Lagos
10/04/05, 12:16:43
Sip..también acá se cuecen habas~~~~~~~~~~~~>
...Caso de corrupción agita a canadienses
Servicios de La Opinión
10 de abril de 2005
MONTREAL.— Empleos ficticios y falsas facturas son los principales actores del escándalo de desvíos de fondos públicos en Canadá que estuvo en el tapete esta semana luego que se acusara a los liberales (gobierno) de corrupción organizada, amenazando la gestión de Paul Martin.
“Escandaloso”, “Como Watergate”, “Mafia política”, “La bomba”, “El engranaje de la corrupción”... los periódicos del viernes reflejaron el golpe provocado por las denuncias de Jean Brault, presidente de la agencia de publicidad Groupaction involucrada en el caso, ante una comisión de investigación. Brault afirmó que había remitido ilegalmente cerca de 1.2 millones de dólares canadienses (984 mil USD) al Partido Liberal en el poder en Ottawa.
Este dinero fue otorgado mediante un sistema de financiamiento oculto puesto en práctica por altos dirigentes de ese partido, entre 1993 y 2001, mientras que Jean Chrétien era primer ministro, declaró.
El asunto se remonta a luego del referéndum de 1995 sobre la independencia de Québec, en el que poco faltó para que los residentes de esta provincia francófona decidieran por separarse de Canadá.
El poder liberal del momento buscó mejorar la imagen del gobierno nacional de Ottawa en esa provincia, inundándola de símbolos canadienses, banderas y afiches con la hoja de arce.
En los hechos, esta campaña publicitaria sirvió para pagar cómodamente a los amigos del Partido Liberal que habían destinado cerca de 100 millones de dólares canadienses (82 millones USD) de 250 millones en total.
El viernes la vicepresidenta Marie Malavoy señaló que el Partido Quebequés, acusado de haber recibido de la empresa publicitaria 100 millones de dólares canadienses (82 millones USD) por el desvío de fondos públicos, espera devolver el dinero al Tesoro.
“En la locura de las revelaciones realizadas ante la Comisión, el Partido Quebequés decidió regresar todas las contribuciones provenientes de accionarios y empleados de Groupaction”, declaró a una carta al juez John Gomery, quien preside la comisión de investigación en este escándalo.
“El Partido Quebequés respetó siempre el espíritu y la carta de leyes sobre el financiamiento de los partidos políticos de Québec, ley adoptada por el propio gobierno, y no quiere estar asociado de ninguna manera, ni de cerca, ni de lejos, a Groupaction”, precisó el PQ en un comunicado.
Este escándalo de desvíos de fondos públicos, que tiene a la política canadiense en el ojo de la tormenta desde hace tres años, llevó a varias inculpaciones y a la constitución de una comisión de investigación presidida por el juez John Gomery, con sede en Montreal desde septiembre.
Frente a esta comisión, Brault atestiguó cómo, para obtener contratos gubernamentales destinaba fondos a los liberales: sobres lleno de efectivo, facturas falsificadas, empleos ficticios o falsas donaciones de los empleados, todo bajo una niebla de subcontratistas. Un total de 1.2 millones de dólares canadienses (984 millones USD).
A raíz de las fuertes críticas, la mayoría de los periódicos no otorgaron al primer ministro Paul Martin un buen augurio para la continuación de su gobierno.
Durante las elecciones parlamentarias de junio los liberales, que gobernaban en solitario desde 1993, perdieron la mayoría absoluta y Martin se encuentra a la cabeza de un gobierno minoritario.
Según un sondeo de Ipsos-Reid difundido este sábado, el Partido Liberal, minoritario desde junio último en el Parlamento y al que la oposición amenaza con hacer caer en cualquier momento, vio cómo se derrumbaba su ventaja sobre los conservadores.
Según este sondeo realizado para la cadena CTV y el diario Globe and Mail, con 34% de las intenciones de voto, los liberales sólo disponen de una ventaja de cuatro puntos sobre los conservadores, contra 11 puntos en febrero.
Tres cuartas partes de los mil canadienses entrevistados para la encuesta fueron consultados antes de que un protagonista clave del escándalo hiciera denuncias públicas que van más allá del despilfarro de fondos públicos y su distribución entre amigos del poder, como se creía inicialmente.
...Caso de corrupción agita a canadienses
Servicios de La Opinión
10 de abril de 2005
MONTREAL.— Empleos ficticios y falsas facturas son los principales actores del escándalo de desvíos de fondos públicos en Canadá que estuvo en el tapete esta semana luego que se acusara a los liberales (gobierno) de corrupción organizada, amenazando la gestión de Paul Martin.
“Escandaloso”, “Como Watergate”, “Mafia política”, “La bomba”, “El engranaje de la corrupción”... los periódicos del viernes reflejaron el golpe provocado por las denuncias de Jean Brault, presidente de la agencia de publicidad Groupaction involucrada en el caso, ante una comisión de investigación. Brault afirmó que había remitido ilegalmente cerca de 1.2 millones de dólares canadienses (984 mil USD) al Partido Liberal en el poder en Ottawa.
Este dinero fue otorgado mediante un sistema de financiamiento oculto puesto en práctica por altos dirigentes de ese partido, entre 1993 y 2001, mientras que Jean Chrétien era primer ministro, declaró.
El asunto se remonta a luego del referéndum de 1995 sobre la independencia de Québec, en el que poco faltó para que los residentes de esta provincia francófona decidieran por separarse de Canadá.
El poder liberal del momento buscó mejorar la imagen del gobierno nacional de Ottawa en esa provincia, inundándola de símbolos canadienses, banderas y afiches con la hoja de arce.
En los hechos, esta campaña publicitaria sirvió para pagar cómodamente a los amigos del Partido Liberal que habían destinado cerca de 100 millones de dólares canadienses (82 millones USD) de 250 millones en total.
El viernes la vicepresidenta Marie Malavoy señaló que el Partido Quebequés, acusado de haber recibido de la empresa publicitaria 100 millones de dólares canadienses (82 millones USD) por el desvío de fondos públicos, espera devolver el dinero al Tesoro.
“En la locura de las revelaciones realizadas ante la Comisión, el Partido Quebequés decidió regresar todas las contribuciones provenientes de accionarios y empleados de Groupaction”, declaró a una carta al juez John Gomery, quien preside la comisión de investigación en este escándalo.
“El Partido Quebequés respetó siempre el espíritu y la carta de leyes sobre el financiamiento de los partidos políticos de Québec, ley adoptada por el propio gobierno, y no quiere estar asociado de ninguna manera, ni de cerca, ni de lejos, a Groupaction”, precisó el PQ en un comunicado.
Este escándalo de desvíos de fondos públicos, que tiene a la política canadiense en el ojo de la tormenta desde hace tres años, llevó a varias inculpaciones y a la constitución de una comisión de investigación presidida por el juez John Gomery, con sede en Montreal desde septiembre.
Frente a esta comisión, Brault atestiguó cómo, para obtener contratos gubernamentales destinaba fondos a los liberales: sobres lleno de efectivo, facturas falsificadas, empleos ficticios o falsas donaciones de los empleados, todo bajo una niebla de subcontratistas. Un total de 1.2 millones de dólares canadienses (984 millones USD).
A raíz de las fuertes críticas, la mayoría de los periódicos no otorgaron al primer ministro Paul Martin un buen augurio para la continuación de su gobierno.
Durante las elecciones parlamentarias de junio los liberales, que gobernaban en solitario desde 1993, perdieron la mayoría absoluta y Martin se encuentra a la cabeza de un gobierno minoritario.
Según un sondeo de Ipsos-Reid difundido este sábado, el Partido Liberal, minoritario desde junio último en el Parlamento y al que la oposición amenaza con hacer caer en cualquier momento, vio cómo se derrumbaba su ventaja sobre los conservadores.
Según este sondeo realizado para la cadena CTV y el diario Globe and Mail, con 34% de las intenciones de voto, los liberales sólo disponen de una ventaja de cuatro puntos sobre los conservadores, contra 11 puntos en febrero.
Tres cuartas partes de los mil canadienses entrevistados para la encuesta fueron consultados antes de que un protagonista clave del escándalo hiciera denuncias públicas que van más allá del despilfarro de fondos públicos y su distribución entre amigos del poder, como se creía inicialmente.