Gloria
22-07-05, 03:51 AM
Morir lejos de las cámaras.
¿Morir en Londres o Nueva York es lo mismo que morir en Medellín o Manila? Supongo que sí, sin embargo cada día mueren cientos de personas en estos lugares y raros son los que se enteran de lo ocurrido.
Es 7 de julio y mueren en Londres 52 personas en un sangriento atentado terrorista a manos de Al Qaeda, el mundo se paraliza y lógicamente llora las víctimas.
A los pocos días un atentado suicida en Bagdad, Irak, dejó 98 victimas mortales y a más de un centenar de heridos, se pudo ver en los noticiarios pero pareció algo normal, no fue lo que en Londres. Aquí ya están habituados a los cadáveres.
¿Sabe usted qué guerra de los últimos 25 años ha sido la que más vidas humanas ha cobrado?
Seguramente está pensando en Irak, Afganistán, Kosovo o Palestina. Si es así, está totalmente equivocado.
La guerra que más vidas humanas ha cobrado en el último cuarto de siglo se ha perpetrado en la República Democrática del Congo, ex Zaire y el número de muertos es de nada más y nada menos que 4 millones de seres humanos, sin importar raza, color, edad ni sexo.
Sin embargo ésta es sólo una de las llamadas guerras olvidadas. Hoy en un mundo dominado por las comunicaciones lo que no aparece en los noticiarios no existe, no obstante, en el planeta actualmente hay además de las guerras “televisadas” una gran cantidad de conflictos tan o más sangrientos que los diariamente conocidos a través de la prensa o la televisión.
Lugares como Angola, Sri Lanka, Chechenia, Cachemira, Chiapas en México, Colombia o Filipinas son algunas de estas zonas dominadas por el odio, la sangre, la corrupción y lo peor, el olvido del mundo.
En América, por ejemplo, después de las dictaduras de las décadas de los 60 y 70 ha tocado el turno a la corrupción, el narcotráfico y las batallas por el reconocimiento de las comunidades indígenas como ha sido el caso de México en Chiapas y de Bolivia que con el tema del gas hace unos meses se hizo renunciar al presidente Mesa para evitar una inminente guerra civil.
Colombia por su parte tiene su propia historia relacionada con la corrupción el narcotráfico y la guerrilla.
Por otro lado el continente más abandonado y olvidado del planeta, África después del reparto diseñado en la Conferencia de Berlín (1885) por las potencias coloniales ha tenido que resolver y no por las mejores vías problemas históricos como la pobreza, el hambre, enfermedades como el sida, la tuberculosis. Pero lograr congeniar centenares de etnias, con religiones, costumbres y tradiciones propias ha sido lo más difícil hasta ahora.
Un ejemplo es la República Democrática del Congo, ex Zaire; nación rica en minerales como el oro, los diamantes, el uranio y el petróleo, además de productor de coltán, mineral que sirve para la construcción de nuevas tecnologías y esencial en la elaboración de teléfonos móviles, gozando hoy con el 80% de las reservas de este material en el mundo.
Sin embargo la convivencia entre 200 etnias diferentes han hecho de este país el propietario del récord de muertos en 25 años.
Otro ejemplo de muerte y autodestrucción es el de Angola. 27 años de guerra civil han causado que en esta nación productora de petróleo, uranio y diamantes, la esperanza de vida llegue sólo a los 40 años y que según Médicos sin Fronteras más del 5% de la población viva en una grave desnutrición.
Europa por su parte, aún tiene cuentas pendientes y lejos de haber lavado sus heridas con la caída del muro de Berlín hace ya 15 años sufre de lunares cancerígenos como son Kosovo, donde albaneses y serbios aún no logran reestablecer la sana convivencia y Chechenia donde las ínfulas de independencia se han mezclado con el odio a Putin y Rusia además del islamismo radical que ha encontrado caldo de cultivo entre la población. Aquí aún están en la retina las muertes de los niños de la escuela de Beslán en Osetia del norte en septiembre pasado.
Asia, por otro lado, cuna de las tres religiones monoteístas del mundo (cristianismo, judaísmo e islamismo) lejos de ser la excepción es la zona mas sangrienta con focos de violencia en lugares como Cachemira, entre la India y Pakistán; Israel y Palestina; Filipinas, Sri Lanka, Afganistán, Timor e Indonesia, y otros lugares que tristemente viven bajo las ráfagas de metrallas animadas por la intolerancia y el fanatismo.
Es difícil encontrar una explicación lógica a tanta barbarie y crueldad pero es más difícil entender cómo miles de millones de personas vean pasar estas realidades pero cada día les importe menos o les de lo mismo.
En estos tiempos de Internet, TV digital, telefonía interestelar y tecnología de punta debieran dejar de ser guerras o conflictos “al otro lado del mundo” y como existió un 11-S, un 11-M o ahora tristemente un 7-J, debiera empezar a preocuparnos los miles de muertos en África, en Timor o en Colombia, mal que mal son vidas, vidas y más vidas que se esfuman en el anonimato ...
:0d09:
¿Morir en Londres o Nueva York es lo mismo que morir en Medellín o Manila? Supongo que sí, sin embargo cada día mueren cientos de personas en estos lugares y raros son los que se enteran de lo ocurrido.
Es 7 de julio y mueren en Londres 52 personas en un sangriento atentado terrorista a manos de Al Qaeda, el mundo se paraliza y lógicamente llora las víctimas.
A los pocos días un atentado suicida en Bagdad, Irak, dejó 98 victimas mortales y a más de un centenar de heridos, se pudo ver en los noticiarios pero pareció algo normal, no fue lo que en Londres. Aquí ya están habituados a los cadáveres.
¿Sabe usted qué guerra de los últimos 25 años ha sido la que más vidas humanas ha cobrado?
Seguramente está pensando en Irak, Afganistán, Kosovo o Palestina. Si es así, está totalmente equivocado.
La guerra que más vidas humanas ha cobrado en el último cuarto de siglo se ha perpetrado en la República Democrática del Congo, ex Zaire y el número de muertos es de nada más y nada menos que 4 millones de seres humanos, sin importar raza, color, edad ni sexo.
Sin embargo ésta es sólo una de las llamadas guerras olvidadas. Hoy en un mundo dominado por las comunicaciones lo que no aparece en los noticiarios no existe, no obstante, en el planeta actualmente hay además de las guerras “televisadas” una gran cantidad de conflictos tan o más sangrientos que los diariamente conocidos a través de la prensa o la televisión.
Lugares como Angola, Sri Lanka, Chechenia, Cachemira, Chiapas en México, Colombia o Filipinas son algunas de estas zonas dominadas por el odio, la sangre, la corrupción y lo peor, el olvido del mundo.
En América, por ejemplo, después de las dictaduras de las décadas de los 60 y 70 ha tocado el turno a la corrupción, el narcotráfico y las batallas por el reconocimiento de las comunidades indígenas como ha sido el caso de México en Chiapas y de Bolivia que con el tema del gas hace unos meses se hizo renunciar al presidente Mesa para evitar una inminente guerra civil.
Colombia por su parte tiene su propia historia relacionada con la corrupción el narcotráfico y la guerrilla.
Por otro lado el continente más abandonado y olvidado del planeta, África después del reparto diseñado en la Conferencia de Berlín (1885) por las potencias coloniales ha tenido que resolver y no por las mejores vías problemas históricos como la pobreza, el hambre, enfermedades como el sida, la tuberculosis. Pero lograr congeniar centenares de etnias, con religiones, costumbres y tradiciones propias ha sido lo más difícil hasta ahora.
Un ejemplo es la República Democrática del Congo, ex Zaire; nación rica en minerales como el oro, los diamantes, el uranio y el petróleo, además de productor de coltán, mineral que sirve para la construcción de nuevas tecnologías y esencial en la elaboración de teléfonos móviles, gozando hoy con el 80% de las reservas de este material en el mundo.
Sin embargo la convivencia entre 200 etnias diferentes han hecho de este país el propietario del récord de muertos en 25 años.
Otro ejemplo de muerte y autodestrucción es el de Angola. 27 años de guerra civil han causado que en esta nación productora de petróleo, uranio y diamantes, la esperanza de vida llegue sólo a los 40 años y que según Médicos sin Fronteras más del 5% de la población viva en una grave desnutrición.
Europa por su parte, aún tiene cuentas pendientes y lejos de haber lavado sus heridas con la caída del muro de Berlín hace ya 15 años sufre de lunares cancerígenos como son Kosovo, donde albaneses y serbios aún no logran reestablecer la sana convivencia y Chechenia donde las ínfulas de independencia se han mezclado con el odio a Putin y Rusia además del islamismo radical que ha encontrado caldo de cultivo entre la población. Aquí aún están en la retina las muertes de los niños de la escuela de Beslán en Osetia del norte en septiembre pasado.
Asia, por otro lado, cuna de las tres religiones monoteístas del mundo (cristianismo, judaísmo e islamismo) lejos de ser la excepción es la zona mas sangrienta con focos de violencia en lugares como Cachemira, entre la India y Pakistán; Israel y Palestina; Filipinas, Sri Lanka, Afganistán, Timor e Indonesia, y otros lugares que tristemente viven bajo las ráfagas de metrallas animadas por la intolerancia y el fanatismo.
Es difícil encontrar una explicación lógica a tanta barbarie y crueldad pero es más difícil entender cómo miles de millones de personas vean pasar estas realidades pero cada día les importe menos o les de lo mismo.
En estos tiempos de Internet, TV digital, telefonía interestelar y tecnología de punta debieran dejar de ser guerras o conflictos “al otro lado del mundo” y como existió un 11-S, un 11-M o ahora tristemente un 7-J, debiera empezar a preocuparnos los miles de muertos en África, en Timor o en Colombia, mal que mal son vidas, vidas y más vidas que se esfuman en el anonimato ...
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