Herbert
20-08-05, 06:30 PM
LA ESCLAVITUD
La palabra “esclavitud” yo la definiría como “la explotación del hombre por el hombre” básicamente hablando e implica el concepto del trabajo, muchas veces en condiciones infrahumanas, carente de remuneración y solamente en beneficio del que tiene los esclavos o que ejerce la esclavitud.
Esa clase de esclavitud es la más antigua de la humanidad, ya que se “recuerda” según indagaciones prehistóricas que las grandes obras de arquitectura ancestral fueron realizadas con la mano de obra de esclavos. Como ejemplo se citan las pirámides de Egipto y la muralla china. Esa mano de obra “sin costo” se obtenía de los prisioneros de guerra y de los hombres y las mujeres de un pueblo conquistado y sometido.
Posteriormente se transformó en un gran negocio el manejar la “esclavitud” a nivel mercantilista y surgieron los grandes comerciantes en esclavos, holandeses, portugueses y españoles que “peinaban” las costas del continente africano y “recogían” con engaños y a veces con lujo de fuerza cuanto ser humano se encontraba a su paso, para apresarlos y llevarlos encadenados a los grandes mercados de subasta de esclavos, como una vil “mercancía” de obra de mano barata. En esa época la palabra “esclavitud” quedó íntimamente asociada con la imagen de un “negro africano”.
El mundo evolucionó y llegó la prohibición de la esclavitud, y siguió la discriminación y la segregación racial contra aquellos cuyo color de piel los marcaba contra descendientes de esclavos. Esa imagen incomprensiblemente negativa aún perdura hasta la fecha en ciertos países del mundo.
Pero ha surgido una nueva forma de “esclavitud” que ya no habla de razas ni de color de piel, sino que solo conserva de ella el concepto de “mano de obra barata”.
En nuestro mundo moderno, de corte capìtalista-consumista, todo mundo materialmente tiene que someterse al ritmo acelerado de la economía “progresista” y ya globalizado de nuevamente someterse a la presión de trabajar día y noche por poco dinero relativamente.
Prácticamente no hay manera de sustraerse a tal tendencia, misma que además es apoyada por los sindicatos y uniones de trabajadores, cuyo líderes corruptos están a favor del más poderoso económicamente, para manejar a sus “agremiados” como esclavos modernos de una “lucha de clases”.
Hoy ya no se buscan los “esclavos” en una región de la tierra olvidada por Dios, ya que hoy toda la población se encuentra en la situación, de ofrecer su “mano de obra” a cualquier “departamento de recursos humanos” de una empresa, para ofrecer su “mano de obra” y suplicar que lo acepten contra el pago de una “tarifa” que hoy llaman sueldo.
Todo eso, porque encajonados en el enorme stress, cualquier ingreso monetario es bueno para pagar las enormes cuentas que su “Standard de vida” le exige. Este estándar le exige que compre constantemente cosas nuevas y desechables por necesidad creada, y con ello se involucra con el sistema de crédito también capitalista y el “dinero de plástico” que le hace al pobre “esclavo” más fácil de adquirir lo que desea, con tal de hacer frente a sus más urgentes necesidades.
Los esclavos modernos son pues las victimas de una tremenda mercadotecnia mercantilista de consumo constante, de un sistema de crédito agobiante, y de una escasa oferta de puestos de “trabajo” con una siempre inferior remuneración de las necesidades.
LA GRAN DIFERENCIA ENTRE EL AYER Y EL HOY RADICA EN QUE AYER LOS ESCLAVOS SE RESISTÍAN A SER ESCLAVIZADOS Y HOY SE OFRECEN PARA ESO VOLUNTARUIAMANTE.
Tenemos desde luego otra clase de “esclavitud” todos nosotros. Esa clase de “encadenamiento forzoso” lo sentimos todos con relación a nuestras emociones, nuestro temperamento, nuestra carácter, nuestra actividad preferida y de nuestros principios éticos y morales y hasta en diferente grado, de nuestra tendencia religiosa.
También existe una esclavitud, y creo que la más espantosas de todas, que es la dependencia de los vicios, tanto del alcoholismo como de la drogadicción. Esta clase de esclavitud es autodestructora porque destruye no solo la voluntad del individuo, sino la misma esencia neurobiológica de su interior.
Hay en el ramo del entretenimiento varios artistas que por su indiscutible calidad “subyugan” al público, al grado de que principalmente las chicas adolescente queda casi “esclavizadas” con dicho personaje y hasta caen en un éxtasis emocional de tal magnitud, que a veces hasta el sentido pierden y se desmayan. Esa clase de admiración es terriblemente “esclavizante” y se llama “fanaticada” y se ha creado para ello la palabra “FAN”.
Es ampliamente sabido que el fanatismo es muy peligroso cuando se lleva al extremo .
El ejemplo lo tenemos en el fundamentalismo religioso de ciertas tendencias musulmanas o del Islam. Por lo tanto creo y hablando de índole, ya sea religioso o nacionalista o partidista o de símbolos creados ...
EL FANATISMO ES TAMBIEN UNA ESCLAVITUD
Pero ya en un muy reciente reportaje sobre la materia, y difundido por la televisora “Telemundo” ubicada en el sur de USA, en un programa en español nos abre los ojos sobre la migración constante de trabajadores latinoamericanos hacia los Estados Unidos de Norteamérica. Se habla principalmente de trabajadores agrícolas que trabajan como indocumentados para las grandes empresas norteamericanas de jugos de cítricos, principalmente de naranja.
Allí nos explican claramente que a pesar de que en USA hay tan estrictas leyes migratorias, y constituye un delito (ellos le llaman “crimen”) emplear a personas indocumentadas, ellos hayan la manera de que esa ley solo sea un concepto escrito. Para lo anterior proceden como sigue:
El “pollero” que trae una “cadena” de indocumentados, le vende a un contratista cada individuo en 400 dólares por cabeza, (como ganado) y después ese contratista se los vuelve a vender por el doble a las empresas de jugos, que tienen enormes plantíos de árboles frutales. De inmediato esos trabajadores son alojados en grandes remolques habitacionales con capacidad para 20 personas y le cobran a cada individuo nuevamente US$ 400.—por quincena, importe que le será deducido de la paga que recibe por su trabajo.
De esta manera el trabajador, que recibe solo US$ 0.45 por cubeta de más o menos 25 naranjas y trabajando hasta 12 horas diarias recibe una paga de US$ 50,. al día....o sea que el trabajador tiene que cosechar 110 cubetas al día. Así después de dos semanas recibe US$ 750.—menos los gastos de alojamiento le quedan US$ 350.- de los que tiene que pagar sus alimentos.
Esa remuneración nuevamente esta totalmente en contra de la ley, pero donde no hay quejoso, no hay quien castigue. Los trabajadores se encuentran constantemente vigilados (custodiados como prisioneros) por los capataces y supervisores armados, para que no se escapen. Sus necesidades fisiológicas las tienen que hacer en el monte, e igualmente comen y beben agua como pueden, en la inteligencia de que como les pagan a destajo, por cubeta, cada tiempo que pierden en otros menesteres les resta el número de cubetas que entregan.
También reportan que el contratista acepta trabajadores legales, pero les retiene lo documentos migratorios mientras trabajan. De esta manera el trabajador no tiene posibilidad alguna de defender sus derechos.
Un movimiento de protectores y abogados para defender los derechos de los modernos esclavos, no llega muy lejos, ya que las grandes empresas tiene sobornados a muchos congresistas del senado, y con eso cualquier acción legal contra las grandes empresas está destinada al fracaso.
Esta es la ESCLAVITUD moderna del país más poderoso del mundo, que se viste con el falso manto de la democracia y enemigo acérrimo de la discriminación y la esclavitud
La palabra “esclavitud” yo la definiría como “la explotación del hombre por el hombre” básicamente hablando e implica el concepto del trabajo, muchas veces en condiciones infrahumanas, carente de remuneración y solamente en beneficio del que tiene los esclavos o que ejerce la esclavitud.
Esa clase de esclavitud es la más antigua de la humanidad, ya que se “recuerda” según indagaciones prehistóricas que las grandes obras de arquitectura ancestral fueron realizadas con la mano de obra de esclavos. Como ejemplo se citan las pirámides de Egipto y la muralla china. Esa mano de obra “sin costo” se obtenía de los prisioneros de guerra y de los hombres y las mujeres de un pueblo conquistado y sometido.
Posteriormente se transformó en un gran negocio el manejar la “esclavitud” a nivel mercantilista y surgieron los grandes comerciantes en esclavos, holandeses, portugueses y españoles que “peinaban” las costas del continente africano y “recogían” con engaños y a veces con lujo de fuerza cuanto ser humano se encontraba a su paso, para apresarlos y llevarlos encadenados a los grandes mercados de subasta de esclavos, como una vil “mercancía” de obra de mano barata. En esa época la palabra “esclavitud” quedó íntimamente asociada con la imagen de un “negro africano”.
El mundo evolucionó y llegó la prohibición de la esclavitud, y siguió la discriminación y la segregación racial contra aquellos cuyo color de piel los marcaba contra descendientes de esclavos. Esa imagen incomprensiblemente negativa aún perdura hasta la fecha en ciertos países del mundo.
Pero ha surgido una nueva forma de “esclavitud” que ya no habla de razas ni de color de piel, sino que solo conserva de ella el concepto de “mano de obra barata”.
En nuestro mundo moderno, de corte capìtalista-consumista, todo mundo materialmente tiene que someterse al ritmo acelerado de la economía “progresista” y ya globalizado de nuevamente someterse a la presión de trabajar día y noche por poco dinero relativamente.
Prácticamente no hay manera de sustraerse a tal tendencia, misma que además es apoyada por los sindicatos y uniones de trabajadores, cuyo líderes corruptos están a favor del más poderoso económicamente, para manejar a sus “agremiados” como esclavos modernos de una “lucha de clases”.
Hoy ya no se buscan los “esclavos” en una región de la tierra olvidada por Dios, ya que hoy toda la población se encuentra en la situación, de ofrecer su “mano de obra” a cualquier “departamento de recursos humanos” de una empresa, para ofrecer su “mano de obra” y suplicar que lo acepten contra el pago de una “tarifa” que hoy llaman sueldo.
Todo eso, porque encajonados en el enorme stress, cualquier ingreso monetario es bueno para pagar las enormes cuentas que su “Standard de vida” le exige. Este estándar le exige que compre constantemente cosas nuevas y desechables por necesidad creada, y con ello se involucra con el sistema de crédito también capitalista y el “dinero de plástico” que le hace al pobre “esclavo” más fácil de adquirir lo que desea, con tal de hacer frente a sus más urgentes necesidades.
Los esclavos modernos son pues las victimas de una tremenda mercadotecnia mercantilista de consumo constante, de un sistema de crédito agobiante, y de una escasa oferta de puestos de “trabajo” con una siempre inferior remuneración de las necesidades.
LA GRAN DIFERENCIA ENTRE EL AYER Y EL HOY RADICA EN QUE AYER LOS ESCLAVOS SE RESISTÍAN A SER ESCLAVIZADOS Y HOY SE OFRECEN PARA ESO VOLUNTARUIAMANTE.
Tenemos desde luego otra clase de “esclavitud” todos nosotros. Esa clase de “encadenamiento forzoso” lo sentimos todos con relación a nuestras emociones, nuestro temperamento, nuestra carácter, nuestra actividad preferida y de nuestros principios éticos y morales y hasta en diferente grado, de nuestra tendencia religiosa.
También existe una esclavitud, y creo que la más espantosas de todas, que es la dependencia de los vicios, tanto del alcoholismo como de la drogadicción. Esta clase de esclavitud es autodestructora porque destruye no solo la voluntad del individuo, sino la misma esencia neurobiológica de su interior.
Hay en el ramo del entretenimiento varios artistas que por su indiscutible calidad “subyugan” al público, al grado de que principalmente las chicas adolescente queda casi “esclavizadas” con dicho personaje y hasta caen en un éxtasis emocional de tal magnitud, que a veces hasta el sentido pierden y se desmayan. Esa clase de admiración es terriblemente “esclavizante” y se llama “fanaticada” y se ha creado para ello la palabra “FAN”.
Es ampliamente sabido que el fanatismo es muy peligroso cuando se lleva al extremo .
El ejemplo lo tenemos en el fundamentalismo religioso de ciertas tendencias musulmanas o del Islam. Por lo tanto creo y hablando de índole, ya sea religioso o nacionalista o partidista o de símbolos creados ...
EL FANATISMO ES TAMBIEN UNA ESCLAVITUD
Pero ya en un muy reciente reportaje sobre la materia, y difundido por la televisora “Telemundo” ubicada en el sur de USA, en un programa en español nos abre los ojos sobre la migración constante de trabajadores latinoamericanos hacia los Estados Unidos de Norteamérica. Se habla principalmente de trabajadores agrícolas que trabajan como indocumentados para las grandes empresas norteamericanas de jugos de cítricos, principalmente de naranja.
Allí nos explican claramente que a pesar de que en USA hay tan estrictas leyes migratorias, y constituye un delito (ellos le llaman “crimen”) emplear a personas indocumentadas, ellos hayan la manera de que esa ley solo sea un concepto escrito. Para lo anterior proceden como sigue:
El “pollero” que trae una “cadena” de indocumentados, le vende a un contratista cada individuo en 400 dólares por cabeza, (como ganado) y después ese contratista se los vuelve a vender por el doble a las empresas de jugos, que tienen enormes plantíos de árboles frutales. De inmediato esos trabajadores son alojados en grandes remolques habitacionales con capacidad para 20 personas y le cobran a cada individuo nuevamente US$ 400.—por quincena, importe que le será deducido de la paga que recibe por su trabajo.
De esta manera el trabajador, que recibe solo US$ 0.45 por cubeta de más o menos 25 naranjas y trabajando hasta 12 horas diarias recibe una paga de US$ 50,. al día....o sea que el trabajador tiene que cosechar 110 cubetas al día. Así después de dos semanas recibe US$ 750.—menos los gastos de alojamiento le quedan US$ 350.- de los que tiene que pagar sus alimentos.
Esa remuneración nuevamente esta totalmente en contra de la ley, pero donde no hay quejoso, no hay quien castigue. Los trabajadores se encuentran constantemente vigilados (custodiados como prisioneros) por los capataces y supervisores armados, para que no se escapen. Sus necesidades fisiológicas las tienen que hacer en el monte, e igualmente comen y beben agua como pueden, en la inteligencia de que como les pagan a destajo, por cubeta, cada tiempo que pierden en otros menesteres les resta el número de cubetas que entregan.
También reportan que el contratista acepta trabajadores legales, pero les retiene lo documentos migratorios mientras trabajan. De esta manera el trabajador no tiene posibilidad alguna de defender sus derechos.
Un movimiento de protectores y abogados para defender los derechos de los modernos esclavos, no llega muy lejos, ya que las grandes empresas tiene sobornados a muchos congresistas del senado, y con eso cualquier acción legal contra las grandes empresas está destinada al fracaso.
Esta es la ESCLAVITUD moderna del país más poderoso del mundo, que se viste con el falso manto de la democracia y enemigo acérrimo de la discriminación y la esclavitud