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View Full Version : EL DESASTRE, HECHURA DEL HOMBRE



Rafael Norma
02-09-05, 06:18 PM
EDITORIAL DE THE NEW YORK TIMES
El desastre, hechura del hombre

Publicado el 2 de septiembre de 2005-09-02
Traducido por Rafael Norma Méndez


La situación en Nueva Orleáns, que parecía tan mala como se estaba poniendo, se volvió peor ayer con los informes de lo que parecía ser una paralización total de la sociedad organizada. Los americanos que habían sido humillados por los fracasos en Irak observaron que las autoridades no pudieron darse abasto rápidamente con un desastre natural en casa. La gente moría por falta de agua, por carencia de cuidados médicos, o falla en un rescate a tiempo, particularmente los viejos y los jóvenes, y las víctimas fueron casi invariablemente los pobres y las personas de color. El jefe policíaco de la ciudad habló de violaciones, golpizas y turbas saqueadoras. Las imágenes eran tan abrumadoras como enloquecedoras. Los que planean los desastres estaban bien conscientes de que Nueva Orleáns podía inundarse por los efectos combinados de un huracán y malecones rotos, y sin embargo el gobierno fue incapaz de estar a la altura de las circunstancias

Viendo la impotencia desde lejos, muchos ciudadanos se preguntaban si las operaciones de rescate fueron obstruidas debido a que casi un tercio de los hombres y mujeres de la Guardia Nacional de Louisiana, y hasta un porcentaje mucho mayor de la Guardia Nacional del Mississippi, estaban 7,000 millas lejos, luchando en Irak. Esa es una pérdida mucho mayor que las crudas cifras sugieran, debido a que muchos de estos soldados de medio tiempo tuvieron que dejar sus empleos de tiempo completo en la policía y con los bomberos, o sus trabajos como paramédicos. Independientemente de si ellos usan uniformes de seguridad pública en su vida como civiles, los guardias en Irak eran un recurso crucial dolorosamente perdido durante estos primeros días, cuando las horas significaban literalmente la diferencia entre evacuación e inundación entre el orden cívico y el caos, entre la vida y la muerte.

La brecha está siendo rellenada tardíamente por unidades de otros estados, aunque sin el conocimiento ni el entrenamiento local que aquellas unidades del Mississippi y de Louisiana pudieran suministrar. El Pentágono está enviando miles de marinos y soldados en activo, incluyendo una aeronave completamente equipada, un barco-hospital y aproximadamente 3,000 efectivos del Ejército para la seguridad y el control de las turbas ( aún cuando las leyes federales impidan que las fuerzas Armadas procuren el cumplimiento de las leyes domésticas, normalmente a cargo de la Guardia Nacional.

Pero ya es un juego muy costoso para ponerse al día. La situación pudiera ser considerablemente menos calamitosa si se hubiera movilizado toda la Guardia Nacional de Louisiana y de Mississippi antes de la tormenta de manera que ellos pudieran organizar, procurar el cumplimiento de la ley y ayudar a la evacuación de las áreas bajas vulnerables. Debieron delinearse los planes para asì hacerlo, con fuerzas entrenadas lo suficientemente, disponibles para llevarlas al cabo.

Ahora es demasiado tarde para eso. Pero la dura lección de esta semana debe aprenderse e incorporarse dentro de los planes de la nación para emergencias futuras, provengan en forma de desastres naturales o ataques terroristas. Cada estado debe poner sus planes al día para respuestas de emergencia rápidas y debe asegurar el Pentágono que será capaz de mantener suficientes soldados de la Guardia Nacional a la mano para llevar al cabo estos planes en un tiempo muy corto.

Las cosas serían mucho peor si un desastre doméstico comparable nos hubiera golpeado el año pasado, cuando todavía un porcentaje mayor de las unidades de la Guardia Nacional estaban desplegados en Irak y Afganistán. Algunos estados tenían màs de dos tercios de sus fuerzas de la Guardia Nacional en el extranjero. Después de la protesta de varios gobernadores, el Pentágono acordó ajustar su rotación de fuerzas de manera que ningún estado estuviera privado de más de la mitad de sus Guardia Nacional. Hasta ahora esa promesa se ha mantenido. Pero honrarla en los meses subsecuentes va a ser extremadamente difícil con las fuerzas activas tan extendidas en Irak, y el prospecto de cualquier retiro significativo se ve lejano.

Una última lección que debe sacarse de esta miseria de la costa del Golfo es que de ahora en adelante, la Guardia Nacional debe ser tratada como la fuerza de seguridad doméstica más esencial, y no como una clase de cochinito de ahorros para la milicia del Pentágono para allanamientos en misiones al extranjero. AMERICA claramente requiere de un ejército activo más grande. Tal como claramente necesita de una Guardia Nacional doméstica que esté preparada y lista para cualquier emergencia doméstica .