Raramuri
26-09-05, 08:48 PM
Hey... Charlie Marx la dirección esta a 180 grados de diferencia
La utopía de una sociedad igualitaria era hace 100 años y sigue siendo una teoría sumamente atractiva y altamente explotada por políticos de todos los signos.
Una sociedad donde todos vivamos iguales suena a paraíso, sin embargo, parece que fuimos diseñados en la diversidad y que a pesar de existir mas de 5,000 millones de seres sobre el planeta tierra no hay dos exactamente iguales.
Hay quienes les gusta el deporte, a otros la ciencia, algunos privilegian el trabajo productivo, muchos el espectáculo y aunque usted no lo crea una gran cantidad de gentes prefieren el ocio como forma de vida.
Si mediante alguna forma lográramos igualar a todos los hombres del planeta, en un tiempo no muy largo las aguas regresarían a su nivel y es que en la generación de riqueza es muy importante el que esta enfrente, esto es, quien le va a dar valor y precio a su trabajo es el que lo consuma, su vecino, su cliente, el mercado.
Si usted es un gran poeta y no duda de su gran capacidad de escribir, el éxito económico de su trabajo dependerá de lo que la gente quiera pagar por su trabajo, no necesariamente por el valor que usted le dé a su obra.
Además si está en un pueblo donde todos son poetas, tendrá que hacer algo mas si no quiere morir de hambre y si no reflexiona en que para recibir hay que dar lo que la gente solicita, se amargará y se llamará incomprendido.
Aunque Carlitros Marx no había terminado de redondear su obra y dejaba elementos inconsistentes en su obra de economía a Engels le urgía que se publicase y le diera sustento a esta utopía que lanzaría la revolución más grande que haya tenido la humanidad.
La bandera de la redención del proletariado ondeó por todo el mundo atrapando a mentes jóvenes brillantes y a corazones apasionados, se optó por la violencia y el poder absoluto del estado como medio para implantar la igualdad.
La clase burguesa fue pasada por las armas y su riqueza pasó a manos del estado que surgió como un ente sumamente rico y poderoso, se daba por supuesto que el pobre proletariado dejaría de serlo y la igualdad se daría en la clase media.
El experimento a nivel mundial costo mas de 170 millones de vidas, que el estado dispuso de ellas, ante la mas completa indefensión, el estado masacrando a su propia gente por el crimen de disentir.
Los resultados fueron inmediatos, un grueso de la población tuvo acceso a la educación, al deporte, a cierto tipo de satisfactores y a empleo, el estado omnipotente y absoluto le resolvía los problemas a su pueblo.
Sin embargo el cuento de hadas no duró mucho, pronto los egresados de las universidades no encontraban trabajo en las empresas del gobierno que era el único patrón y no podían generar ellos mismos la propia, nada se movía sin que el gran estado lo autorizara.
Quienes trabajaban duro y quienes hacían como que trabajaban ganaban lo mismo, pronto todos hicieron como que trabajaban. Sin un incentivo de superación tangible pronto estas empresas cayeron en la obsolescencia e ineficacia, no pudiendo suministrar ni siquiera lo mas elemental, el sueño se hacía realidad todos iguales en la mas absoluta de las miserias, claro exceptuando a los integrantes del estado que vivían como reyes.
Este gran estrepitoso fracaso nos debe de dejar una lección y no propiamente la de que la igualdad es inalcanzable sino de que el poder absoluto de un estado aniquila a un pueblo.
Si la igualdad no es algo que se dé forma natural en el hombre mucho menos lo es la servidumbre total, no nacimos para ser siervos de nadie.
Si la concentración absoluta del poder en el estado fracasó,
¿Sería interesante plantear la posibilidad del poder absoluto en la persona?
Solo que este poder absoluto solo se da cuando el hombre tiene una libertad absoluta y la experiencia nos ha dicho desde los primeros tiempos del hombre de que necesitamos realizar algunas tareas en grupo.
Nos quedaría el recurso de ver si en la libertad, el respeto de la persona podríamos alcanzar un objetivo común trabajando en grupo.
Una vez establecido un objetivo común, se plantea el cómo llegar a el ¿cuál será el patrón de conducta que escogeremos? ¿Cómo llegar a ese objetivo? ¿Cómo convivir?
Todas estas preguntas se las ha planteado el hombre casi desde siempre.
Del análisis de las conductas del hombre se han ido filtrando aquellas que consideramos más eficaces para la vida en común, cada pueblo ha tenido sus reglas, sus patrones de conducta y de ahí se han generado los valores, algunos regionales otros universales, algunos han desaparecido, otros han perdurado por milenios.
Si en un grupo establecen y cumplen como valores, la puntualidad, la honestidad, la coherencia, el desprendimiento, la comunicación, la paciencia, el compromiso, la decencia, el respeto, la tolerancia, la alegría, la gratitud, la lealtad, la perseverancia y tantos mas que la humanidad los ha probado y los estudiosos los han recogido en sus libros, llegaríamos a la conclusión de que la convivencia sería mas fluida, con menos problemas requeriríamos recurrir pocas veces a un arbitro para dirimir diferencias.
Esto nos lleva a la conclusión de que en una sociedad entre mas valores posea su gente menos requiere de la intervención de un estado rector y policía de la gente.
Si a los valores le agregamos la generosidad, el amor, el reconocimiento, la amistad, la solidaridad, el valor de la familia veríamos como esa desigualdad que tanto lacera el espíritu iría desapareciendo.
Señores Marx, Lenin, Stalin, Castro ¿qué creen? En el terror y el sometimiento de los pueblos no esta la clave para la igualdad sino en los valores universales.
Marcos Barraza Urquidi
La utopía de una sociedad igualitaria era hace 100 años y sigue siendo una teoría sumamente atractiva y altamente explotada por políticos de todos los signos.
Una sociedad donde todos vivamos iguales suena a paraíso, sin embargo, parece que fuimos diseñados en la diversidad y que a pesar de existir mas de 5,000 millones de seres sobre el planeta tierra no hay dos exactamente iguales.
Hay quienes les gusta el deporte, a otros la ciencia, algunos privilegian el trabajo productivo, muchos el espectáculo y aunque usted no lo crea una gran cantidad de gentes prefieren el ocio como forma de vida.
Si mediante alguna forma lográramos igualar a todos los hombres del planeta, en un tiempo no muy largo las aguas regresarían a su nivel y es que en la generación de riqueza es muy importante el que esta enfrente, esto es, quien le va a dar valor y precio a su trabajo es el que lo consuma, su vecino, su cliente, el mercado.
Si usted es un gran poeta y no duda de su gran capacidad de escribir, el éxito económico de su trabajo dependerá de lo que la gente quiera pagar por su trabajo, no necesariamente por el valor que usted le dé a su obra.
Además si está en un pueblo donde todos son poetas, tendrá que hacer algo mas si no quiere morir de hambre y si no reflexiona en que para recibir hay que dar lo que la gente solicita, se amargará y se llamará incomprendido.
Aunque Carlitros Marx no había terminado de redondear su obra y dejaba elementos inconsistentes en su obra de economía a Engels le urgía que se publicase y le diera sustento a esta utopía que lanzaría la revolución más grande que haya tenido la humanidad.
La bandera de la redención del proletariado ondeó por todo el mundo atrapando a mentes jóvenes brillantes y a corazones apasionados, se optó por la violencia y el poder absoluto del estado como medio para implantar la igualdad.
La clase burguesa fue pasada por las armas y su riqueza pasó a manos del estado que surgió como un ente sumamente rico y poderoso, se daba por supuesto que el pobre proletariado dejaría de serlo y la igualdad se daría en la clase media.
El experimento a nivel mundial costo mas de 170 millones de vidas, que el estado dispuso de ellas, ante la mas completa indefensión, el estado masacrando a su propia gente por el crimen de disentir.
Los resultados fueron inmediatos, un grueso de la población tuvo acceso a la educación, al deporte, a cierto tipo de satisfactores y a empleo, el estado omnipotente y absoluto le resolvía los problemas a su pueblo.
Sin embargo el cuento de hadas no duró mucho, pronto los egresados de las universidades no encontraban trabajo en las empresas del gobierno que era el único patrón y no podían generar ellos mismos la propia, nada se movía sin que el gran estado lo autorizara.
Quienes trabajaban duro y quienes hacían como que trabajaban ganaban lo mismo, pronto todos hicieron como que trabajaban. Sin un incentivo de superación tangible pronto estas empresas cayeron en la obsolescencia e ineficacia, no pudiendo suministrar ni siquiera lo mas elemental, el sueño se hacía realidad todos iguales en la mas absoluta de las miserias, claro exceptuando a los integrantes del estado que vivían como reyes.
Este gran estrepitoso fracaso nos debe de dejar una lección y no propiamente la de que la igualdad es inalcanzable sino de que el poder absoluto de un estado aniquila a un pueblo.
Si la igualdad no es algo que se dé forma natural en el hombre mucho menos lo es la servidumbre total, no nacimos para ser siervos de nadie.
Si la concentración absoluta del poder en el estado fracasó,
¿Sería interesante plantear la posibilidad del poder absoluto en la persona?
Solo que este poder absoluto solo se da cuando el hombre tiene una libertad absoluta y la experiencia nos ha dicho desde los primeros tiempos del hombre de que necesitamos realizar algunas tareas en grupo.
Nos quedaría el recurso de ver si en la libertad, el respeto de la persona podríamos alcanzar un objetivo común trabajando en grupo.
Una vez establecido un objetivo común, se plantea el cómo llegar a el ¿cuál será el patrón de conducta que escogeremos? ¿Cómo llegar a ese objetivo? ¿Cómo convivir?
Todas estas preguntas se las ha planteado el hombre casi desde siempre.
Del análisis de las conductas del hombre se han ido filtrando aquellas que consideramos más eficaces para la vida en común, cada pueblo ha tenido sus reglas, sus patrones de conducta y de ahí se han generado los valores, algunos regionales otros universales, algunos han desaparecido, otros han perdurado por milenios.
Si en un grupo establecen y cumplen como valores, la puntualidad, la honestidad, la coherencia, el desprendimiento, la comunicación, la paciencia, el compromiso, la decencia, el respeto, la tolerancia, la alegría, la gratitud, la lealtad, la perseverancia y tantos mas que la humanidad los ha probado y los estudiosos los han recogido en sus libros, llegaríamos a la conclusión de que la convivencia sería mas fluida, con menos problemas requeriríamos recurrir pocas veces a un arbitro para dirimir diferencias.
Esto nos lleva a la conclusión de que en una sociedad entre mas valores posea su gente menos requiere de la intervención de un estado rector y policía de la gente.
Si a los valores le agregamos la generosidad, el amor, el reconocimiento, la amistad, la solidaridad, el valor de la familia veríamos como esa desigualdad que tanto lacera el espíritu iría desapareciendo.
Señores Marx, Lenin, Stalin, Castro ¿qué creen? En el terror y el sometimiento de los pueblos no esta la clave para la igualdad sino en los valores universales.
Marcos Barraza Urquidi