Rafael Norma
08-10-05, 09:57 AM
EDITORIAL DE THE NEW YORK TIMES
El Principal discurso del Presidente Bush:
Hacer de nuevo en tiempo, la torcedura del 9/11
Traducido por Rafael Norma Méndez
Publicado el 7 de octubre de 2005
Ayer, el mismo día en que se les advirtió a los Neoyorkinos de que había “una amenaza específica” de un bombardeo en su subterráneo, El Presidente Bush pronunció lo que la Casa Blanca ha promovido como un principal Discurso sobre el terrorismo. Superficialmente parecía un tema perfecto por el momento. Pero su habladuría no era sobre los retos actuales de la nación. Él pronunció una repetición de su retórica del 11 de septiembre que sugería una invalidación de la realidad actual que parecía completamente atemorizante.
Justo el período después del 9/11, por todo su dolor, fue el pico de la presidencia del Sr. Bush .. Hace cuatro años, nos colgamos sobre la palabra, cuando el Sr. Bush denunció a Al Qaeda e hizo el emotivo, pero tal como finalmente se convirtió, en un vacío compromiso para darle seguimiento a Osama bin Laden. Ayer parecía como si el Presidente estuviera tratando de vivir en el 2001. Era espectral escucharle instar a los Americanos a que tomaran seriamente al terrorismo. No había razón alguna para preocuparse de que aún antes los usuarios del subterráneo se les dijera sobre un ataque terrorista en su transporte a casa.
Parecía estar leyendo un guión muy Viejo y familiar mientras revelaba que los terroristas reclutan "a jóvenes hombres y mujeres desilusionadas,” some Algunos de los cuales construyen armas basadas en la informaci{on disponible por Internet. Compartió su convicción de que “es una cobard{ia que busca matar a los niños y ancianos con bombas en autos.” Él dijo que su equipo “estaba reformando nuestra agencia de inteligencia” y reorganizando al gobierno para “una amplia y coordinada defensa doméstica”
Los Americanos han visto al Departamento de Seguridad Doméstica (Department of Homeland Security ) en acción durante varios años, bajo dos directores.. EL primero, un exgobernador, con quién el presidente tenía una Buena relación, fue un burócrata inepto y un jugador político que tenía una extraña obsesión por los estados de emergencia codificados por colores. El vigente actualmente estaba en el timòn del desastre de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Nueva Orleáns, cuando la agencia fue dirigida por un descalificado político designado.
Todavía la administración está intentando recuperarse políticamente del Katrina. El huracán no fue solamente un mal estirón que pudiera curarse con una promesa de ayuda federal y una demostración de preocupación presidencial. El huracán demostró que a pesar de cuatro años de dar volteretas, AMÉRICA todavía no está preparada para una catástrofe. Elevó las principales dudas sobre el calibre de la gente que rodea al Sr. Bush.
Jamás desde los ataques terroristas (del 9/11), lo fundamental que los Americanos habían deseado de Washington era un sentido de seguridad. Eso requiere algo más que una hiperalerta de amenazas por bombardeos suicidas, tan importante como esto sea. No importa a lo que los terroristas estén dispuestos ha hacer, no es posible sentirse seguro si parece que el gobierno federal no sabe lo que está haciendo en tantos niveles diferentes.
Ayer fue el momento ideal para que el Sr. Bush demostrara que realmente controlaba su administración. Podía haber tomado cualesquiera de las preocupaciones apremiantes y demostrar que estaba haciendo su trabajo, reexaminando los problemas, operando las repuestas. Por ejemplo, podìa haber dirigido la crisis que encara la milicia debido a las interminables demandas hechas por Irak tanto en el Ejército como en la sitiada Guardia Nacional.
El discurso llegó un día después de que la Casa Blanca Amenazara en vetar una ley bajo la cual el Senado añadiera una prohibición sobre “el uso de trato cruel, inhumano o degradante, o de castigo” contra los prisioneros del gobierno Americano. El presidente no podía encontrar el temple para vetar una abultada ley de transportación que incluía proyectos de desperdicio salvaje como el ahora famoso ”puente a ninguna parte” en Alaska. ¿Qué clase de prioridades son las que sugiere? Si alguna vez requerimos que le presidente demuestre que tiene una comprensión operativa de lo que quiere para este país, la necesitamos ahora.
La incapacidad del presidente para crecer más allá de su gran momento en el 2001 es acobardante. Pero el hecho de que quienes lo manejan continúen alentándolo a la ordeña del 9/11, es irritante. Para la mayoría de nosotros, los recuerdos están frescos y son dolorosos. Nosotros lamentamos el fallecimiento de las personas del 9/11, así como nos apena Daniel Pearl y los demás Americanos, sin mencionar a los inocentes de otros países, que fueron asesinados por los terroristas. La propensión de la administración en usarlos como cobertura política es ofensiva.. Amenaza en convertir nuestras heridas y nuestros temores vigentes en un giro cínico y desesperado.
El Principal discurso del Presidente Bush:
Hacer de nuevo en tiempo, la torcedura del 9/11
Traducido por Rafael Norma Méndez
Publicado el 7 de octubre de 2005
Ayer, el mismo día en que se les advirtió a los Neoyorkinos de que había “una amenaza específica” de un bombardeo en su subterráneo, El Presidente Bush pronunció lo que la Casa Blanca ha promovido como un principal Discurso sobre el terrorismo. Superficialmente parecía un tema perfecto por el momento. Pero su habladuría no era sobre los retos actuales de la nación. Él pronunció una repetición de su retórica del 11 de septiembre que sugería una invalidación de la realidad actual que parecía completamente atemorizante.
Justo el período después del 9/11, por todo su dolor, fue el pico de la presidencia del Sr. Bush .. Hace cuatro años, nos colgamos sobre la palabra, cuando el Sr. Bush denunció a Al Qaeda e hizo el emotivo, pero tal como finalmente se convirtió, en un vacío compromiso para darle seguimiento a Osama bin Laden. Ayer parecía como si el Presidente estuviera tratando de vivir en el 2001. Era espectral escucharle instar a los Americanos a que tomaran seriamente al terrorismo. No había razón alguna para preocuparse de que aún antes los usuarios del subterráneo se les dijera sobre un ataque terrorista en su transporte a casa.
Parecía estar leyendo un guión muy Viejo y familiar mientras revelaba que los terroristas reclutan "a jóvenes hombres y mujeres desilusionadas,” some Algunos de los cuales construyen armas basadas en la informaci{on disponible por Internet. Compartió su convicción de que “es una cobard{ia que busca matar a los niños y ancianos con bombas en autos.” Él dijo que su equipo “estaba reformando nuestra agencia de inteligencia” y reorganizando al gobierno para “una amplia y coordinada defensa doméstica”
Los Americanos han visto al Departamento de Seguridad Doméstica (Department of Homeland Security ) en acción durante varios años, bajo dos directores.. EL primero, un exgobernador, con quién el presidente tenía una Buena relación, fue un burócrata inepto y un jugador político que tenía una extraña obsesión por los estados de emergencia codificados por colores. El vigente actualmente estaba en el timòn del desastre de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Nueva Orleáns, cuando la agencia fue dirigida por un descalificado político designado.
Todavía la administración está intentando recuperarse políticamente del Katrina. El huracán no fue solamente un mal estirón que pudiera curarse con una promesa de ayuda federal y una demostración de preocupación presidencial. El huracán demostró que a pesar de cuatro años de dar volteretas, AMÉRICA todavía no está preparada para una catástrofe. Elevó las principales dudas sobre el calibre de la gente que rodea al Sr. Bush.
Jamás desde los ataques terroristas (del 9/11), lo fundamental que los Americanos habían deseado de Washington era un sentido de seguridad. Eso requiere algo más que una hiperalerta de amenazas por bombardeos suicidas, tan importante como esto sea. No importa a lo que los terroristas estén dispuestos ha hacer, no es posible sentirse seguro si parece que el gobierno federal no sabe lo que está haciendo en tantos niveles diferentes.
Ayer fue el momento ideal para que el Sr. Bush demostrara que realmente controlaba su administración. Podía haber tomado cualesquiera de las preocupaciones apremiantes y demostrar que estaba haciendo su trabajo, reexaminando los problemas, operando las repuestas. Por ejemplo, podìa haber dirigido la crisis que encara la milicia debido a las interminables demandas hechas por Irak tanto en el Ejército como en la sitiada Guardia Nacional.
El discurso llegó un día después de que la Casa Blanca Amenazara en vetar una ley bajo la cual el Senado añadiera una prohibición sobre “el uso de trato cruel, inhumano o degradante, o de castigo” contra los prisioneros del gobierno Americano. El presidente no podía encontrar el temple para vetar una abultada ley de transportación que incluía proyectos de desperdicio salvaje como el ahora famoso ”puente a ninguna parte” en Alaska. ¿Qué clase de prioridades son las que sugiere? Si alguna vez requerimos que le presidente demuestre que tiene una comprensión operativa de lo que quiere para este país, la necesitamos ahora.
La incapacidad del presidente para crecer más allá de su gran momento en el 2001 es acobardante. Pero el hecho de que quienes lo manejan continúen alentándolo a la ordeña del 9/11, es irritante. Para la mayoría de nosotros, los recuerdos están frescos y son dolorosos. Nosotros lamentamos el fallecimiento de las personas del 9/11, así como nos apena Daniel Pearl y los demás Americanos, sin mencionar a los inocentes de otros países, que fueron asesinados por los terroristas. La propensión de la administración en usarlos como cobertura política es ofensiva.. Amenaza en convertir nuestras heridas y nuestros temores vigentes en un giro cínico y desesperado.