Pedro Navajas
16-12-08, 11:02 PM
El año de la astronomía
http://www.milenio.com/MediaCenter/columnistas/arturo_barba_int.gif
Martes, 16 Diciembre, 2008
La fascinación por el cielo y los astros es una herencia cultural de los mayas y otras culturas prehispánicas de la que nos sentimos muy orgullosos, por ello no es extraño que los mexicanos experimentemos una clara fascinación por la astronomía que se demuestra cada vez que ocurre un eclipse o en la gran cantidad de asociaciones de astrónomos aficionados que hay actualmente.
En 2009 se celebrará el Año Internacional de la Astronomía y podrá ser un año especial no sólo para este campo sino para toda la ciencia mexicana. Un año de adversidades, pero también, de oportunidades por el creciente interés de la sociedad en el desarrollo tecnológico e innovación.
Universidades, centros de investigación, asociaciones de científicos y otras instituciones preparan los eventos que difundirán los avances que ha tenido la humanidad en el conocimiento del cosmos, incluyendo las aportaciones de la astronomía mexicana moderna y de la antigua.
Es la más antigua fascinación y la primera ciencia practicada por el ser humano. Al observar el cielo la imaginación y la curiosidad se apoderaron de los antiguos primates que más tarde dieron origen al Homo sapiens. La explicación de lo observado ha dado origen a leyendas, mitos, religiones, tecnologías, literatura y conocimientos.
La astronomía es de las pocas áreas en las que ha impactado la ciencia mexicana, por ejemplo, el antiguo Observatorio Astronómico Nacional de Tonanzintla fue uno de los más modernos del mundo en la primera mitad del siglo XX, en el que se hicieron aportaciones importantes para conocer la formación de cuerpos celestes como las estrellas y galaxias.
A pesar de que en esa época había pocos investigadores mexicanos en este campo, el trabajo de Guillermo Haro, Luis Enrique Erro, Joaquín Gallo y París Pishmish, tuvieron repercusión internacional.
Por sus aportaciones, su historia, el tamaño de país y el nivel de su economía, la comunidad de astrónomos en México es muy pequeña con sólo cerca de 200 investigadores, de los cuales 23 por ciento son mujeres.
México sólo tiene un astrónomo por cada 500 o 550 mil habitantes, mientras que España tiene uno por cada 80 mil habitantes, y Estados Unidos, uno por cada 50 mil habitantes, por lo que una de las mejores formas de celebrar el año de la astronomía en nuestro país sería fomentando vocaciones de nuevas generaciones de astrónomos que tanta falta le hacen a México.
abanav@gmail.com
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Martes, 16 Diciembre, 2008
La fascinación por el cielo y los astros es una herencia cultural de los mayas y otras culturas prehispánicas de la que nos sentimos muy orgullosos, por ello no es extraño que los mexicanos experimentemos una clara fascinación por la astronomía que se demuestra cada vez que ocurre un eclipse o en la gran cantidad de asociaciones de astrónomos aficionados que hay actualmente.
En 2009 se celebrará el Año Internacional de la Astronomía y podrá ser un año especial no sólo para este campo sino para toda la ciencia mexicana. Un año de adversidades, pero también, de oportunidades por el creciente interés de la sociedad en el desarrollo tecnológico e innovación.
Universidades, centros de investigación, asociaciones de científicos y otras instituciones preparan los eventos que difundirán los avances que ha tenido la humanidad en el conocimiento del cosmos, incluyendo las aportaciones de la astronomía mexicana moderna y de la antigua.
Es la más antigua fascinación y la primera ciencia practicada por el ser humano. Al observar el cielo la imaginación y la curiosidad se apoderaron de los antiguos primates que más tarde dieron origen al Homo sapiens. La explicación de lo observado ha dado origen a leyendas, mitos, religiones, tecnologías, literatura y conocimientos.
La astronomía es de las pocas áreas en las que ha impactado la ciencia mexicana, por ejemplo, el antiguo Observatorio Astronómico Nacional de Tonanzintla fue uno de los más modernos del mundo en la primera mitad del siglo XX, en el que se hicieron aportaciones importantes para conocer la formación de cuerpos celestes como las estrellas y galaxias.
A pesar de que en esa época había pocos investigadores mexicanos en este campo, el trabajo de Guillermo Haro, Luis Enrique Erro, Joaquín Gallo y París Pishmish, tuvieron repercusión internacional.
Por sus aportaciones, su historia, el tamaño de país y el nivel de su economía, la comunidad de astrónomos en México es muy pequeña con sólo cerca de 200 investigadores, de los cuales 23 por ciento son mujeres.
México sólo tiene un astrónomo por cada 500 o 550 mil habitantes, mientras que España tiene uno por cada 80 mil habitantes, y Estados Unidos, uno por cada 50 mil habitantes, por lo que una de las mejores formas de celebrar el año de la astronomía en nuestro país sería fomentando vocaciones de nuevas generaciones de astrónomos que tanta falta le hacen a México.
abanav@gmail.com