Tannat
16-07-05, 12:23 PM
Mmmhhh... será eso o será PROTECCIONISMO AGROPECUARIO con el que los "ricos" hacen que los "pobres" sigan siendo pobres ?
Veamos qué opinas de esta:
===
La prueba del algodón
Por Jacques Bertrand
Servicio de Asuntos Mundiales
Caritas Internationalis
¿Los pobres perderán la esperanza en el sistema comercial mundial? A los ojos de millones de observadores, la OMC se someterá a una dura prueba hoy en Cancún, ya que tendrá que responder a un desafío lanzado con habilidad por cuatro países africanos: es la prueba del algodón.
Malí, Benin, Chad y Burkina Faso exigen que se ponga fin a las subvenciones de Estados Unidos y Unión Europea a sus productores de algodón. Estos cuatro países están entre los más pobres del mundo. En el plano económico ellos saben bien que, a los ojos de los estadounidenses y los europeos, ellos no responden a los requisitos necesarios. Sin embargo, paradójicamente, en el plano de las relaciones públicas están desafiando y poniendo a la defensiva Estados Unidos, Europa y todo el sistema comercial mundial.
Los africanos sostienen que el algodón es un caso ejemplar de relaciones comerciales desiguales e injustas. Choguel Kokalla Maiga, ministro maliense responsable del comercio, ha afirmado el pasado lunes en Cancún: «Si no hay solución para el algodón, tendremos que perder toda esperanza en el sistema comercial internacional». Ellos exigen una reducción rápida de las subvenciones y compensaciones financieras.
Para África la situación es la siguiente: Estados Unidos subvenciona la producción de algodón en razón de 3,3 mil millones de dólares al año y la Unión Europea con mil millones de dólares. Otro país proteccionista es China (1,2 mil millones de dólares), que además es el mayor país productor y consumidor de algodón del mundo.
Los africanos sostienen que, en 2001-02, las subvenciones agrícolas realizadas por Estados Unidos, España, Grecia y China, alcanzaron casi los seis mil millones de dólares, es decir el valor de las exportaciones mundiales de algodón ese mismo año. Los africanos no pueden competir en esas condiciones y, por ello, consideran que el algodón puede ser producido a mejores costes en sus países que en Estados Unidos, Europa o China. Además, afirman que su algodón es de mejor calidad porque se produce de manera tradicional.
En el plano económico, las subvenciones no respetan las reglas del juego. Las exportaciones masivas derivadas de las subvenciones han contribuido a la bajada de los precios. Para 2001-02 se teme que ese índice será el más bajo de los últimos treinta años. Los importes pueden variar, pero se estima que las pérdidas ascienden a unos 250 millones de dólares al año para los países africanos interesados, y esta cifra supera el importe de la ayuda pública al desarrollo que ellos reciben de los países desarrollados. Por ejemplo, Malí recibe 37 millones de dólares como ayuda internacional, pero ha sufrido una recorte de 43 millones en sus ingresos por exportaciones vinculadas al algodón.
En el plano social, el algodón ofrece empleo a muchas más personas en África: 25.000 en Estados Unidos, 10.000 en España y 90.000 en Grecia. Estas cifras son muy inferiores a los 10 millones de personas que se ganan la vida gracias al algodón en Malí, Burkina Faso, Chad y Benin. Este cultivo representa también el 33% de sus ingresos por exportaciones. Por ello, estos cuatro países son mucho más vulnerables a los avatares del mercado. Además, a diferencia de los países del Norte, para ellos es muy difícil poder cambiar el producto de cultivo.
Si se dejar morir la industria algodonera africana, las consecuencias serán muy graves, ha explicado un diplomático africano: «Ello significaría más pobreza, más criminalidad y más emigración ilegal hacia los países del Norte».
Los africanos denuncian también la incoherencia de semejante situación. En los últimos años, esto países ha seguido las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI para transformar su sector algodonero. Ahora son más eficientes, pero todas sus iniciativas corren el riesgo de hundirse en la nada si no se hace nada respecto a las subvenciones. La incoherencia también es evidente si tenemos en cuenta que la comunidad internacional ha adoptado los Objetivo de desarrollo del milenio, y uno de ellos es reducir el índice de la pobreza a la mitad.
...
Los africanos saben cómo señalar estas contradicciones. Hablar la lengua de la OMC hace que ellos parezcan también más convincentes ante los países desarrollados. «No pedimos favores», dicen los africanos, «sólo el respeto de las reglas estipuladas por la OMC». Han recibido el apoyo de los ministros de Cooperación de Alemania, Suiza y Gran Bretaña. Es un buen punto de partida, pero en Cancún tendrán que convencer a los ministros de Comercio, y eso es otro desafío.
Hasta ahora, los cuatro países han afrontado comentarios como: «Si se hace esto por el algodón, habrá que hacerlo también por otros sectores». Argumentos que tienen poco valor para los africanos, que dicen que no quieren volver a casa para tener que explicar a la población de sus países los motivos por los que los países del Norte han rechazado su demanda
Fuente:
http://www.caritas.org/jumpNews.asp?idLang=ES&idUser=0&idChannel=68&idNews=1577
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Osease...
Hagamos el Concierto del V8 por el hambre del mundo pero NO DEJEMOS DE SUBVENCIONAR EL ALGODON con mucho más dinero del que damos en concepto de "ayuda".
Saben qué ?... piérdanse la ayuda en el culXXX y dejen de dar SUBSIDIOS AGRICOLAS !!
Ahhh... pero me olvidaba !!!, hay que "apoyar" a los franceses con el tema de llos transgénicos !! :1fr:
Veamos qué opinas de esta:
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La prueba del algodón
Por Jacques Bertrand
Servicio de Asuntos Mundiales
Caritas Internationalis
¿Los pobres perderán la esperanza en el sistema comercial mundial? A los ojos de millones de observadores, la OMC se someterá a una dura prueba hoy en Cancún, ya que tendrá que responder a un desafío lanzado con habilidad por cuatro países africanos: es la prueba del algodón.
Malí, Benin, Chad y Burkina Faso exigen que se ponga fin a las subvenciones de Estados Unidos y Unión Europea a sus productores de algodón. Estos cuatro países están entre los más pobres del mundo. En el plano económico ellos saben bien que, a los ojos de los estadounidenses y los europeos, ellos no responden a los requisitos necesarios. Sin embargo, paradójicamente, en el plano de las relaciones públicas están desafiando y poniendo a la defensiva Estados Unidos, Europa y todo el sistema comercial mundial.
Los africanos sostienen que el algodón es un caso ejemplar de relaciones comerciales desiguales e injustas. Choguel Kokalla Maiga, ministro maliense responsable del comercio, ha afirmado el pasado lunes en Cancún: «Si no hay solución para el algodón, tendremos que perder toda esperanza en el sistema comercial internacional». Ellos exigen una reducción rápida de las subvenciones y compensaciones financieras.
Para África la situación es la siguiente: Estados Unidos subvenciona la producción de algodón en razón de 3,3 mil millones de dólares al año y la Unión Europea con mil millones de dólares. Otro país proteccionista es China (1,2 mil millones de dólares), que además es el mayor país productor y consumidor de algodón del mundo.
Los africanos sostienen que, en 2001-02, las subvenciones agrícolas realizadas por Estados Unidos, España, Grecia y China, alcanzaron casi los seis mil millones de dólares, es decir el valor de las exportaciones mundiales de algodón ese mismo año. Los africanos no pueden competir en esas condiciones y, por ello, consideran que el algodón puede ser producido a mejores costes en sus países que en Estados Unidos, Europa o China. Además, afirman que su algodón es de mejor calidad porque se produce de manera tradicional.
En el plano económico, las subvenciones no respetan las reglas del juego. Las exportaciones masivas derivadas de las subvenciones han contribuido a la bajada de los precios. Para 2001-02 se teme que ese índice será el más bajo de los últimos treinta años. Los importes pueden variar, pero se estima que las pérdidas ascienden a unos 250 millones de dólares al año para los países africanos interesados, y esta cifra supera el importe de la ayuda pública al desarrollo que ellos reciben de los países desarrollados. Por ejemplo, Malí recibe 37 millones de dólares como ayuda internacional, pero ha sufrido una recorte de 43 millones en sus ingresos por exportaciones vinculadas al algodón.
En el plano social, el algodón ofrece empleo a muchas más personas en África: 25.000 en Estados Unidos, 10.000 en España y 90.000 en Grecia. Estas cifras son muy inferiores a los 10 millones de personas que se ganan la vida gracias al algodón en Malí, Burkina Faso, Chad y Benin. Este cultivo representa también el 33% de sus ingresos por exportaciones. Por ello, estos cuatro países son mucho más vulnerables a los avatares del mercado. Además, a diferencia de los países del Norte, para ellos es muy difícil poder cambiar el producto de cultivo.
Si se dejar morir la industria algodonera africana, las consecuencias serán muy graves, ha explicado un diplomático africano: «Ello significaría más pobreza, más criminalidad y más emigración ilegal hacia los países del Norte».
Los africanos denuncian también la incoherencia de semejante situación. En los últimos años, esto países ha seguido las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI para transformar su sector algodonero. Ahora son más eficientes, pero todas sus iniciativas corren el riesgo de hundirse en la nada si no se hace nada respecto a las subvenciones. La incoherencia también es evidente si tenemos en cuenta que la comunidad internacional ha adoptado los Objetivo de desarrollo del milenio, y uno de ellos es reducir el índice de la pobreza a la mitad.
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Los africanos saben cómo señalar estas contradicciones. Hablar la lengua de la OMC hace que ellos parezcan también más convincentes ante los países desarrollados. «No pedimos favores», dicen los africanos, «sólo el respeto de las reglas estipuladas por la OMC». Han recibido el apoyo de los ministros de Cooperación de Alemania, Suiza y Gran Bretaña. Es un buen punto de partida, pero en Cancún tendrán que convencer a los ministros de Comercio, y eso es otro desafío.
Hasta ahora, los cuatro países han afrontado comentarios como: «Si se hace esto por el algodón, habrá que hacerlo también por otros sectores». Argumentos que tienen poco valor para los africanos, que dicen que no quieren volver a casa para tener que explicar a la población de sus países los motivos por los que los países del Norte han rechazado su demanda
Fuente:
http://www.caritas.org/jumpNews.asp?idLang=ES&idUser=0&idChannel=68&idNews=1577
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Osease...
Hagamos el Concierto del V8 por el hambre del mundo pero NO DEJEMOS DE SUBVENCIONAR EL ALGODON con mucho más dinero del que damos en concepto de "ayuda".
Saben qué ?... piérdanse la ayuda en el culXXX y dejen de dar SUBSIDIOS AGRICOLAS !!
Ahhh... pero me olvidaba !!!, hay que "apoyar" a los franceses con el tema de llos transgénicos !! :1fr: