heladero
18-01-08, 07:39 PM
Analista invitado - Finanzas.com (http://www.finanzas.com/id.9217916/noticias/noticia.htm)
La deuda pública de países emergentes, denominada en moneda local, debe seguir siendo un tema de inversión fundamental durante el año 2008, según explica Simon Lue-Fong, director de deuda emergente en Pictet Asset Management
La deuda pública de países emergentes en moneda local se ha convertido en una clase de activo con rentabilidades atractivas y escasa correlación con otros mercados. Así de finales de 2001 al 30 de noviembre de 2007 los bonos emergentes en moneda local han generado rentabilidades anualizadas de casi 17 por ciento en comparación con 12 por ciento de los bonos emergentes denominados en dólares y seis por ciento de bonos globales; una tendencia que continuará, especialmente en las regiones de Asia y Latinoamérica.
En concreto el perfil de riesgo de los mercados emergentes ha mejorado con la globalización, con tasas de crecimiento anuales considerables y constantes, aumento de exportaciones netas y políticas monetarias más firmes, lo que se ha traducido en importantes superávit comercial y reservas. Por otra parte, estos mercados son cada vez más independientes de la economía mundial debido al crecimiento del consumo doméstico. Como el riesgo de impago es bajo, debido a la capacidad de sus bancos centrales locales para emitir en la propia moneda, la relación riesgo-rendimiento seguirá siendo muy favorable.
De hecho a largo plazo la demanda continuará superando a la oferta y se seguirán materializándose beneficios para los inversores. Los fondos de pensiones nacionales, cuyos recursos están aumentando rápidamente, los fondos de inversión, los de inversión libre, los fondos de pensiones extranjeros y los bancos centrales son ya todos compradores en esta clase de activos.
Las bajas correlaciones implican oportunidades
Las bajas correlaciones entre bonos emergentes locales y otras clases de activos ofrecen diversificación, a lo que se añade bajas correlaciones entre bonos emergentes locales por países. Así invertir a la vez en Asia y en Latinoamérica mejora el perfil riesgo-rendimiento.
En el caso de Asia, la historia se remonta a 1997, cuando la crisis financiera dio lugar a cambios estructurales. Anteriormente gobiernos y empresas locales habían obtenido préstamos en monedas extranjeras, principalmente dólares, pero con la liberalización del tipo de cambio hubo un desplome de divisas y hubo muchos impagos. Pero con el tiempo han surgido mercados para deuda en moneda local, trasladándose el riesgo y beneficio de divisa a los inversores.
La revalorización de las divisas emergentes podría rentar aún más
Actualmente muchas monedas asiáticas están infravaloradas y además de intereses relativamente altos ofrecen potencial de rentabilidad adicional. Además una combinación de riesgo-país estable o tendente a disminuir y un riesgo de curva de tipos de interés estable hacen que la deuda asiática en moneda local sea particularmente atractiva para los próximos años.
Al mismo tiempo la selección de deuda en monedas locales de Latinoamérica también resulta atractiva, dado que la situación monetaria y de mercados de crédito en muchos de estos países presenta características similares a las de Asia. Aunque hasta hace algunos años emitir deuda en monedas locales era casi impensable pero ya en 2003 Uruguay allanó el terreno con tanto éxito que obtuvo el equivalente a 290 millones de dólares en octubre.
Durante los últimos años las rentabilidades en ambas regiones se han debido principalmente al pago de intereses, cambios en las curvas de tipos y disminuciones de riesgo-país. Sin embargo la revalorización de algunas divisas probablemente suponga un componente mayor de rentabilidad en el futuro. La razón principal es que los tipos de interés en general seguirán al alza, ya que los bancos centrales intentan moderar la inflación. Sin embargo, la percepción del riesgo-país por parte de los inversores sigue ofreciendo oportunidades.
Los movimientos a corto plazo pueden ser importantes
También hay que tener en cuenta que los movimientos a corto plazo pueden ser importantes. Durante el pasado mes de agosto, cuando se empezó a apreciar la crisis de las hipotecas subprime en EEUU, los precios de la deuda brasileña en moneda local, por ejemplo, disminuyeron, sin motivo aparente, un seis por ciento, alcanzando su nivel más bajo, para terminar el mes con una subida de 2,5 por ciento. De hecho, probablemente hasta un 40 por ciento de los movimientos de la deuda emergente en moneda local son a corto plazo. Para anticipar tales movimientos conviene utilizar productos derivados y operaciones a plazo, como es el caso de apostar al alza en una divisa y a la baja en sus tipos de interés o viceversa.
La deuda pública de países emergentes, denominada en moneda local, debe seguir siendo un tema de inversión fundamental durante el año 2008, según explica Simon Lue-Fong, director de deuda emergente en Pictet Asset Management
La deuda pública de países emergentes en moneda local se ha convertido en una clase de activo con rentabilidades atractivas y escasa correlación con otros mercados. Así de finales de 2001 al 30 de noviembre de 2007 los bonos emergentes en moneda local han generado rentabilidades anualizadas de casi 17 por ciento en comparación con 12 por ciento de los bonos emergentes denominados en dólares y seis por ciento de bonos globales; una tendencia que continuará, especialmente en las regiones de Asia y Latinoamérica.
En concreto el perfil de riesgo de los mercados emergentes ha mejorado con la globalización, con tasas de crecimiento anuales considerables y constantes, aumento de exportaciones netas y políticas monetarias más firmes, lo que se ha traducido en importantes superávit comercial y reservas. Por otra parte, estos mercados son cada vez más independientes de la economía mundial debido al crecimiento del consumo doméstico. Como el riesgo de impago es bajo, debido a la capacidad de sus bancos centrales locales para emitir en la propia moneda, la relación riesgo-rendimiento seguirá siendo muy favorable.
De hecho a largo plazo la demanda continuará superando a la oferta y se seguirán materializándose beneficios para los inversores. Los fondos de pensiones nacionales, cuyos recursos están aumentando rápidamente, los fondos de inversión, los de inversión libre, los fondos de pensiones extranjeros y los bancos centrales son ya todos compradores en esta clase de activos.
Las bajas correlaciones implican oportunidades
Las bajas correlaciones entre bonos emergentes locales y otras clases de activos ofrecen diversificación, a lo que se añade bajas correlaciones entre bonos emergentes locales por países. Así invertir a la vez en Asia y en Latinoamérica mejora el perfil riesgo-rendimiento.
En el caso de Asia, la historia se remonta a 1997, cuando la crisis financiera dio lugar a cambios estructurales. Anteriormente gobiernos y empresas locales habían obtenido préstamos en monedas extranjeras, principalmente dólares, pero con la liberalización del tipo de cambio hubo un desplome de divisas y hubo muchos impagos. Pero con el tiempo han surgido mercados para deuda en moneda local, trasladándose el riesgo y beneficio de divisa a los inversores.
La revalorización de las divisas emergentes podría rentar aún más
Actualmente muchas monedas asiáticas están infravaloradas y además de intereses relativamente altos ofrecen potencial de rentabilidad adicional. Además una combinación de riesgo-país estable o tendente a disminuir y un riesgo de curva de tipos de interés estable hacen que la deuda asiática en moneda local sea particularmente atractiva para los próximos años.
Al mismo tiempo la selección de deuda en monedas locales de Latinoamérica también resulta atractiva, dado que la situación monetaria y de mercados de crédito en muchos de estos países presenta características similares a las de Asia. Aunque hasta hace algunos años emitir deuda en monedas locales era casi impensable pero ya en 2003 Uruguay allanó el terreno con tanto éxito que obtuvo el equivalente a 290 millones de dólares en octubre.
Durante los últimos años las rentabilidades en ambas regiones se han debido principalmente al pago de intereses, cambios en las curvas de tipos y disminuciones de riesgo-país. Sin embargo la revalorización de algunas divisas probablemente suponga un componente mayor de rentabilidad en el futuro. La razón principal es que los tipos de interés en general seguirán al alza, ya que los bancos centrales intentan moderar la inflación. Sin embargo, la percepción del riesgo-país por parte de los inversores sigue ofreciendo oportunidades.
Los movimientos a corto plazo pueden ser importantes
También hay que tener en cuenta que los movimientos a corto plazo pueden ser importantes. Durante el pasado mes de agosto, cuando se empezó a apreciar la crisis de las hipotecas subprime en EEUU, los precios de la deuda brasileña en moneda local, por ejemplo, disminuyeron, sin motivo aparente, un seis por ciento, alcanzando su nivel más bajo, para terminar el mes con una subida de 2,5 por ciento. De hecho, probablemente hasta un 40 por ciento de los movimientos de la deuda emergente en moneda local son a corto plazo. Para anticipar tales movimientos conviene utilizar productos derivados y operaciones a plazo, como es el caso de apostar al alza en una divisa y a la baja en sus tipos de interés o viceversa.