Bisonte
09-09-05, 10:24 PM
Los líderes chicanos están muriendo
En meses pasados se llevaron a cabo marchas y otros eventos simbólicos para celebrar el natalicio de César Chávez y para conmemorar su muerte.
En su honor se han nombrado escuelas, calles, días festivos y parques. Su familia y los miembros de la unión aún siguen entablando su lucha para defender los derechos de los campesinos en EU. (Ver www.ufw.org).
El catedrático Octavio V. Romano, notable académico chicano fundador del periódico El Grito murió también hace unos meses. (Ver www.alibris.com para conocer sus libros, muchos fuera de impresión.)
Durante los últimos años han fallecido muchos otros líderes chicanos: Américo Paredes, Ernesto Galarza, María Hernández, Virginia Múzquiz, Norma Williams, Albert Fuentes, Guadalupe Youngblood, Raúl Villarreal, Bert Corona y Maclovio Barraza.
Otros tantos líderes chicanos y figuras públicas están muy enfermos y frágiles, y podrían dejarnos en cualquier momento como Manuel Guerra, Dolores Huerta y Alicia Chacón.
Reies López Tijerina, un texano que se mudó a Nuevo México hizo su contribución a los derechos civiles al concentrar su atención en el Land Recovery Movement (Movimiento por la Recuperación del Territorio). Tijerina educó a los jóvenes chicanos de los años 60 y 70 acerca de quién, cuándo, cómo y cuánto territorio en el suroeste de Texas, Arizona, Nuevo México, Colorado y California principalmente) le fue robado a México entre 1836 y 1889.
El (López) argumentaba que el Tratado de Velasco (Texas, 1836) y el Tratado de Guadalupe Hidalgo (resto del suroeste, 1848 eran los documentos legales que establecieron las bases para la pérdida del territorio.
El presidente Antonio López de Santa Anna era un prisionero de guerra cuando lo hicieron firmar el Tratado de Velasco. Legalmente ningún presidente debe firmar nada mientras esté bajo arresto, presión ni como prisionero de guerra. Santa Anna fue derrotado nuevamente en 1848 y forzado a firmar el Tratado de Guadalupe Hidalgo bajo la amenaza de anexar todo el territorio mexicano, no sólo el suroeste.
Actualmente Tijerina vive en Uruapan, Michoacán, México. Está muy enfermo con diabetes y posiblemente con cáncer de próstata. Dejó los hospitales de México después de haberse rehusado a recibir más tratamiento y la opción de que le amputaran una pierna. Tijerina escribió sobre sus esfuerzos de recuperar la tierra en un libro suyo publicado en México: Mi lucha por la tierra, de la editorial Fondo de Cultura Económica.
Pocos de nosotros los chicanos leemos en español, consecuentemente su libro fue poco leído en EU. Yo traduje y edité su libro en inglés, Me decían el "Rey Tigre": My struggle for the Land and Our Rights (Arte Público Press).
La pérdida de líderes chicanos de antes y de ahora es también la pérdida de una generación de activistas que ha cambiado a Estados Unidos.
Estos hombres y mujeres se arriesgaron y se sacrificaron para que los que vinieran después no sufrieran la misma indignación, discriminación y violencia que ellos debido a su origen mexicano. Mejoraron nuestra calidad de vida a través de sus luchas por nosotros.
¿Quién de nosotros tomará la batuta para la dirección? ¿Quién de nosotros se sacrificará y arriesgará su bienestar para que los que vengan después no sufran la misma indignación, discriminación y violencia que aún enfrentamos por nuestro origen mexicano?
¿Quiénes de ustedes son nuestros futuros líderes?
José Ángel Gutiérrez, catedrático en la Universidad de Texas en Arlington, es abogado en el Metroplex. Para comentarios: legalcenterjag@yahoo.com.
En meses pasados se llevaron a cabo marchas y otros eventos simbólicos para celebrar el natalicio de César Chávez y para conmemorar su muerte.
En su honor se han nombrado escuelas, calles, días festivos y parques. Su familia y los miembros de la unión aún siguen entablando su lucha para defender los derechos de los campesinos en EU. (Ver www.ufw.org).
El catedrático Octavio V. Romano, notable académico chicano fundador del periódico El Grito murió también hace unos meses. (Ver www.alibris.com para conocer sus libros, muchos fuera de impresión.)
Durante los últimos años han fallecido muchos otros líderes chicanos: Américo Paredes, Ernesto Galarza, María Hernández, Virginia Múzquiz, Norma Williams, Albert Fuentes, Guadalupe Youngblood, Raúl Villarreal, Bert Corona y Maclovio Barraza.
Otros tantos líderes chicanos y figuras públicas están muy enfermos y frágiles, y podrían dejarnos en cualquier momento como Manuel Guerra, Dolores Huerta y Alicia Chacón.
Reies López Tijerina, un texano que se mudó a Nuevo México hizo su contribución a los derechos civiles al concentrar su atención en el Land Recovery Movement (Movimiento por la Recuperación del Territorio). Tijerina educó a los jóvenes chicanos de los años 60 y 70 acerca de quién, cuándo, cómo y cuánto territorio en el suroeste de Texas, Arizona, Nuevo México, Colorado y California principalmente) le fue robado a México entre 1836 y 1889.
El (López) argumentaba que el Tratado de Velasco (Texas, 1836) y el Tratado de Guadalupe Hidalgo (resto del suroeste, 1848 eran los documentos legales que establecieron las bases para la pérdida del territorio.
El presidente Antonio López de Santa Anna era un prisionero de guerra cuando lo hicieron firmar el Tratado de Velasco. Legalmente ningún presidente debe firmar nada mientras esté bajo arresto, presión ni como prisionero de guerra. Santa Anna fue derrotado nuevamente en 1848 y forzado a firmar el Tratado de Guadalupe Hidalgo bajo la amenaza de anexar todo el territorio mexicano, no sólo el suroeste.
Actualmente Tijerina vive en Uruapan, Michoacán, México. Está muy enfermo con diabetes y posiblemente con cáncer de próstata. Dejó los hospitales de México después de haberse rehusado a recibir más tratamiento y la opción de que le amputaran una pierna. Tijerina escribió sobre sus esfuerzos de recuperar la tierra en un libro suyo publicado en México: Mi lucha por la tierra, de la editorial Fondo de Cultura Económica.
Pocos de nosotros los chicanos leemos en español, consecuentemente su libro fue poco leído en EU. Yo traduje y edité su libro en inglés, Me decían el "Rey Tigre": My struggle for the Land and Our Rights (Arte Público Press).
La pérdida de líderes chicanos de antes y de ahora es también la pérdida de una generación de activistas que ha cambiado a Estados Unidos.
Estos hombres y mujeres se arriesgaron y se sacrificaron para que los que vinieran después no sufrieran la misma indignación, discriminación y violencia que ellos debido a su origen mexicano. Mejoraron nuestra calidad de vida a través de sus luchas por nosotros.
¿Quién de nosotros tomará la batuta para la dirección? ¿Quién de nosotros se sacrificará y arriesgará su bienestar para que los que vengan después no sufran la misma indignación, discriminación y violencia que aún enfrentamos por nuestro origen mexicano?
¿Quiénes de ustedes son nuestros futuros líderes?
José Ángel Gutiérrez, catedrático en la Universidad de Texas en Arlington, es abogado en el Metroplex. Para comentarios: legalcenterjag@yahoo.com.