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View Full Version : El primer astronauta en el S. XVI



Tapirapi ¿0.0?
11-10-05, 09:24 PM
Martes, 11 de Octubre de 2005
China ya intentó ir al espacio en el siglo XVI
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EFE -

El primer astronauta chino viajó al cosmos en 2003, y el segundo y tercero lo harán esta semana, pero el primero que soñó con visitar las estrellas -algunos dicen que lo consiguió- vivió en el siglo XVI, se llamaba Wan Hu y fabricó una nave espacial con una silla y 47 cohetes atados a ella.

La "Shenzhou VI", que será lanzada desde la base de Jiuquan (noroeste de China) mañana por la mañana, será el mejor homenaje a Wan, el primer hombre que quiso llegar a las estrellas, y al país donde se usaron por primera vez los cohetes.

Para muchos chinos, Wan fue el primero que intentó llegar al espacio y algunas leyendas incluso dicen que lo consiguió, aunque esto nunca se pudo probar y lo más probable es que fuera la primera víctima mortal de la carrera espacial.

Oficialmente, el primer astronauta de la historia fue el soviético Yuri Gagarin, quien en 1961 salía de la órbita de la Tierra a bordo del "Vostok", pero Wan Hu, que vivió cuatro siglos y medio antes, intentó lo mismo con una tecnología mucho menos desarrollada.

Wan era un oficial imperial de la dinastía Ming, penúltima que tuvo China, y según los anales históricos se pasaba las noches contemplando la Luna y las estrellas, alimentando un ferviente deseo de conocerlas de cerca.

En aquel tiempo, China era el país más avanzado tecnológicamente del mundo, así que no es extraño que Wan pensara que las desarrolladas técnicas de su país (instrumentos de navegación, avances científicos y astronómicos, la pólvora...) le podían ayudar a cumplir su sueño.

El protoastronauta confió sobre todo en cosas tan genuinamente chinas como los cohetes, las cometas y la pólvora, inventada en el país hacia el año 300 antes de nuestra era.

Los primeros cohetes chinos, antepasados del "Shenzhou V" ("Bajel Divino"), se confeccionaron con troncos de bambú partidos y eran concebidos como flechas que no necesitaban un arco para ser lanzadas.

Se sabe que estas "flechas de fuego" ya se usaron en una batalla que chinos y mongoles libraron en 1232, y sirvieron para repeler a los nómadas del norte en su enésimo intento de conquistar China.

Wan Hu fue el primero que pensó que estos artefactos explosivos no sólo podían ser usados para causar daños al enemigo, sino también para transportar algo, por lo que ideó una primitiva nave que consistía en una plataforma a la que ató 47 potentes cohetes.

Además, anudó dos grandes cometas, que pensó le ayudarían a mantenerse en el aire una vez que la nave estuviera en el cielo.

Sobre la plataforma colocó una silla, en la que iría sentado él el día del lanzamiento, vestido con sus mejores galas y preparado para pasar a la historia.

El día del lanzamiento, Wan se sentó en esa silla y ordenó a 47 de sus sirvientes que cada uno encendiera una mecha de un cohete, armados con largas antorchas y desde lejos, para su seguridad.

La leyenda cuenta que, una vez encendidos los cohetes, se produjo una enorme explosión y a continuación una humareda que tardó varios minutos en disiparse, y que cuando lo hizo, Wan Hu y su artefacto se habían volatilizado sin dejar rastro.

Lo que siguió fue una oleada de rumores y conjeturas, pues mientras algunos aseguraban que la explosión había desintegrado por completo a Wan y la nave, otros decían que el oficial había materializado su sueño.

Una tercera corriente opinó que Wan sí levantó el vuelo, pero no lo suficiente, y que él y su máquina dibujaron una curva descendente para acabar cayendo en un lugar en el que nunca fueron encontrados.

Algunas pinturas chinas de la época muestran la leyenda de Wan Hu volando en una silla propulsada por cohetes, alzando su mano y rozando con ella la Luna en cuarto creciente, vestido con elegantes ropas de funcionario imperial.
:007:

Spiderman
11-10-05, 09:27 PM
Qué buena historia!

:aaa3: :aaa3: :aaa3:

Lagos
12-10-05, 01:50 PM
jjajajaja ayer en los" cazadores de mitos"...lo hicieron, prepararon los 47 cohetes y la silla y" Moles"..noás hizo explosión y se quemó el mono...pero, no voló...y menos llegó a la luna...

imagino a donde llegó...

SPQR
12-10-05, 02:16 PM
http://www.daviddarling.info/images/Wan_Hu.jpg

Pero murio feliz y por un sueño.

:1fr:

Alacran
12-10-05, 03:01 PM
Lagos, igual me tocó ver ese episodio de 'Myth Busters', es más aquí hay unas fotos del sitio Friends of Amateur Rocketry (http://far.pyroinnovations.com/mythbusters.html):

El artefacto listo para 'elevarse'
http://www.pyroinnovations.com/busterinchair.jpg

Acercamiento a los 'cohetones' de bamboo
http://www.pyroinnovations.com/Finished_bamboo.jpg

Viendo el resultado final (el mono todo tatemado):
http://www.pyroinnovations.com/Jaime_Adam_afterflight.jpg


Pobrecito del Wan Hu! Pero bueno, la NASA nombró un crater en la luna (Wan Hoo, sepa porque le varió el Hoo, tal vez por fonética) en su honor.

Saludos :015:

Tannat
12-10-05, 04:12 PM
Eso iba a contar... en los cazadores de mitos el muñeco voló... pero en PEDAZOS !!! :-)

No hubo forma de elevarlo.

Ahora, si Wan Hu tiene un cráter en la Luna en su honor, me parece un buen reconocimiento.

Embrion
12-10-05, 04:39 PM
La leyenda cuenta que, una vez encendidos los cohetes, se produjo una enorme explosión y a continuación una humareda que tardó varios minutos en disiparse, y que cuando lo hizo, Wan Hu y su artefacto se habían volatilizado sin dejar rastro.


Dudo mucho que esa silla macabra de Wan Hu se hubiera elevado 1 metro del suelo; es altamente probable que el multi festejado chinito espacial haya muerto ahí mismo debido al desprendimiento de varias de sus extremidades y con quemaduras de 1, 2 y 3 grado en todo el cuerpo.

Lo que sucede es que como oficial imperial de la dinastía Ming seguramente cubrieron la magnitud de su pendejez y ahora resulta que hasta llegó a la luna....

En fín, como fábula está buena, grax Tapirapi.

Embrión.

Tapirapi ¿0.0?
12-10-05, 08:36 PM
qué hombres de poca fé!!

El chinito se fué a la Luna... si señor!!

La prueba es de que no lo encontraron al despejarse el humo y el hollín... :aaa5:

Pedro Navajas
12-10-05, 10:12 PM
En el siglo XVII Cyrano de Bergerac, el autentico y el ficticio, propuso varios métodos para llegar a la luna...

Quizá sus métodos no sean tan científicos como el intento de Wan Hu, y quizá no tenga mucho que ver con el tema, pero siempre es grato releer al buen Cyrano de vez en cuando, con pretexto válido o sin él...

En la siguiente escena, Rosana y Cristián están por casarse, pero el Conde De Guiche, enamorado y protector de Rosana se dirige a la casa de ella, por lo que Cyrano debe deterlo... Así que cubiendose la cara, se hace pasar por alguien que acaba de caer de la Luna...


DE GUICHE. (Que entra en escena con máscara y tanteando en la oscuridad.)
¿Qué estará haciendo ese maldito capuchino?
CYRANO.
¡Diablos!... ¿Y mi voz?... Si la reconoce... (Se suelta de una mano y con ella finge dar vueltas a una llave invisible.) ¡Cric... crac! (Con solemnidad.) ¡Cyrano, recupera el acento de los Bergerac!
DE GUICHE. (Mirando la casa.)
Sí, esa es. ¡Qué mal veo!... Está máscara me molesta. (Se dirige a la entrada Cyrano salta desde el balcón, ayudado por la rama que se cimbrea y le deposita exactamente entre la puerta y De Guiche; finge caer pesadamente como si lo hubiese hecho desde muy alto y se echa al suelo donde permanece inmóvil y como aturdido. De Guiche salta hacia atrás.) ¡Eh!... ¿qué es esto? (Cuando alza los ojos, la rama se ha enderezado ya y el conde no puede ver más que el azul del cielo sin comprender nada.) ¿De dónde ha caído este hombre?
CYRANO. (Incorporándose y con acento gascón.)
¡De la Luna!
DE GUICHE.
De la... ¿qué?
CYRANO. (Con voz de sueño.)
¿Qué hora es?
DE GUICHE.
¿Estará loco?
CYRANO.
¿Qué hora es?... ¿En qué país estoy... en qué día... en qué estación?
DE GUICHE.
Pero...
CYRANO.
¡Estoy aturdido!
DE guiche.
¡Caballero!
CYRANO.
¡He caído de la Luna!
DE guiche. (Impacientándose.)
¡Ya está bien!
CYRANO. (Levantándose y dando una gran voz.)
¡He caído de la Luna!
DE GUICHE. (Retrocediendo.)
De acuerdo... de acuerdo... ¡Habéis caído... de la Luna!... ¡Este tío puede ser un loco!
CYRANO. (Dirigiéndose hacia él.)
¡Y no he caído metafóricamente!
DE GUICHE.
Pero si...
CYRANO.
¡Hace cien años, o quizás un minuto -ignoro completamente lo que duró mi caída-, yo me encontraba en aquella esfera color de azafrán!
DE GUICHE. (Encogiéndose de hombros.) ¡Lo que queráis!... ¡Dejadme pasar! CYRANO. (Interponiéndose.)
¿Dónde estoy? ¡Sed franco!... ¡No me ocultéis nada! ¿En qué sitio, en qué lugar a cabo de caer como un aerolito?
DE GUICHE.
¡Diablos!
CYRANO.
Con la velocidad de la caída no pude escoger el punto de llegada e ignoro dónde me encuentro. ¿Fue en la Luna o en la Tierra donde hace un momento di con mis posaderas?
DE GUICHE.
Os repito caballero...
CYRANO. (Con un grito de terror que hace retroceder a De Guiche.)
¡Ah. Dios mío!... ¡En este país tienen la cara negra!
DE GUICHE. Llevándose la mano al rostro.) ¿Cómo?
CYRANO. (Con un miedo enfático.)
¿Me hallo por ventura en Argelia? ¿Sois vos un indígena?
DE GUICHE. (Que se ha dado cuenta de que lleva la máscara) ¡La máscara!
CYRANO. (Fingiendo tranquilizarse un poco cuando De Guiche se la quita.)
¡Ah!... ¡Entonces es que estoy en Venecia!
DE GUICHE. (Queriendo pasar)
¡Una dama me espera!
CYRANO. (Completamente tranquilizado.) Desde luego, estoy en París, ¿no es eso?
DE GUICHE. (Sonriendo a su pesar) ¡El caso es bastante extraño!
CYRANO.
¡Ah!... ¿Os reís?
DE GUIHE.
Me río, ¡pero quiero pasar!
CYRANO. (Alegre.)
¡He vuelto a caer en París! (Demuestra su satisfacción riendo, saltando y saludando.) Perdonadme, pero como consecuencia de la última caída estoy un poco cubierto de éter. ¡He viajado mucho y por eso tengo los ojos llenos de polvo de astros. ¡En mis espuelas podéis ver todavía algunos pelos de planeta! (Recogiendo algo de su manto.) Mirad, sobre mi jubón había una vedija de cometa. (Sopla como para hacerla volar)
DE GUICHE. (Fuera de sí.) ¡Caballero!
CYRANO. (En el momento en que va a pasar estira su pierna como para mostrarle alguna cosa y le detiene.)
En mi pantorrilla traigo clavado un diente de la Osa Mayor... y como al huir del Tridente quise evitar una de sus tres orquillas, caí sentado sobre Libra, que en estos momentos marca mi peso en sus balanzas. (Impidiendo con presteza que De Guiche pase y cogiéndole por uno de los botones del jubón.) ¡Si vos, caballero, oprimieseis con vuestros dedos mi nariz, saldría leche!
DE GUICHE.
¿Leche?
CYRANO.
Sí, ¡leche de la Vía Láctea!
DE GUICHE.
¡Bah!, ¡idos al infierno!
CYRANO.
Es el Cielo quien me envía. (Cruzándose de brazos.) ¿Podríais creer que al caerme he visto a Sirio ponerse por la noche un turbante? (Confidencial.) ¡La Osa Menor es demasiado pequeña para que pueda morder! (Riendo.) ¡Al atravesar la Lira, rompí una de sus cuerdas! (Soberbio.) Contaré todo mi viaje en un libro y, como las estrellas de oro que brillan en mi capa y que conseguí tras innumerables peligros y aventuras, haré los asteriscos, cuando el libro se imprima!
DE GUICHE.
Pero yo quiero... CYRANO.
¡Ya sé por dónde vais!
DE GUICHE.
¡Caballero! CYRANO.
¡Quisierais saber por mi boca cómo está hecha la Luna y si hay algún habitante en la redondez de su curvatura!
DE GUICHE. (Gritando.)
¡No! Lo que quiero...!
CYRANO.
¿Saber cómo he subido? ¡Lo conseguí por medio de mis inventos!
DE GUICHE. (Decepcionado.)
¡Está loco!
CYRANO. (Desdeñoso.)
¡No penséis que lo logré copiando a Regiomontano su águila, ni tampoco a Arquitas su tímida paloma!
DE GUICHE.
Es un loco... ¡pero un loco sabio!
CYRANO.
¡No!... ¡no imité nada de lo hasta ahora hecho! (De Guiche, decidido a pasar, camina hacia la puerta de Rosana. Cyrano le sigue dispuesto a sujetarle.) ¡Inventé seis sistemas para violar el cielo virgen!
DE GUICHE. (Volviéndose.)
¿Seis?
CYRANO. (Con volubilidad.)
Sí. ¡Quedándome desnudo y cubriendo luego mi cuerpo con frascos de cristal llenos de las lágrimas que por las mañanas vierte el cielo, después de tenderme al sol, el astro hubiera podido absorberme, al absorber el rocío!
DE GUICHE. (Sorprendido y adelantando un paso hacia Cyrano.)
¡Vaya!... ¡No está mal! ¡Uno!
CYRANO. (Retrocediendo para arrastrarle al otro lado.)
Podía, también, haber hecho lo siguiente para tomar impulso: ¡encerrar viento en un cofre de cedro y enrarecerlo mediante espejos ardientes en forma de icosaedros!
DE GUICHE. (Adelantando un paso.)
¡Dos!
CYRANO. (Retrocediendo siempre.)
¡O también, inventar un saltamontes mecánico con disparadores de acero, y hacerme lanzar hasta los celestes prados, donde los astros pacen, mediante explosiones sucesivas de salitre!
DE GUICHE. (Siguiéndole sin darse cuenta y contando con los dedos.) ¡Tres!
CYRANO.
¡Como el humo tiene tendencia a subir, podía haber hinchado un globo suficientemente grande para que me arrastrase hacia la altura!
DE GUICHE. (El mismo juego, más asombrado cada vez.)
¡Cuatro!
CYRANO.
¡Como a Febo, cuando está en su órbita, le gusta chupar el tuétano de los bueyes, bien podría untar con tuétanos mi piel y alcanzar la Luna!
DE GUICHE. (Estupefacto.)
¡Cinco!
CYRANO. (Que hablando le ha arrastrado hasta el otro extremo de la plaza, junto a un banco.)
Y el último de los sistemas que hubiera podido emplear consiste en lo siguiente: sentándome sobre un disco de hierro arrojaría desde él, al aire, un trozo de imán. Éste es un buen método: el disco va tras el imán y, cuando lo alcanza, vuelvo a lanzarlo al aire... ¡y así indefinidamente!
DE GUICHE.
¡Seis! Los seis métodos son excelentes... pero ¿cuál de ellos escogisteis?
CYRANO.
¡Ninguno de los seis! ¡Un séptimo sistema!
DE GUICHE.
¡Vaya!... ¿Y cuál es?
CYRANO.
¡Adivinadlo!
DE GUICHE.
¡Esta mañana está resultando interesante!
CYRANO. (Haciendo el ruido de las olas con grandes gestos misteriosos.)
¡Houuuh,... houuuh,... houuuh...!
DE GUICHE. ¿Y...?
CYRANO.
¿No adivináis?
DE GUICHE.
No.
CYRANO.
¡La marea! A la hora en que las olas suben por la atracción de la Luna, me tendí sobre la arena, después de bañarme en el mar. De repente, comencé a ascender de cabeza, porque los cabellos, especialmente, tenían agua entre sus hebras. Me elevé en el aire, recto, muy recto. ¡Como un ángel! Subía, subía dulcemente, sin ningún esfuerzo y de repente, sentí un golpe. Entonces...
DE GUICHE. (Arrastrado por la curiosidad y sentándose en el banco.)
Y entonces... ¿qué?
CYRANO.
¡Entonces... (Recuperando su voz normal.) Ha pasado el cuarto de hora, caballero. Podéis seguir vuestro camino: ¡el matrimonio ya se ha celebrado!
DE GUICHE. (Levantándose de un salto.)
Pero... ¿estoy borracho a esa voz... (La puerta de la casa se abre y aparecen lacayos con antorchas encendidas. Luz. Cyrano se quita el sombrero que hasta ahora le cubría el rostro.) ...y esa nariz?... ¡Cvrano!
CYRANO. (Saludando.)
¡El mismo! Dentro de un momento estarán aquí... ¡el tiempo justo de ponerse los anillos!
DE GUICHE.
Pero... ¿quién? (Se vuelve. Cuadro. Detrás de los lacayos, Rosana y Cristián cogidos de la mano. El capuchino les sigue, sonriente. Ragueneau lleva también una antorcha. Cierra la procesión la dueña, medio dormida y en camisón.) ¡Cielos!

Tapirapi ¿0.0?
13-10-05, 06:33 PM
ven hombres de poca fé?...

Hasta pruebas documentadas tenemos de visitas a la luna en pleno s.XVII

:aaa13:

:aaa5:

Lagos
14-10-05, 10:08 AM
jajjajajaja esa de los imanes...no creo, que la pongan en duda, los foristos.

:lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: