Rafael Norma
18-06-05, 11:55 AM
La parte de las cosas
Se necesita una considerable dosis de inconsciencia para entregarse sin reservas a cualquier cosa. Los creyentes, los enamorados, los discípulos, no perciben más que un rostro de sus deidades, de sus ídolos, de sus maestros. El ferviente permanece ineluctablemente en la ingenuidad. ¿Hay sentimiento más puro donde la mezcla de gracia e imbecilidad no se traicione, y admiración beata, sin eclipse de inteligencia? Quien entrevé simultáneamente todos los aspectos de alguien o de algo, permanece por siempre indeciso entre el arrebato y el estupor. Diseca cualquier creencia: ¡Qué gala del corazón, y debajo, cuánta ignominia! Es lo infinito soñado en una alcantarilla, y que conserva, imborrables, su huella y su hedor Hay un notario en cada santo, un tendero en cada héroe, un portero en el mártir. En el fondo de los suspiros se esconde una mueca: a los sacrificios y las oraciones, se mezclan los vapores del burdel terrestre. Tomemos el amor: ¿hay expansión más noble, arrebato menos sospechoso? Sus estremecimientos compiten con la música, rivalizan con la lágrima de la soledad y del éxtasis: es lo sublime , pero en una sublimidad inseparable de las vías urinarias; transportes vecinos a la excreción, cielo de las glándulas; santidad súbita de los orificios… Basta un momento de atención para que esa embriaguez, conmocionada, os arroje en las inmundicias de la fisiología, o un instante de fatiga, para constatar que tanto ardor no produce más que una variedad de moco. El estado de vigilia altera el sabor de nuestros arrobos, y transforma a quien lo sufre en un visionario pisoteando pretextos inefables. No se puede amar y conocer al mismo tiempo, so pena que el amor padezca y expire bajo la mirada del espíritu. Husmead en vuestras admiraciones; escrutada los beneficiarios de vuestro culto, y a los que se aprovechan de vuestros abandonos. : bajo sus pensamientos más desinteresados descubriréis el amor propio, el aguijón de la gloria, la sed de dominio y poder. Todos los pensadores son fracasados de la acción, que se venga de sus fracasos por medio de conceptos. Nacidos más acá de los actos, los exaltan o los menosprecian, según aspiren al agradecimiento de los hombres o a otra forma de gloria: su odio; eleven indebidamente sus propias deficiencias, sus propias miserias, al rango de las leyes, su futilidad a nivel de principios.
El pensamiento es una mentira, como el amor o la fe. Pues las verdades son fraudes y las pasiones, olores; y a fin de cuentas la elección está entre el que miente y el que hiede.
EMIL MICHEL CIORAN OP. CIT. BREVIARIO DE PODREDUMBRE
Se necesita una considerable dosis de inconsciencia para entregarse sin reservas a cualquier cosa. Los creyentes, los enamorados, los discípulos, no perciben más que un rostro de sus deidades, de sus ídolos, de sus maestros. El ferviente permanece ineluctablemente en la ingenuidad. ¿Hay sentimiento más puro donde la mezcla de gracia e imbecilidad no se traicione, y admiración beata, sin eclipse de inteligencia? Quien entrevé simultáneamente todos los aspectos de alguien o de algo, permanece por siempre indeciso entre el arrebato y el estupor. Diseca cualquier creencia: ¡Qué gala del corazón, y debajo, cuánta ignominia! Es lo infinito soñado en una alcantarilla, y que conserva, imborrables, su huella y su hedor Hay un notario en cada santo, un tendero en cada héroe, un portero en el mártir. En el fondo de los suspiros se esconde una mueca: a los sacrificios y las oraciones, se mezclan los vapores del burdel terrestre. Tomemos el amor: ¿hay expansión más noble, arrebato menos sospechoso? Sus estremecimientos compiten con la música, rivalizan con la lágrima de la soledad y del éxtasis: es lo sublime , pero en una sublimidad inseparable de las vías urinarias; transportes vecinos a la excreción, cielo de las glándulas; santidad súbita de los orificios… Basta un momento de atención para que esa embriaguez, conmocionada, os arroje en las inmundicias de la fisiología, o un instante de fatiga, para constatar que tanto ardor no produce más que una variedad de moco. El estado de vigilia altera el sabor de nuestros arrobos, y transforma a quien lo sufre en un visionario pisoteando pretextos inefables. No se puede amar y conocer al mismo tiempo, so pena que el amor padezca y expire bajo la mirada del espíritu. Husmead en vuestras admiraciones; escrutada los beneficiarios de vuestro culto, y a los que se aprovechan de vuestros abandonos. : bajo sus pensamientos más desinteresados descubriréis el amor propio, el aguijón de la gloria, la sed de dominio y poder. Todos los pensadores son fracasados de la acción, que se venga de sus fracasos por medio de conceptos. Nacidos más acá de los actos, los exaltan o los menosprecian, según aspiren al agradecimiento de los hombres o a otra forma de gloria: su odio; eleven indebidamente sus propias deficiencias, sus propias miserias, al rango de las leyes, su futilidad a nivel de principios.
El pensamiento es una mentira, como el amor o la fe. Pues las verdades son fraudes y las pasiones, olores; y a fin de cuentas la elección está entre el que miente y el que hiede.
EMIL MICHEL CIORAN OP. CIT. BREVIARIO DE PODREDUMBRE