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View Full Version : Del desastre, muerte y pena, hay que hacer $$$$



Rafael Norma
27-09-05, 05:26 PM
Compinches en la Caja de $eguridad

Editorial de The New York Times

Publicado el 27 de Septiembre de 2005

Traducido por Rafael Norma Méndez

Los primeros resultados están sobre quiénes están puestos para sacar ganancias de la limpieza del Katrina, y sorpresa, muchas de las firmas que obtuvieron los principales contratos tienen enormes contactos políticos. Los investigadores del Congreso ya están buscando en AshBritt, una compañía en Pompano Beach, Fla., ligada con el gobernador de Mississippi, Haley Barbour, el expresidente del Comité Republicano Nacional. AshBritt le ha echado el guante a $568 millones de dólares en contratos para la remoción de basura. También se han elevado dudas sobre las conexiones políticas de otros dos contratistas principales: el Shaw Group, y Kellogg, Brown & Root, una subsidiaria de Halliburton. Ambas companies están siendo representadas por Joe Allbaugh, el ex Jefe de Campaña del Presidente Bush y ex Jefe de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Federal Emergency Management Agency), aunque el Sr. Allbaugh diga que no ha ayudado a ninguno de sus clients para obtener contratos federales.


Y aún hay más amigos: Un artículo en el Times de ayer, escrito por Eric Lipton y Ron Nixon informa que más del 80% de los $1,5000 millones de dólares en contratos firmados por la FEMA para los trabajos del Katrina fueron asignados sin licitaciones o con una competencia limitada. El artículo del Times encuentra hasta el empleado federal, Richard Skinner, el Inspector General del Departamento de Seguridad Doméstica (Homeland Security Department ) dispuesto a seguir el registro con su inquietud, al decir: "Estamos muy recelosos por lo que estamos viendo."

Así también nos encontramos nosotros. El gobierno está gastando más de 250 millones de dólares diarios para rescatar, aliviar y reconstruir la Costa del Golfo. Cualquiera que pague impuestos en AMÉRICA debería preocuparse de cómo se está gastando el dinero y quién está sacando provecho. Pensamos que cuando el congreso asigna recursos para el alivio de desastres, la ventaja debería maximizarse a las víctimas, y no para la misma clase de personajes que se han beneficiado por contratos no licitados en Irak. Kellogg, Brown & Root, como pueden recordar los ciudadanos americanos, es la compañía que salió con facturas de lavado de U. S. Cy. $100.00 por cada bolsa, en Irak.

Todo esto nos retorna a las pillerías. La renuncia del Jefe de la FEMA, Michael Brown fue tan sólo uno de los recientemente despedidos. El Jefe de las políticas de abastecimiento federales en la Oficina de Administración y Presupuesto (Office of Management and Budget) renunció justo antes de que fuera arrestado por cargos de mentir a los investigadores federales, y el ex inspector general del Pentágono se ha ido al sector privado, pero queda como blanco de una investigación del Congreso.

La semana pasada, el Departamento de Seguridad Doméstica (Homeland Security Department) designó al principal funcionario de la Jefatura de Servicio de Meteorología, Matthew Jadacki, para que encabece la nueva oficina de supervisión del Huracán Katrina. Ese es un paso en la dirección correcta. La oficina en si misma es una Buena idea, y la experiencia del Sr. Jadacki es un contraste bienvenido con todas esas múltiples designaciones de políticos inexpertos que han sido expuestos por esta crisis. Pero la Administración debe de ir mucho más lejos si quiere tener cualquier oportunidad para volver a ganar la confianza del pueblo Americano, la cual ha sido malgastada. La verdadera prueba de una nueva oficina supervisora estará en el equipo de personas y en su financiamiento. AMERICA no requiere de un despliegue de destreza en relaciones púbicas; necesita un medio operativo para eliminar el abuso.

Una iniciativa legislativa proviene de los senadores Tom Coburn, un Republicano de Oklahoma, y (del Senador) Barack Obama, demócrata de Illinois. Ellos han pedido un funcionario en Jefe de Finanzas para que revise los gastos antes de que se gaste el dinero, en lugar de más inspectores generales para auditar los registros después de los hechos. Eso nos parece una buena idea.