Stern
01-10-05, 09:26 AM
LOS ACUERDOS ENTRE ENARSA, PDVSA, PETROBRAS Y REPSOL YPF (y tal vez ANCAP)
La estratégica alianza entre tres empresas estatales
y una privada que, en los hechos, actúa muy cercana
a su gobierno, amenaza cambiar el posicionamiento
energético de la región ante el mundo.
El viraje de Venezuela es un desafío para
Estados Unidos.
Venezuela dispondrá de petróleo propio en Argentina,
una refinería para procesarlo y una cadena de
comercialización para vender el combustible.
Repsol YPF explorará y extraerá crudo en Venezuela
en el que se considera el mayor reservorio de crudo
pesado y extrapesado del mundo.
Petrobras se asocia a Pdvsa para instalar una gigantesca
refinería en el nordeste brasileño, en donde procesará
crudo que ambas, también asociadas, extraerán en Venezuela.
Enarsa, la novel empresa estatal argentina, será socia
local de Pdvsa en la refinación y comercialización.
Toda la movida quedó concretada en apenas 24 horas, a través
de acuerdos simultáneos firmados en Brasilia entre la tarde
del jueves y la tarde del viernes.
Tres gobiernos latinoamericanos y un cuarto, el de España,
a través de su estrecha vinculación con la firma petrolera
participante en los acuerdos, quedaron ligados en una
estrategia común de integración que los coloca en el
escenario grande del combate petrolero mundial.
Un rumbo del que será difícil dar marcha atrás, pero por
el que tampoco va a ser fácil avanzar sin confrontar
con otros poderosos intereses.
Con diferentes intereses y por distintos caminos, los
protagonistas principales y secundarios de esta historia
llegaron a un punto de encuentro.
Punto que podría tener muy pronto nombre propio: Petrosur.
Significativamente, fue el único protagonista privado de esta
historia, Repsol YPF, el que reivindicó ese nombre, al encabezar
el comunicado con la sugestiva frase: “En el marco de la creación
de Petrosur, Venezuela y Argentina dan entrada a Repsol YPF
en su gran alianza petrolera”.
Antonio Brufau, titular de la petrolera española, arribó en
las últimas horas del jueves a Brasilia, poco después del
anuncio de los presidentes Kirchner y Chávez sobre la
incorporación de la red de estaciones Rhasa y la de la
marca Sol Petróleo a la cadena Pdvsa-Enarsa.
A través de un acuerdo marco de carácter regional, Repsol YPF
se aseguró una participación destacada en la producción petrolera
venezolana, fundamentalmente en la prometedora faja petrolífera
del Orinoco, al sudeste del país, considerada como uno de los
mayores reservorios de crudo pesado y extrapesado del mundo.
Repsol YPF y Pdvsa constituirán dos empresas mixtas, ambas
con participación mayoritaria de la segunda, que operarán
en forma conjunta en el bloque Junín 7 (faja del Orinoco), una,
y en el área Barúa-Motatán (al oeste), la otra, con perspectivas
de ampliar su acción a otras áreas vecinas.
Dentro de la estrategia de Repsol, este paso significa asegurarse
importantes reservas en la región fortaleciendo su potencial
económico para disputar espacios con las petroleras estadounidenses
y británicas de primera línea.
Y ampliar su producción en Venezuela en un 60 por ciento, al
pasar de 100 mil a 160 mil barriles diarios.
Aspectos particularmente trascendentes en estos días, cuando
volvieron a arreciar los rumores de un intento de British
Petroleum-Amoco por capturar, en forma hostil, el control
de su competidora española.
Como parte del mismo acuerdo, Repsol YPF le cederá a Pdvsa
la disponibilidad de hasta el 10 por ciento de la producción
de petróleo procedente de las concesiones que posee en Argentina.
El comunicado de la compañía española aclara que “esta operación
no afectará la titularidad de las concesiones, propiedad de Repsol
YPF”.
Esta compañía seguirá siendo la única operadora de los yacimientos
y Pdvsa podrá disponer del crudo, sin oblar un centavo a cambio.
El 10 por ciento de la producción de crudo de Repsol en el país
representa un volumen de 39 mil barriles diarios, suficientes
para alimentar las refinerías de Rhasa en Campana y de Ancap
en La Teja (Uruguay) con sus actuales capacidades de procesamiento.
La estatal uruguaya Ancap formará parte del acuerdo con Enarsa
y Pdvsa como dueña de la red de estaciones Sol.
La asociación de Pdvsa con Petrobras para erigir una importante
refinería en Pernambuco cierra el otro flanco de la alianza
multinacionalhispanoamericana.
Con una impresionante capacidad de procesamiento de 250 mil
barriles diarios, el emprendimiento se convierte en la llave
que abra la puerta de Brasil como una alternativa de salida
al petróleo venezolano que compita con Estados Unidos.
Pdvsa es hoy el quinto productor mundial y el primer proveedor
de la primera potencia mundial.
Si la mirada de Hugo Chávez empieza a virar al sur, la conmoción
se hará sentir.
Si la estrategia de Repsol YPF contempla como uno de sus ejes
“la intensificación de sus relaciones con las compañías nacionales
de petróleo en aquellos países donde está presente”, como lo
expresó en su comunicado de ayer, la de Venezuela va en el mismo
sentido.
De los siete bloques en los que dividió la faja del Orinoco, en
la primera le dio participación a Repsol YPF, pero las seis
restantes las reserva para compartirlas con “empresas estatales
del resto del mundo” (diario El Mundo, de Madrid, 22 de agosto pasado).
Petrobras está parada en el primer lugar de la cola.
Argentina hizo el gesto político al crear una empresa estatal, Enarsa,
en abril de 2004.
Sin capital, por ahora se permite subir al escenario y ser parte
del elenco, aunque sin papel protagónico.
No es poco, si se tiene en cuenta que la alianza tiene un importante
flanco político.
Y en este diamante, Enarsa se puede considerar, con derecho,
una de las cuatro puntas.
LAS RAZONES DE LA OFENSIVA ESTRATEGIA DE CHAVEZ
No hay lugar para descuidos
Por M.Piqué
Algunos hablan de diplomacia petrolera. Otros, de los petrodólares
bolivarianos.
Son visiones que intentan demostrar, con evidente recelo, una
supuesta estrategia de expansión política por parte de Venezuela.
Pero las explicaciones parten de hechos concretos.
En los últimos años, el gobierno de Hugo Chávez está diversificando
las inversiones de Pdvsa con la mira puesta en Sudamérica y los
países del BRIC: Brasil, Rusia, India y China.
El grupo de naciones a las que el banco Goldman Sachs les
pronosticó un crecimiento vertiginoso.
¿Qué motivos lo llevan a buscar mayor equilibrio en la
economía monoproductiva de su país?
El proceso, potenciado por el valor inédito del crudo, tiene
explicaciones políticas y económicas.
“Venezuela está en condiciones de garantizarle a toda Suramérica
energía y gas durante los próximos 200 años”, dijo Chávez
en la Comunidad Sudamericana.
Aunque la frase suene grandilocuente, no es una exageración:
Caracas tiene las reservas de petróleo más abundantes del mundo.
Sin embargo, la riqueza en hidrocarburos no terminó con la pobreza
y la indigencia.
Por las características de la industria petrolera, que produce
muchísima riqueza pero no genera trabajo en la misma proporción,
Chávez se propuso abandonar gradualmente la economía monoproductiva.
La búsqueda de un equilibrio no implica un descuido de la principal
riqueza del país.
Por el contrario, Chávez quiere fortalecer la industria petrolera
y garantizar que las subsidiarias de Pdvsa –la empresa Citgo que
opera en territorio estadounidense con ocho refinerías y una
vasta red de estaciones de servicio– produzca divisas para
el Estado.
“Este año, por primera vez, le dará dividendos al Estado nacional”,
contó anteayer Chávez sobre Citgo.
Chávez atribuyó esa situación extraña, que se repitió con activos
de PDVSA en Europa, a los intereses de Washington.
Con esos antecedentes, para Chávez es vital encontrar nuevos
compradores para el petróleo venezolano.
Ante un agravamiento de la relación con Estados Unidos,
Washington podría privilegiar a otros proveedores de crudo.
En Caracas lo saben y tratan de anticiparse.
En ese marco se entienden los acuerdos con China, país al
que Chávez privilegia en su política exterior, y el reciente
convenio entre Pdvsa y Petrobras, que implica una inversión
conjunta de 4700 millones de dólares.
Pero no todo son cuestiones de geopolítica: aunque en la
faja del Orinoco tenga los pozos más productivos del mundo
por sus características naturales, Venezuela está preocupada
por la falta de tecnología de punta y la productividad de
sus yacimientos.
En términos globales, la producción de Pdvsa cayó en los
últimos años.
La asociación con Petrobras y Repsol podría contribuir a
revitalizarla.
EXPECTATIVAS Y REALIDADES FRENTE A LA LLEGADA DE PDVSA
La ilusión del desarrollo petrolero
Por David Cufré
El desembarco de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Argentina
despierta expectativas de cambio en un área crucial para la
economía, que sufre de los peores vicios de la concepción
política menemista.
Su sola llegada es un hecho auspicioso, porque el gobierno
de Hugo Chávez tiene una visión estratégica en materia de
hidrocarburos totalmente opuesta a la que rige en Argentina.
La profundidad de las transformaciones dependerá de la voluntad
de la Casa Rosada, que hasta el momento ha sido poca o nula.
Quienes así opinan son dos miembros del Grupo Moreno, Gustavo
Calleja y Félix Herrero, enrolados en el nucleamiento de
especialistas en temas petroleros más críticos del Poder Ejecutivo.
Desde la otra vereda, Emilio Apud, ex secretario de Energía
de Ricardo López Murphy, afirma que el mejor negocio con
los acuerdos lo hace Repsol-YPF.
“Chávez es el único presidente de la región con una concepción
americanista en relación a los hidrocarburos”, aseguró Calleja
“No es como los españoles, que vinieron a depredar, a aprovecharse
de su relación con los funcionarios y jamás a invertir.
Tampoco es como los brasileños, que se rascan para adentro
con Petrobras”, agregó, para concluir que Pdvsa se comporta
con “la lógica que tenía la YPF estatal de Mosconi, Yrigoyen
y Alvear”.
¿Cómo se traducirá esa posición en hechos concretos?
La respuesta, para Calleja, depende de la decisión política
del Gobierno.
Pdvsa, por lo pronto, “viene a jugar en serio, en primera,
no a mirar de lejos como dicen algunos consultores de la city”.
Herrero interpretó que el Poder Ejecutivo empieza a recuperar
márgenes de maniobra en el sector petrolero, por la asociación
de Enarsa con la empresa venezolana, pero, otra vez, el grado
de avance estará marcado por su propia vocación de cambio.
“Todo lo que vaya en dirección de recuperar la renta petrolera
es positivo”, señaló Herrero.
“Sería ideal que Pdvsa y Enarsa inviertan en una destilería
propia, que Enarsa actúe como una auténtica empresa estatal
para que la renta quede en el país, para que recupere los
yacimientos y crezca en exploración”.
Sin embargo, tanto Herrero como Calleja advirtieron que
hasta el momento el rol de la compañía estatal está desdibujado.
“Si Enarsa va a pagar su participación en la sociedad con Pdvsa
con utilidades futuras, su intervención tiende a ser menor.
Con un capital de 30 millones de dólares no sirve.
Si no le adjudican las áreas petroleras que privatizó Menem
las posibilidades de crecimiento están acotadas”, describió
Calleja.
La asociación con Repsol-YPF es vista por estos especialistas
como un paso necesario para ingresar al mercado argentino, en
el marco de un plan de integración energética para la región.
Herrero destacó, además, que la compra de Rhasa y la asociación
con Ancap para las estaciones de servicio de Sol Petróleo
“permitirá recuperar dos empresas que están muy atrasadas
tecnológicamente”.
“La llegada de Pdvsa –concluyó– nos acerca a la posibilidad
de tener un desarrollo petrolero, que hasta ahora con Enarsa
no está ocurriendo.”
Apud, del partido Recrear, analizó el arribo de la petrolera
venezolana desde otra óptica.
Sostuvo que, antes que nada, es un gran negocio para Repsol-YPF,
que logra penetrar en áreas de exploración muy atractivas en
el país caribeño.
En el mercado interno, en tanto, “el Gobierno refuerza la
política de control de precios que ya tiene pactada con Repsol-YPF”.
La empresa lo acepta como plataforma para otros negocios.
[/b]
ANCAP NO QUIERE QUEDARSE AFUERA
El socio charrúa
La estatal petrolera uruguaya Ancap busca asociarse con sus
pares de Venezuela y Argentina, Pdvsa y Enarsa, respectivamente,
para poder mantener su red de estaciones en territorio argentino,
según anunció ayer su presidente, Raúl Sendic.
De acuerdo con el funcionario, esa firma aportaría las 172
estaciones que opera bajo el nombre comercial de Sol Petróleo
–y el social de Petrolera del Cono Sur–, que se sumarían a las
62 de la cadena Rhasa, a comprar por la petrolera venezolana.
La integración uruguaya se completaría refinando en La Teja parte
del crudo que se importaría desde Argentina.
Según el esquema descripto ayer, los uruguayos se sumarían en
calidad de socios y no de vendedores.
La venezolana “Pdvsa aportaría el crudo y Ancap su red de estaciones.
Además refinaría unos 8000 barriles al día” en aquella destilería
montevideana “para poder abastecer la red”, a cambio del cobro
de un canon que para la economía de esa firma resultaría “esencial”,
según precisó Sendic.
Este diagrama, en rigor, tiene carácter de propuesta que debería
ser aceptada por la firma venezolana.
Pero de no ser así, Sendic advirtió que la cadena de estaciones
que Ancap opera en la Argentina está condenada a su cierre, debido
a las fuertes pérdidas que afronta desde que la compró.
Esos quebrantos llegarían a 5 millones de dólares por mes, según
recordó ayer Sendic desde la capital uruguaya.
Según informó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires Petrolera
del Cono Sur, la firma que Ancap opera en la Argentina registró
en el primer semestre del año pérdidas netas de 38 millones de pesos
(13,1 millones de dólares) y su patrimonio neto al 30 de junio
pasado era negativo, en 48,9 millones de pesos (16,9 millones
de dólares).
En 2004, Petrolera del Cono Sur cerró 2004 con pérdidas de
76,7 millones de pesos (26,6 millones de dólares).
El desembarco de Ancap en la Argentina, producido a fines
de la década pasada, tiene otros aspectos más controvertidos
que remontan a su propio origen.
Tan así es que el hecho dio lugar a la conformación de una
comisión parlamentaria investigadora en el país vecino, que
trabajó sobre el eje de que los uruguayos compraron una
empresa en pleno vaciamiento.
La estratégica alianza entre tres empresas estatales
y una privada que, en los hechos, actúa muy cercana
a su gobierno, amenaza cambiar el posicionamiento
energético de la región ante el mundo.
El viraje de Venezuela es un desafío para
Estados Unidos.
Venezuela dispondrá de petróleo propio en Argentina,
una refinería para procesarlo y una cadena de
comercialización para vender el combustible.
Repsol YPF explorará y extraerá crudo en Venezuela
en el que se considera el mayor reservorio de crudo
pesado y extrapesado del mundo.
Petrobras se asocia a Pdvsa para instalar una gigantesca
refinería en el nordeste brasileño, en donde procesará
crudo que ambas, también asociadas, extraerán en Venezuela.
Enarsa, la novel empresa estatal argentina, será socia
local de Pdvsa en la refinación y comercialización.
Toda la movida quedó concretada en apenas 24 horas, a través
de acuerdos simultáneos firmados en Brasilia entre la tarde
del jueves y la tarde del viernes.
Tres gobiernos latinoamericanos y un cuarto, el de España,
a través de su estrecha vinculación con la firma petrolera
participante en los acuerdos, quedaron ligados en una
estrategia común de integración que los coloca en el
escenario grande del combate petrolero mundial.
Un rumbo del que será difícil dar marcha atrás, pero por
el que tampoco va a ser fácil avanzar sin confrontar
con otros poderosos intereses.
Con diferentes intereses y por distintos caminos, los
protagonistas principales y secundarios de esta historia
llegaron a un punto de encuentro.
Punto que podría tener muy pronto nombre propio: Petrosur.
Significativamente, fue el único protagonista privado de esta
historia, Repsol YPF, el que reivindicó ese nombre, al encabezar
el comunicado con la sugestiva frase: “En el marco de la creación
de Petrosur, Venezuela y Argentina dan entrada a Repsol YPF
en su gran alianza petrolera”.
Antonio Brufau, titular de la petrolera española, arribó en
las últimas horas del jueves a Brasilia, poco después del
anuncio de los presidentes Kirchner y Chávez sobre la
incorporación de la red de estaciones Rhasa y la de la
marca Sol Petróleo a la cadena Pdvsa-Enarsa.
A través de un acuerdo marco de carácter regional, Repsol YPF
se aseguró una participación destacada en la producción petrolera
venezolana, fundamentalmente en la prometedora faja petrolífera
del Orinoco, al sudeste del país, considerada como uno de los
mayores reservorios de crudo pesado y extrapesado del mundo.
Repsol YPF y Pdvsa constituirán dos empresas mixtas, ambas
con participación mayoritaria de la segunda, que operarán
en forma conjunta en el bloque Junín 7 (faja del Orinoco), una,
y en el área Barúa-Motatán (al oeste), la otra, con perspectivas
de ampliar su acción a otras áreas vecinas.
Dentro de la estrategia de Repsol, este paso significa asegurarse
importantes reservas en la región fortaleciendo su potencial
económico para disputar espacios con las petroleras estadounidenses
y británicas de primera línea.
Y ampliar su producción en Venezuela en un 60 por ciento, al
pasar de 100 mil a 160 mil barriles diarios.
Aspectos particularmente trascendentes en estos días, cuando
volvieron a arreciar los rumores de un intento de British
Petroleum-Amoco por capturar, en forma hostil, el control
de su competidora española.
Como parte del mismo acuerdo, Repsol YPF le cederá a Pdvsa
la disponibilidad de hasta el 10 por ciento de la producción
de petróleo procedente de las concesiones que posee en Argentina.
El comunicado de la compañía española aclara que “esta operación
no afectará la titularidad de las concesiones, propiedad de Repsol
YPF”.
Esta compañía seguirá siendo la única operadora de los yacimientos
y Pdvsa podrá disponer del crudo, sin oblar un centavo a cambio.
El 10 por ciento de la producción de crudo de Repsol en el país
representa un volumen de 39 mil barriles diarios, suficientes
para alimentar las refinerías de Rhasa en Campana y de Ancap
en La Teja (Uruguay) con sus actuales capacidades de procesamiento.
La estatal uruguaya Ancap formará parte del acuerdo con Enarsa
y Pdvsa como dueña de la red de estaciones Sol.
La asociación de Pdvsa con Petrobras para erigir una importante
refinería en Pernambuco cierra el otro flanco de la alianza
multinacionalhispanoamericana.
Con una impresionante capacidad de procesamiento de 250 mil
barriles diarios, el emprendimiento se convierte en la llave
que abra la puerta de Brasil como una alternativa de salida
al petróleo venezolano que compita con Estados Unidos.
Pdvsa es hoy el quinto productor mundial y el primer proveedor
de la primera potencia mundial.
Si la mirada de Hugo Chávez empieza a virar al sur, la conmoción
se hará sentir.
Si la estrategia de Repsol YPF contempla como uno de sus ejes
“la intensificación de sus relaciones con las compañías nacionales
de petróleo en aquellos países donde está presente”, como lo
expresó en su comunicado de ayer, la de Venezuela va en el mismo
sentido.
De los siete bloques en los que dividió la faja del Orinoco, en
la primera le dio participación a Repsol YPF, pero las seis
restantes las reserva para compartirlas con “empresas estatales
del resto del mundo” (diario El Mundo, de Madrid, 22 de agosto pasado).
Petrobras está parada en el primer lugar de la cola.
Argentina hizo el gesto político al crear una empresa estatal, Enarsa,
en abril de 2004.
Sin capital, por ahora se permite subir al escenario y ser parte
del elenco, aunque sin papel protagónico.
No es poco, si se tiene en cuenta que la alianza tiene un importante
flanco político.
Y en este diamante, Enarsa se puede considerar, con derecho,
una de las cuatro puntas.
LAS RAZONES DE LA OFENSIVA ESTRATEGIA DE CHAVEZ
No hay lugar para descuidos
Por M.Piqué
Algunos hablan de diplomacia petrolera. Otros, de los petrodólares
bolivarianos.
Son visiones que intentan demostrar, con evidente recelo, una
supuesta estrategia de expansión política por parte de Venezuela.
Pero las explicaciones parten de hechos concretos.
En los últimos años, el gobierno de Hugo Chávez está diversificando
las inversiones de Pdvsa con la mira puesta en Sudamérica y los
países del BRIC: Brasil, Rusia, India y China.
El grupo de naciones a las que el banco Goldman Sachs les
pronosticó un crecimiento vertiginoso.
¿Qué motivos lo llevan a buscar mayor equilibrio en la
economía monoproductiva de su país?
El proceso, potenciado por el valor inédito del crudo, tiene
explicaciones políticas y económicas.
“Venezuela está en condiciones de garantizarle a toda Suramérica
energía y gas durante los próximos 200 años”, dijo Chávez
en la Comunidad Sudamericana.
Aunque la frase suene grandilocuente, no es una exageración:
Caracas tiene las reservas de petróleo más abundantes del mundo.
Sin embargo, la riqueza en hidrocarburos no terminó con la pobreza
y la indigencia.
Por las características de la industria petrolera, que produce
muchísima riqueza pero no genera trabajo en la misma proporción,
Chávez se propuso abandonar gradualmente la economía monoproductiva.
La búsqueda de un equilibrio no implica un descuido de la principal
riqueza del país.
Por el contrario, Chávez quiere fortalecer la industria petrolera
y garantizar que las subsidiarias de Pdvsa –la empresa Citgo que
opera en territorio estadounidense con ocho refinerías y una
vasta red de estaciones de servicio– produzca divisas para
el Estado.
“Este año, por primera vez, le dará dividendos al Estado nacional”,
contó anteayer Chávez sobre Citgo.
Chávez atribuyó esa situación extraña, que se repitió con activos
de PDVSA en Europa, a los intereses de Washington.
Con esos antecedentes, para Chávez es vital encontrar nuevos
compradores para el petróleo venezolano.
Ante un agravamiento de la relación con Estados Unidos,
Washington podría privilegiar a otros proveedores de crudo.
En Caracas lo saben y tratan de anticiparse.
En ese marco se entienden los acuerdos con China, país al
que Chávez privilegia en su política exterior, y el reciente
convenio entre Pdvsa y Petrobras, que implica una inversión
conjunta de 4700 millones de dólares.
Pero no todo son cuestiones de geopolítica: aunque en la
faja del Orinoco tenga los pozos más productivos del mundo
por sus características naturales, Venezuela está preocupada
por la falta de tecnología de punta y la productividad de
sus yacimientos.
En términos globales, la producción de Pdvsa cayó en los
últimos años.
La asociación con Petrobras y Repsol podría contribuir a
revitalizarla.
EXPECTATIVAS Y REALIDADES FRENTE A LA LLEGADA DE PDVSA
La ilusión del desarrollo petrolero
Por David Cufré
El desembarco de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Argentina
despierta expectativas de cambio en un área crucial para la
economía, que sufre de los peores vicios de la concepción
política menemista.
Su sola llegada es un hecho auspicioso, porque el gobierno
de Hugo Chávez tiene una visión estratégica en materia de
hidrocarburos totalmente opuesta a la que rige en Argentina.
La profundidad de las transformaciones dependerá de la voluntad
de la Casa Rosada, que hasta el momento ha sido poca o nula.
Quienes así opinan son dos miembros del Grupo Moreno, Gustavo
Calleja y Félix Herrero, enrolados en el nucleamiento de
especialistas en temas petroleros más críticos del Poder Ejecutivo.
Desde la otra vereda, Emilio Apud, ex secretario de Energía
de Ricardo López Murphy, afirma que el mejor negocio con
los acuerdos lo hace Repsol-YPF.
“Chávez es el único presidente de la región con una concepción
americanista en relación a los hidrocarburos”, aseguró Calleja
“No es como los españoles, que vinieron a depredar, a aprovecharse
de su relación con los funcionarios y jamás a invertir.
Tampoco es como los brasileños, que se rascan para adentro
con Petrobras”, agregó, para concluir que Pdvsa se comporta
con “la lógica que tenía la YPF estatal de Mosconi, Yrigoyen
y Alvear”.
¿Cómo se traducirá esa posición en hechos concretos?
La respuesta, para Calleja, depende de la decisión política
del Gobierno.
Pdvsa, por lo pronto, “viene a jugar en serio, en primera,
no a mirar de lejos como dicen algunos consultores de la city”.
Herrero interpretó que el Poder Ejecutivo empieza a recuperar
márgenes de maniobra en el sector petrolero, por la asociación
de Enarsa con la empresa venezolana, pero, otra vez, el grado
de avance estará marcado por su propia vocación de cambio.
“Todo lo que vaya en dirección de recuperar la renta petrolera
es positivo”, señaló Herrero.
“Sería ideal que Pdvsa y Enarsa inviertan en una destilería
propia, que Enarsa actúe como una auténtica empresa estatal
para que la renta quede en el país, para que recupere los
yacimientos y crezca en exploración”.
Sin embargo, tanto Herrero como Calleja advirtieron que
hasta el momento el rol de la compañía estatal está desdibujado.
“Si Enarsa va a pagar su participación en la sociedad con Pdvsa
con utilidades futuras, su intervención tiende a ser menor.
Con un capital de 30 millones de dólares no sirve.
Si no le adjudican las áreas petroleras que privatizó Menem
las posibilidades de crecimiento están acotadas”, describió
Calleja.
La asociación con Repsol-YPF es vista por estos especialistas
como un paso necesario para ingresar al mercado argentino, en
el marco de un plan de integración energética para la región.
Herrero destacó, además, que la compra de Rhasa y la asociación
con Ancap para las estaciones de servicio de Sol Petróleo
“permitirá recuperar dos empresas que están muy atrasadas
tecnológicamente”.
“La llegada de Pdvsa –concluyó– nos acerca a la posibilidad
de tener un desarrollo petrolero, que hasta ahora con Enarsa
no está ocurriendo.”
Apud, del partido Recrear, analizó el arribo de la petrolera
venezolana desde otra óptica.
Sostuvo que, antes que nada, es un gran negocio para Repsol-YPF,
que logra penetrar en áreas de exploración muy atractivas en
el país caribeño.
En el mercado interno, en tanto, “el Gobierno refuerza la
política de control de precios que ya tiene pactada con Repsol-YPF”.
La empresa lo acepta como plataforma para otros negocios.
[/b]
ANCAP NO QUIERE QUEDARSE AFUERA
El socio charrúa
La estatal petrolera uruguaya Ancap busca asociarse con sus
pares de Venezuela y Argentina, Pdvsa y Enarsa, respectivamente,
para poder mantener su red de estaciones en territorio argentino,
según anunció ayer su presidente, Raúl Sendic.
De acuerdo con el funcionario, esa firma aportaría las 172
estaciones que opera bajo el nombre comercial de Sol Petróleo
–y el social de Petrolera del Cono Sur–, que se sumarían a las
62 de la cadena Rhasa, a comprar por la petrolera venezolana.
La integración uruguaya se completaría refinando en La Teja parte
del crudo que se importaría desde Argentina.
Según el esquema descripto ayer, los uruguayos se sumarían en
calidad de socios y no de vendedores.
La venezolana “Pdvsa aportaría el crudo y Ancap su red de estaciones.
Además refinaría unos 8000 barriles al día” en aquella destilería
montevideana “para poder abastecer la red”, a cambio del cobro
de un canon que para la economía de esa firma resultaría “esencial”,
según precisó Sendic.
Este diagrama, en rigor, tiene carácter de propuesta que debería
ser aceptada por la firma venezolana.
Pero de no ser así, Sendic advirtió que la cadena de estaciones
que Ancap opera en la Argentina está condenada a su cierre, debido
a las fuertes pérdidas que afronta desde que la compró.
Esos quebrantos llegarían a 5 millones de dólares por mes, según
recordó ayer Sendic desde la capital uruguaya.
Según informó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires Petrolera
del Cono Sur, la firma que Ancap opera en la Argentina registró
en el primer semestre del año pérdidas netas de 38 millones de pesos
(13,1 millones de dólares) y su patrimonio neto al 30 de junio
pasado era negativo, en 48,9 millones de pesos (16,9 millones
de dólares).
En 2004, Petrolera del Cono Sur cerró 2004 con pérdidas de
76,7 millones de pesos (26,6 millones de dólares).
El desembarco de Ancap en la Argentina, producido a fines
de la década pasada, tiene otros aspectos más controvertidos
que remontan a su propio origen.
Tan así es que el hecho dio lugar a la conformación de una
comisión parlamentaria investigadora en el país vecino, que
trabajó sobre el eje de que los uruguayos compraron una
empresa en pleno vaciamiento.