Rex Mundi
02/08/05, 19:14:31
Jorge se fue de vacaciones con gran parte de la familia a Europa y
el Medio Oriente. A mitad de la gira, cuando estaban visitando
Jerusalén tuvo la mala suerte de que se muriera su suegra . Ya con
el certificado de defunción, fue al Consulado de su país en
Jerusalén para iniciar los trámites de repatriación de los restos.
- Lo primero que hizo el Cónsul fue advertir a Jorge: -Mire
caballero, los gastos de repatriación son bastante caros y
complicados. La tasa de este servicio le va costar al menos unos
$25,000 dólares. Lo que la gente acostumbra hacer en estos casos,
es no repatriar los restos y enterrar a la persona aquí en el
cementerio local, donde los costos no llegan ni a $100 dólares.
Jorge, pensó un momento y luego respondió:
- Le agradezco la oferta Señor Cónsul pero no importan los costos,
prefiero llevar los restos de mi suegra de retorno a mi país.
- Caramba! usted debe haber querido mucho a la señora, ya que es
apreciable la diferencia de dinero que hay entre sólo $100 y
$25,000 dólares.
- No, no... para nada -contestó Jorge- sólo que conozco de un caso
de hace algunos años en que alguien murió acá en Jerusalén y
resucitó al tercer día. ¡Y yo, definitivamente, no quiero correr
ese riesgo!
el Medio Oriente. A mitad de la gira, cuando estaban visitando
Jerusalén tuvo la mala suerte de que se muriera su suegra . Ya con
el certificado de defunción, fue al Consulado de su país en
Jerusalén para iniciar los trámites de repatriación de los restos.
- Lo primero que hizo el Cónsul fue advertir a Jorge: -Mire
caballero, los gastos de repatriación son bastante caros y
complicados. La tasa de este servicio le va costar al menos unos
$25,000 dólares. Lo que la gente acostumbra hacer en estos casos,
es no repatriar los restos y enterrar a la persona aquí en el
cementerio local, donde los costos no llegan ni a $100 dólares.
Jorge, pensó un momento y luego respondió:
- Le agradezco la oferta Señor Cónsul pero no importan los costos,
prefiero llevar los restos de mi suegra de retorno a mi país.
- Caramba! usted debe haber querido mucho a la señora, ya que es
apreciable la diferencia de dinero que hay entre sólo $100 y
$25,000 dólares.
- No, no... para nada -contestó Jorge- sólo que conozco de un caso
de hace algunos años en que alguien murió acá en Jerusalén y
resucitó al tercer día. ¡Y yo, definitivamente, no quiero correr
ese riesgo!