sistemma
11-08-05, 02:05 PM
Seguro todos nosotros hemos visto esas miserables historietitas en los puestos de periodicos, justo bajo los comics "de verdad", en los asientos de los microbuses o los rincones de los talleres mecanicos. Tienen el nombre generico de "sensacionales" aunque ya casi ninguna se llama así.
Este artículo trata sobre ellos. Me parece sumamente interesante y quise postearlo, para que lo lean y den su opinión sobre este "subgenero" (?) literario mexicano, que al fin y al cabo, es el dominante nacionalmente.
Tal vez recuerden que en mi primer columna me comprometí a tratar el tema de los llamados 'Sensacionales'. Que no se diga que no se cumplir mis promesas: este será el tema de la quincena -y muy seguramente el de varias a futuro también. Es un tema muy amplio y los 'Sensacionales' parecen cucarachas: son muchos, difíciles de matar y están por todos lados. Pero todo a su debido tiempo; empecemos por ver qué son estos 'Sensacionales'.
El nombre surge a raíz de los títulos más populares publicados por Editorial Ejea, que en sus inicios en los 80's ostentaban este nombre genérico: Sensacional de Traileros, Sensacional de Luchas, Sensacional de Colegialas, etc. El nombrecito se debe a que esta vertiente pretende ser adjetivada como tal, 'de sensación', aunque más que sensacionalismo, yo diría que mas bien es un estridentismo fácil.
Hoy en día son pocos los títulos que conservan el adjetivo en portada, pero sólo fue cuestión de tiempo para que el nombre se volviera de uso común y particular del formato (12.5 cm x 14 cm, 80 páginas engomadas, impresas a color) y luego, por extensión, del género cuando éste se uniformó en un estilo gráfico y narrativo único.
Actualmente son tres las casas editoriales que encabezan este sector de producción historietística: Editorial Ejea, Editorial Mango y Editorial Toukan, con muchos y diversos títulos, demasiados para enumerarlos todos (o sea, que no me los sé), y para bien o para mal, representan a casi toda la producción historietística mexicana actual, tanto por oficio, como por presencia en el mercado.
Esta vertiente de historietas está ideada para las clases más bajas y populares -que en México, dicho sea de paso, son mayoría- y de ahí que su formato de bolsillo sea también muy económico; cinco o seis pesos (aproximadamente 50-60 centavos de dólar, según la cotización actual). Para tener un parámetro de comparación, un comic de producción editorial mexicana de tamaño standard (26 cm x 16.5 cm, 32 páginas) ronda entre los 15 y 17 pesos, mientras que un comic de producción norteamericana se vende alrededor de los 30 o 35 pesos.
Aparentemente es una ganga, y una pérdida brutal de dinero para las casas editoras, pero ésto se compensa con el volumen que se maneja. Estas revistas son semanales, sus tirajes se cuentan en millones de ejemplares y sus títulos se miden en decenas por las casas editoriales (como dije líneas antes, parecen cucarachas: donde hay una, seguro hay muchas más).
Y para poder vender algo al gran público, hay que darle lo que quiera. ¿Que qué quiere el público? Simplemente sexo y/o violencia. Y para vender más ejemplares, estos recursos son sobreexplotados de modos harto toscos y vulgares (en el sentido moral de la palabra).
El sexo está representado gráficamente en forma de mujeres de medidas imposibles, ropas más diminutas que un timbre postal, un apetito sexual propio de ninfómanas y un tratamiento ya no digamos poco justo, sino denigrante (creo olvidé mencionarlo, los mexicanos además tienen ya una larga trayectoria machista).
Eso sí, todo presentado con colores un tanto chillones, pues hasta mediados de los 80's las revistas de corte popular, para abaratar costos de tirajes, se hacían con tinta sepia (mucho más barata que la negra), y de ahí que el color tenga una extraña sobrevaloración hacia la espectacularidad (y abuso), que nomás provoca indigestión ocular.
La violencia está dosificada en forma de comedia. La comicidad usualmente surge cuando coinciden una pequeña tragedia con una ironía y un giro sorpresivo -venga, es en cierto modo una agresión más sofisticada y no tan obvia, que no engendra más que risas, y que va del sarcasmo malintencionado a la burla.
Aquí entra otro elemento netamente mexicano: el albur (1). El albur, por su agresividad burlona, se presta para diálogos que pretenden pasar por chistosos, y su carácter popular permite -en teoría- una mejor identificación con el público. Sin embargo, esta aparente subversión no deja de ser un gancho mas que una convicción de principios: la fuerte censura en los medios hace que inmediatamente cualquier irreverencia que surja se tome como 'vanguardista', y de inmediato resulte 'de éxito entre el público' (editores dixit). Sin embargo, la reacción del público cae más en el '¡hey! Dijo 'pacholín y salchichita' en público... je, je, je', que en el '¡wow! Dijo 'pacholín y salchichita' en público... qué liberal'. En resumen, una grandísima ironía, donde los 'Sensacionales' son una burla de por sí.
El género narrativo, dicho de manera políticamente correcta, se le define como 'sexicomedia para adultos' o 'revistas eroticómicas'. Dicho de modo directo y sin tapujos, es pornografía softcore -nunca hardcore, pues en México, para bien o para mal, existe una censura más chocante que limitante.
Las historias son autocontenidas, sin personajes fijos ni hilo común, mas que el sugerido en el título. Por ejemplo, 'Bellas de Noche' presenta sólo historias protagonizadas por prostitutas, mientras que 'Todo Pasa en Fin de Semana' se enfoca en relatos relacionados con vacacionistas. 'Las Gordas del Ring' se desarrolla en ambientes relacionados con la Lucha Libre, pero sólo son excusas para fantasías sexuales baratas y albures obvios.
Cualquiera puede pintarse la cara y contar chistes, pero muy pocos pueden ser llamados payasos realmente.Y así, estas sexicomedias recurren a salidas fáciles mas que a convicciones formales. Todo sea por jalar más público, y en consecuencia, más ganancias. Si bien ningún título por sí solo posee ventas significativas, en conjunto se estima se venden hasta 3 millones de ejemplares cada semana. Como las cucarachas, una se ve insignificante, pero ya en forma de plaga, vaya si se notan estos bichos.
Ahora bien, el problema principal radica en qué representan cuando la ambición rebasa las barreras del talento y las propuestas: un producto masivo demasiado homogéneo, destinado a ser prácticamente desechable a los diez minutos de pagado por él. Si se ha leído un 'Sensacional', se han leído todos, sin exagerar (por supuesto, hay excepciones, pero son prácticamente mínimas).
La opinión generalizada ante estos productos es de rechazo, y quizás un poquitín de asco; una vergüenza el que estas revistas existan siquiera, pues representan claramente el ejemplo de prostitución de un medio a cambio del dinero rápido. Lo único que merecerían es ser hervidos en su propia tinta (china, por supuesto). Pero como diría Galileo -asumiendo que siguiera vivo y fuera mexicano-: 'y sin embargo, se venden'.
Para muchos implica una travesura discreta, un placer culpable; a otros tantos no les importa todo lo que se diga de estas revistas y sus lectores siempre que entretengan... parafraseando el título de una de éstas: 'Así soy... ¿Y qué?' (después de todo, lo mismo se dice de todos los productos populares y comerciales, más si implican medios masivos).
En lo personal -y para estas alturas, ya sabrán que soy el más tolerante y color rosa estival de este sitio web- no niego su calidad de literatura chatarra, pero creo que el medio es lo bastante amplio como para admitir a todos, y a fin de cuentas, cada cómic tiene el público que se merece. El mismo público de modo recíproco ayuda a definir lo que es cada comic. Por algo Spiderman es popular entre los niños (y niñatos), mientras que a Neil Gaiman sólo lo leen los intelectualillos light que se las dan de vanguardistas. Por algo a los 'Sensacionales' sólo los buscan los albañiles, los choferes de microbuses, los obreros, etc. Sectores bajos en la escala social -y los 'Sensacionales' siguen siendo las revistas de la más baja estofa. Como dije: cuales cucarachas.
Sin embargo, y a manera de reflexión final, está comprobado que las cucarachas son de los pocos seres capaces de sobrevivir incluso a un holocausto nuclear, pese a lo repulsivo y repudiado que sean estas insignificancias de seis patas.
Rastreros, cochambrosos, sólo dignos de la basura... y sin embargo, ahí permanecen. Son bichos difíciles de matar. Lo dicho: iguales a las cucarachas...
Saludos
Este artículo trata sobre ellos. Me parece sumamente interesante y quise postearlo, para que lo lean y den su opinión sobre este "subgenero" (?) literario mexicano, que al fin y al cabo, es el dominante nacionalmente.
Tal vez recuerden que en mi primer columna me comprometí a tratar el tema de los llamados 'Sensacionales'. Que no se diga que no se cumplir mis promesas: este será el tema de la quincena -y muy seguramente el de varias a futuro también. Es un tema muy amplio y los 'Sensacionales' parecen cucarachas: son muchos, difíciles de matar y están por todos lados. Pero todo a su debido tiempo; empecemos por ver qué son estos 'Sensacionales'.
El nombre surge a raíz de los títulos más populares publicados por Editorial Ejea, que en sus inicios en los 80's ostentaban este nombre genérico: Sensacional de Traileros, Sensacional de Luchas, Sensacional de Colegialas, etc. El nombrecito se debe a que esta vertiente pretende ser adjetivada como tal, 'de sensación', aunque más que sensacionalismo, yo diría que mas bien es un estridentismo fácil.
Hoy en día son pocos los títulos que conservan el adjetivo en portada, pero sólo fue cuestión de tiempo para que el nombre se volviera de uso común y particular del formato (12.5 cm x 14 cm, 80 páginas engomadas, impresas a color) y luego, por extensión, del género cuando éste se uniformó en un estilo gráfico y narrativo único.
Actualmente son tres las casas editoriales que encabezan este sector de producción historietística: Editorial Ejea, Editorial Mango y Editorial Toukan, con muchos y diversos títulos, demasiados para enumerarlos todos (o sea, que no me los sé), y para bien o para mal, representan a casi toda la producción historietística mexicana actual, tanto por oficio, como por presencia en el mercado.
Esta vertiente de historietas está ideada para las clases más bajas y populares -que en México, dicho sea de paso, son mayoría- y de ahí que su formato de bolsillo sea también muy económico; cinco o seis pesos (aproximadamente 50-60 centavos de dólar, según la cotización actual). Para tener un parámetro de comparación, un comic de producción editorial mexicana de tamaño standard (26 cm x 16.5 cm, 32 páginas) ronda entre los 15 y 17 pesos, mientras que un comic de producción norteamericana se vende alrededor de los 30 o 35 pesos.
Aparentemente es una ganga, y una pérdida brutal de dinero para las casas editoras, pero ésto se compensa con el volumen que se maneja. Estas revistas son semanales, sus tirajes se cuentan en millones de ejemplares y sus títulos se miden en decenas por las casas editoriales (como dije líneas antes, parecen cucarachas: donde hay una, seguro hay muchas más).
Y para poder vender algo al gran público, hay que darle lo que quiera. ¿Que qué quiere el público? Simplemente sexo y/o violencia. Y para vender más ejemplares, estos recursos son sobreexplotados de modos harto toscos y vulgares (en el sentido moral de la palabra).
El sexo está representado gráficamente en forma de mujeres de medidas imposibles, ropas más diminutas que un timbre postal, un apetito sexual propio de ninfómanas y un tratamiento ya no digamos poco justo, sino denigrante (creo olvidé mencionarlo, los mexicanos además tienen ya una larga trayectoria machista).
Eso sí, todo presentado con colores un tanto chillones, pues hasta mediados de los 80's las revistas de corte popular, para abaratar costos de tirajes, se hacían con tinta sepia (mucho más barata que la negra), y de ahí que el color tenga una extraña sobrevaloración hacia la espectacularidad (y abuso), que nomás provoca indigestión ocular.
La violencia está dosificada en forma de comedia. La comicidad usualmente surge cuando coinciden una pequeña tragedia con una ironía y un giro sorpresivo -venga, es en cierto modo una agresión más sofisticada y no tan obvia, que no engendra más que risas, y que va del sarcasmo malintencionado a la burla.
Aquí entra otro elemento netamente mexicano: el albur (1). El albur, por su agresividad burlona, se presta para diálogos que pretenden pasar por chistosos, y su carácter popular permite -en teoría- una mejor identificación con el público. Sin embargo, esta aparente subversión no deja de ser un gancho mas que una convicción de principios: la fuerte censura en los medios hace que inmediatamente cualquier irreverencia que surja se tome como 'vanguardista', y de inmediato resulte 'de éxito entre el público' (editores dixit). Sin embargo, la reacción del público cae más en el '¡hey! Dijo 'pacholín y salchichita' en público... je, je, je', que en el '¡wow! Dijo 'pacholín y salchichita' en público... qué liberal'. En resumen, una grandísima ironía, donde los 'Sensacionales' son una burla de por sí.
El género narrativo, dicho de manera políticamente correcta, se le define como 'sexicomedia para adultos' o 'revistas eroticómicas'. Dicho de modo directo y sin tapujos, es pornografía softcore -nunca hardcore, pues en México, para bien o para mal, existe una censura más chocante que limitante.
Las historias son autocontenidas, sin personajes fijos ni hilo común, mas que el sugerido en el título. Por ejemplo, 'Bellas de Noche' presenta sólo historias protagonizadas por prostitutas, mientras que 'Todo Pasa en Fin de Semana' se enfoca en relatos relacionados con vacacionistas. 'Las Gordas del Ring' se desarrolla en ambientes relacionados con la Lucha Libre, pero sólo son excusas para fantasías sexuales baratas y albures obvios.
Cualquiera puede pintarse la cara y contar chistes, pero muy pocos pueden ser llamados payasos realmente.Y así, estas sexicomedias recurren a salidas fáciles mas que a convicciones formales. Todo sea por jalar más público, y en consecuencia, más ganancias. Si bien ningún título por sí solo posee ventas significativas, en conjunto se estima se venden hasta 3 millones de ejemplares cada semana. Como las cucarachas, una se ve insignificante, pero ya en forma de plaga, vaya si se notan estos bichos.
Ahora bien, el problema principal radica en qué representan cuando la ambición rebasa las barreras del talento y las propuestas: un producto masivo demasiado homogéneo, destinado a ser prácticamente desechable a los diez minutos de pagado por él. Si se ha leído un 'Sensacional', se han leído todos, sin exagerar (por supuesto, hay excepciones, pero son prácticamente mínimas).
La opinión generalizada ante estos productos es de rechazo, y quizás un poquitín de asco; una vergüenza el que estas revistas existan siquiera, pues representan claramente el ejemplo de prostitución de un medio a cambio del dinero rápido. Lo único que merecerían es ser hervidos en su propia tinta (china, por supuesto). Pero como diría Galileo -asumiendo que siguiera vivo y fuera mexicano-: 'y sin embargo, se venden'.
Para muchos implica una travesura discreta, un placer culpable; a otros tantos no les importa todo lo que se diga de estas revistas y sus lectores siempre que entretengan... parafraseando el título de una de éstas: 'Así soy... ¿Y qué?' (después de todo, lo mismo se dice de todos los productos populares y comerciales, más si implican medios masivos).
En lo personal -y para estas alturas, ya sabrán que soy el más tolerante y color rosa estival de este sitio web- no niego su calidad de literatura chatarra, pero creo que el medio es lo bastante amplio como para admitir a todos, y a fin de cuentas, cada cómic tiene el público que se merece. El mismo público de modo recíproco ayuda a definir lo que es cada comic. Por algo Spiderman es popular entre los niños (y niñatos), mientras que a Neil Gaiman sólo lo leen los intelectualillos light que se las dan de vanguardistas. Por algo a los 'Sensacionales' sólo los buscan los albañiles, los choferes de microbuses, los obreros, etc. Sectores bajos en la escala social -y los 'Sensacionales' siguen siendo las revistas de la más baja estofa. Como dije: cuales cucarachas.
Sin embargo, y a manera de reflexión final, está comprobado que las cucarachas son de los pocos seres capaces de sobrevivir incluso a un holocausto nuclear, pese a lo repulsivo y repudiado que sean estas insignificancias de seis patas.
Rastreros, cochambrosos, sólo dignos de la basura... y sin embargo, ahí permanecen. Son bichos difíciles de matar. Lo dicho: iguales a las cucarachas...
Saludos