Mazdak
28-02-07, 03:29 PM
En este ejido de Chiapas, la virginidad de una niña de 12 a 15 años se vende por mil pesos y la someten a la "servidumbre por deudas"
En La Libertad hay más prostíbulos que escuelasEn La Libertad hay más prostíbulos que escuelas
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CRISTINA PÉREZ-STADELMANN
El Universal
Miércoles 28 de febrero de 2007
EJIDO LA LIBERTAD, Chis.- Aquí, si se da un paso en falso, cabe la posibilidad de caer del mapa o simplemente desaparecer, no sólo porque el ejido La Libertad se localiza en la punta de la frontera sur en Chiapas, en la latitud más extrema del estado y del país, sino porque además todo aquel que camine en este lugar por la zona de tolerancia y no pertenezca a la región es visto como persona non grata y sospechosa; sobre todo en la noche, cuando aparentemente no se sale a otra cosa que no sea tomar cerveza y ejercer el comercio sexual en uno de los múltiples prostíbulos, distribuidos uno tras otro, en hilera, alrededor de sus calles de tierra y sin alumbrado.
Desde esta perspectiva, La Libertad se convierte, paradójicamente, en sinónimo de encierro, cautiverio y de ancla para la explotación sexual en los lugares conocidos como "centros botaneros", en los que se ejerce la prostitución desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la mañana de lunes a sábado, mientras se atraviesa por cortinas de encaje rosa que simulan puertas y se escoge una canción en la rocola para bailar con la "mesera" que se prefiera.
En la frontera sur del estado de Chiapas existe prostitución tolerada y regulada por las autoridades, la cual se lleva a cabo en espacios designados para tal fin, conocidos como zonas de tolerancia, consideradas por los propios lugareños como de alto riesgo y sordidez debido a su vulnerabilidad como frontera y al extenso flujo migratorio.
En este territorio de vegetación exuberante el calor es agresivo: 38 grados a la sombra; por ello tomar una cerveza fría en un "centro botanero" permite descubrir a la dueña del negocio dando instrucciones y al cliente escogiendo una mujer menor o mayor de edad. La tarifa va de 20 a 500 pesos, con la salvedad de que las niñas entre 12 y 15 años -que simulan ser hijas de las meretrices del lugar y al igual que sus madres, ya visten con atuendos ajustados y escotados- venderán su virginidad por mil pesos.
Llama la atención que las niñas de la zona costera a los 12 años alcanzan un desarrollo físico igual al de una joven mayor de edad. Al respecto, según estimaciones de Fin al Tráfico y Prostitución Infantil (ECPAT, por sus siglas en inglés), es significativo que la vida sexual activa de las niñas en Chiapas comience a esa edad, por lo que es muy frecuente que las jóvenes antes de los 15 años ya sean madres. De igual modo, Chiapas ocupa el porcentaje más alto del país en cuanto a población femenina en el rango de 12 a 14 años que se encuentran casadas o en unión libre.
Más prostíbulos que escuelas
Esta zona se caracteriza por las condiciones de pobreza, marginación y desigualdad en que vive la mayor parte de la población, y también se observan más prostíbulos que escuelas y canchas de futbol, a pesar de que, según resultados del segundo Conteo de Población y Vivienda 2005, la mayoría de los 5 mil habitantes de La Libertad son jóvenes; 59% son menores de 30 años y la edad media es de 24 años; en el municipio de Suchiate, Chiapas, 27% de la población mayor de 15 años no completó estudios de primaria.
Vendida en su infancia, una, dos, tres veces y más, de trailero en trailero, el argumento de sus padres fue que ellos no podían mantenerla, pero que unos compas (amigos) sí lo harían, con una única condición: que se dejara tocar:
-Déjese tocar. Sólo eso, mi hijita -le dijeron sus padres la mañana en que Cyntia salió de su casa y se subió al primer tráiler con su primer "comprador".
Niña, adolescente y después una adulta atractiva y de ojos grandes, pero con profundas ojeras que parecen dos medias lunas, un día Cyntia, quien también dice llamarse Claudia, escapó de su proxeneta y comenzó a ofrecer su trabajo como sexoservidora en el Centro de Readaptación Social de Tapachula, hasta que un interno le propuso matrimonio, y hoy, con 22 años, es madre de dos hijos.
Sin embargo, lo que parecería ser un cambio de vida para ella parece no serlo del todo, pues a decir de Olga Sánchez Martínez, premio nacional de Derechos Humanos 2004 y directora del albergue "Jesús el Buen Pastor del Pobre y el Migrante" en Tapachula, "Cyntia casi no habla, es como si viviera en otro mundo, un mundo autista, a pesar de que hemos tratado de rehabilitarla".
Su esposo está preso desde hace ocho años por tráfico de estupefacientes. Interna Cyntia, interno su marido, ambos viven en el reclusorio.
http://www.eluniversal.com.mx/nacion/148833.html
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CRISTINA PÉREZ-STADELMANN
El Universal
Miércoles 28 de febrero de 2007
EJIDO LA LIBERTAD, Chis.- Aquí, si se da un paso en falso, cabe la posibilidad de caer del mapa o simplemente desaparecer, no sólo porque el ejido La Libertad se localiza en la punta de la frontera sur en Chiapas, en la latitud más extrema del estado y del país, sino porque además todo aquel que camine en este lugar por la zona de tolerancia y no pertenezca a la región es visto como persona non grata y sospechosa; sobre todo en la noche, cuando aparentemente no se sale a otra cosa que no sea tomar cerveza y ejercer el comercio sexual en uno de los múltiples prostíbulos, distribuidos uno tras otro, en hilera, alrededor de sus calles de tierra y sin alumbrado.
Desde esta perspectiva, La Libertad se convierte, paradójicamente, en sinónimo de encierro, cautiverio y de ancla para la explotación sexual en los lugares conocidos como "centros botaneros", en los que se ejerce la prostitución desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la mañana de lunes a sábado, mientras se atraviesa por cortinas de encaje rosa que simulan puertas y se escoge una canción en la rocola para bailar con la "mesera" que se prefiera.
En la frontera sur del estado de Chiapas existe prostitución tolerada y regulada por las autoridades, la cual se lleva a cabo en espacios designados para tal fin, conocidos como zonas de tolerancia, consideradas por los propios lugareños como de alto riesgo y sordidez debido a su vulnerabilidad como frontera y al extenso flujo migratorio.
En este territorio de vegetación exuberante el calor es agresivo: 38 grados a la sombra; por ello tomar una cerveza fría en un "centro botanero" permite descubrir a la dueña del negocio dando instrucciones y al cliente escogiendo una mujer menor o mayor de edad. La tarifa va de 20 a 500 pesos, con la salvedad de que las niñas entre 12 y 15 años -que simulan ser hijas de las meretrices del lugar y al igual que sus madres, ya visten con atuendos ajustados y escotados- venderán su virginidad por mil pesos.
Llama la atención que las niñas de la zona costera a los 12 años alcanzan un desarrollo físico igual al de una joven mayor de edad. Al respecto, según estimaciones de Fin al Tráfico y Prostitución Infantil (ECPAT, por sus siglas en inglés), es significativo que la vida sexual activa de las niñas en Chiapas comience a esa edad, por lo que es muy frecuente que las jóvenes antes de los 15 años ya sean madres. De igual modo, Chiapas ocupa el porcentaje más alto del país en cuanto a población femenina en el rango de 12 a 14 años que se encuentran casadas o en unión libre.
Más prostíbulos que escuelas
Esta zona se caracteriza por las condiciones de pobreza, marginación y desigualdad en que vive la mayor parte de la población, y también se observan más prostíbulos que escuelas y canchas de futbol, a pesar de que, según resultados del segundo Conteo de Población y Vivienda 2005, la mayoría de los 5 mil habitantes de La Libertad son jóvenes; 59% son menores de 30 años y la edad media es de 24 años; en el municipio de Suchiate, Chiapas, 27% de la población mayor de 15 años no completó estudios de primaria.
Vendida en su infancia, una, dos, tres veces y más, de trailero en trailero, el argumento de sus padres fue que ellos no podían mantenerla, pero que unos compas (amigos) sí lo harían, con una única condición: que se dejara tocar:
-Déjese tocar. Sólo eso, mi hijita -le dijeron sus padres la mañana en que Cyntia salió de su casa y se subió al primer tráiler con su primer "comprador".
Niña, adolescente y después una adulta atractiva y de ojos grandes, pero con profundas ojeras que parecen dos medias lunas, un día Cyntia, quien también dice llamarse Claudia, escapó de su proxeneta y comenzó a ofrecer su trabajo como sexoservidora en el Centro de Readaptación Social de Tapachula, hasta que un interno le propuso matrimonio, y hoy, con 22 años, es madre de dos hijos.
Sin embargo, lo que parecería ser un cambio de vida para ella parece no serlo del todo, pues a decir de Olga Sánchez Martínez, premio nacional de Derechos Humanos 2004 y directora del albergue "Jesús el Buen Pastor del Pobre y el Migrante" en Tapachula, "Cyntia casi no habla, es como si viviera en otro mundo, un mundo autista, a pesar de que hemos tratado de rehabilitarla".
Su esposo está preso desde hace ocho años por tráfico de estupefacientes. Interna Cyntia, interno su marido, ambos viven en el reclusorio.
http://www.eluniversal.com.mx/nacion/148833.html