Leyendo todo el foro al parecer les fascina el sionismo y el fascismo, y a todo esto saben como inicio?:
Ya en el año 66 -bajo Nerón- hubo levantamientos que eran útiles al emperador como motivo para una expedición de castigo, tanto más porque los tesoros acumulados en el templo de Jerusalén le parecían muy utilizables para las edificaciones que planeaba en Roma. Nerón envió en esa ocasión a su general Vespasiano. Cuando en Roma estalló la revolución, Nerón se hubo suicidado y los generales se peleaban por el trono, también Vespasiano vino a Italia con una parte del ejército de campaña, y efectivamente se hizo emperador. Pero había dejado a su hijo con tropas suficientes, en Judea. Tito puso sitio a Jerusalén en abril del 7O, hizo entrar en posición sus ballestas, arietes, torres de asalto y logró adentrarse, hasta el 6 de agosto, a través de dos de los anillos amurallados, El 24 de septiembre del 70, los legionarios ascendían a la plataforma del templo. Este, con sus atrios, salas de cedro y paredes recubiertas de oro, era una maravilla del mundo; ahora sucumbía por el saqueo, la profanación y el fuego. Incontables judíos fueron vendidos como esclavos por todas las provincias del imperio. Comenzó la migración mundial de Asuero. Pero quedaron suficientes judíos en el país que pronto recobraron su conciencia nacional y su fuerza. Sectas soñadoras y zelotes de las montañas volvieron a soñar en el viejo señorío del templo, en una nueva monarquía y en la religión libre.
El rabino Ben Aquiba, que había conocido la magnificencia del templo de Herodes, se convirtió en la cabeza de la renovación espiritual del judaísmo. El sanedrín -el consejo de los maestros de la ley- lo apoyaba. El movimiento halló su caudillo militar en Bar Kóquebas, el «hijo de la estrella».
De nuevo volvió a arder la llama del levantamiento.
En los años 132-135 crepitó la terrible guerra judía que condujo a la decadencia definitiva del país y del pueblo. En la época del emperador Adriano, Judea se despobló. Los supervivientes fueron dispersados por toda la rosa de los vientos: desde Arabia Meridional a través del norte de África a todas las regiones de Europa. A los judíos no les quedaron más que los rollos del Tora y la ley mosaica, a la que se aferraron firmemente para seguir siendo un pueblo a pesar de la falta de patria, la persecución y dispersión (DIASPORA). Tuvieron que pasar cerca de dos mil años antes de que renaciera el estado de Israel (SION).
El fascismo surgio del fascio, palabra latina antiguo símbolo de autoridad del imperio romano, el fascio littorio (haz de varas), utilizado por los magistrados, que envolvía una cabeza de hacha. Las varas simbolizaban el poder del castigo y el hacha el poder de la vida y la muerte.
Y la frase mas conocida de los fascistas: Nos gusta ser barbaros, somos barbaros, ser un barbaro; es un titulo honorifico.
Y la popular frase de Hitler: Soy un anafalbeta, soy el primer el analfabeta de alemania; es un titulo honorifico (las frases son como las recuerdo, hace mucho las escuche es una tradicion escuchada, habra que investigar como eran.)
Salve la caguama.
Pues, es interesante, parece que es el pueblo que tiene los mismos errores y los vuelve a cometer. A lo menos ,no se sabe de otros, que contínuamente a travez de la historia, siga con "los mismos problemas".
Alguna vez , me se ocurrió pensar, que así como algunas personas, se hacen Tratamientopara sus problemas mentales y de conducta, a los judíos como una persona, se les debía de dar dicho tratamientoy así superaran esa etapa de rechazo que les acontece en muchos lugares y tiempos.
Aunque ,como todos los enfermos, primero, deben de darse cuenta de su enfermedad y desear ellos mismos la solución a dichos problemas.
Esperemos que en este siglo lo hagan...o a lo menos se den cuenta.
La Diaspora = dispersion
para los judios se ha convertido en parte de una celebración , que los mantiene unidos en un pensamiento"El regreso".
aqui algo mas de explicacion
http://www.tora.org.ar/festejan/images/logo_right01.gif (http://www.tora.org.ar/festejan/default.htm)
<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" height="100%" width="100%"> <tbody><tr> <td background="../analiza/images/pattern0001.gif" height="2" width="6"> </td> <td height="2" valign="top" width="470">
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Además del modo de vida cotidiano con su periódica cumbre espiritual -el Shabat- cada siete días, hay festividades y períodos sagrados fijos, ocasiones especiales que agregan una fragancia especial y un color adicional a la vida judía. Esos días singulares constituyen caminos adicionales a través de los cuales el judío adquiere el conocimiento del papel de Dios en la naturaleza y en la historia, y a través de los cuales el judío se identifica con la tierra de Israel y con Jerusalén, la Ciudad Santa. Representan las aspiraciones y los valores más profundos del pueblo judío. Las festividades brindan al pueblo judío las ocasiones para celebrar y regocijarse en los acontecimientos histórico-espirituales que lo convirtieron en una nación y en una fe. Proporcionan las oportunidades para celebrar las victorias y los triunfos del pueblo, así como para lamentar y acongojarse por las tragedias que ha sufrido. Los días especiales suministran al judío un motivo para identificarse con las ocasiones históricas que tienen significado religioso y deben ser conmemoradas.
Las festividades designadas por la Torá como "períodos sagrados" en las que no debe ejecutarse "ninguna clase de trabajo servil" son semejantes al Shabat en espíritu y santidad. A esto se agrega las características distintivas suplementarias para cada festividad en particular. Aunque los Días Intermedios de las festividades y las festividades postbíblicas, no poseen el mismo grado de santidad que el Shabat, las observancias características de cada festividad contribuyen inmensamente a hacer incluso a esos días distintos y "algo especial" en la vida del judío.
Las Principales Festividades
El día primero llamaréis a santa convocación, y (asimismo) en el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que prepararéis lo que cada cual haya de comer.(Exodo 12:16)
Este precepto bíblico - en relación a Pesaj - es típico de los mandamientos relacionados con todas las festividades mencionadas en la Torá. Estas festividades son Pesaj, Shavuot, Sucot, Sheminí Atzeret y Rosh Hashaná.
Según la Torá, el primero y el séptimo día de Pesaj; el primer día de Sucot; el día de Shavuot; Sheminí Atzeret y Rosh Hashaná son días sagrados en los que no debe ejecutarse ninguna clase de trabajo, igual que en Shabat. Con la excepción de Rosh Hashaná, que una antigua disposición rabínica extendió a dos días de observancia y que se cumple de esa manera inclusive en Israel, estas son las festividades que tradicionalmente se guardaban en la Tierra de Israel.
En todos los países de la diáspora, se agregó un día extra de observancia a cada una de estas festividades y los días sagrados observados son:
* Los dos primeros y los dos últimos días de Pesaj.
* Los dos días de Shavuot.
* Los primeros dos días de Sucot.
* Los dos días de Sheminí Atzeret (el segundo día se denomina Simjat Torá).
* Los dos días de Rosh Hashaná.
El día de ayuno de lom Kipur, que se observa solamente un día en la diáspora así como en Israel, será tratado en forma separada va que su observancia es algo singular.
El Segundo Día de Festividad en la Diáspora
¿Por qué existen estas diferencias en el calendario religioso entre la comunidad religiosa de Israel y la de la diáspora? ¿Por qué se agrega un día más a Rosh Hashaná, pero no a las otras festividades en Israel? ¿En qué difiere Rosh Hashaná? ¿Por qué según la Halajá o a la ley religiosa judía, un judío de la diáspora que visita Israel debe observar los dos días de las festividades, inclusive cuando se encuentra en Israel; mientras que el judío de Israel, aún el más piadoso, que se encuentra por una breve estadía en la diáspora, debe observar el único día como lo haría en su casa, aunque no debe hacer nada en público que pueda ser considerado como una profanación del día santo observado por el resto de la comunidad de la diáspora?
Originalmente, tan atrás como el siglo V antes de la Era Común (y mucho antes según algunas autoridades) se observaba el día adicional fuera de los límites de Israel en razón de la duda acerca de cual de los dos días era el cabal. La fecha correcta para la observancia del día santo dependía de qué día había sido proclamado Rosh Jodesh (el primero del mes) por el Sanhedrín, que a su vez lo determinaba sobre la base de cuándo había sido vista por vez primera la luna nueva. El primer día de cada mes puede caer solamente en una de dos fechas posibles: en el día treinta, o en el treinta y uno después del Rosh Jodesh anterior, ya que el mes judío consiste de veintinueve o treinta días. Al pueblo se le notificaba de esta proclamación por medio del encendido de hogueras sobre las colinas, y la señal era entonces transmitida hasta las más distantes regiones donde vivían judíos, a Babilonia y a otros países adyacentes.
Cuando los samaritanos hostiles comenzaron a interferir deliberadamente encendiendo hogueras para engañar al pueblo, el Sanhedrín se vio obligado a confiar en mensajeros. Estos mensajeros no siempre
podían llegar a tiempo a las comunidades distantes para informar al pueblo del día correcto, y cuando esto ocurría se agregaba un segundo día a cada una de las festividades de manera que la fecha bíblica correcta no resultara profanada. En la diáspora esta práctica se transformó gradualmente en norma.
Después que Hilel el Segundo, en el siglo IV (año trescientos sesenta de la Era Común), estableció un calendario judío fijo basado en fórmulas matemáticas y astronómicas precisas (este sistema todavía está en uso) de manera que el día preciso de la festividad era conocido por todos con antelación, los Sabios del Talmud (Betzá 4b) formularon ellos mismos la pregunta de si se debía continuar o no con la observancia del segundo día de la festividad en los países fuera de la tierra de Israel. Finalmente la incertidumbre había desaparecido; el calendario permanente había eliminado todas las dudas.
La decisión de los Sabios Talmúdicos (de hecho los Sabios en Israel), tomó en cuenta el hecho de que la tradición de varios siglos de antigüedad, de observar dos días de fiesta entre las comunidades judías de la diáspora, se había convertido en práctica consagrada a través de su uso prolongado. Ellos advirtieron: "Ten cuidado en conservar las prácticas que tus antepasados te confiaron" ("Hizaharú beminhag avoteijem beiadeijem"). Esta respuesta fue incorporada a la Halajá y de esa manera se estableció el segundo, día de observancia en forma permanente. Lo que hasta entonces se observaba como consecuencia de la duda se convirtió en permanente por una decisión rabínica (takaná).
El nombre completo de este segundo día es Iom Tov Shení Shel Galuyot, que significa "Segundo Día de la Festividad en la Diáspora" y se convirtió en obligatorio para toda la Diáspora, y solamente en la Diáspora.
Aunque el segundo día de la festividad está basado en una ordenanza rabínica y no en una prescripción de la Torá, se conservó a través de los siglos con igual santidad (existen algunas excepciones de emergencia), mucho después de que la duda original fuera disipada. Los Códigos, desde Maimónides hasta el Shuiján Aruj son unánimes al declarar los "Segundos Días de Festividad" como parte integrante del judaísmo en la Diáspora.
El problema de Rosh Hashaná presenta algunas diferencias con respecto a los otras festividades, aunque más no fuera porque se celebra el primero del mes. Incluso en Eretz Israel, fuera de Jerusalén, la mayoría de la gente observaba Rosh Hashaná durante dos días ya en épocas tan tempranas como en los días de los Profetas, en razón de la duda acerca de cual de los dos días debía ser declarado sagrado, ya que los mensajeros no se despachaban en el día sagrado mismo, ni siquiera a las comunidades más cercanas.
Debido a que el testimonio de la observación de la luna nueva no era recibido hasta la mañana y solamente entonces podría ser proclamado el primero de mes, inclusive la gente de Jerusalén podía haber ya anunciado el día sagrado, en la víspera de la primera de las dos fechas posibles. De esta manera, inclusive en los tiempos bíblicos, cuando la luna nueva no se anunciaba hasta el segundo de los dos días posibles, la gente observaba Rosh Hashaná durante dos días aún en la misma Jerusalén. Allí el primer día era el dudoso y el segundo era el seguro. Luego de un cierto número de confusiones que esto causó en el Templo, y para evitar la posibilidad de que la gente comenzara a observar el primer día como sagrado para descubrir más tarde que el día siguiente era el debido, legislaron los Sabios que ambos días de Rosh Hashaná debían ser observados anualmente. Esta decisión debía aplicarse obviamente en Eretz Israel.
En contraste con los segundos días de las demás festividades, el segundo día de Rosh Hashaná no es considerado como "el Segundo Día de Festividad en la Diáspora". Su designación legal en la Halajá es la de un día prolongado (yom arijta), equivalente al primero en todo sentido.
Eretz Israel después del siglo cuarto, cuando fueron eliminadas todas las dudas acerca de los días correctos para la observancia de los días santos, fue reafirmada por los Gaonim y las Autoridades primeras como práctica correcta para Eretz Israel.
Aquellos que en la actualidad proponen retornar a la observancia de un día, sobre la base de que poseemos calendarios científicos y podemos estar seguros de la fecha exacta del novilunio, no tienen en cuenta la verdadera naturaleza del problema, ya que poseemos calendarios científicios desde mediados del siglo cuarto de la Era Común, y nuestro pueblo estaba seguro de las fechas precisas de todas las festividades ya en los días del Talmud.
Más aún, el contacto más frecuente que mantiene la judeidad mundial con el pueblo judía radicado en Israel, ha servido para acentuar el nombre oficial que el Talmud otorga al segundo día, de la festividad, que se refiere a "aquellos que viven en la Diáspora" (shel galuyot). Aunque su observancia sólo contribuya a aumentar la conciencia de que una persona está viviendo en el galut y no reivindica la residencia permanente en la Tierra Santa, esta conciencia es también algo muy importante que se debe preservar.
Las festividades recaen en las siguientes fechas (según el calendario hebreo):
Rosh Hashaná: Tishréi 1 y 2
Yom Kipur: Tishréi 10
Sucot: Tishréi 15 al 21
Sheminí Atzéret y Simjat Torá: Tishréi 22 y 23
Pesaj: Nisán 15 al 22
Shavuot: Siván 6 y 7
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