra en ABC, viernes 20 de agosto de 1993, p. 46, en un erudito artículo «Sobre títulos femeninos», bajo el epígrafe TRIBUNA ABIERTA, aludía —utilizo el pretérito verbal conscientemente, pues han pasado ya dos años y medio, mucho tiempo para estos asuntos— ampliamente a ambas posibilidades y acababa así:
No hay, pues, ningún motivo para añadir a "juez" la "a" feminizante. Sin ella, puede ser vocablo femenino. Y tal adición innecesaria rebaja y vulgariza una palabra tan noble.
Como en otros casos ya comentados, no puedo entender la reflexión final: ¿Por qué se rebaja y vulgariza la palabra al añadirle la "a" feminizante? ¿Qué tipo de razonamiento intelectual o gramatical encierra tal afirmación? ¿No se tratará, una vez más, de una inconsciente obsesión de tradición androcentrista?
Necesario es reconocer que en la prensa actual muchos prefieren el uso de la juez; pero parece posible la jueza, reforzado por el plural las juezas, mejor que las jueces, ahora que son muchas las mujeres que ejercen esta profesión. Emilio Alarcos (1990, 3) consideraba ya en 1990 normales la catedrática, la médica y la jueza, femeninos refrendados por la propia Academia. Álvaro García Meseguer (1994, 78) advierte que en la promoción número 41, la del año 1991, salieron 221 jueces, de los que el 51,1 % eran mujeres, exactamente 113; y que precisamente los trece jueces destinados a la Comunidad de Madrid —entre ellos su propia hija— fueron mujeres.
Lázaro Carreter, en reciente entrevista firmada por Joaquín Vidal y publicada en EL PAÍS, el viernes 9 de febrero de 1996, considera que la palabra jueza es gramaticalmente incorrecta —previamente el entrevistador le había aplicado los adjetivos «horrenda e innecesaria»— y añade: «La verdad es que se introdujo [en el diccionario académico] antes de que yo fuera director y no tengo la menor idea de quién la trajo. ¿Arquitecto-arquitecta, abogado-abogada? Bien. Pero jueza es realmente espantoso y estamos intentando llegar a un acuerdo para eliminarla del diccionario».
A Martínez de Sousa (1996, 292b-293a) le extraña la renuencia en la utilización de la forma jueza, y afirma: «Servirá de poco que incluso políticamente se pida de la Academia mayor atención al género femenino si, después de que implante las formas correspondientes, estas quedan sin uso».
3.- EL PECULIAR CASO DE "ABOGADA"
Merece apartado propio el femenino abogada, con independencia del masculino abogado, pues contamos desde 1960 con el magnífico artículo del Diccionario Histórico de la Real Academia, primer fascículo, p. 108b-c. Allí se recoge este sustantivo como femenino, y se advierte que como adjetivo solo se ha documentado en el pasaje cervantino de 1613, Rinconete, 74vº:
Daremos luego noticia a esta felicíssima y abogada confraternidad.
El sustantivo abogada, como 'intercesora o medianera' se presenta en el Diccionario Histórico en dos matizadas acepciones, documentado en nuestra lengua desde el siglo XIII, en los Loores de Berceo (c1230-c1264, v. 220d): «Reygna coronada de tan noble corona, / A ti facemos abogada, lo nuestro tú lo razona»; y en el Setenario de Alfonso X (c1252-c1270, ms. s. XIV, ed. 1945, 81,19): «Ssanta María, [...], seyendo auogada entre Dios e ellos». Se trata, evidentemente, del mismo uso léxico que encontramos en la tradicional Salve, recogido desde el comienzo de la lexicografía académica, en el Diccionario de Autoridades (1726): «abogada nuestra», traducción del latín, «advocata nostra».
Se registran en el mismo diccionario cuatro acepciones más, derivadas de la idea de letrado: a) mujer que ejerce la abogacía; b) mujer del abogado; c) amiga de saber vidas y secretos ajenos; y d) mujer sabihonda y pedante. Solo la primera de estas cuatro corresponde al ejercicio profesional por derecho propio; está documentada en las Partidas de Alfonso X, pero —no podíamos esperar otra cosa en tal momento— en contexto bien negativo:
Ninguna muger, quanto quier que ['aun cuando'] sea sabidor, non puede seer abogada por otri (Part III, ms. s. XIV, ed. 1807, 434).
4.- CONCLUSIONES
4.1. En una sociedad marcada por el sexismo durante siglos, nada nos extraña que en el lenguaje se hayan ido acumulando, en nuestra lengua como en las demás, en los espacios analizados y en otros a los que no podemos aludir ahora, rasgos lingüísticos derivados de tal situación, fruto de estereotipos androcentristas.
4.2. Los recientes esfuerzos institucionales correctores no siempre son bien admitidos por todos los usuarios, que tienden mayoritariamente en cuestiones lingüísticas al inmovilismo conservador. Hubiera sido conveniente, desde la administración, realizar estos trabajos con meticulosa atención y mejor conocimiento de las cuestiones lingüísticas, evitando la trivialización de tales asuntos delicados con soluciones superficiales, fórmulas demasiado simples o calcos inadecuados de otras lenguas dotadas de estructuras muy diferentes a las del español. No parece suficiente la ingenuidad de sustituir el genérico sintético y el plural elíptico —en contra del principio de economía [2]— por la duplicidad masculino y femenino o, invirtiendo el orden, femenino y masculino: la mujer y el hombre, la madre y el padre, la tía y el tío, el rey y la reina, los alumnos y las alumnas. Más que cursilerías, con frecuencia parecen disparates o extravagancias, sobre todo si se aplican como simple «formulita» rápida o reivindicación violenta en el estilo de la cultura de la queja. No nos podemos conformar ya hoy con este tipo de reformas, que pueden considerarse ingenuas o estúpidas, aunque sin duda fueron útiles en su momento como llamada de atención, y que seguramente evidencian una aplicación poco reflexiva de un juego demasiado simple; por este camino tendríamos que sustituir todos los genéricos sintéticos, e incluso se nos impediría denominar periodista y periodistas a los profesionales varones, o bien, imitando la jerga de los políticos, nos veríamos obligados a abolir la policía y nombrar en su lugar a los hombres y mujeres que ejercen las labores policiales. Ya no es este el camino, no podemos conformarnos con reformas ligeras, superficiales; hay que exigir estudios más serios y meditados, o bien aplicar con acierto, equidad y simetría el buen sentido de los usuarios en la evolución normal de la lengua.
4.3. El igualitarismo lingüístico, cuando excepcionalmente se produce, no garantiza por sí mismo la equiparación social. Ángel López García (1991, 56-57) ha recordado el caso del quechua, lengua indígena hablada en Perú y Ecuador por cerca de diez millones de hablantes, en la que la estructura morfológica del género se presenta como claramente igualitaria; o el del goajiro, lengua indígena de Venezuela, donde el femenino es el término genérico. Aunque cueste trabajo comprenderlo, las sociedades correspondientes a tales culturas, en contra de lo que podríamos esperar de semejantes realidades lingüísticas, han sido, sin embargo, absolutamente patriarcales, pues allí «los que mandan, como en el resto del país que sólo habla español, son ellos y no ellas».
4.4. La rectificación está, a pesar de todo, en marcha. La sociedad —hasta ahora muy lentamente y con grandes dificultades— va cambiando, tendiendo a un igualitarismo imparable, a la justamente deseada equiparación social y profesional de ambos sexos. La lengua no puede permanecer al margen de la realidad: cambiará igualmente, acaso de manera espectacular y acelerada en un próximo futuro, pues observamos que las circunstancias sociales y las normas culturales se modifican en el tiempo presente con mayor celeridad que en el pasado. En el actual proceso de transición se producirán cambios para modificar los estereotipos masculino y femenino alusivos a los distintos códigos de comunicación de varones y mujeres en la utilización del lenguaje. Deseamos que se aplique en cada caso, prescindiendo de prejuicios conscientes o inconscientes de uno u otro signo, el buen sentido de los hablantes en la dirección de la cooperación más oportuna, exacta y clara.
Vale, vale...
Para aquellos con dificultades para leer mas de dos pàrrafos seguidos, basta con una lectura de estas:
CONCLUSIONES
4.1. En una sociedad marcada por el sexismo durante siglos, nada nos extraña que en el lenguaje se hayan ido acumulando, en nuestra lengua como en las demás, en los espacios analizados y en otros a los que no podemos aludir ahora, rasgos lingüísticos derivados de tal situación, fruto de estereotipos androcentristas.
4.2. Los recientes esfuerzos institucionales correctores no siempre son bien admitidos por todos los usuarios, que tienden mayoritariamente en cuestiones lingüísticas al inmovilismo conservador. Hubiera sido conveniente, desde la administración, realizar estos trabajos con meticulosa atención y mejor conocimiento de las cuestiones lingüísticas, evitando la trivialización de tales asuntos delicados con soluciones superficiales, fórmulas demasiado simples o calcos inadecuados de otras lenguas dotadas de estructuras muy diferentes a las del español. No parece suficiente la ingenuidad de sustituir el genérico sintético y el plural elíptico —en contra del principio de economía [2]— por la duplicidad masculino y femenino o, invirtiendo el orden, femenino y masculino: la mujer y el hombre, la madre y el padre, la tía y el tío, el rey y la reina, los alumnos y las alumnas. Más que cursilerías, con frecuencia parecen disparates o extravagancias, sobre todo si se aplican como simple «formulita» rápida o reivindicación violenta en el estilo de la cultura de la queja. No nos podemos conformar ya hoy con este tipo de reformas, que pueden considerarse ingenuas o estúpidas, aunque sin duda fueron útiles en su momento como llamada de atención, y que seguramente evidencian una aplicación poco reflexiva de un juego demasiado simple; por este camino tendríamos que sustituir todos los genéricos sintéticos, e incluso se nos impediría denominar periodista y periodistas a los profesionales varones, o bien, imitando la jerga de los políticos, nos veríamos obligados a abolir la policía y nombrar en su lugar a los hombres y mujeres que ejercen las labores policiales. Ya no es este el camino, no podemos conformarnos con reformas ligeras, superficiales; hay que exigir estudios más serios y meditados, o bien aplicar con acierto, equidad y simetría el buen sentido de los usuarios en la evolución normal de la lengua.
4.3. El igualitarismo lingüístico, cuando excepcionalmente se produce, no garantiza por sí mismo la equiparación social. Ángel López García (1991, 56-57) ha recordado el caso del quechua, lengua indígena hablada en Perú y Ecuador por cerca de diez millones de hablantes, en la que la estructura morfológica del género se presenta como claramente igualitaria; o el del goajiro, lengua indígena de Venezuela, donde el femenino es el término genérico. Aunque cueste trabajo comprenderlo, las sociedades correspondientes a tales culturas, en contra de lo que podríamos esperar de semejantes realidades lingüísticas, han sido, sin embargo, absolutamente patriarcales, pues allí «los que mandan, como en el resto del país que sólo habla español, son ellos y no ellas».
4.4. La rectificación está, a pesar de todo, en marcha. La sociedad —hasta ahora muy lentamente y con grandes dificultades— va cambiando, tendiendo a un igualitarismo imparable, a la justamente deseada equiparación social y profesional de ambos sexos. La lengua no puede permanecer al margen de la realidad: cambiará igualmente, acaso de manera espectacular y acelerada en un próximo futuro, pues observamos que las circunstancias sociales y las normas culturales se modifican en el tiempo presente con mayor celeridad que en el pasado. En el actual proceso de transición se producirán cambios para modificar los estereotipos masculino y femenino alusivos a los distintos códigos de comunicación de varones y mujeres en la utilización del lenguaje. Deseamos que se aplique en cada caso, prescindiendo de prejuicios conscientes o inconscientes de uno u otro signo, el buen sentido de los hablantes en la dirección de la cooperación más oportuna, exacta y clara.
:007:
Si no lo comprendèis a la primera, no hay problema. Despacito, y varias veces. Seguro que algo queda :3456:
pd: Salinger, eso no va por ti. Es un alivio ver que existen mentes masculinas que reconocen la situacion. Y eso, que he entendido lo de "excepcional" en todo su significado :)
Le hablas al "foristo" Salinger ?
:1fr: :1fr:
Le Rouge
16-10-05, 03:41 PM
¿Y como le vamos a llamar al "motherboard" ahora? :lol:
Spiderman
16-10-05, 06:34 PM
Ya déjala en paz, pinche D2! :007: :007:
<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="420"> <tbody><tr><td class="font"> cancillera.
1. (De calce <sup> 2</sup> . ) f. (javascript:abrevi(2)) Sal. (javascript:abrevi(58)) Cuneta o canal de desagüe en las lindes de las tierras labrantías.
</td></tr></tbody> </table>
Con Razón...,pero ,si quieren seguir diciendole cancillera..es cuestión de gustos
:lol: :lol: :lol: :lol:
¿Por qué con la palabra zorro hacemos referencia a un animalito carnívoro o a un hombre astuto y con la palabra zorra nos introducimos de lleno en el terreno sexual?
¿ Por qué decimos los profesores y no hablamos del profesorado?
¿Por qué nos acaloramos con los políticos en vez de con la clase política?
¿O por que las limpiadoras no pueden ser denominadas personal de limpieza?
Lo cierto es que nuestro lenguaje está plagado de expresiones en las que lo masculino siempre es valorado, y lo que es peor, aprendido como algo positivo y superior que todo lo relativo al mundo de las mujeres.
SIGNIFICADOS DIFERENTES, MISMA PALABRA
En la lengua castellana existen multitud de palabras con significado muy diferentes según se utilicen en masculino o en femenino. Diferencias cualitativas que, en general son siempre significados despectivos para las mujeres.
Zorro y zorra
Hágase referencia a un mamífero carnívoro en el género masculino, y en el género femenino hágase referencia a una puta.
Verdulero y verdulera
O lo que es lo mismo , hombre que vende verduras y mujer gritona que se mete donde no le importa.
Hombre público y mujer publica
O sea, hombre importante y, nuevamente, mujer que vende su cuerpo por dinero.
Gobernante y gobernanta
Dícese del hombre que gobierna un estado y de la mujer mandona, que o bien es jefa de las limpiadoras, o bien regenta un burdel.
Secretario y secretaria.
El primero se suele entender como un cargo alto o importante mientras que el segundo alude a la subordinada de un cargo importante.
:3456: :007:
Quetzal
17-10-05, 04:17 PM
¿ Por qué decimos los profesores y no hablamos del profesorado?
Porque igual te estarías quejando (tu y otras ridiculas femenistas) de que no se diga "profesorada".
¿Por qué nos acaloramos con los políticos en vez de con la clase política?
Porque es más facil y se ahorra más tiempo al escribir 9 letras que al escribir 13.
¿O por que las limpiadoras no pueden ser denominadas personal de limpieza?
¿Y porqué los economistas no pueden ser denominados personal de economía?¿los doctores, personal de medicina?¿los abogados, personal de derecho?...
Dejate de payasadas!:lol:
Secretario y secretaria.
El primero se suele entender como un cargo alto o importante mientras que el segundo alude a la subordinada de un cargo importante.
No es mi problema que tengas complejo de inferioridad.
Las dos palabras se usan para lo mismo, si yo como director de una empresa tengo como subordinada a una mujer será secretaria, del mismo modo si es hombre será secretario.
Del mismo modo para los altos cargos, las secretarias de estado se llaman secretarias de estado. Elba Ester Gordillo era hasta hace poco SECRETARIA GENERAL DEL PRI (no secretario).
En fin, MENOS DEMAGOGIA...
Le Rouge
17-10-05, 05:31 PM
El gran machista fue Dios, por hacernos a los hombres diferentes de las mujeres... nosotros solo seguimos el juego... jeje
Spiderman
17-10-05, 08:26 PM
Esta tema está de hueva... hey! hueva es palabra femenina!!!!
:D:D:D:D
FIN DE LA DISCUSIÓN, LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA HA HABLADO
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Ante la confusión creada en los últimos días sobre cuál es la forma adecuada en español para el femenino del sustantivo canciller, se reproduce a continuación el artículo que sobre este término figura en el Diccionario panhispánico de dudas, obra actualmente en prensa, que estará disponible en las librerías a mediados del próximo mes de noviembre y cuyo texto ha sido acordado y aprobado por todas las Academias de la Lengua Española:
canciller. 1. Sustantivo que designa distintos cargos políticos según las zonas. Referido a Alemania o Austria, ‘presidente del Gobierno’: «El canciller alemán Helmuth Kohl acogió ayer favorablemente la decisión de los obispos» (País [Esp.] 28.1.98). En muchos países hispanoamericanos, ‘ministro encargado de las relaciones con otros países’: «Reina se hizo acompañar del canciller Delmer Urbizo» (Tribuna [Hond.] 9.7.97). Referido al Reino Unido, se usa el título de canciller del Exchequer para designar al ministro de Hacienda: «El canciller del Exchequer, Kenneth Clarke, lamentó [...] el colapso de la institución bancaria» (Vanguardia [Esp.] 28.2.95). Puede significar también ‘jefe de la secretaría de una representación diplomática’, ‘rector de una universidad’ y ‘secretario de una diócesis’.
2. Es un sustantivo común en cuanto al género (el/la canciller; GÉNERO2, 1a y 3g): «Varios ministros, entre ellos la canciller de Colombia, María Emma Mejía» (NHerald [EE. UU.] 10.2.97). No es correcto el femenino cancillera.
3. La variante antigua chanciller y su derivado chancillería solo deben usarse hoy en sentido histórico, esto es, para referirse al antiguo tribunal superior de justicia del reino de Castilla o a sus miembros: «A la chancillería de Valladolid habían llegado unos papeles inquisitoriales» (OArmengol Aviraneta [Esp. 1994]).
Le Rouge
20-10-05, 12:16 AM
Oh, pobre Gloria, mañana mismo va a autoinmolarse en las oficinas de la Real Academia Española por ser tan malvados y machistas... jajaja :lol:
Ya que estamos... por qué es "LA" REAL ACADEMIA ?
No es que son machistas ?
Voto por cambiarlo por "EL REAL ACADEMIO" YA !!
soory Gloria...mmmmppfff:lol::lol::lol::lol::lol::lol::lol::l ol::lol::lol::lol::lol::lol::lol:
Bla, bla, bla....
Machistas !!! :lol:
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