Dear Prudence
28-12-06, 08:59 PM
¡Hay una cana en mi sopa!
-Figúrese usted que ayer fui al restorán y sucedióme algo maravilloso- comenzó Doña Martha a relatar a Juan Ramón.
-Resulta que al ver el menú se me antojó el spaguetti, pero preferí pedir lentejas y así lo hice. Lo curioso es que me trajeron fideos, hecho que en lugar de reclamar, agradecí.
Al acercarme a la sopa para oler su deliciosa esencia -como es mi costumbre- me percaté de había un cabello flotando en el burbujeante caldo de jitomate junto a la cuchara que, por cierto, no era de buena marca.
No devolví el plato, ni sentí asco, ni llamé al gerente -como debe usté imaginarse - pues me di cuenta de que el condenado cabello era mío...
Pero, tss, no se distraiga, aquí viene lo más extraordinario de todo: ¡No era un cabello cualquiera, no! ¡Era una cana! ¡La primera en toda mi vida! Y, ¿sabe?, salté de la emoción al percatarme de este importantísimo detalle.-
Juan Ramón la miró confundido y siguióla escuchando con atención:
-Ramoncito, la cana en la sopa era mucho más que una cana en una sopa. Era un símbolo, una señal, el inicio de una nueva etapa en mi vida. Sí Juan Ramón, la cana significaba que la verdadera juventud empezaba a nacer en mí: la juventud madura, inteligente y coherente. La vida como debe vivirse...
-Doña Martha...- interrumpió Juan Ramón
- ¿Qué?
- ¡¡¡La amo!!!
FIN
-Figúrese usted que ayer fui al restorán y sucedióme algo maravilloso- comenzó Doña Martha a relatar a Juan Ramón.
-Resulta que al ver el menú se me antojó el spaguetti, pero preferí pedir lentejas y así lo hice. Lo curioso es que me trajeron fideos, hecho que en lugar de reclamar, agradecí.
Al acercarme a la sopa para oler su deliciosa esencia -como es mi costumbre- me percaté de había un cabello flotando en el burbujeante caldo de jitomate junto a la cuchara que, por cierto, no era de buena marca.
No devolví el plato, ni sentí asco, ni llamé al gerente -como debe usté imaginarse - pues me di cuenta de que el condenado cabello era mío...
Pero, tss, no se distraiga, aquí viene lo más extraordinario de todo: ¡No era un cabello cualquiera, no! ¡Era una cana! ¡La primera en toda mi vida! Y, ¿sabe?, salté de la emoción al percatarme de este importantísimo detalle.-
Juan Ramón la miró confundido y siguióla escuchando con atención:
-Ramoncito, la cana en la sopa era mucho más que una cana en una sopa. Era un símbolo, una señal, el inicio de una nueva etapa en mi vida. Sí Juan Ramón, la cana significaba que la verdadera juventud empezaba a nacer en mí: la juventud madura, inteligente y coherente. La vida como debe vivirse...
-Doña Martha...- interrumpió Juan Ramón
- ¿Qué?
- ¡¡¡La amo!!!
FIN