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n3p
13-10-07, 08:25 PM
La verdad de la mentira

por JCRT



El mexicano, dicen especialistas, posee un código tácito de
simulación para no ser considerado descortés. Sin este amable
aceite las relaciones interpersonales desembocarían en
rechinidos de odio y desencanto.



El 60 por ciento de la gente externa en promedio tres mentiras
durante una conversación de diez minutos, según estudio
recientemente elaborada por la Universidad de Massachusetts,
EU. Pero en México, afirman los investigadores, sería inútil
hacer algo parecido, ya que la simulación forma parte de
nuestra cultura, y la mentira suele pasar inadvertida por
haberse convertido en forma de vida.
“El uso de la mentira es un requisito indispensable para
adaptarse al medio social”, establece Manuel González Navarro,
especialista del área de Psicología Social en la
UAM-Xochimilco. “Entre los mexicanos existe un código
implícito para aceptar la simulación. Si un día decidiéramos
no construir estas medias verdades, las relaciones
interpersonales serían simplemente imposibles.”
Tan indispensable es fingir, que México cuenta desde 1999 con
un Manual del mentiroso. Se trata de un ensayo satírico
escrito por el autor tamaulipeco Leopoldo Peña. En entrevista,
el autor sintetiza así su obra: “La mentira, al no ser virtud,
puede ser cultivada muy fácilmente por todo necio inteligente
que quiera progresar. En muchos casos se convierte hasta en
cuestión de misericordia. Cuántas veces no has estado de
visita con una recién parida que ha dado a luz un adefesio y
que, mirándote a los ojos al mostrarte a su retoño, te
pregunta: ‘¿A poco no está precioso?”.

Detector de simuladores

No existe en el país una encuesta que haya medido la tendencia
del mexicano a violar el octavo mandamiento. Sin embargo, en
el Departamento de Psicología Aplicada de la Universidad de
Guadalajara se está desarrollando un sistema para detectar a
los simuladores. Los sujetos de estudio son derechohabientes
del IMSS que buscan una pensión. El resultado: una tercera
parte de ellos finge tener enfermedades y así obtener la
compensación económica.

La psicóloga Leticia Martínez Montemayor, encargada del
proyecto, informa que este tipo de diagnósticos están cobrando
cada vez mayor aceptación. “Para las aseguradoras, por
ejemplo, los simuladores representan pérdidas millonarias”,
expresa. “En la mayoría de los casos se trata de personas
entre 30 y 40 años, gente en edad productiva, pero que tiene
algún trastorno disocial”.

Nadie debe sorprenderse de este fenómeno, ataja Marco Eduardo
Murueta, presidente de la Asociación Mexicana de Alternativas
en Psicología (AMAPSI). “Sabemos desde hace mucho tiempo que
la cultura mexicana es considerada una cultura de la
simulación, y esto está documentado en obras como la de El
gesticulador, de Rodolfo Usigli; El laberinto de la Soledad,
de Octavio Paz; y Mujer que sabe latín, de Rosario
Castellanos, donde se explica que los mexicanos tendemos a
mantenernos detrás de una máscara”, sostiene.

—¿Cómo se explica este comportamiento social?

—Una de las razones por las que el pueblo mexicano está
orientado hacia la mentira es el temor al castigo, y esto
viene desde la Conquista. Es lógico que las personas sometidas
mientan para evitar la vigilancia o la represión. De hecho,
las mentiras sólo pueden obedecer a dos causas: una es eludir
un castigo, y la otra es para el logro de ventajas o
beneficios.

—¿Y las mentiras piadosas?

—Ésa es una tercera variante que, en rigor, no es tan
censurable. Casi siempre se recurre a ellas para disminuir el
dolor de una persona o hacerle que no se sienta tan mal por
una gran pérdida.

—¿Es posible vivir diciendo siempre la verdad sin tener
conflictos en las relaciones interpersonales?

—Podríamos afirmar que se debe decir la verdad en 90 por
ciento de las circunstancias para pensar que se trata de una
persona con salud mental y esencialmente confiable. Las
situaciones en que se “valdría” no decir la verdad son
aquellas que tienen que ver con la intimidad.


La mentira institucional

Leopoldo Peña tiene su propia versión de los hechos:
“Podríamos achacar justificadamente a los conquistadores de
España la llegada de la mentira a nuestras costas. Hay
evidencia escrita que describe vergonzosamente cómo
intercambiaban un sinnúmero de baratijas por piezas de oro y
piedras preciosas aprovechándose de la ingenuidad de las
tribus”. Luego añade: “Qué decir del engaño que sufrió la
pobre doña Marina a manos del adúltero Cortés quien, no
contento con usarle de intérprete para sublevar etnias, abusó
de sus encantos de mujer en torcidas relaciones conyugales
como las del Padre Amaro”.

“Dile que no estoy”; “Yo te llamo”; “Gracias, estuvo
delicioso”; “Tuve una junta de negocios”; “El tráfico está
cada vez peor”; “Fidel Castro se marchó por su propia
voluntad”... La mentira es un recurso casi natural que
utilizan tanto individuos como instituciones, apunta Manuel
González. “El que siempre dice la verdad es considerado un ser
hiriente o, peor aún, amargado. La mentira lubrica las
relaciones, dulcifica la vida.”

Y asevera que, contrario a lo que se supone, la primera
víctima de la mentira no es el que la escucha, el engañado,
sino quien la dice. “Ocurre al momento de pedir trabajo, al
presentarnos con una persona que vemos por primera vez, al
charlar con los amigos: estamos tan interesados en quedar
bien, que el personaje adoptado se vuelve más fuerte y llega a
comerse al actor”, destaca el catedrático de la UAM.

“El político, por ejemplo, está obligado a creerse las
mentiras que dice en su discurso, de otra forma no convence.
Hasta que llega el momento en que vive en otra realidad”,
resalta. Y va más lejos: “El origen de las grandes
civilizaciones del mundo está basado en un mito. Hasta el
momento no hay evidencias científicas de que haya existido
Aztlán, el águila devorando a la serpiente o el mandato hacia
las 13 tribus nahuatlacas, pero ese mito es nada menos que el
fundamento de la nación mexicana”.


Mentiras y género

A principios de año, la revista Basci and Applied Social
Psychology publicó los resultados de una investigación
realizada en la Universidad de Massachussets sobre 121 parejas
para medir la frecuencia con la que se echa mano de la mentira
en la vida cotidiana. El psicólogo Robert Feldman, coordinador
del estudio, aseguró que “las mujeres suelen mentir más a
menudo para hacer sentir bien a la persona con la que están
hablando, mientras que los hombres lo hacen generalmente para
dar una idea mejor de sí mismos”.

Al tratar de aplicar esta situación a la realidad mexicana,
María Lucy Reidl, directora de la Facultad de Psicología de la
UNAM, plantea que “la cultura mexicana es dada a no ofender a
los demás, y con ese propósito es que decimos muchas mentiras
piadosas, la mayoría de ellas dirigidas a no incomodar al
interlocutor o a protegerlo”.

—¿Se aprende a mentir o es parte de la naturaleza?

—La educación de los niños está basada en mentiras. Desde
chiquitos nos enseñan a ser honestos, pero se nos obliga a
sonreír, a ser amables y decir cumplidos para no parecer
maleducados o descorteses. Así, los niños asimilan una lección
en el que se resaltan los aspectos prácticos de la mentira, y
eso tiene consecuencia cuando se es adulto.


En la literatura

La literatura es una mentira, como decía Juan Rulfo. Pero no
es lo mismo mentira que falsedad. Tanto el teatro como el cine
y la novela necesitan de la ficción para explorar una verdad
más profunda. Entre más se finja, mayor es la capacidad de
evocación. Pero no por manifestarse en el contexto de una
mentira estos géneros literarios están sacándole la vuelta a
la realidad. Todo lo contrario: por lo menos desde la
aparición de El Quijote se sabe que el juego entre ficción y
realidad es el recurso que más penetra en la imaginación de
los lectores para percibir la verdad.

Federico Campbell, escritor

En la religión

En la práctica la mentira no tiene ningún peso específico
cuando se evalúa la calidad moral de una persona. Creo que la
Iglesia le da más importancia y se penaliza con mayor rigor al
creyente que incurre en el falso juramento, pero la mentira ya
no es un pecado cotizado. La teología dice que nadie es
mentiroso sin motivo, que siempre tenemos un porqué mentir, y
generalmente es con el propósito de sacar algún provecho o
reducir algún peligro. Si la gente tiende a usar más las
mentiras, eso tiene una explicación: miente el clero, miente
el gobierno, mienten los partidos, los sindicatos, etcétera.

Conrado Ulloa, teólogo

En el periodismo

La mentira, entendida como falsear los hechos, rompe con la
razón de ser del ejercicio periodístico, que es ofrecer
información útil y real. El problema con la mentira es que
tiene varias facetas juguetonas: todos los que nos dedicamos a
escuchar y contar historias sabemos que éstas pueden estar
cargadas de subjetividades, pero nunca de elementos
inventados. Me parece que la esencia del periodismo no es que
tengas que decir la verdad, pero sí entender que nunca se debe
falsear un dato. La credibilidad es un valor que duras toda la
vida tratando de ganarlo, y el descrédito es cosa de un
segundo.

Javier Solórzano, periodista

En la ciencia

La mentira es lo contrario a la verdad, pero con ingrediente
adicional: que debe ser intencional. Puede ser que,
inconscientemente, una persona sostenga una postura que no es
cierta, pero eso no es mentir, sino producto de un error.
Muchas teorías científicas evolucionan sobre ideas o conceptos
erróneos, omisiones o creencias falaces; de hecho, la mayor
parte de la ciencia que se hace va de error en error buscando
la verdad, pero es un camino hacia el perfeccionamiento
continuo. En ciencia ha habido teorías equivocadas que son
impuestas por la fuerza en contra de teorías correctas, pero
ésos han sido casos muy esporádicos, muy aislados. La misión
de la ciencia, por el contrario, es descubrir mentiras, mitos
o creencias infundadas.

José Antonio de la Peña, científico

En la actuación

Todos jugamos a mentirnos, al autoengaño, a inventar que somos
otros, y en eso conlleva una delicia: la fantasía. En el sexo
se utiliza muchísimo la mentira, como aquello de que “en mi
vida he sentido lo que siento contigo”; o “nadie me ha hecho
sentir tres orgasmos al mismo tiempo”. En el amor, bueno, cómo
puedes decir que amas más a un hijo que a otro; eso sería una
verdad terrible y por eso nos la pasamos diciendo que a todos
los hijos los queremos por igual. Yo creo que al mentir y al
oír una mentira damos y sentimos placer. A quién no le gusta
que le digan, “qué rico lo haces”. En la actuación, pienso que
los buenos actores no mienten ni simulan. El buen actor siente
y se proyecta. Claro que hay actores mentirosos, sobre todo en
las telenovelas.

Susana Zabaleta, actriz

Experto en mentiras

Las películas lo retratan como un rudo agente policial de
gafas negras. En un sombrío cuarto, el oficial somete al
inculpado en un sillón, le cubre el cuerpo de sondas y lo
abruma con preguntas. Luego mira el aparato donde se registran
las variaciones de la respiración y el ritmo cardiaco: la
evidencia de si miente o dice la verdad.

Es el poligrafista. Un experto en psicología o criminología
que en la vida real está capacitado no sólo para manejar el
temible detector de mentiras, sino en todo un proceso que va
desde el conocimiento de la causa, la elaboración del
cuestionario, la realización del interrogatorio al inculpado y
la interpretación de gráficas. Es quizás el único profesional
adiestrado para tratar especialmente con mentirosos.

El jefe del Departamento de Sicología y Poligrafía de la
Procuraduría General de la República, Raúl Arangua, habló en
entrevista sobre los expertos en mentiras.

—¿Con cuánta frecuencia mienten los investigados?

—No tenemos una estadística precisa sobre los resultados, pero
al comparar el veredicto final del juez con la prueba
poligráfica, hemos notado que la gran mayoría miente.

—¿Hay personas inmunes al polígrafo?

—Para que una persona no presente reacciones o cambios
psicofisiológicos frente a una mentira se necesita que se crea
sus propias fantasías. Pero aquí estamos hablando ya de una
patología: un mitómano, un psicópata o un sociópata. Incluso
las personas que son inocentes registran variaciones en su
frecuencia cardiaca, respiratoria o eléctrica ante
determinadas preguntas.

—¿Se puede hablar de personas no aptas al instrumento?

—Sí las hay. Por ejemplo, alguien que tenga deficiencia
mental, una persona que sufra de una patología psicológica, o
bien que haya estado en tratamiento psiquiátrico, ya que los
médicos suelen administrar tranquilizantes. También, de
acuerdo con las distintas legislaciones, está prohibido
someter a menores de edad.

—¿Qué tantos mitos existen alrededor del polígrafo?

—Todos se impresionan antes de la prueba, se imaginan que es
un aparato de tortura. Ahora el polígrafo es computarizado, ya
no existen esos botones y esas agujas que veíamos en las
películas. Previo a la entrevista, se le aclara a la persona
que no se producen descargas eléctricas y no hay ningún daño.
Ahora lo único que se ve es una pequeña caja sensora, una
laptop y los aditamentos que se colocan en el pecho, abdomen,
brazo y dedos.

—¿Son intimidantes los aditamentos?

—De ninguna forma. Para medir los cambios de la frecuencia
cardiaca se utiliza un instrumento idéntico al de los médicos
cuando toman la presión. Los otros son dos tubitos flexibles
que se colocan a la altura del pecho y el abdomen para
registrar los cambios de respiración. Por último, una serie de
laminitas son puestas en los dedos para detectar las
variaciones de electricidad del cuerpo.



Autor: JCRT

(si alguien tiene la fuente por favor aviseme para ponerla, no recuerdo donde encontre esto)

Tannat
14-10-07, 03:03 AM
Te APRECIO mucho, NEPI !!!

:-)

n3p
14-10-07, 03:18 AM
Te APRECIO mucho, NEPI !!!

:-)

Veo que entendiste el mensaje de sabiduria implcito en el tema. :lol:

Ahora ve a dormir, que a tu edad no es sano estar despierto tan temprano en domingo. Te puede dar un infarto o una trombosis, como a Francis.

Antibush
16-10-07, 01:54 PM
Interesante este tema de los mentirosos, porque aplica perfectamente a los chilenos.

Lucas Gavilán
16-10-07, 02:13 PM
Veo que entendiste el mensaje de sabiduria implcito en el tema. :lol:

Ahora ve a dormir, que a tu edad no es sano estar despierto tan temprano en domingo. Te puede dar un infarto o una trombosis, como a Francis.

:lol::lol::lol:

n3p
16-10-07, 06:52 PM
Interesante este tema de los mentirosos, porque aplica perfectamente a los chilenos.

La mentira es universal.

Lo chistoso es que algunos piensen que es un rasgo de su cultura, cuando en realidad parece que es parte de la naturaleza humana. Ojo, si hay un componente cultural y cognitivo, ese no lo niego, pero en el fondo pareciera que es una caracteristica genética.

Lagos
26-10-08, 08:19 PM
super actual...


saludos!... cloneros!...:6sw1::6sw2::lol::lol::lol::lol::lol::lol:: lol:

ReBeL_ArGeNt1
28-10-08, 12:44 AM
PUAAAJJJ


CASI ME PEGO UN TIRO EN LA KABESA CUANDO VI QUE ESTE TEMA LO INICIABA IN3PTO....

PENSE "VOLVIO AL FORO OTRA VES ESE IMBECIL?.."

DESPUES VI LA FECHA DEL AÑO PASADO Y FUE COMO TOMAR 5 VALIUMS!


DEBERIA PROHIBIRSE RESCATAR ESTOS TEMAS MAS CUANDO APARECEN IN3PTOS Y PUTAS GAVILAN...

Lagos
28-10-08, 08:59 PM
:lol::lol::lol::lol::lol:


No gano,pero como me divierto!

Antibush
29-10-08, 12:14 AM
A mí me caían bien ambos...N3P y Lucas Gavilán.

Y sí, parece que las mentiras andan a la orden del día...pero eso fue porque el arácnido no contó la verdad oportunamente, y eso fue cuando verificó que el sistema de baneos era irregular y antojadizo.

Saludos.-