Spiderman
27-06-05, 10:25 AM
La actuación de México en esta Copa Confederaciones deja una clara lectura: que al tri de Lavolpe la Concacaf le queda chica.
México hizo un gran certamen, a pesar de todo.
Por Andrés Cantor
Comenzó complicado contra Japón, campeón de Asia, supo corregir a tiempo para dar vuelta el marcador y ganarlo con justicia. Pasó sobresaltos contra Brasil, campeón de América y del mundo, movió sus piezas en la segunda etapa para alzarse con la victoria más que legítima y merecida. Pasó lo que pasó con Carmona y Galindo y a pesar de ello el equipo con muchas variantes le hizo partido a Grecia, el campeón europeo, para concluir la fase de grupo de manera invicta y con tres puntos más que los brasileños. Contra Argentina el equipo mexicano jugó de igual a igual y se fue derrotado por penales, no sin antes haber vuelto a demostrar, como a lo largo del campeonato, su enorme capacidad para cambiar tácticamente sobre la marcha. Lavolpe ganó puntos porque tuvo la sabiduría a este nivel de saber ir ordenando su equipo y de haber ido sacado el máximo a cada uno de sus dirigidos. Los jugadores mostraron niveles de juego insospechados adaptándose a distintas posiciones y dibujos ácticos y demostrándose a si mismo que no fueron menos que nadie.
México, además, terminó con el mito que solo juega bien con la altura del DF como aliado y quedó demostrado que en la Concacaf solo tiene un rival. En Alemania, los campeones continentales exigieron al tri que estuvo a la altura de las circunstancias elevando su nivel de juego contra rivales en el papel superiores, y a los que les jugó de igual a igual, con una gran personalidad, una madurez táctica importante y una envidiable preparación atlética. Sin jugadores distintos como un Ronaldinho, sin ninguno tan contundente como un Adriano, el equipo mexicano estuvo a un penal de disputar la final. Pero este campeonato le ha servido a México para creer en si mismo, para ganar en confianza de cara a su regreso a Alemania el año entrante cuando intentarán dar el siguiente paso, aquel de meterse entre los ocho mejores del mundo. Ahora saben que pueden.
Es imposible saber que hubiese sido de México sin la tardía llegada de los jugadores de Chivas, la inexplicable salida de los jugadores de Cruz Azul, y el regreso de Hugo Sánchez que se quedó sin reemplazante acaso por un capricho. Lo cierto es que todos los acontecimientos extra futbolísticos dieron tanto que hablar que a veces opacaron los magníficos rendimientos del equipo dentro de la cancha. Hoy nadie se acuerda de Cuahtémoc ¿volverá? Y nadie cuestiona a Zinha.
México también demostró que se puede competir con garra, orden y disciplina y una gran concentración.
En esta Confederaciones el fútbol mexicano ha ganado en jerarquía. Prestigio que se le debe a este grupo de jugadores del equipo nacional. Y por si alguien aún tiene dudas esta actuación mexicana demuestra que la selección es y debe ser siempre la prioridad principal.
México hizo un gran certamen, a pesar de todo.
Por Andrés Cantor
Comenzó complicado contra Japón, campeón de Asia, supo corregir a tiempo para dar vuelta el marcador y ganarlo con justicia. Pasó sobresaltos contra Brasil, campeón de América y del mundo, movió sus piezas en la segunda etapa para alzarse con la victoria más que legítima y merecida. Pasó lo que pasó con Carmona y Galindo y a pesar de ello el equipo con muchas variantes le hizo partido a Grecia, el campeón europeo, para concluir la fase de grupo de manera invicta y con tres puntos más que los brasileños. Contra Argentina el equipo mexicano jugó de igual a igual y se fue derrotado por penales, no sin antes haber vuelto a demostrar, como a lo largo del campeonato, su enorme capacidad para cambiar tácticamente sobre la marcha. Lavolpe ganó puntos porque tuvo la sabiduría a este nivel de saber ir ordenando su equipo y de haber ido sacado el máximo a cada uno de sus dirigidos. Los jugadores mostraron niveles de juego insospechados adaptándose a distintas posiciones y dibujos ácticos y demostrándose a si mismo que no fueron menos que nadie.
México, además, terminó con el mito que solo juega bien con la altura del DF como aliado y quedó demostrado que en la Concacaf solo tiene un rival. En Alemania, los campeones continentales exigieron al tri que estuvo a la altura de las circunstancias elevando su nivel de juego contra rivales en el papel superiores, y a los que les jugó de igual a igual, con una gran personalidad, una madurez táctica importante y una envidiable preparación atlética. Sin jugadores distintos como un Ronaldinho, sin ninguno tan contundente como un Adriano, el equipo mexicano estuvo a un penal de disputar la final. Pero este campeonato le ha servido a México para creer en si mismo, para ganar en confianza de cara a su regreso a Alemania el año entrante cuando intentarán dar el siguiente paso, aquel de meterse entre los ocho mejores del mundo. Ahora saben que pueden.
Es imposible saber que hubiese sido de México sin la tardía llegada de los jugadores de Chivas, la inexplicable salida de los jugadores de Cruz Azul, y el regreso de Hugo Sánchez que se quedó sin reemplazante acaso por un capricho. Lo cierto es que todos los acontecimientos extra futbolísticos dieron tanto que hablar que a veces opacaron los magníficos rendimientos del equipo dentro de la cancha. Hoy nadie se acuerda de Cuahtémoc ¿volverá? Y nadie cuestiona a Zinha.
México también demostró que se puede competir con garra, orden y disciplina y una gran concentración.
En esta Confederaciones el fútbol mexicano ha ganado en jerarquía. Prestigio que se le debe a este grupo de jugadores del equipo nacional. Y por si alguien aún tiene dudas esta actuación mexicana demuestra que la selección es y debe ser siempre la prioridad principal.