Herbert
01-08-05, 10:58 PM
EL MERCANTILISMO “EJECUTA” LA MÚSICA
En la época actual, tengo un poco la sensación, que el mercantilismo excesivo se apodera desde hace tiempo de la música de corte popular.
Desde el fin de la 2ª guerra mundial, surgió el “rock’n roll” con su máximo exponente Elvis Presley y ese fue el fin de las grandes orquestas, que aún tocaban música usando una gran variedad de instrumentos. En su lugar marcó su entrada el casi único instrumento de cuerda, la guitarra. Pero con los avances tecnológicos hizo su entrada triunfal da guitarra eléctrica, ya sin la resonancia natural de las maderas empleadas.
Sin embargo el “rock’n roll” pronto cambió de característica y se quedó como una manera de interpretar cualquier melodía, parecido a como lo había hecho antes el “swing” y surgió el ”ROCK”.
Este “rock” se convirtió rápidamente en un lema o una divisa o filosofía de vida, principalmente de la juventud, que en pandillas de más o menos delincuentes, tomaron como su lema “que toda la vida era rock”
Ya no cuenta mucho si el compositor sabe algo de música, armonía y melodía, con tal de que tenga un ritmo monótono y de contenido altamente sexual. Tampoco importa mucho si el intérprete grita o canta o si solo ronca, con tal de que se mueva como una lombriz a medio morir. Igualmente carece de importancia la manera como se vista, pues a veces son verdaderos insultos a la estética y al buen gusto, incluyendo los cortes de pelo y peinados estrafalarios con tintes escandalosos y antinaturales. Esos eren los sujetos “punk” y lo que interpretaban lo llamaban “pop” como abreviación de “popular”. Pronto hacer música “pop” y tener un aspecto “punk” era en el fondo una controversia contra lo que antes era la música del pueblo, o sea popular como el bolero, la balada o la música ranchera y los corridos etc, y del “anticuado” romanticismo no quedaba ni rastro
Pero desde hace algunos años, le “música” y sus intérpretes ya se desprendieron totalmente del elemento artístico. Ahora hasta los que no tienen voz para cantar , solo hablan rítmicamente sobre un tema u obsceno o de drogadicción o dando mensajes de rebeldía, empleando un lenguaje a veces hasta soez, acompañados NO de una melodía, sino del ritmo en “staccatto” de cualquier instrumento de percusión. A eso le llaman ”RAP” y a los ejecutantes les dicen raperos y el verbo no es cantar, sino rapear.
La insaciable voracidad del mercantilismo ha apoyado al máximo esta clase de espectáculos, y el buen gusto del público en general se va denigrando hasta quedar conforme con una excitación avasalladora. Sobre todo hoy en día, el público principal de toda esa clase de “música” es la juventud adolescente, y principalmente las niñas, que caen en éxtasis hormonal pegando alaridos y gritos estridentes, que superan cualquier instalación de sonido, y lo que canta el intérprete es lo de menos, porque ya casi ni se escucha. En otras palabras, se esta mercantilizando el histerismo de las niñas adolescentes que así se desahogan de su incipiente sexualidad.
Pero últimamente también la típica música del caribe y en especial de Puerto Rico, se ha visto afectada. A la cuna del famoso ritmo del reggae, se ha deslizado el “rap” y ahora la llaman REGGAETON que ya no es más que otro RAP más, pero con disfraz caribeño, porque los ejecutantes ya no cantan, sino que solo hablan rítmicamente. Me resisto a usar la palabra “intérprete” y por eso empleo “ejecutante”, porque materialmente “ejecutan” la música,
como auténticos verdugos de la música (ejecutar = cumplir con una sentencia de muerte) Pero las cajas del mercantilismo siguen sonando y se llenan de dinero.
Mientras tanto ya murieron los elegantes cabarets y verdaderos clubs nocturnos, donde prevalecía la elegancia con una excelente cena y buenos vinos y un buen show. También desaparecieron los bonitos salones da baile con variada música de las grandes orquestas, y en los cuales la juventud a veces lucías sus mejores galas. En su lugar aparecieron las “Discotheks” de música gravada en un acetato. Estos lugares se fueron degradando y acabaron por llamarse “Disco” y al surgir la plaga de la droga y la promiscuidad, terminaron por llamarse ”antros” y debo admitir, que con justa razón. Aquellos lugares con un volumen de sonido espantoso y el manejo de luces que nubla la mente, prácticamente convierte en “zoombies” a mucha gente, y la palabra “Tugurio de mala muerte” como sinónimo de “antro” está totalmente justificado. Es éste otro lugar donde se “asesina” la música.
No hay mal que dure cien años....aunque casi...
Afortunadamente tal parece renacer de nuevo lo que es la verdadera música interpretada por cantantes que cantan y donde vuelven a lucir de nuevo los instrumentos de viento, los metales y las cuerdas, al lado de una música electrónica melodiosa y agradable.
Ya se puede bailar de nuevo en compañía de una persona grata a la vez que se puede platicar muy a gusto en muchos “lobby bars” de los grandes hoteles en Cancún, sin necesidad de ir a un ”antro” (disco donde tampoco se puede platicar) pues suele haber o un pianista o un pequeño conjunto que toca música de toda época al gusto del público.
En la época actual, tengo un poco la sensación, que el mercantilismo excesivo se apodera desde hace tiempo de la música de corte popular.
Desde el fin de la 2ª guerra mundial, surgió el “rock’n roll” con su máximo exponente Elvis Presley y ese fue el fin de las grandes orquestas, que aún tocaban música usando una gran variedad de instrumentos. En su lugar marcó su entrada el casi único instrumento de cuerda, la guitarra. Pero con los avances tecnológicos hizo su entrada triunfal da guitarra eléctrica, ya sin la resonancia natural de las maderas empleadas.
Sin embargo el “rock’n roll” pronto cambió de característica y se quedó como una manera de interpretar cualquier melodía, parecido a como lo había hecho antes el “swing” y surgió el ”ROCK”.
Este “rock” se convirtió rápidamente en un lema o una divisa o filosofía de vida, principalmente de la juventud, que en pandillas de más o menos delincuentes, tomaron como su lema “que toda la vida era rock”
Ya no cuenta mucho si el compositor sabe algo de música, armonía y melodía, con tal de que tenga un ritmo monótono y de contenido altamente sexual. Tampoco importa mucho si el intérprete grita o canta o si solo ronca, con tal de que se mueva como una lombriz a medio morir. Igualmente carece de importancia la manera como se vista, pues a veces son verdaderos insultos a la estética y al buen gusto, incluyendo los cortes de pelo y peinados estrafalarios con tintes escandalosos y antinaturales. Esos eren los sujetos “punk” y lo que interpretaban lo llamaban “pop” como abreviación de “popular”. Pronto hacer música “pop” y tener un aspecto “punk” era en el fondo una controversia contra lo que antes era la música del pueblo, o sea popular como el bolero, la balada o la música ranchera y los corridos etc, y del “anticuado” romanticismo no quedaba ni rastro
Pero desde hace algunos años, le “música” y sus intérpretes ya se desprendieron totalmente del elemento artístico. Ahora hasta los que no tienen voz para cantar , solo hablan rítmicamente sobre un tema u obsceno o de drogadicción o dando mensajes de rebeldía, empleando un lenguaje a veces hasta soez, acompañados NO de una melodía, sino del ritmo en “staccatto” de cualquier instrumento de percusión. A eso le llaman ”RAP” y a los ejecutantes les dicen raperos y el verbo no es cantar, sino rapear.
La insaciable voracidad del mercantilismo ha apoyado al máximo esta clase de espectáculos, y el buen gusto del público en general se va denigrando hasta quedar conforme con una excitación avasalladora. Sobre todo hoy en día, el público principal de toda esa clase de “música” es la juventud adolescente, y principalmente las niñas, que caen en éxtasis hormonal pegando alaridos y gritos estridentes, que superan cualquier instalación de sonido, y lo que canta el intérprete es lo de menos, porque ya casi ni se escucha. En otras palabras, se esta mercantilizando el histerismo de las niñas adolescentes que así se desahogan de su incipiente sexualidad.
Pero últimamente también la típica música del caribe y en especial de Puerto Rico, se ha visto afectada. A la cuna del famoso ritmo del reggae, se ha deslizado el “rap” y ahora la llaman REGGAETON que ya no es más que otro RAP más, pero con disfraz caribeño, porque los ejecutantes ya no cantan, sino que solo hablan rítmicamente. Me resisto a usar la palabra “intérprete” y por eso empleo “ejecutante”, porque materialmente “ejecutan” la música,
como auténticos verdugos de la música (ejecutar = cumplir con una sentencia de muerte) Pero las cajas del mercantilismo siguen sonando y se llenan de dinero.
Mientras tanto ya murieron los elegantes cabarets y verdaderos clubs nocturnos, donde prevalecía la elegancia con una excelente cena y buenos vinos y un buen show. También desaparecieron los bonitos salones da baile con variada música de las grandes orquestas, y en los cuales la juventud a veces lucías sus mejores galas. En su lugar aparecieron las “Discotheks” de música gravada en un acetato. Estos lugares se fueron degradando y acabaron por llamarse “Disco” y al surgir la plaga de la droga y la promiscuidad, terminaron por llamarse ”antros” y debo admitir, que con justa razón. Aquellos lugares con un volumen de sonido espantoso y el manejo de luces que nubla la mente, prácticamente convierte en “zoombies” a mucha gente, y la palabra “Tugurio de mala muerte” como sinónimo de “antro” está totalmente justificado. Es éste otro lugar donde se “asesina” la música.
No hay mal que dure cien años....aunque casi...
Afortunadamente tal parece renacer de nuevo lo que es la verdadera música interpretada por cantantes que cantan y donde vuelven a lucir de nuevo los instrumentos de viento, los metales y las cuerdas, al lado de una música electrónica melodiosa y agradable.
Ya se puede bailar de nuevo en compañía de una persona grata a la vez que se puede platicar muy a gusto en muchos “lobby bars” de los grandes hoteles en Cancún, sin necesidad de ir a un ”antro” (disco donde tampoco se puede platicar) pues suele haber o un pianista o un pequeño conjunto que toca música de toda época al gusto del público.