Rafael Norma
27-08-05, 07:47 PM
Evaluación de películas; Los últimos días de Adolfo Hitler:Downfall Con ravioles y delirante:
Escrito por SCOTT Publicado el 18 de febrero de2005
E
Apéndice corregido
De acuerdo con La Caída” uno de los últimos alimentos que comió Adolfo Hitler antes de sucidarse en su refugio de Berlín, fueron los ravioles. Queso, por supuesto, ya que ésta cuidadosa ( y a veces dolorosa) película nos recuerda que el Führer no comía carne. Aparentemente disfrutaba de los raviolis, al felicitar a lacocinera que los había hecho y dejando completamente limpio su plato, mientras sus compañeros en la mesa, incluyendo su secretaria, Traudl Junge, y suamante, Eva Braun,estaban demasiado preocupadas como para hacer algo más que picar sus alimentos y fumar cigarrillos.
Es comprensible su distracción. El Ejército Soviético estaba a tan solo unas cuadras de allí, y la alguna vez temida maquinaria militar Nazi se había colapsado. El comportamiento calmado de Hitler puede haber sido una señal de su propio estado demencial, a medida de que, cuando menos el la rendición que da la película de sus últimos días, oscilaba entre ataques de delirante paranoia y esquemas alucinantes para revivir sus ejércitos ya destruidos para defenderse de las tropas aliadas que avanzan.
Dirigida por Oliver Hirschbiegel, 'La Caída '' cambia su vistazo hacia atrás y hacia adelante entre la situación del derrumbamiento militar y en el propio terreno de Berlín, y la extraña situación doméstica dentro del bunker bajo dicho terreno, combinando el elevado drama del tiempo de guerra con el sentimiento de detalle mundano que colinda con el surrealismo. Es fascinante sin ser especialmente claro, y mantiene tu atención para su relativamente largo tiempo de filmación, sin brindar mucha satisfacción dramática o emocional al final.
A veces la película Alemana, que es una de las cinco finalistas para los premios de la academia por la mejor película extranjera, tiene la intimidad auto consciente del retrato de una celebridad afuera de escena. Frecuentemente tiene la teatralidad almidonada de uno de esos dramas-almidonados-hechos-para-TV-por- cable que le dan a los actores de cierta reputación (usualmente Británicos)) la oportunidad de ponerse uniformes de la época y representar figuras de importancia histórica mundial, ya sean monstruosas o heroicas.
Bruno Ganz, el excelente actor Suizo quien el curso de una larga carrera, ha tendido más hacia el cansancio mundial que a la monstruosidad, aborda al monstruo más grande de todos con la sobriedad apropiada y un toque de perversidad. El se traga algo del escenario, y mientras que se parece con 64 años , mayor que Hitler [parecía a los 56, (y también más gentil), el ha estudiado cercanamente los modos vocales y físicos de Hitler.
El reto que encara el sr. Ganz al cual el Sr. Hirschbiegel, trabajando bajo el guión de Bernd Eichinger, no le permite tanto cumplir, es hacer de Hitler un personaje plausible sin humanizarlo. Para representar a Hitler es caminar dentro de una paradoja. Sesenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, Continúa ejerciendo una ponderosa fascinación: queremos aún comprender no sólo el trasfondo histórico del Nacional Socialismo Alemán, , sino también lads fuerzas psicológicas y temperamentales que constituyeron a su líder. Al mismo tiempo, though, no obstante, es todavía un poderoso tabú hacerlo que se parezca a uno de nosotros. Queremos acercarnos, pero no tanto. ( tenía que ser una descripción Neoyorkina Judía de la película: nota del traductor)
Hace unos años, el intento fallido pero no deshonroso de Menno Meyjes, “Max” para explorer la vida temprana de Hitler como un artista fracasado en Viena, fue ampliamente criticado (a menudo pro perosnas que no la habían visto) por darle demasiado carácter humano ( a Hitler.la curiosidad lo lleva con un sentido de riesgo moral, como si comprender a Hitler pudiera ser el primer fatídico paso hacia hacerlo agradable. (tgenía que ser neouyorkina la reseña: nota delt raductor)
Peor por supuesto que millones de Alemanes , en su mayoría comunes y corrientes, y gente decente, de acuerdo a su autoimagen, amaban a Hitler, y es de hecho lo que más se necesita entender, y que más reta a nuestra complacencia. Por consiguiente, el tema real de “ La Caída,” a pesar del desempeño fascinante trepadoramente carismático del Sr. Ganz, para nada es Hitler, sino más bien, sus seguidores, los oficiales, burócratas y civiles leales que estaban con él hasta el final.
Algunos de ellos son bien conocidos, como Eva Braun (Juliane Köhler), El arquitecto Albert Speer (Heino Ferch) y and Joseph Goebbels (Ulrich Matthes), quien se suicidó junto con su esposa ( aqupí lo único que no está appegadpo a la verdad, es que tantoa él como a su esposa, se los despachó un oficial de la SS, ya que no tuvieron el valor de sucidarse ellos mismos: Nota del t raductor), quien con su esposa, Magda (Corinna Harfouch), y sus seis hijos ( envenenados por los apdres: nota del traductor) fallercieron en el bunker con su líder. Otras personas quienes figuran en esta historia que se las arregla para ser en un momento irregular y en otro claustrofóbica , son funcionarios de menor nivel de la S. S:, y los miembros de los guardaespaldas de Hitler así como del equipo del cuidado del lugar, incluyendo a Traudl Junge (Alexandra Maria Lara).
En conjunto estos personajes forman un retrato cambiante del grupo, y mientras que el Hitler protagonizado por el Sr. Ganz es obviamente la figura central, él está fuera de la escena. Hasta Eva Braun, quien conoce mejor a Hitler, confiesa que finalmente no le conoce, y los hacedores de la película tienen menos interés en explorar la absoluta maldad que él representa, que en investigar el comportamiento de sus seguidores, cobardes, confundidos, crueles y ocasionalmente valientes , mientras se desmorona su mundo.
Aparte de un breve escenario como preludio en 1942, la Caída” se lleva a cabo en el momento que el proyecto Nazi cambia del asesinato al suicidio. En las calles de Berlín, bombardeado por la artillería Rusa, niñitos portan armas anti tanque mientras que los pelotones de fusilamiento ejecutan a civiles por presuntamente colaborar con el Ejército Rojo. Mientras tanto, Hitler, alterna entre palnear friamente su propio fin, y denunciar a sus más leales lugartenientes como traidores. Todos los que lo rodean tratan de elegir entre las opciones disponibles para salirse, rendirse o morirse y desean saber los límites de sus propia lealtad. La expresión más pura, que equivale a decir patológica, de fidelidad proviene de Magda Goebbels, quien en la película, le revienta unan cápsula de cianuro de potasio con los dientes de sus propios hijos dormidos con somníferos, en vez de someterlos al triste prospecto de un mundo sin el Nacional Ssocialismo”.''
El aspecto más inquietante de “La Caída,” y la razón por la que ha sido atacada en Alemania, es por el modo que permite a la simpatía del espectador gravitar hacia algunos de estos personajes. ( Sale a relucir la judería neoyorquina hasta por los poros: nota del traductor) Junto a los Goebbel y a Hitler, muchos de los demás no parecen tan malos. En parte este es el resultado de las convenciones de la narrativa de la película, que frecuentemente nos invita a identificarnos con alguien de la pantalla, aún cuando nadie sea especialmente admirable.
Por lo tanto el general Monke (André Hennicke) empieza pareciéndose a un áspero oficial de edad, de una película Americana de la Segunda Guerra Mundial, mientas que las características formales y abiertas del Prof Ernst-Günther Schenck (Christian Berkel) revelan una consciencia ansiosa y un buen corazón, a pesar de su uniforme de las S.S.: con los relámpagos en su cuello( otra vez aflora la Judería neoyorquina hasta por los poros: nota del traductor ). Y Traudl Junge, aquien interpreta la Srita. Laracon una ganadora combinación de valor y vulnerabilidad, que llega a parecer a una chica de carrera Hollywoodense de un melodrama de 1940m (El león cree que todos son de su condición: nota del traductor)
”La Caídaque estaba basada parcialmente en una memoria que Junge escribió con Melissa Müller (y también en el trabajo del historiador Alemán Joachim Fest,) ), parece aceptar su propia imagen como una jovencita ingenua arrastrada a trabajar con Hitler más por ”curiosidad”que por celo ideológico. Como el desalentador documental “Punto Ciego” (“Blind Spot” sobre Junge (quien falleció en el 2002) lo hace comprensible, esta curiosidad no se extendía a lo que realmente hacía su jefe. Pero mientras que Punto Ciego” es verdadero con respecto a su título, permitiéndote intuir las capas de negación y de memoria selectiva que permitían a Junge vivir con ella misma, La Caída” afirma implícitamente su inocencia, y la extiende a todo el pueblo Alemán. Mientras que Goebbels y Hitler[/b] se niegan a expresar compasión por su propia población civil, y declaran que los Alemanes han cavado su destino sobre ellos mismos, la película está enviando el mensaje de alivio a su auditorio doméstico[en el sentido que] los Alemanes comunes y corrientes fueron sobre todos [los demás], las victimas del Nazismo.
Lo cual es verdad, hasta cierto punto pero deben preservarse algunas distinciones. Una nota al final nos recuerda de los 50 millones de muertos en la Guerra y los6millones de Judíos masacrados por los Nazis, y a continuación hace notar las largas vidas que disfrutaron algunos de los personajes de la película, incluyendo a Junge y al Profesor Schenck, a quienes la película trata como héroes por desilusionarse de Hitler justo antes de la entrada del Ejército Rojo.
'LaCaída’
Se estrena ahora en Manhattan.
Dirigida por Oliver Hirschbiegel; escrita (en Alemán, con subtítulos en Inglés) por Bernd Eichinger, basada en los libros ”Dentro del bunker de Hitler:Los últimos días del TercerReich” ' escrito por Joachim Fest y ”Hasta la Hora Final: La Última Secretaria deHitler escrito por Traudl Junge y Melissa Müller; Director de fotografía, {B}Rainer Klausmann; [/b] Editada por Hans Funck; música de Stephan Zacharias; diseño de la producicón:, Bernd Lepel; producida por el Sr.. Eichinger; Inicio desu estrenopor Newmarket Films. En el Film Forum, [i]209 West Houston Street, South Village. Tiempo de proyección: 155 minutos. Esta película no está clasificada.
Con: Bruno Ganz (Hitler), Alexandra Maria Lara (Traudl Junge), Corinna Harfouch (Magda Goebbels), Ulrich Matthes (Joseph Goebbels), Juliane Köhler (Eva Braun), Heino Ferch (Albert Speer), Christian Berkel (Prof. Ernst-Günther Schenck) y André Hennicke (General Monke).
Escrito por SCOTT Publicado el 18 de febrero de2005
E
Apéndice corregido
De acuerdo con La Caída” uno de los últimos alimentos que comió Adolfo Hitler antes de sucidarse en su refugio de Berlín, fueron los ravioles. Queso, por supuesto, ya que ésta cuidadosa ( y a veces dolorosa) película nos recuerda que el Führer no comía carne. Aparentemente disfrutaba de los raviolis, al felicitar a lacocinera que los había hecho y dejando completamente limpio su plato, mientras sus compañeros en la mesa, incluyendo su secretaria, Traudl Junge, y suamante, Eva Braun,estaban demasiado preocupadas como para hacer algo más que picar sus alimentos y fumar cigarrillos.
Es comprensible su distracción. El Ejército Soviético estaba a tan solo unas cuadras de allí, y la alguna vez temida maquinaria militar Nazi se había colapsado. El comportamiento calmado de Hitler puede haber sido una señal de su propio estado demencial, a medida de que, cuando menos el la rendición que da la película de sus últimos días, oscilaba entre ataques de delirante paranoia y esquemas alucinantes para revivir sus ejércitos ya destruidos para defenderse de las tropas aliadas que avanzan.
Dirigida por Oliver Hirschbiegel, 'La Caída '' cambia su vistazo hacia atrás y hacia adelante entre la situación del derrumbamiento militar y en el propio terreno de Berlín, y la extraña situación doméstica dentro del bunker bajo dicho terreno, combinando el elevado drama del tiempo de guerra con el sentimiento de detalle mundano que colinda con el surrealismo. Es fascinante sin ser especialmente claro, y mantiene tu atención para su relativamente largo tiempo de filmación, sin brindar mucha satisfacción dramática o emocional al final.
A veces la película Alemana, que es una de las cinco finalistas para los premios de la academia por la mejor película extranjera, tiene la intimidad auto consciente del retrato de una celebridad afuera de escena. Frecuentemente tiene la teatralidad almidonada de uno de esos dramas-almidonados-hechos-para-TV-por- cable que le dan a los actores de cierta reputación (usualmente Británicos)) la oportunidad de ponerse uniformes de la época y representar figuras de importancia histórica mundial, ya sean monstruosas o heroicas.
Bruno Ganz, el excelente actor Suizo quien el curso de una larga carrera, ha tendido más hacia el cansancio mundial que a la monstruosidad, aborda al monstruo más grande de todos con la sobriedad apropiada y un toque de perversidad. El se traga algo del escenario, y mientras que se parece con 64 años , mayor que Hitler [parecía a los 56, (y también más gentil), el ha estudiado cercanamente los modos vocales y físicos de Hitler.
El reto que encara el sr. Ganz al cual el Sr. Hirschbiegel, trabajando bajo el guión de Bernd Eichinger, no le permite tanto cumplir, es hacer de Hitler un personaje plausible sin humanizarlo. Para representar a Hitler es caminar dentro de una paradoja. Sesenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, Continúa ejerciendo una ponderosa fascinación: queremos aún comprender no sólo el trasfondo histórico del Nacional Socialismo Alemán, , sino también lads fuerzas psicológicas y temperamentales que constituyeron a su líder. Al mismo tiempo, though, no obstante, es todavía un poderoso tabú hacerlo que se parezca a uno de nosotros. Queremos acercarnos, pero no tanto. ( tenía que ser una descripción Neoyorkina Judía de la película: nota del traductor)
Hace unos años, el intento fallido pero no deshonroso de Menno Meyjes, “Max” para explorer la vida temprana de Hitler como un artista fracasado en Viena, fue ampliamente criticado (a menudo pro perosnas que no la habían visto) por darle demasiado carácter humano ( a Hitler.la curiosidad lo lleva con un sentido de riesgo moral, como si comprender a Hitler pudiera ser el primer fatídico paso hacia hacerlo agradable. (tgenía que ser neouyorkina la reseña: nota delt raductor)
Peor por supuesto que millones de Alemanes , en su mayoría comunes y corrientes, y gente decente, de acuerdo a su autoimagen, amaban a Hitler, y es de hecho lo que más se necesita entender, y que más reta a nuestra complacencia. Por consiguiente, el tema real de “ La Caída,” a pesar del desempeño fascinante trepadoramente carismático del Sr. Ganz, para nada es Hitler, sino más bien, sus seguidores, los oficiales, burócratas y civiles leales que estaban con él hasta el final.
Algunos de ellos son bien conocidos, como Eva Braun (Juliane Köhler), El arquitecto Albert Speer (Heino Ferch) y and Joseph Goebbels (Ulrich Matthes), quien se suicidó junto con su esposa ( aqupí lo único que no está appegadpo a la verdad, es que tantoa él como a su esposa, se los despachó un oficial de la SS, ya que no tuvieron el valor de sucidarse ellos mismos: Nota del t raductor), quien con su esposa, Magda (Corinna Harfouch), y sus seis hijos ( envenenados por los apdres: nota del traductor) fallercieron en el bunker con su líder. Otras personas quienes figuran en esta historia que se las arregla para ser en un momento irregular y en otro claustrofóbica , son funcionarios de menor nivel de la S. S:, y los miembros de los guardaespaldas de Hitler así como del equipo del cuidado del lugar, incluyendo a Traudl Junge (Alexandra Maria Lara).
En conjunto estos personajes forman un retrato cambiante del grupo, y mientras que el Hitler protagonizado por el Sr. Ganz es obviamente la figura central, él está fuera de la escena. Hasta Eva Braun, quien conoce mejor a Hitler, confiesa que finalmente no le conoce, y los hacedores de la película tienen menos interés en explorar la absoluta maldad que él representa, que en investigar el comportamiento de sus seguidores, cobardes, confundidos, crueles y ocasionalmente valientes , mientras se desmorona su mundo.
Aparte de un breve escenario como preludio en 1942, la Caída” se lleva a cabo en el momento que el proyecto Nazi cambia del asesinato al suicidio. En las calles de Berlín, bombardeado por la artillería Rusa, niñitos portan armas anti tanque mientras que los pelotones de fusilamiento ejecutan a civiles por presuntamente colaborar con el Ejército Rojo. Mientras tanto, Hitler, alterna entre palnear friamente su propio fin, y denunciar a sus más leales lugartenientes como traidores. Todos los que lo rodean tratan de elegir entre las opciones disponibles para salirse, rendirse o morirse y desean saber los límites de sus propia lealtad. La expresión más pura, que equivale a decir patológica, de fidelidad proviene de Magda Goebbels, quien en la película, le revienta unan cápsula de cianuro de potasio con los dientes de sus propios hijos dormidos con somníferos, en vez de someterlos al triste prospecto de un mundo sin el Nacional Ssocialismo”.''
El aspecto más inquietante de “La Caída,” y la razón por la que ha sido atacada en Alemania, es por el modo que permite a la simpatía del espectador gravitar hacia algunos de estos personajes. ( Sale a relucir la judería neoyorquina hasta por los poros: nota del traductor) Junto a los Goebbel y a Hitler, muchos de los demás no parecen tan malos. En parte este es el resultado de las convenciones de la narrativa de la película, que frecuentemente nos invita a identificarnos con alguien de la pantalla, aún cuando nadie sea especialmente admirable.
Por lo tanto el general Monke (André Hennicke) empieza pareciéndose a un áspero oficial de edad, de una película Americana de la Segunda Guerra Mundial, mientas que las características formales y abiertas del Prof Ernst-Günther Schenck (Christian Berkel) revelan una consciencia ansiosa y un buen corazón, a pesar de su uniforme de las S.S.: con los relámpagos en su cuello( otra vez aflora la Judería neoyorquina hasta por los poros: nota del traductor ). Y Traudl Junge, aquien interpreta la Srita. Laracon una ganadora combinación de valor y vulnerabilidad, que llega a parecer a una chica de carrera Hollywoodense de un melodrama de 1940m (El león cree que todos son de su condición: nota del traductor)
”La Caídaque estaba basada parcialmente en una memoria que Junge escribió con Melissa Müller (y también en el trabajo del historiador Alemán Joachim Fest,) ), parece aceptar su propia imagen como una jovencita ingenua arrastrada a trabajar con Hitler más por ”curiosidad”que por celo ideológico. Como el desalentador documental “Punto Ciego” (“Blind Spot” sobre Junge (quien falleció en el 2002) lo hace comprensible, esta curiosidad no se extendía a lo que realmente hacía su jefe. Pero mientras que Punto Ciego” es verdadero con respecto a su título, permitiéndote intuir las capas de negación y de memoria selectiva que permitían a Junge vivir con ella misma, La Caída” afirma implícitamente su inocencia, y la extiende a todo el pueblo Alemán. Mientras que Goebbels y Hitler[/b] se niegan a expresar compasión por su propia población civil, y declaran que los Alemanes han cavado su destino sobre ellos mismos, la película está enviando el mensaje de alivio a su auditorio doméstico[en el sentido que] los Alemanes comunes y corrientes fueron sobre todos [los demás], las victimas del Nazismo.
Lo cual es verdad, hasta cierto punto pero deben preservarse algunas distinciones. Una nota al final nos recuerda de los 50 millones de muertos en la Guerra y los6millones de Judíos masacrados por los Nazis, y a continuación hace notar las largas vidas que disfrutaron algunos de los personajes de la película, incluyendo a Junge y al Profesor Schenck, a quienes la película trata como héroes por desilusionarse de Hitler justo antes de la entrada del Ejército Rojo.
'LaCaída’
Se estrena ahora en Manhattan.
Dirigida por Oliver Hirschbiegel; escrita (en Alemán, con subtítulos en Inglés) por Bernd Eichinger, basada en los libros ”Dentro del bunker de Hitler:Los últimos días del TercerReich” ' escrito por Joachim Fest y ”Hasta la Hora Final: La Última Secretaria deHitler escrito por Traudl Junge y Melissa Müller; Director de fotografía, {B}Rainer Klausmann; [/b] Editada por Hans Funck; música de Stephan Zacharias; diseño de la producicón:, Bernd Lepel; producida por el Sr.. Eichinger; Inicio desu estrenopor Newmarket Films. En el Film Forum, [i]209 West Houston Street, South Village. Tiempo de proyección: 155 minutos. Esta película no está clasificada.
Con: Bruno Ganz (Hitler), Alexandra Maria Lara (Traudl Junge), Corinna Harfouch (Magda Goebbels), Ulrich Matthes (Joseph Goebbels), Juliane Köhler (Eva Braun), Heino Ferch (Albert Speer), Christian Berkel (Prof. Ernst-Günther Schenck) y André Hennicke (General Monke).