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View Full Version : Zidane hace con la pelota lo que Diego hacía con una naranja



Sk0rpi0n
29-03-07, 11:57 AM
¿Maradona, el gordito Maradona, como héroe de un texto literario? Leer para creer:

“En su primer partido en la Italia del norte, Maradona conoció el racismo con que se trataba a los napolitanos. Una pancarta decía: “Bienvenidos a Italia: lávense los pies”. El niño de Villa Fiorito había caído en la sede de los italianos pobres que décadas antes buscaron refugio en las barriadas argentinas. Decidió poner su sentimentalismo cum laude y su pie izquierdo al servicio de San Gennaro, patrono de la ciudad. Los resultados desafiaron toda lógica: el equipo que en los excelsos vestidores del Milán de Armani era visto como una horda africana empezó a ganar partidos.”

Quizá no haya inspirado canciones (¿o sí?), pero parece que sí motivó la pluma de al menos un autor:

“El futbol es, entre otras maravillas, un gran disparate físico. Maradona mide 1,62; en sus tiempos como profesional, dormía hasta las once, corría sin ganas y digería con calma chicha (una ración de más en el espagueti del sábado se le notaba en el juego del domingo). Sin embargo, una tensión extraña le recorría el cuerpo.

Aunque se vistiera de frac, parecía a punto de matar un balón con el pecho. Fue el mayor artista del capricho que ha conocido el futbol, el más dramático y el que más ha influido en su equipo. Ni siquiera Pelé ejerció un liderazgo tan unánime. En el Mundial de 1986, Diego logró hacernos creer que cualquier selección hubiera sido campeona con él en punta. Durante la Eurocopa 2000, Platini comparó al 10 argentino con el monarca actual del futbol: “Zidane hace con la pelota lo que Diego hacía con una naranja”.

“Maradona llevó al Nápoles a su primer scudetto en 60 años, en una liga de formidable rudeza, y aceptó ser el hombre más públicamente pateado del siglo XX. La Aldea Global atestiguó sus lances en el circo romano. De las brumosas estepas de Europa oriental y las insoladas planicies del leopardo llegaron legionarios dispuestos a romperle los tobillos. Diego jugó según su peculiar psicología: como Novato del Año, con una ansiedad primaria por ganarse el puesto.

Sin la pelota, Diego se siente más solo que Adán el Día de las Madres. Nunca dejó de ser el adolescente al que Menotti tuvo que hacerle el nudo de la corbata para que recibiera el trofeo de mejor jugador en el Mundial Juvenil de Tokio 79.”

Es bueno saberlo: para algunos escritores “de alta escuela”, el futbol es tan digno de su reflexión y alabanza como la vida, el amor y la muerte:

“Nápoles se entregó sin miramientos al salvador extranjero. El bel canto adoptó arias en su honor, cada tavola calda incluyó en su menú la pizza Maradona y los nombres de los próceres fueron borrados de las calles para honrar con redundancia al nuevo héroe: la Via Maradona desembocaba en la Piazza Maradona. En 1990 Argentina eliminó a Italia del Mundial, nada menos que en el Estadio San Paolo. El drama rebasó a los cronistas de la Gazzetta dello Sport y reclamó un libreto de Puccini. El Espartaco del sur luchaba contra las huestes de la Roma imperial.

En Nápoles, Argentina parecía una Italia más verdadera. La ópera se resolvió en penales. Cuando Maradona se dispuso a tirar el suyo, los napolitanos no pudieron silbarle; soportaron el ultraje en silencio: la pelota rodó, lenta, perfecta, inalcanzable. Los napolitanos aplaudieron, con lágrimas en los ojos, en franco suicidio emocional.”


Fragmento de Dios es redondo, de Juan Villoro. Editorial PLANETA, 2006. Se presentó en la Feria del Libro Monterrey 2006.