Lagos
16-08-05, 12:13 AM
Vinculan a Raúl Castro con cartel de Medellín
Lugarteniente de Escobar detalla lazos del capo con Cuba
15 de agosto de 2005
BOGOTÁ (AP).— Raúl Castro, vicepresidente de Cuba y hermano del presidente Fidel Castro, habría sido el contacto principal de Pablo Escobar, jefe del Cartel de Medellín, en un gran negocio del narcotráfico que terminó con el fusilamiento de los militares cubanos responsables, afirmó quien fuera la mano derecha del fallecido rey de la droga.
“Pablo (Escobar) estaba feliz con esa ruta (Colombia-México-Cuba-Estados Unidos). Decía que era un placer hacer negocios con Raúl Castro, pues era un hombre serio y emprendedor”, dice John Jairo Velásquez, conocido como “Popeye”, en el libro con sus explosivas memorias.
El libro se titula El verdadero Pablo y fue escrito por la periodista Astrid Legarda.
Velásquez, quien purga una larga condena por homicidio y narcotráfico, dice en sus memorias, cuyos extractos publicó ayer domingo la revista Semana, que la operación era manejada “por los militares cubanos al mando del general (Arnoldo) Ochoa y el oficial Tony de la Guardia, bajo instrucciones directas de Raúl Castro”.
Según dice, no hubo contactos personales entre Raúl o Fidel Castro y Pablo Escobar. Explica que a Medellín venían a coordinar los embarques el capitán Jorge Martínez Valdés y el oficial Amado Padrón, mientras que el delegado de Escobar en Cuba era Jorge Avendaño, apodado “Cocodrilo”.
Agrega que cuando la operación fue descubierta “Fidel Castro no se queda con los brazos cruzados y ordena una farsa de investigación para de esta forma protegerse él y de paso, a su hermano Raúl”.
El general Ochoa y Tony de la Guardia fueron fusilados en 1989 tras un breve juicio en el que otros 10 cómplices también fueron hallados culpables.
La operación en Cuba que duró dos años a través de aviones que llevaban entre 10 mil y 12 mil kilogramos de cocaína en cada vuelo fue tan exitosa que le permitió a Escobar multiplicar las ganancias con la droga, dice Velásquez.
“Esta ruta llenó las arcas del Patrón (como se le llamaba a Escobar), quien se encontraba ilíquido al comenzar los negocios con los cubanos, pues la guerra con el Estado colombiano (para evitar la extradición) le había demandado muchos recursos”, afirma.
Velásquez es el único de los miembros del cartel de Medellín que ha dado detalles completos, en calidad de testigo, de los crímenes ejecutados por Escobar en Colombia y el exterior durante dos décadas de actividades delictivas que terminaron el 2 de diciembre de 1993 con su muerte a manos de la policía.
Velásquez reveló recientemente que el ex senador y ex ministro liberal Alberto Santofimio, habría instigado a Escobar para que ordenara el asesinato en 1989 del candidato presidencial y líder liberal Luis Carlos Galán, cuando era inmenso favorito para ganar las elecciones presidenciales de 1990. Santofimio fue detenido recientemente por la Fiscalía.
También confirma en el libro de la periodista Legarda rumores que han circulado por muchos años, según los cuales Escobar financió con dos millones de dólares al grupo guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19) para que se tomara el Palacio de Justicia en 1985.
En esta operación murieron 12 magistrados de la Corte Suprema y más de 100 personas, en un incendio que también destruyó expedientes de extradición a los Estados Unidos de los narcotraficantes. Los dirigentes sobrevivientes del M-19 que hoy son dirigentes políticos han negado esta versión.
Lugarteniente de Escobar detalla lazos del capo con Cuba
15 de agosto de 2005
BOGOTÁ (AP).— Raúl Castro, vicepresidente de Cuba y hermano del presidente Fidel Castro, habría sido el contacto principal de Pablo Escobar, jefe del Cartel de Medellín, en un gran negocio del narcotráfico que terminó con el fusilamiento de los militares cubanos responsables, afirmó quien fuera la mano derecha del fallecido rey de la droga.
“Pablo (Escobar) estaba feliz con esa ruta (Colombia-México-Cuba-Estados Unidos). Decía que era un placer hacer negocios con Raúl Castro, pues era un hombre serio y emprendedor”, dice John Jairo Velásquez, conocido como “Popeye”, en el libro con sus explosivas memorias.
El libro se titula El verdadero Pablo y fue escrito por la periodista Astrid Legarda.
Velásquez, quien purga una larga condena por homicidio y narcotráfico, dice en sus memorias, cuyos extractos publicó ayer domingo la revista Semana, que la operación era manejada “por los militares cubanos al mando del general (Arnoldo) Ochoa y el oficial Tony de la Guardia, bajo instrucciones directas de Raúl Castro”.
Según dice, no hubo contactos personales entre Raúl o Fidel Castro y Pablo Escobar. Explica que a Medellín venían a coordinar los embarques el capitán Jorge Martínez Valdés y el oficial Amado Padrón, mientras que el delegado de Escobar en Cuba era Jorge Avendaño, apodado “Cocodrilo”.
Agrega que cuando la operación fue descubierta “Fidel Castro no se queda con los brazos cruzados y ordena una farsa de investigación para de esta forma protegerse él y de paso, a su hermano Raúl”.
El general Ochoa y Tony de la Guardia fueron fusilados en 1989 tras un breve juicio en el que otros 10 cómplices también fueron hallados culpables.
La operación en Cuba que duró dos años a través de aviones que llevaban entre 10 mil y 12 mil kilogramos de cocaína en cada vuelo fue tan exitosa que le permitió a Escobar multiplicar las ganancias con la droga, dice Velásquez.
“Esta ruta llenó las arcas del Patrón (como se le llamaba a Escobar), quien se encontraba ilíquido al comenzar los negocios con los cubanos, pues la guerra con el Estado colombiano (para evitar la extradición) le había demandado muchos recursos”, afirma.
Velásquez es el único de los miembros del cartel de Medellín que ha dado detalles completos, en calidad de testigo, de los crímenes ejecutados por Escobar en Colombia y el exterior durante dos décadas de actividades delictivas que terminaron el 2 de diciembre de 1993 con su muerte a manos de la policía.
Velásquez reveló recientemente que el ex senador y ex ministro liberal Alberto Santofimio, habría instigado a Escobar para que ordenara el asesinato en 1989 del candidato presidencial y líder liberal Luis Carlos Galán, cuando era inmenso favorito para ganar las elecciones presidenciales de 1990. Santofimio fue detenido recientemente por la Fiscalía.
También confirma en el libro de la periodista Legarda rumores que han circulado por muchos años, según los cuales Escobar financió con dos millones de dólares al grupo guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19) para que se tomara el Palacio de Justicia en 1985.
En esta operación murieron 12 magistrados de la Corte Suprema y más de 100 personas, en un incendio que también destruyó expedientes de extradición a los Estados Unidos de los narcotraficantes. Los dirigentes sobrevivientes del M-19 que hoy son dirigentes políticos han negado esta versión.