Bisonte
07-10-05, 10:24 AM
"Quieren un imperio de España a Asia"
Bush promete a los terroristas islámicos guerra "hasta la victoria completa"
El Senado supedita aprobar el presupuesto de Defensa a que no se torture a prisioneros
El presidente Bush insistió ayer en un vibrante discurso sobre la firme voluntad de EE.UU. de proseguir la guerra antiterrorista, incluida la campaña en Iraq, hasta la victoria total. Bush advirtió que Al Qaeda y sus grupos afines pretenden un imperio totalitario "que se extienda desde España a Indonesia".
Bush revela que se han abortado diez serios ataques de Al Qaeda desde el 11-S, tres en EE.UU.
EUSEBIO VAL - 07/10/2005
Corresponsal WASHINGTON
George W. Bush pronunció ayer uno de los discursos más contundentes y claros sobre las características y objetivos de la guerra antiterrorista desencadenada por Estados Unidos tras el 11-S. El presidente norteamericano advirtió a sus compatriotas y al público internacional que los extremistas musulmanes violentos, a quienes calificó de "islamofascistas", pretenden "establecer un imperio radical islámico que se extienda desde España a Indonesia". Bush insistió en que Washington perseverará en la lucha, no abandonará Iraq y "nunca aceptará nada menos que la victoria completa" frente a Al Qaeda y los grupos afines.
La intervención de Bush, de 40 minutos, tuvo lugar en el edificio Ronald Reagan y sobre el podio de una organización de fomento de la democracia, la National Endowment for Democracy, creada por su admirado predecesor. Acudió a la cita junto a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el titular de Defensa, Donald Rumsfeld, y el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto, el general italoestadounidense Peter Pace.
Entre las reacciones al discurso no faltaron las críticas de quienes lo interpretaron como un intento por desviar la atención de los escándalos políticos que salpican la Casa Blanca, entre ellos el procesamiento por conspiración y lavado de dinero de quien fue hasta hace unos días el líder republicano en la Cámara de Representantes, Tom Delay. Es sabido que Bush tiene entre sus bazas más poderosas el respaldo que genera cuando se presenta como el líder de una nación en guerra.
El mensaje de Bush estuvo bien construido, fue didáctico y abordó casi todas las vertientes del desafío terrorista. Habló para la audiencia estadounidense y también para la musulmana. Repitió argumentos ya conocidos contra las ideologías totalitarias y su comparación entre el yihadismo, el nazismo y el comunismo, pero introdujo matices y énfasis novedosos. Subrayó que se equivocan quienes piensan que la invasión de Iraq exacerbó los ánimos y alentó el radicalismo antioccidental. Recordó que EE. UU. fue atacado el 11-S, antes de la crisis iraquí, y que la matanza en la escuela rusa de Beslan se produjo pese al rechazo del Kremlin a la invasión. Según Bush, los modernos yihadistas buscan cualquier excusa para justificar sus intentos de "esclavizar" a naciones enteras y socavar los valores de Occidente. Si no sirven excusas actuales, se remontan a las cruzadas de hace mil años. "Ningún acto nuestro invitó a la furia de los asesinos, y ninguna concesión, recompensa o acto de apaciguamiento cambiaría o limitaría sus planes para asesinar", recalcó.
El presidente se permitió la licencia de criticar a los medios de comunicación árabes cuando denunció que algunos "incitan al odio y al antisemitismo, alimentan las teorías de conspiración y hablan de la llamada ´guerra estadounidense contra el islam´, sin apenas mencionar las acciones para proteger a los musulmanes en Afganistán, Bosnia, Somalia, Kosovo, Kuwait e Iraq".
En dos ocasiones lanzó el presidente Bush severas advertencias a Irán y Siria, de cuyos regímenes dijo que habían sido con frecuencia "aliados de conveniencia" de los terroristas. George W. Bush añadió una frase enigmática dirigida a estos dos países: "No merecen la paciencia de las víctimas del terror".
Admitió que la guerra será larga y requerirá más sacrificios, pero EE. UU. no tolerará que Al Qaeda tome el control de un país como Iraq y lo convierta en refugio y plataforma. Bush mencionó la retirada de los marines de Beirut en 1983 - tras un brutal atentado- y el repliegue de Mogasdiscio, en 1993, después de una letal emboscada contra tropas estadounidenses. Dejó muy claro que, mientras él sea presidente, EE.UU. no abandonará la lucha.
Por primera vez en sus muchos discursos sobre terrorismo, Bush explicó con detalle cómo funciona el reclutamiento y la fanatización de los jóvenes, y la importancia de internet para propagar las ideas y adiestrar para los atentados. También hizo hincapié en que EE. UU. seguirá impulsando reformas y democratización en los países musulmanes para eliminar las causas del resentimiento y la frustración.
Uno de los pasajes que más sorpresa causó fue el que reveló que EE. UU. y sus aliados habían desarticulado diez serios complots terroristas de Al Qaeda desde el 11-S, tres de ellos en Estados Unidos. Además, según Bush, pudieron frustrar otros cinco intentos por parte de los terroristas de buscar objetivos para futuras acciones. "Debido al sólido progreso, el enemigo está herido, pero el enemigo aún es capaz de operaciones globales", avisó.
Pero a pesar de la contundencia de estos mensajes, el poder de Bush es limitado, incluso en tiempos de guerra. El Senado, controlado por los republicanos, propinó un duro golpe al presidente al aprobar en la noche del miércoles, por una abrumadora mayoría de 90 votos contra 9, una enmienda adosada a los presupuestos de Defensa del próximo ejercicio en la que se exige de manera expresa a los militares que no sometan a los prisioneros a un trato o castigo "cruel, inhumano o degradante". La medida fue iniciativa del respetado senador republicano John McCain, de Arizona, héroe de la guerra de Vietnam, donde estuvo cinco años prisionero y fue torturado por los norvietnamitas. McCain argumentó que episodios como los abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib o algunas revelaciones sobre el penal de Guantánamo dañan "terriblemente" la imagen de EE. UU en el mundo, como él ha comprobado en sus viajes. Otros republicanos, como Lindsay Graham, insistieron en que el país no puede comportarse como lo hacen sus enemigos, no sólo porque pierde toda autoridad moral, sino porque pone en gran peligro a los soldados estadounidenses que caigan prisioneros.
La Casa Blanca ha amenazado con vetar la enmienda. El presupuesto de Defensa, por valor de 440.000 millones de dólares, debe ser consensuado aún por el Senado y la Cámara de Representantes.
http://www.lavanguardia.es/web/20051007/51194746208.html
:lol:
Bush promete a los terroristas islámicos guerra "hasta la victoria completa"
El Senado supedita aprobar el presupuesto de Defensa a que no se torture a prisioneros
El presidente Bush insistió ayer en un vibrante discurso sobre la firme voluntad de EE.UU. de proseguir la guerra antiterrorista, incluida la campaña en Iraq, hasta la victoria total. Bush advirtió que Al Qaeda y sus grupos afines pretenden un imperio totalitario "que se extienda desde España a Indonesia".
Bush revela que se han abortado diez serios ataques de Al Qaeda desde el 11-S, tres en EE.UU.
EUSEBIO VAL - 07/10/2005
Corresponsal WASHINGTON
George W. Bush pronunció ayer uno de los discursos más contundentes y claros sobre las características y objetivos de la guerra antiterrorista desencadenada por Estados Unidos tras el 11-S. El presidente norteamericano advirtió a sus compatriotas y al público internacional que los extremistas musulmanes violentos, a quienes calificó de "islamofascistas", pretenden "establecer un imperio radical islámico que se extienda desde España a Indonesia". Bush insistió en que Washington perseverará en la lucha, no abandonará Iraq y "nunca aceptará nada menos que la victoria completa" frente a Al Qaeda y los grupos afines.
La intervención de Bush, de 40 minutos, tuvo lugar en el edificio Ronald Reagan y sobre el podio de una organización de fomento de la democracia, la National Endowment for Democracy, creada por su admirado predecesor. Acudió a la cita junto a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el titular de Defensa, Donald Rumsfeld, y el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto, el general italoestadounidense Peter Pace.
Entre las reacciones al discurso no faltaron las críticas de quienes lo interpretaron como un intento por desviar la atención de los escándalos políticos que salpican la Casa Blanca, entre ellos el procesamiento por conspiración y lavado de dinero de quien fue hasta hace unos días el líder republicano en la Cámara de Representantes, Tom Delay. Es sabido que Bush tiene entre sus bazas más poderosas el respaldo que genera cuando se presenta como el líder de una nación en guerra.
El mensaje de Bush estuvo bien construido, fue didáctico y abordó casi todas las vertientes del desafío terrorista. Habló para la audiencia estadounidense y también para la musulmana. Repitió argumentos ya conocidos contra las ideologías totalitarias y su comparación entre el yihadismo, el nazismo y el comunismo, pero introdujo matices y énfasis novedosos. Subrayó que se equivocan quienes piensan que la invasión de Iraq exacerbó los ánimos y alentó el radicalismo antioccidental. Recordó que EE. UU. fue atacado el 11-S, antes de la crisis iraquí, y que la matanza en la escuela rusa de Beslan se produjo pese al rechazo del Kremlin a la invasión. Según Bush, los modernos yihadistas buscan cualquier excusa para justificar sus intentos de "esclavizar" a naciones enteras y socavar los valores de Occidente. Si no sirven excusas actuales, se remontan a las cruzadas de hace mil años. "Ningún acto nuestro invitó a la furia de los asesinos, y ninguna concesión, recompensa o acto de apaciguamiento cambiaría o limitaría sus planes para asesinar", recalcó.
El presidente se permitió la licencia de criticar a los medios de comunicación árabes cuando denunció que algunos "incitan al odio y al antisemitismo, alimentan las teorías de conspiración y hablan de la llamada ´guerra estadounidense contra el islam´, sin apenas mencionar las acciones para proteger a los musulmanes en Afganistán, Bosnia, Somalia, Kosovo, Kuwait e Iraq".
En dos ocasiones lanzó el presidente Bush severas advertencias a Irán y Siria, de cuyos regímenes dijo que habían sido con frecuencia "aliados de conveniencia" de los terroristas. George W. Bush añadió una frase enigmática dirigida a estos dos países: "No merecen la paciencia de las víctimas del terror".
Admitió que la guerra será larga y requerirá más sacrificios, pero EE. UU. no tolerará que Al Qaeda tome el control de un país como Iraq y lo convierta en refugio y plataforma. Bush mencionó la retirada de los marines de Beirut en 1983 - tras un brutal atentado- y el repliegue de Mogasdiscio, en 1993, después de una letal emboscada contra tropas estadounidenses. Dejó muy claro que, mientras él sea presidente, EE.UU. no abandonará la lucha.
Por primera vez en sus muchos discursos sobre terrorismo, Bush explicó con detalle cómo funciona el reclutamiento y la fanatización de los jóvenes, y la importancia de internet para propagar las ideas y adiestrar para los atentados. También hizo hincapié en que EE. UU. seguirá impulsando reformas y democratización en los países musulmanes para eliminar las causas del resentimiento y la frustración.
Uno de los pasajes que más sorpresa causó fue el que reveló que EE. UU. y sus aliados habían desarticulado diez serios complots terroristas de Al Qaeda desde el 11-S, tres de ellos en Estados Unidos. Además, según Bush, pudieron frustrar otros cinco intentos por parte de los terroristas de buscar objetivos para futuras acciones. "Debido al sólido progreso, el enemigo está herido, pero el enemigo aún es capaz de operaciones globales", avisó.
Pero a pesar de la contundencia de estos mensajes, el poder de Bush es limitado, incluso en tiempos de guerra. El Senado, controlado por los republicanos, propinó un duro golpe al presidente al aprobar en la noche del miércoles, por una abrumadora mayoría de 90 votos contra 9, una enmienda adosada a los presupuestos de Defensa del próximo ejercicio en la que se exige de manera expresa a los militares que no sometan a los prisioneros a un trato o castigo "cruel, inhumano o degradante". La medida fue iniciativa del respetado senador republicano John McCain, de Arizona, héroe de la guerra de Vietnam, donde estuvo cinco años prisionero y fue torturado por los norvietnamitas. McCain argumentó que episodios como los abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib o algunas revelaciones sobre el penal de Guantánamo dañan "terriblemente" la imagen de EE. UU en el mundo, como él ha comprobado en sus viajes. Otros republicanos, como Lindsay Graham, insistieron en que el país no puede comportarse como lo hacen sus enemigos, no sólo porque pierde toda autoridad moral, sino porque pone en gran peligro a los soldados estadounidenses que caigan prisioneros.
La Casa Blanca ha amenazado con vetar la enmienda. El presupuesto de Defensa, por valor de 440.000 millones de dólares, debe ser consensuado aún por el Senado y la Cámara de Representantes.
http://www.lavanguardia.es/web/20051007/51194746208.html
:lol: